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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 1 Noviembre 1977

Dos notas sobre sindicalismo y política

¿QUÉ SE HA PACTADO SOBRE EL PATRIMONIO SINDICAL?

Mientras las cumbres sindicales negocian, firman y se retratan juntitas para la prensa, el patrominio sindical se ha esfumado del "paquetito" que estaba sobre la mesa y ha vuelto a las anchas mangas del Estado.

La prestidigitación gubernamental ha convertido en prebendas burocráticas los locales y bienes acumulados por la cuota sindical obligatoria a costa de los trabajalores.

Salvo las puntuales notas de los gabinetes de prensa, un extraño silencio por parte de las centrales ha sido el vacío eco de las decisiones ministerales que culminan cuarenta años de expolio verticalista.

Algunas sindicales pregonan haber distribuido millones de carnés. Si esa fuerza es real aunque sólo sea en la mitad de la mitad, ¿por qué no se ha reivindicado el patrimonio obrero con la única presión efectiva, la acción directa, las ocupaciones pacíficas pero multitudinarias de los locales sindicales?

Miles de millones de las cuotas obligatorias

Ciertos rumores insidiosos, y no desmentidos por nadie, aseguran que el ministro Jiménez de Parga ha prometido a las centrales dispuestas a pactar y a impartir la disciplina laboral, unos cuantos miles de millones provenientes de las cuotas obligatorias destinadas en 1977 al verticalismo, pero no devengadas ya a éste ni a la AISS, al precipitarse su desaparición. Ni esas cuotas cobradas por ley de guerra a todos los trabajadores, ni el patrimonio acumulado a costa de generaciones obreras, pertenecen a quienes están protagonizando cambalaches de esta índole. El pacto de silencio sobre el patrimonio a cambio de las últimas cuotas del vertical sería un fraude al país entero. Pedimos luz sobre tan turbio asunto.

¿POR QUE SE ROMPE LA USO?

Dentro del panorama de las grandes centrales democráticas dominadas por los partidos políticos de izquierda, la Unión Sindical Obrera parecía tener rasgos originales, que reencarnaban algunas ideas-fuerza del anarcosindicalismo, como era la autonomía y el socialismo autogestionario. La USO, nacida en los años 60, cuando la CNT histórica había sido desarticulada a sangre y fuego, se fue nutriendo de cuadros obreros formados en su mayor parte en un catolicismo que ya se distanciaba del franquismo en general y del verticalismo en particular, pero que todavía aceptaba la legalidad de los enlaces y jurados, de los convenios, etc. En las luchas obreras, la USO se va orientando hacia una definición socialista no dogmática, marcando sus diferencias con la UGT histórica y entonces clandestina, tanto por pensar que había llovido mucho desde la guerra, como por considerar las tácticas ugetistas de boicot al vertical como utópicas; y sobre todo, por no aceptar la vinculación tradicional entre UGT y PSOE. La USO se definía tajantemente por la autonomía del sindicalismo respecto a la lucha por el poder político.

Al mismo tiempo, la USO se va alejando de Comisiones, con las que compartían orígenes y tácticas de participación en el vertical. Cuando CC.OO. se convierte en campo de batalla por el control político entre los partidos marxista-leninistas, con la victoria final del PCE y las posteriores escisiones de los "unitarios" maoístas, USO se reafirma en su contenido autogestionario y autonomista.

Queda así USO en un campo un tanto ajeno, pues en los años 70, con el resurgir anarcosindicalista, le va a ser difícil desplazar a la CNT de sus raíces en la memoria de la clase, por sus realizaciones autogestionarias, por su defensa de la autonomía apartidaria del movimiento obrero. Que la solera es un tanto lo demuestra también el resurgir de ELA-STV en Euskadi o el de la propia UGT.

¿Cuál va a ser el espacio sindical propio de la USO?

Unidad socialista y crisis del autonomismo sindicalista


Ciertos apoyos materiales exteriores como el de la CFDT francesa, de orientación socialista con ciertos matices autogestionarios a raíz del Mayo del 68, presionan ahora hacia la fusión con UGT. El éxito electoral del PSOE -y el fracaso de los "pinitos políticos" de los dirigentes de la USO al fomentar las candidaturas del PSP-, desencadena esta operación, que se precipita con el montaje de elecciones sindicales que trasladarían a las empresas las votaciones parlamentaristas.

La unificación UGT-USO se presenta así como "favorita" de cara a las elecciones que las centrales negocian con el poder; y CC.OO. sería desplazada de ese primer puesto logrado con tanto esfuerzo al que no es ajena la fabricación de mártires precipitando el abandono de la clandestinidad, típica de los métodos leninistas bajo la dictadura. Los mártires de las centrales históricas, en cambio, no quedaron vivos para contarlo. El caso es que esa operación de unidad socialista podría contrapesar las secuelas de la imagen de los comunistas como únicos opositores a la dictadura, puesto que en los años franquistas todos los detenidos políticos y sociales pasábamos por "comunistas". CC.OO. juega fuerte con el prestigio antirrepresivo para las elecciones sindicales, y la unidad sindical socialista es un fuerte envite a su juego.

Es natural que contra esa operación se hayan levantado muchas gentes. En primer lugar, los propios afiliados de USO que después de muchos años de afirmar su identidad de sindicalismo autónomo y autogestionario quedarían encuadrados en la correa de transmisión del PSOE, y que por tanto rechazan la propuesta de unión con UGT, que sin embargo es mayorítaría entre sus dirigentes.

¿Quién maneja la protesta anti-UGT?

Pero no todo es trigo limpio en esa apresurada convocatoria de un Congreso en dos semanas por los dirigentes minoritarios anti-UGT, cada vez más próximos a CC.OO., como indican los métodos de sustituir a la base por decisiones prefabricadas (federaciones enteras ignoraban las convocatorias realizadas en su nombre por dirigentes escisionistas, algunas de tanto peso en la USO como es la de RENFE), o la audiencia interesadísima de los portavoces que en toda la prensa burguesa tiene CC.OO., o el recurso al aparato estatal (registro de la AISS, judicatura) para decidir el litigio interno de una central obrera . . . Poderosas fuerzas juegan a tres bandas con la protesta de la base "usista", desde un gobierno capitalista que desconfía de la posible hegemonía socialista en el campo obrero y prefiere atizar las divisiones mientras va montando su propia central "independiente", hasta el PCE, que ha infiltrado con éxito federaciones enteras de la USO y espera aún reforzar CC.OO. a costa del malestar anti-UGT en el que se expresa la desconfianza de tantos militantes obreros a las maniobras por arriba.

"Bicicleta" piensa que la confusión entre sindicalismo y política suele acabar mal . . . para el sindicalismo. Agradeceremos que se nos den datos sobre casos en que el estado no acabara devorando a quienes se dejaron fascinar por el atractivo del poder. Los escaldados militantes de la USO saben ya mejor que nadie que la lucha por el poder político no es el mejor camino de la emancipación obrera.

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