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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 2 Diciembre 1977

TRABAJADOR

Este texto ha sido extractado por razones de espacio


09.gif (4968 bytes)Se ha hablado de SINDICALISMO. Y al decir «sindicalismo» no se han establecido diferencias. Se ha hablado también de «Organización Obrera». Y tampoco se han establecido diferencias. Pudiera creerse, pues, que SINDICALISMO y ORGANIZACION OBRERA es todo uno. Que son una misma cosa. En principio, sí.

Las organizaciones obreras han tomado un denominador común: el SINDICATO. Hoy todas las organizaciones aceptan ese apelativo. Antes, en cambio, no lo tenían a primeros de este siglo. Se llamaban «SOCIEDADES DE RESISTENCIA», y casi todas adoptaban un título o denominación particularísimo que las distinguían de las demás. Pero esto desapareció. Salvando rarísimas excepciones, en cuanto los obreros de una profesión u oficio quieren organizarse, se constituyen en Sindicato de la Construcción, de la Alimentación, Textil, Químicas, Metalurgia, Artes Gráficas, o los de «servicios», como Sanidad, Espectáculos, Enseñanza, Transportes, etc.

Esta generalización adjetivadora tiene, sin embargo, una causa. Y como en esto no hay la posibilidad de fenómenos sobrenaturales ni extraños, no puede creerse que la aplicación del adjetivo sindical se haga porque sí. Si en alguna cuestión el capricho o interés personal no tiene cabida, ni puede ejercer influencia, ni es absoluto en sus procederes, es así. Por lo mismo, cuando se habla de «ORGANIZACION SINDICAL», de los Sindicatos A o B NI del SINDICALISMO, se quiere decir algo más que organización obrera.

Volviendo sobre alguno de nuestros conceptos, añadimos que la explotación inhumana a que el obrero se halla sometido es una de las causas eficientes de la organización. Sin esa explotación tan brutal, también se unirían los trabajadores; pero las dificultades. las resistencias a vencer y las oposiciones, sin esa explotación serían mucho mayores. Es la desesperación, la impotencia del obrero individualmente considerado, frente a la actitud burguesa, lo que favorece a la organización. Sobre todo en su aspecto numérico.

Pero ahora convendría saber por qué se agrupa el obrero y para qué. Sin una finalidad más o menos concreta, no se concibe que se asocie. Y los hechos van a dernostrárnoslo así.

Cuando hace ya más de un siglo comenzó la clase obrera, al impulso de las necesidades que le creaba su condición de asalariado, a organizarse, lo hacía con el fin exclusivo de mejorar su condición material del momento. Toda su aspiración se circunscribía a obtener una elevación en los salarios, una reducción en las horas de trabajo y un trato algo más humano que el que hasta entonces se le daba. Ni pensaba en más, ni pedía más, ni le interesaba más.

Encerrada en este círculo vicioso, no salió de él hasta convencerse que cuantos esfuerzos hacía por mejorar esa condición eran en gran parte estériles.

Desconocedora del mecanismo que rige las leyes de la «oferta» y de la «demanda»; convencida de su inferioridad como clase social; dispuesta a aceptar resignada la maldición bíblica, más dura para ella que para todas las demás, puesto que no sólo había de ganar su pan con el sudor de su frente, sino también el pan de sus semejantes, no se explicaba cómo ni por qué regla de tres los beneficios obtenidos hoy se los arrebataban al día siguiente. La cuestión, tan sencilla como la vemos nosotros, resultaba para ella incomprensible.

Pero esta misma incomprensión la obligó a preocuparse seriamente de su situación. Ante la realidad de las cosas, hubo de aguzar el ingenio y tratar de explicarse un fenómeno del que ignoraba las leyes; pero del que percibía los resultados. ( ... ).

El SINDICALISMO pasa a ser, por tanto, en su conjunto y actividades parciales presentes y futuras, el resultado de la voluntad de la clase trabajadora organizada que aspira a suplantar al régimen capitalista socializando la riqueza en beneficio y para el bienestar común v colectivo.

