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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
| Año 1 Núm. 2 Diciembre 1977 |
A la caza de nuevas víctimas |
«Aunque
conozco el régimen especial reservado a los prisioneros políticos en la R.F.A.,
destinado a destruirles en su integridad física y síquica, y a destruir su identidad
política, declaro que yo no pondré jamás fin a mi vida suicidándome. Sí alguna vez
llega la noticia de mi muerte en una cárcel alemana, no será nunca porque yo me haya
suicidado. No creáis nunca la mentira de los asesinos. Si algún día os llega la noticia
de que he intentado huir y que se ha disparado contra mí mientras huía, no la creáis
nunca. Yo no huiré jamás». «En la autopsia de Baader sus zapatos llevaban adherida arena muy clara y fina por toda la superficie. Los presos realizaban su paseo sobre cemento... Baader posiblemente fue llevado a Mogadiscio para simular frente a los secuestradores del avión un intercambio». «En la autopsia se encontraron huellas de pólvora quemada en la mano derecha de Baader. Se dice también que la: pistola estaba al lado de su mano derecha en el suelo. Pero Baader era notoria y extremadamente zurdo». (De las entrevistas con los abogados Heldrnann y Weidenhammer en Arbeiter Kampft, 31 Octubre 77). Baader, Meinhof y sus compañeros sintieron la expansión del Estado policíaco, comprendieron que no había resistencia popular que se le opusiera, y trataron a costa de sus vidas de demostrar que era posible la resistencia, que desde ahora mismo era preciso quitar la careta al terrorismo estatal. Pero sus métodos no han servido más que para justificar a ese Estado ante el pueblo alemán. En el terreno de la violencia armada y minoritaria, el Estado tiene todas las de ganar. Si la resistencia es posible, hay que encontrar nuevos y multitudinarios caminos: las movilizaciones antinucleares, la reconstrucción anarcosindicalista, muestran que esos caminos existen. |