Soy un militante de la
CNT. Esta noche estoy triste. Hemos salido a la calle cientos de miles de trabajadores, el
Madrid obrero voceando contra el paro y la explotación. Y la CNT no ha querido ir. Los
afiliados se han quedado en los locales, discutiendo cómo organizar sus sindicatos.
Apenas unos cientos de militantes, por primera vez avergonzados de enarbolar la vieja
enseña rojinegra, nos echamos a la calle y dimos testimonio de que no todos los
cenetistas estamos dispuestos a que la Confederación se convierta en una secta que haga
del apoliticismo un dogma.
¿Claro que la manifestación estaba legalizada, protegida por la policía, y manipulada
por los que al final de cada discurso repiten la muletilla " ... y un Gobierno de
concentración" ¡Claro que en la CNT no podíamos aceptar lo del servicio de orden!
¡Claro que la CNT no aparecía en los carteles de convocatoria!
Y sin embargo, es evidente que aquella presencia multitudinaria, rotunda, esperanzada,
desbordaba todos los cálculos de los "comecocos" y demás servicios de orden.
¿Quién ha bloqueado la información y los contactos para impedir que los sindicatos
cenetistas discutieran sobre la asistencia o no a la manifestación? ¿Quiénes
desconvocaron el otro día una manifestación por la amnistía total, utilizando sellos y
atribuciones del Comité Nacional, sin reunir siquiera la Federación Local para consultar
a los sindicatos? ¿Desde cuándo hay "comités ejecutivos" en nuestra CNT? En
estas condiciones ¿puede la Local de Madrid cumplir el mandato nacional de elegir un
nuevo Secretariado?
Sin una vigorosa reacción de los compañeros, sin un Pleno de militantes que ponga las
cosas en claro, demasiadas preguntas me angustian esta noche para no soltarlas en algún
lado.
Los compañeros de "Bici" ofrecen sus páginas y en ellas me desahogo. En mi
sindicato ya lo he hecho y aún no hemos logrado nada. En otra carta os contaré si las
cosas cambian.
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