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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 2 Diciembre 1977

A la caza de nuevas víctimas

«Aunque conozco el régimen especial reservado a los prisioneros políticos en la R.F.A., destinado a destruirles en su integridad física y síquica, y a destruir su identidad política, declaro que yo no pondré jamás fin a mi vida suicidándome. Sí alguna vez llega la noticia de mi muerte en una cárcel alemana, no será nunca porque yo me haya suicidado. No creáis nunca la mentira de los asesinos. Si algún día os llega la noticia de que he intentado huir y que se ha disparado contra mí mientras huía, no la creáis nunca. Yo no huiré jamás».

La extradición del abogado alemán Klaus Croissant se ha efectuado, y el autor de este llamamiento ha sido entregado a la policía alemana por el gobierno francés.

El liderazgo alemán en Europa, portaaviones de desembarco de las inversiones norteamericanas, gran controlador del mercado de mano de obra del Sur de Europa y de sus destinos políticos a través de sus inversiones, se impone también en el terreno policial. La cárcel de Stamrnhein, construida por el gobierno socialdemócrata en las afueras de Stuttgart corno la más segura del mundo, modelo de control electrónico, de aislamiento total de los detenidos en celdas insonorizadas, es más refinada que las torturas siquíátricas soviéticas o que la brutalidad hitleriana.

El Procurador General de la República, Buback, que sería ejecutado por la RAF proyectó realizar una lobotomía a Ulrike Meinhof contra su voluntad, pretextando un tumor cerebral: las protestas contra tal intervención quirúrgica, prohibida en el resto de Europa, hicieron posponer para mejor momento la campaña de destrucción de los detenidos políticos, hasta convencer a la opinión alemana de que los terroristas eran sicópatas, enfermos en una sociedad sana. El 9 de mayo de 1976 se anunciaba oficialmente el suicidio de Ulrike Meínhof. El cadáver era evacuado a toda prisa, y la autopsia se hizo en secreto. Su celda fue repintada a los dos días de su muerte... Estos datos son necesarios para comprender las acciones desesperadas de los miembros de la RAF que secuestraron al gran capitalista y ex-nazi Schleyer y trataron de salvar a Baader, Raspe y Gudrun Ensslin. No lo consiguieron.

«En la autopsia de Baader sus zapatos llevaban adherida arena muy clara y fina por toda la superficie. Los presos realizaban su paseo sobre cemento... Baader posiblemente fue llevado a Mogadiscio para simular frente a los secuestradores del avión un intercambio».  «En la autopsia se encontraron huellas de pólvora quemada en la mano derecha de Baader. Se dice también que la: pistola estaba al lado de su mano derecha en el suelo. Pero Baader era notoria y extremadamente zurdo».

(De las entrevistas con los abogados Heldrnann y Weidenhammer en Arbeiter   Kampft, 31 Octubre 77).

Baader, Meinhof y sus compañeros sintieron la expansión del Estado policíaco, comprendieron que no había resistencia popular que se le opusiera, y trataron a costa de sus vidas de demostrar que era posible la resistencia, que desde ahora mismo era preciso quitar la careta al terrorismo estatal. Pero sus métodos no han servido más que para justificar a ese Estado ante el pueblo alemán. En el terreno de la violencia armada y minoritaria, el Estado tiene todas las de ganar. Si la resistencia es posible, hay que encontrar nuevos y multitudinarios caminos: las movilizaciones antinucleares, la reconstrucción anarcosindicalista, muestran que esos caminos existen.

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