El día 14 de octubre las Cortes aprobaron el proyecto de Ley de
Amnistía pactado previamente por distintas fuerzas políticas en el marco de las
negociaciones entre el Gobierno y la Oposición parlamentaria. Esta nueva ley de
Amnistía, arbitraria y discriminatoria, viene a demostrar nuevamente el carácter
antidemocrático del Gobierno Suárez, así como el oportunismo político de ciertos
partidos políticos.
Una ola de motines está sacudiendo las cárceles de España. Los presos siguen en las
celdas. Su desesperación está reflejada en la carta que a continuación reproducimos.
»Yo ( ... ), preso, en nombre de todos los presos españoles, pido al pueblo español y
al Gobierno una gracia de perdón para todos los que estamos sufriendo hoy aún la
represión de esa dictadura cruel que nos tiene apartados de esta sociedad que nos quiere
bien a pesar del daño que la podamos causar. Daño leve, pero dentro de cada hombre o
mujer que nos encontramos privados de lo más hermoso por lo que el ser humano puede
luchar y morir: la libertad.
En esta galería, antes de los hechos del sábado día 28, nos encontrábamos 110 hombres,
80 de los cuales estábamos automutilados, por la tensión reinante que ocupa nuestros
cuerpos. Les hechos sucedieron así: sobre las 20,30 del sábado 28, un grupo de reclusos
salieron al centro de vigilancia y desde allí, a gritos, animaron a todas las galerías
que, como un solo hombre, prefirieron dar la sangre y la vida si es preciso. Como
estábamos más del 50% castigados en esta galería, forzaron las puertas, y con cucharas
se abrieron las otras. ¡Todos al patio!
Cada hombre puso su granito de arena para mantener vivo el fuego protector de la entrada
de cada galería... Petates, mantas, todo valía para conservar el fuego y retardar la
entrada de la fuerza antidisturbios. Cinco horas y media estuvimos en el patio. Todo
ardiendo y no quedó nada en la prisión aparte de lo que llevábamos puesto encima.
Hubo varios heridos graves, pero otro muy grave que se quiso suicidar en pro de este
indulto que se nos ha negado tan inhumanamente ese Gobierno que se dice democrático, pero
lo es para los intereses de ellos y engañan al pueblo y al mundo entero... Este intento
de suicidio sucedió a las 21,15 horas aproximadamente. Venía del fondo de la galería
con un petate al hombro y con él se lanzó al fuego, para, así, con su cuerpo, retardar
más la entrada de la Fuerza Pública, pero gracias a la cantidad de agua que le cayó
encima cuando venía por la galería (las tuberías estaban reventadas) y la pronta
intervención de seis compañeros y luego la del practicante-recluso, la cosa no pasó de
ahí.
Tres heridos graves tendidos en el patio, tendidos sobre una manta, y aún pedían que
esas mantas, que cubrían sus cuerpos, las echáramos al fuego también. Sobre la una de
la madrugada se apagó el fuego; entonces se hicieron varias barreras de hombres, todos
con el estómago al aire y unos cortantes de conservas, o cristales, cuchillas de afeitar
y otros objetos. Camisas levantadas y sujetas con la mano izquierda, mientras que con la
derecha sujetábamos los cortes para todos a la vez nos cortáramos el vientre o las
venas.
...Seis reclusos se dirigieron al Teniente Coronel de la Fuerza y se dialogó y se les
hizo saber que si pegaban «estábamos todos dispuestos a cortarnos todo el cuerpo en caso
de que se nos pegue o maltrate». El Teniente Coronel dio su palabra, pero llevábamos 41
horas sin beber y sólo nos han dado sopa y dos rodajas de mortadela y un trozo de carne
que era todo nervio y suela de alpargata... Estamos sin nada de ropa, hacemos las
necesidades en la celda y esto es insoportable. Dormimos unos apretados con otros, los
cuatro componentes de la celda. Con frío y con la celda llena de orines y nuestros
excrementos. No tenemos tabaco, ni peine, nada, nada. Hay varios mutilados... Basta. No
más sangre humana por unos derechos que tan humanamente nos pertenecen... Estamos
desesperados y dispuestos a todo si esto continúa así».
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