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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 1 Noviembre 1977

Autoorganización obrera sí, elecciones sindicales no

Los distintos proyectos de acción sindical en la empresa tienen en común el proclamar verbalmente la soberanía de la asamblea y el sustituirla, de hecho, por comités permanentes controlados por las centrales sindicales.

Entre el Gobierno y la oposición se han lanzado a una carrera para ver quién nos otorga, reglamenta y uniforma las elecciones en las empresas.

Lo primero que deberían enterarse es que las elecciones obreras para echar abajo los restos del vertical hace tiempo que han empezado. Consejos de delegados y comités de empresa están siendo elegidos por trabajadores de muchas empresas, sobre todo las grandes, sin más requisitos que la propia voluntad soberana de las asambleas, y sin esperar a que nadie se lo ordene.

Precisamente contra el movimiento asambleario, y su capacidad para montarle "huelgas salvajes" (es decir, no domesticadas) a la arrogancia patronal, van dirigidas las elecciones sindicales.

La misma terminología de "elecciones sindicales" indica que se trata de una continuación del verticalismo en versión parlamentaria.

¿Se elige al compañero o al sindicato?

Unas "elecciones sindicales" no son para elegir compañeros a comités revocables, en calidad de delegados temporales con mandatos expresos de la asamblea y que responden ante nosotros al término de su gestión. No, se trata de elegir entre "listas sindicales"; y el sindicato que se lleve más votos, ese nos representará de manera "estable". Negociará en nuestro nombre, y su firma al pie de un convenio nos obligará. Para eso le votamos. Los comités elegidos serán peones de brega de la línea que les marquen sus ejecutivas, y detrás de ellas, nos mandarán los dirigentes de los partidos que merodean para distribu irse el pastel político.

Ya no serán nuestros comités. Serán eslabones en la cadena con que las centrales sindicales pretenden disciplinarnos.

Pero, ¿quién es el Gobierno, ni nadie, para interferir y decidir cómo elige una asamblea a sus delegados? No hay libertad sindical mientras el Estado meta las manos en las relaciones laborales.

Puede haber sorpresas electorales

Las centrales que, envalentonadas por una campaña de afiliación "a la americana", pretenden decidir, con o sin el Gobierno, la relación entre las asambleas y los comités de empresa, están preparando el camino para que el movimiento asambleario sea definitivamente sustituido por las secciones sindicales que, hoy por hoy, afilian a una minoría obrera.

Los trabajadores protegidos por esa afiliación a las secciones sindicales con más votos, y especialmente los elegidos en las listas victoriosas, serían entonces mimadas por las direcciones de las empresas, gozarán de horas libres y privilegios, y acabarían disociándose de nuestros problemas. De estas elecciones saldrán las futuras burocracias sindicales.

Sólo la CNT, y un hondo malestar de grupos autónomos, se han opuesto a las elecciones. Los comentarios interesados de las "grandes" centrales señalaban que los de la CNT rehusaban las elecciones, no por principio anarcosindicalista, sino para no ser derrotados por los votos. Sin embargo, encuestas publicadas por "Cambio 16" a lo largo de 1977 (y que en materia parlamentaria fueron bastante aproximadas), revelan una popularidad (conocimiento e imagen) de la CNT mayor (48 por ciento), que la de CC.OO. (46 por ciento) y USO (38 por ciento), y solo menor que la de UGT (59 por ciento), véase Cambio 76 del 14.8.77. Sin entrar en ese tipo de competencias, lo que está claro es que puede haber sorpresas si las centrales "grandes", en convivencia con el Gobierno, se empeñan en montajes electoralistas que no hayan sido previamente decididos y asumidos por los trabajadores.

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