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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 3 Enero 1978

Las cárceles del mundo contra el mundo de las cárceles

13.jpg (7030 bytes)La cárcel, producto y caricatura de la sociedad que la mantiene, está en entredicho. Desde los disidentes del Este hasta los recientes motines en Italia. México, Francia o España hablan de una conmoción en el universo carcelario, conmoción que no se para en fronteras. ¿En virtud de qué derecho distingue el Estado entre derecho común y derecho político? ¿Por qué las cárceles? ¿Cómo terminar con ellas? Son preguntas cada vez más extendidas cuyas primeras respuestas son acciones.

La lucha desde las cárceles, y a menudo contra ellas, sin duda se internacionaliza. La tenacidad con que se está llevando a cabo también en nuestra península, anima a quienes la tienen emprendida fuera de ella, y viceversa. «Las raíces de la acracia, nos escribe desde París un militante del CAP, siempre están vivas en España... Ello expli ca, sin duda, la llegada a este país de tantos hombres visceralmente opuestos a las leyes y a las fronteras nacionales. Entre los 38 presos juzgados por «bandidaje y terrorismo» que sufren condena por actos políticos en España, doce son franceses. La tendencia no es única: España exporta acracia, de las 20 personas detenidas estos meses en Francia por motivos políticos, en un ampli sentido del término, seis son españoles o de familia española.»

En estos casos, «cuando es el Estado lo que está en cuestión», como recientemente declaró una-alta-personalidad-política española, los gobiernos de los distintos países no tienen más remedio que recurrir a lo que les es común por encima de sus variantes ínstitucionales: la violencia ínstitucionalizada. La firma de la convención Europea contra el terrorismo viene así a culminar sus fraternales esfuerzos por armonizar las respectivas legislaciones represivas y por coordinar los medios de que disponen las ya poderosas policías nacionales. Los vergonzantes «tira y afloja» con que se disputan la carne humana pendiente de extradición (Apalategui, Astudillo, secuestradores de Revelli-Beaumont, Croissant, ... ) son los chirridos que aún consiguen escapar al aceite legal de la gran máquina.

De tanto empeñarse los gobiernos en tratar como comunes delitos netamente políticos, ellos mismos han contribuído a hacer común la dimensión política de todo delito.

14.jpg (9496 bytes)Se borran divisiones artificiales para dejar aflorar otras más sustanciales que venían escondiéndose tras los mismos nombres. Donde antes se oponían (presos) políticos a (presos) comunes, ahora aparecen opuestos (profesionales) políticos a (gentes) comunes. Como dice nuestro comunicante del CAP, «una tradición ha sobrevivido al "aggiornamiento" del anarquismo: el desprecio por las leyes en vigor en todos los países».

Los dos documentos que reproducímos rebosan este espíritu. El «manifiesto» surge en Francia bajo la misma circunstancia que el reciente CAP (Comité de Ayuda a los Presos), organización que -actuando desde fuera- tiene objetivos semejantes a la COPEL. El proyecto comunal de HAPOTOC es una respuesta posible, al brindar a quienes salen de las cárceles no tener que volver a «delinquir» sin tener tampoco que ingresar en esa otra cárcel que es la organización del trabajo imperante.


manifiesto de los detenidos políticos
(Emitido en Francia. Entre los firmantes hay militantes de la que fue CNT en el exilio)

El movimiento popular, reanimado desde mayo del 68, al plantear problemas radicales tales como condiciones de vida o condiciones y finalidades del trabajo en el mundo capitalista, viene alcanzando un vigoroso desarrollo. Ante el programa común, en este movimiento popular crecerá probablemente la esperanza de mayores posibilidades para las luchas incesantes contra la explotación capitalista.

Frente a este movimiento popular, el poder actual juega sus últimas cartas democráticas. Intenta mantener una apariencia de funcionamiento institucional, del que por el momento es árbitro, menos arriesgado que los enfrentamientos que pudieran darse fuera del marco instruido.

Pero de un tiempo acá los distanciamientos o indefiniciones respecto a las propias leves del sistema se multiplican de manera acelerada... Los trabajadores pagan todos los días a lo largo de la guerra sin cuartel que el capital ha emprendido en su contra. En su seno, los revolucionarios se ven también duramente atacados. No es una casualidad en la medida en que en ellos cristalizan ciertas aspiraciones populares hacía cambios profundos.

La justicia, al servicio de las agresiones políticas del poder

El poder, para reducir a estos elementos revolucionarios, so-juzga con varias jurisdicciones: Tribunal de lo Criminal (derecho común), Tribunal de Seguridad del listado (político) y Tribunal de las Fuerzas Armadas (militar). Es el propio poder quien decide qué legislación es la más productiva desde un punto de vista represivo.

El Tribunal de Seguridad del listado (TSE) es oficialmente la única jurisdicción política. Bajo este título se permite apaños como disociar casos iguales, añadir inculpaciones durante el curso del proceso y, por supuesto, descargarse de un asunto en provecho de otra jurisdicción (como ha ocurrido con los GARI, que tras año y medio de prisión preventiva han visto volver a comenzar su proceso, esta veZ por lo criminal, pues el TSE había descubierto que una acción internacionalista no atentaba contra la seguridad del Estado francés).

Igualmente. el TSE no asume todos los asuntos políticos, como ocurre con los militantes del FRI (Number, Gascoux y Gailhal). los libertarios de la calle de la Clef (Núñez, Tronelle, Congosto, Cerreda) o los NAPAP, todos ellos llevados por «lo común». En verdad que el TVE tendría mucho trabajo si quisiera ocuparse de todo lo que de hecho es político. Pues, ,a quién incumbe la responsabilidad inicial del exceso de presos, sino a la política social del poder? ¿Es casualidad que más del 80 por ciento de los presos de derecho común provengan de los medios sociales más desfavorecidos? ¿Lo es que un ladrón de motocicletas sea golpeado con una pena semejante a la de un desfalcador de millones de francos? El problema del TSE plantea el problema de la justicia, éste el de la sociedad.

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