El 23 de Octubre, de la madrileña plaza de toros de Vista Alegre, y con
menos de media entrada, se produjo el milagro de que las ocho principales centrales
sindicales de este país realizaran un acto conjunto.
El motivo era laudable en estos tiempos de charangas patrioteras y de «prietos los
cinturones para salvar el Sagrado Pacto de la Moncloa»: se trataba nada menos que de
expresar públicamente la solidaridad del sindicalismo hispánico con las organizaciones
hermanas aplastadas por las botas militares en los países del cono sur latinoamericano.
Ese mismo día visitaban Madrid y recibían condecoraciones regias y novedades técnicas
el almirante Massera, jefe de la Junta Militar que rige los destinos argentinos, y el jefe
de la policía de la dictadura uruguaya, un tal Castiglione. Verdaderamente, esto de la
democracia marcha.
Los hechos resultaron menos solidarios que las intenciones de los organizadores: aunque la
propaganda y el alquiler de la plaza se costeó entre todas las centrales, CC.OO. se
limitó a poner la pasta, porque apenas se habían pegado carteles en-sus zonas asignadas,
y no aparecieron más de una docena de sus militantes por el coso carabanchelero. Se ve
que el internacionalismo no es el fuerte de la gran central sindical de nuevo tipo... o
quizá se temían lo que iba a pasar. Por los tendidos, unos cuantos ugetistas, pancartas
de los diversos «unitarios», y un puñado animoso de cenetistas con banderas rojinegras,
que se hicieron con el público a base de griterío imaginativo. Los que más se veían
eran los de la USO, que se encontraban en plena pugna de demostrar cuál de los dos bandos
tenía más enganche entre
la militancia de base. Pero los trabajadores madrileños, en general, esa mañana soleada
se fueron a la carretera o se quedaron en su barrio. Y fue una lástima, porque hubo cosas
interesantes en la plaza.
«Unidad sindical contra el pacto social»
Entre las intervenciones nos gustó la del ugetista
García Duarte que abogó enérgicamente por la restitución de los sindicatos
intervenidos a sus legítimos titulares, los trabajadores latinoamericanos. El cenen
tista.Elizalde llenó de intención su defensa del derecho de los obreros y campesinos de
América Latina a conquistar un nivel de vida digno, y logró acercarnos al aquí y ahora:
en primer lugar, al contrariar lo anunciado en los carteles de que hablarían
«dirigentes», explicando que allí hablaban simplemente compañeros porque un auténtico
movimiento obrero no puede ser «dirigido»; en segundo lugar, al señalar que la
opresión dictatorial en Latinoamefica no se limita al Cono Sur, sino que también en
Cuba, en Perú, Nicaragua, México y muchos otros países hay sindicatos domesticados y
trabajadores libertarios en prisión; y finalmente, al denunciar las burocracias
sindicales que traicionan las reivindicaciones de los trabajadores, coreando el llamado
militar de la emergencia nacional» y de la «reducción de salarios para evitar el
paro»: en ese punto la plaza coreó unánimemente el clamar «pactos, no». A
continuación le tocó hablar al líder de CC.OO. García Salve, y la plaza se vino abajo
en abucheos. El prohombre carrillista intentó salvar la situación gritando desde el
micrófono «Unidad, unidad». Pero la jugada le salió mal, y fue silenciado por el grito
general de «¡Unidad sindical contra el pacto social!». Entonces el orador se lió, y
enfrentándose a los vociferantes cenetistas dijo algo así como «Si yo he hablado con la
Guardia Civil rodeándome, ¿no he de hablar con la CNT aquí?». La comparación no
gustó, y aquello fue el acabóse. El representante cenetista se retiró de la tribuna y a
punto se estuvo de llegar a las manos. Menos mal que el compañero argentino Ongaro
levantó el mitin recordando los objetivos solidarios del acto, y entusiasmó al público
con una intervención sindicalista al viejo estilo. Pero salimos con impresión desolada:
urge despertar la conciencia internacionalista entre nuestra clase obrera.
Parece que, en el caso de la CNT, la escasa asistencia se debió al descontento por el
comité nacional: pero se nos comunica que la CNT sólo fue invitada una semana antes, y
que la decisión del comité nacional de aceptarla estaba motivada por el descontento de
algunos sindicatos madrileños por no haberse acudido a la manifestación unitaria del 6
de octubre, y para evitar un nuevo acto de sectarismo insolidario. En cualquier caso, el
acto supuso un descalabro económico, y en la librería confederal de Libertad, 15-1.º,
aún se venden bonos de solidaridad con América Latina.
Para informaciones concretas sobre la resistencia obrera en América Latina, puede
contactarse AESLA ( Asociación de Estudios y Solidaridad con América Latina), C/García
Morato 76-1.0, Madrid-10, teléf.: 446 60 34. El primero de los cuadernos publicados por
AESLA en 1977 trata del genocidio y la resistencia en Argentina. Sobre este tema
publicaremos un amplio estudio en el próximo número de «Bicicleta».
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