Proyectada
desde el mes de mayo, olvidada durante cuatro meses -incluso por sus organizadores- al fin
llegó precipitadamente la SEMANA CONTRA LA LEY DE PELIGROSIDAD Y REHABILITACION SOCIAL.
Esta Semana había sido promovida por la Coordinadora de Grupos Marginados de Madrid, con
el fin de presentar en público los grupos que la integran, así como sus programas,
recogidos en el libro Grupos Marginados y Peligrosidad Social (1). La Coordinadora nació
en el mes de marzo pasado, resultado de los contactos de diversos grupos (FHAR, Comités
de Apoyo a Copel, grupos de mujeres, colectivo de psiquiatrizados, etc ... ) reunidos en
torno a la lucha contra la ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social.
La vida de la Coordinadora ha sufrido altibajos debidos fundamentalmente a dos causas: en
primer término, la propia naturaleza inestable de alguno de los grupos de marginados que
la componían (grupos en formación, o en trance de desaparición o sin perspectivas
claras de lucha) y de otra parte, la actitud de los grupos políticos que hacían acto de
presencia en la Coordinadora. Al lado de grupos como AC, CNT y LCR, que de una u otra
forma siempre han estado presentes, ha habido otros grupos que, si bien ideológicamente
deberían asumir este tipo de luchas, las han abandonado para dedicarse a «causas» más
rentables, demostrando así que su vinculación a la Coordinadora era más ficticia que
real.
Las principales actividades que ha llevado a cabo la Coordinadora han sido la recogida de
firmas contra la ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la distribución de
propaganda, elaboración de manifiestos y, sobre todo, la preparación de¡ libro y de los
actos de la Semana.
Esta comenzó el jueves día 10, en la Facultad de Derecho, con la presentación del libro
ya citado. Por primera vez en público, hicieron su aparición los grupos que integran la
Coordinadora. Los asistentes siguieron con interés la exposición que de las plataformas
de lucha exponía un miembro de cada grupo (COPEL, Psiquiatrizados, Homosexuales,
Minusválidos, representantes de la Coordinadora ... ), quizá un tanto sorprendidos por
la fluidez de sus exposiciones. Ausencia sentida fue la de los grupos de mujeres. La
explicación más clara corrió a cargo del representante de la Asamblea de Homosexuales
de Madrid (fusión de varios grupos de lucha homosexual) que llevó el problema de la
marginación a sus últímas implicaciones: necesidad de un sistema de explotación, en el
que toda pieza que no se ajusta perfectamente debe de ser rechazada, marginada. Una nota
discordante en la noche fue la lectura, por parte de un miembro de LCR, de un comunicado
de apoyo de dicha organización un tanto apócrifo.
Al día siguiente, viernes 11, se repitió el mismo acto en la Facultad de Políticas y
por la tarde en la cooperativa de viviendas del Pozo del Tío Raimundo. De este último
cabe destacar la asistencia y participación en el debate de grupos de trabajadores, que
plantearon la necesidad de llevar esta lucha a los centros de trabajo.
El sábado, a las cinco de la tarde, como si de corrida de gala se tratase acudieron
numerosos espectadores al reclamo de la presencia de los Guattari, García Calvo, Savater,
González Duro, Bandrés y otros, que disertarían sobre la marginación como necesidad de
las sociedades- autoritarias. El acto, que sobre el papel tenía más posibilidades de
convertirse en un debate abierto sobre la marginación, derivó hacia un espectáculo, en
el que los ídolos, a excepción, quizá, de Bandrés y Guattari, hicieron un discurso que
en su mayor parte, poco o nada tenía que ver con el espíritu de la Semana y de la
Coordinadora. De todas formas, la verdadera estrella de la reunión fue el público que
con su activación compulsiva, reveló de manera clara el entramado de contradicciones que
subyace en el tratamiento del tema.
Analizando los resultados de la Semana no se puede hablar de éxito, pero tampoco de
fracaso. Una nota que destaca ha sido la sorpresa de los propios miembros de la
Coordinadora, ante su desarrollo.
Lo cierto es que pocos días antes del comienzo de la Semana, el futuro de la Coordinadora
estaba en el aire. Si la Coordinadora se creó como instrumento de lucha contra la Ley de
Peligrosidad y Rehabilitación Social, como intento de superar la parcialización de las
distintas alternativas que de forma dispersa ofrecían cada uno de los grupos, la realidad
era que sus objetivos aparecían cada vez más confusos.
Lejos de conseguir la globalización de sus ataques contra el Sistema y sus instituciones,
aquello llevaba camino de convertirse en un cajón de sastre que recogiera cualquier
aparente salida de la norma (con el peligro de pretender solo la vuelta a ella).
A pesar de los nubarrones que se cernían sobre su futuro, la Coordinadora ha salido
fortalecida. No sólo porque algunos grupos hayan iniciado contactos de cara a su
integración, sino porque en el seno mismo de la Coordinadora se ha profundizado en el
análisis de su propio alcance.
Como resultado de este proceso de discusión, se puede esperar que la Coordinadora deje de
lado algunas posturas -de dentro y fuera de ella misma- que en virtud de un cierto
humanitarismo colocan el acento de la marginación en la desigualdad de oportunidades, en
las condiciones sociales actuales y en la falta de educación. Nada más recuperador. Y
líbrese también la Coordinadora, de esa otra actitud, tan extendida por otra parte, de
considerar a los marginados como víctimas de la larga dictadura padecida por el país.
Temblemos ante las leyes de la democracia.
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