Un «techo» Más alto para indultos
políticos ha venido a ser el raquítico ratón parido por los montes partidistas que
otrora se llenaban la boca con el hermoso nombre de AMNISTIA.
Si la AMNISTIA venía a ser borrón y cuenta nueva para que el país empezara de verdad
una nueva época, pues de eso nada. Indulto para los políticos. La legislación
franquista en lo penal sigue enviando a la cárcel a pudrirse años y años a los
«peligrosos sociales» y los míseros rateros que encadenan detención tras detención
por hurtos, prostituciones o navajazos: esa misma legislación ha cerrado los ojos ante
centenares de miles de millones, todo el escandaloso lujo del país y parte del
extranjero, acumulados legalmente por la especulación inmobiliaria, los circuitos
comerciales de intermediarios, los monopolios, los créditos estatales, los cupos de
importación, las nóminas fantasmas, etc., etc.
Mientras esa legislación siga, bendecida ahora por la llamada oposición política,
seguirán los presos en pie de guerra contra la brutalidad carcelaria, en demanda de
LIBERTAD, por una auténtica amnistía que nadie pactará en su nombre. Motines, palizas,
celdas de castigo, suicidios... ¿hasta cuándo?
Siguen las víctimas humanas sacrificadas a la «razón de Estado», los supuestos
«incontrolados» a sueldos de gentes sin duda muy ricas siguen imponiendo su orden
asesino, hasta piquetes populares de autodefensa han surgido ya en ciudades vascas,
prontamente reprimidos por la policía, uniformada o no.
¿Por qué se han enmascarado los pactos político-económicos con la bandera descolorida
de una amnistía que este Estado no puede ni quiere dar? Señores políticos, quédense
con sus consignas y a nosotros déjennos con el grito popular y las pintadas en las calles
y el grito desesperado de las cárceles: SI, SI, LIBERTAD; AMNISTIA TOTAL.
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