bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 2 Diciembre 1977

Con bici ya habría llegado

No, no es autopropaganda; se trata de una Verdad Objetiva. El ciudadano medio que con su coche medio recorre el Estado español (1), lo hace a una velocidad media de 8,5 km/h. El progreso se ha reído de todos: tras esparcir la ilusión de la movilidad -acelerada y autónoma- tira de la manta y enseña el truco: nunca hemos superado la velocidad que pueden darnos nuestros propios pies.

Comprobarlo sólo requiere unos cálculos elementales y la consistencia de dos hipótesis:

-Trabajo, tiempo y espacio admiten una medida común.

-El hombre medio existe.

La primera hipótesis es válida mientras exista el Mercado, pues éste garantiza la común medida requerida para las tres categorías: su precio.

El hombre medio que exige la segunda es, como se sabe, un ente de razón al que el Estado presta existencia mediante su soplo vital (el estadístico), con el fin de encarnarlo en sus súbditos para mejor poder contarlos, ponderarlos, mediarlos y ajust(ici)arlos. Al hombre medio le piensan, luego existe. Somos cada uno y, por tanto, la hipótesis es válida mientras exista el Estado.

Así las cosas, dado que el precio medio por kilómetro del coche medio nacional es de 15 ptas. (2) y que un precio medio de 150 ptas. la hora de trabajo parece ajustado, ocurre que quien tan ufano va en su coche a una velocidad media (aparente) de 60 kilómetros/hora, no suele saber que a esa hora se le añaden las otras 6 que ha necesitado trabajar para pagar las 900 pesetas que le cuestan los 60 km., es decir, ignora que se desplaza a 8,5 kilómetros/hora. Feliz él.

Y así jugando con los numeros, que es lo más serio que puede hacerse con ellos, uno se encuentra también con que las dos prirneras horas de la jornada laboral del hombre medio que va a trabajar en su coche, se le van a pagar el propio desplazamiento al lugar de trabajo (3). ¡Vamos, que además de puta, pone la cama!

Las burlas del progreso son en verdad crueles. Al paso que vamos, al «precio que se está poniendo todo» y con «sueldos que cada vez dan para menos», el amable lector (medio) que en una tarde de aburrimiento le diera por actualizar los cálculos, puede descubrir el fin de la broma: como la tortuga de Zenón, permanece en reposo mientras se desplaza a grandes velocidades y, cual Penélope motorizada trabaja sin descanso para poder ir a trabajar.

(1) Neologismo estúpidamente extendido, que nació para hablar (por omisión) de las diversidades peninsulares y lo que consigue es borrarlas todas. Su uso debería

reservarse para casos como el presente, en que al Estado se le recorre: se le corre insistentemente.

(2) Según datos recientemente publica. dos por un diario madrileño y basados en los gastos de gasolina, mantenimiento, impuestos, seguros, compra del vehículo, etc.

(3) Suponiendo una distancia de 6 km. al lugar de trabajo, lo que en grandes ciudades se queda corto, y sin considerar que los gastos de gasolina y demás son en ellas muchos mayores.

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