Las posibilidades futuras, pues, del SINDICALISMO en España son inmensos. No hemos querido enumerar las dificultades que puedan oponerse a ellas. Y aunque hemos hablado preferentemente de las de orden psicológico, temperamental, cultura¡ e idiosincrático, y añadamos a ellas las de carácter político, incomprensión del Poder, violencias individuales y colectivas, obstáculos acumulados por el solo placer de acumularlos, persecuciones, encarcelamientos, clausura de Sindicatos y demás medios puestos en práctica por la común apreciación que para evitar la expansión sindical tienen las clases gobernantes y burguesas y las falsamente denominadas «proletarias», el SINDICALISMO se abre paso y conquista cada día más adeptos.

Sería innecesario repetir que las persecuciones no destruyen las ideas. Tampoco impiden su completa difusión los obstáculos acumulados en su camino. Las persecuciones y las difamaciones, así como las calumnias, cuando más, las retardan, con el peligro de que se desborden al interceptarles su desarrollo natural. Esta creencia, vieja, sin embargo, no reza con los gobernantes en general, pero con los españoles, menos.

También favorecerá la difusión del SINDICALISMO en España, la compenetración lenta pero segura entre el productor del campo y el de la ciudad, entre el brazo y el cerebro. Sobre estos pilares, cuya solidez nadie discute y pone en duda, ha de asentarse la obra futura del sindicalismo español.

Sus conquistas en el pasado y sus ensayos autogestionarios durante la guerra civil de 1936-39, hacen de la CONFEDERACION NACIONAL DEL TRABAJO, el organismo sindicalista por excelencia, la esperanza más fundada del proletariado de este país.

Los últimos años de actuación plena de la C.N.T. lo confirman sobradamente.

La simpatía con que la clase trabajadora de toda España, y no sólo la clase trabajadora, sino el conjunto de la opinión que siente, medita y piensa, y que ya está más o menos acuciada por problemas económicos y de índole moral, a cuya base se ve cómo palpita la economía, dirige sus miradas al SINDICALISMO ESPANOL, única esperanza de quienes tienen hambre y sed de justicia, de equidad y fraternidad.

Una vez rehecha la CONFEDERACION NACIONAL DEL TRABAJO, el Sindicalismo ocupará nuevamente el lugar que por derecho propio le corresponde.

Las posibilidades ya presentes y futuras del SINDICALISMO son, pues, la esperanza más alentadora en las luchas que por su emancipación total ha de librar de nuevo el proletariado español organizado.

Trabajador: La C.N.T. eres tú; nadie está autorizado para hablar en nombre tuyo y de no importa qué.

La C.N.T. tiene unos principios que le son fundamentales y que arrancan de lo expuesto más arriba. Dichos principios, tácticas y finalidades surgieron de su Congreso extraordinario celebrado en Madrid en el año 1919.

Sus principios están basados en que sólo hay dos en lucha; por una parte los sostenedores del privilegio y del sistema capitalista, base del desorden y de la desigualdad social; por otra, el concepto socialista de la producción y de la distribución de los productos, que tiene su equivalencia en la colaboración de todos para producir y asegurar el consumo a todos por igual.

Tampoco debemos olvidar que la vida es lucha; la lucha requiere fuerza para no ser arrollado; la fuerza se consigue con la unión de todos los elementos afines. ¡Trabajadores, unámonos estrechamente!

No debemos fiarnos en que tenemos la razón; debemos ser fuertes para imponerla.

Las tácticas de la C.N.T. son las de la acción directa, es decir, luchar en el más puro terreno económico y resolver sus diferencias y conflictos con quienes en ellos están interesados; con la burguesía los de carácter económico; y los de carácter social y de orden y servicios públicos, con el gobierno o los organismos interesados en ello, despojándose por entero, además, de toda ingerencia política o religiosa (Art.' 2.º de sus Estatutos).

La finalidad de la C.N.T. es llegar al establecimiento de una Sociedad libertaria, primer paso para más anchos horizontes, cuyo contenido filosófico es la supresión del Estado y el establecimiento del libre acuerdo y el más absoluto respeto entre iguales en deberes y en derechos.

COMPAÑERO:

TU AFILIACION A LA CONFEDERACION NACIONAL DEL TRABAJO ES LA GARANTIA DE TU INDEPENDENCIA COMO EXPLOTADO Y COMO PRODUCTOR, A LA PAR QUE COMO HOMBRE PUEDES REIVINDICAR TUS DERECHOS A PARTE ENTERA COMO CIUDADANO SIN QUE NADIE PUEDA RESOLVER POR Ti.

¡TE ESPERAMOS!

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