Los
inmigrantes asiáticos que trabajan en los laboratorios de Grunwick querían simplemente
sindicarse como el resto de los trabajadores ingleses. La dirección se negó a "tan
increíble pretensión" e inmediatamente se entabló un forcejeo que llevó a una de
las huelgas más duras que ha conocido el Reino Unido.
A pesar del abandono de los sindicatos oficiales y de los ataques de la policía, bandas
fascistas, prensa oficial etc., los trabajadores de la empresa mantuvieron su postura
afrontando una huelga que duró más de un año.
Alguien ha calificado al conflicto de Grunwick como el mayor en Inglaterra desde que la
clase obrera se organiza. Se trata de una huelga en una pequeña empresa de laboratorios
fotográficos de nombre Grunwick, situada en Willesdon, al norte de Londres.
Todo empezó en Agosto de 1976, como un intento de mejorar las condiciones de trabajo en
la fábrica. El salario era muy bajo, 25 libras por semana de 35 horas. Los 15 días de
vacaciones anuales no podían tomarse en verano por ser la época de mayor demanda,
incluso se comenta que para ir al servicio había que levantar la mano y pedir permiso al
encargado.
Estas pésimas condiciones se deben a que gran parte de los trabajadores son emigrantes,
asiáticos en su mayoría, y en situación de subempleo, contratados por uno o dos meses,
con el mismo status que mujeres y negros.
UNA PATRONAL RACISTA
Los patronos se mostraron intransigentes despidiendo a 150 empleados que
se habían afiliado al Sindicato del ramo A.P.E.X. (Asociation of Profesional Executive
Clerical and Computer Staff).
El director de la fábrica George Ward rechazó al A.C.A.S. (Servicio Sindical de
Negociación).
Dos han sido las razones principales de este conflicto: la primera es la falta de apoyo de
los sindicatos nacionales, T.U.C. (Trade Union Congress) a la huelga; y a la segunda, que
Mr. Ward guarda sus espaldas con el N. A.F.F., organización empresarial ultraderechista,
que lo apoya económica y legalmente. Así Mr. Ward pudo bajar los precios y mantener la
producción.
Esta era la situación, cuando en el verano pasado se iniciaron los conflictos más
graves.
Al subir la demanda con la temporada de vacaciones, Mr. Ward aumentó el número de
trabajadores, a raíz de lo cual empezaron los enfrentamientos, que resultaron muy duros.
La violencia en las calles se repitió mañana tras mañana, produciéndose el día 11 de
junio los mayores choques. Unas 15.000 personas se enfrentaron a 4.000 policías cuando
autobuses de la fábrica se lanzaron sobre los piquetes. 15 policías y otros tantos
"piquetistas" acabaron en el hospital y cerca de 100 personas en las
comisarías.
La huelga de Grunwick es una lucha muy diferente a las anteriores mantenidas en el Reino
Unido. Entenderla se hace complicado, no sólo intervienen demasiados actores es este
"teatro callejero", sino que en muchos casos lo hacen con guiones diferentes.
Veamos como están las cosas por la izquierda; por un lado los sindicatos haciendo su
doble juego usual. Los burócratas, líderes sindicales, temen el poder de los
trabajadores en la calle y tratan de conservar su respetable cara frente a patrones y
Gobierno. Hicieron un llamamiento para que los piquetes no pasaran de 500 personas, por lo
que el comité de huelga les acusó de frenar la lucha. Por otro lado la solidaridad real
con los huelguistas se mantiene por sectores radicalizados de los sindicatos, que
consiguieron el boicot a periódicos anti-huelga y un boicot postal a los laboratorios.
Individualmente miles de personas de todo el país se han unido a los piquetes, pese a la
indiferencia y llamadas al orden de los sindicatos.
Tal como sucedió aquí con Roca, Grunwick se ha convertido en un símbolo.
MODERADOS Y RADICALES
Al lado derecho del escenario está el reconocido racista y
antiobrero de tradición Mr. Ward, apoyado por el N.A.F.F. (National Association For
Freedom), grupos de pistoleros semejantes a los del sindicato libre de la España de los
30. También se sitúa aquí la policía democrática con el consabido grupo especial
antidisturbios, que ha ganado el apodo de "rompe -huelgas".
Los radicales sostienen la huelga como un ejemplo de lucha autónoma y necesaria. Los
piquetes solidarios lo son por justicia y no por intereses políticos. Los sindicatos
esperan tranquilamente para saltar en el momento oportuno y capitalizar el conflicto. Los
empresarios necesitan demostrar que son fuertes y que tienen las riendas.
Pero también los trabajadores tienen que ganar hoy más que nunca. Como dice Jayaben
Desai (un miembro del comité de huelga) "si perdemos romperemos el corazón a toda
una generación de trabajadores asiáticos, mujeres y negros".
Un punto importante a tratar es el fenómeno de los piquetes masivos, en defensa del
derecho a la huelga. Se pone en entredicho su legalidad o ¡legalidad, la primera apoyada
por sindicatos y laboristas, siempre que estén domesticados, y la segunda, defendida por
los empresarios. Esto ha originado problemas de interpretación constitucional en los
Tribunales, pero es evidente que los únicos piquetes "legales" son y serán los
que no sirven para nada. También la policía ha dado que hablar, desempeñando
descaradamente un papel reaccionario en el conflicto, codo a codo con los activistas de
ultraderecha. Su actuación brutal permitiendo las cargas de los autobuses, golpeando y
deteniendo indiscriminadamente, fotógrafos y periodistas oficiales incluidos, ha
sorprendido a muchos y confirmado a los que sonreían cuando el Gobiemo laborista
declaraba que "la policía y el Ejército son instrumentos para preservar el poder de
la clase".
El gobierno laborista, en crisis, ha intentado lavarse las manos dejando la
responsabilidad a los tribunales, pero no ha podido ocultar que prefiere un policía a un
huelguista.
A pesar de su intrincado montaje y sus ambigüedades, en Grunwick se han determinado las
posiciones de las partes que integran la lucha social; A los métodos "suaves"
de los moderados (Gobierno, T.U.C.), los reaccionarios (N.A.F.F., Conservadores) prefieren
algo más contundente y menos contemplativo.
Pero día a día los trabajadores van olvidando el amor por "el progreso y la
tranquilidad" que predican los burócratas sindicales, por ahora sus líderes de
profesión.
De: Freedom, anarchist for nighty" volumen 39 nº 12 y 13
"Anachist Worker" nº 35
Más información: Freedom Press
84 B Whitechapel High street,
London E1 7 QX G.B.
AWA, 13 Coltman Street
Hull Humbersite
GRUNWICK:
TESTIMONIO PRESENCIAL
Miraba la disputa de Grunwick desde mi silla en Finch's Wine Bar. Presencié escenas de
violencia sin precedentes causadas por una pequena, estrechamente tejida conspiración de
muchos millares de sindicalistas Vi un grupo de criminales provocando deliveradamente a
nuestras maravillosas fuerzas de la ley y el orden. Un hombre empezó a golpearse la
cabeza con la porra de un policía, incitando a otros a imitarle. Cuando nuestros
maravillosos polis se defendieron de esto muchos hombres de los piquetes se lanzaron
contra las botas de los policías con sus cojones. Otros piquetistas empujaron a la
policía a sus estomagos Las mujeres eran particularmente viciosas. Muchas de ellas
arrojaron su pelo a las manos de los policías, y cuando estos intentaron escaparse las
mujeres se tiraron al suelo y se arrastraron ellas mismas tras la policía
(JIM PARTIAL, de Freedom)
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