«El pasado día 18 se celebró, en Guadalajara, una concentración
antinuclear, como punto culminante de la marcha antinuclear convocada por la Federación
del Movimiento Ecologista.
Como todo el mundo sabe, el problema nuclear en nuestra provincia es alarmante: contamos
con la central de Zorita de los Canes y, ahora, quieren poner otra en Trillo además de un
Depósito de Materiales Contaminados que nadie sabe si no será un cementerio radiactivo,
también en Zorita. Por otro lado se explota ya una mina de uranio en Mazerete, que parece
tener alguna importancia, dada la visita que realizó el Ministro de Industria hace
algunos días.
La marcha debía haber sido una fiesta. Así lo esperábamos todos. Empezó a las 10, del
día 17, en Alcalá de Henares, y sus componentes la emprendieron corno pudieron, ya que
la Guardia Civil les disolvió e intentó cerrarles el paso. El recorrido comprendía:
Camarma, Valdeavere, Torrejón del Rey, Valdeaveruelo, Valbueno y Guadalajara. En
Valdeaveruelo se hizo noche; bueno, la hicieron los que llegaron, y no todos, ya que
nosotros, advertidos desde Guadalajara de la posible interrupción de la marcha, les
fuimos trayendo, por la noche, en una furgoneta.
El día 18, desde primeras horas de la mañana, la ciudad apareció sitiada: controles en
la ruta, policías en las esquinas de las calles principales, jeeps en las plazas, etc.
Esto nunca se había visto en Guadalajara. Tuvo que ser en una concentración pacífica
donde nuestra ciudad conociera a los polis del casco, escudo y porras largas, además de
las balas de goma y los botes de humo.
Aún así, pudimos tener tres cuartos de hora de fiesta ecológica en la plaza del
«Jardinillo», donde nos fuimos juntando y sentando hasta 400 personas. Como fondo dos
pancartas de Ateneos Libertarios de Madrid, y el Neptuno de la fuente con un cartel en el
tridente y una máscara de calavera en la cara.
Pero duró poco. Pronto vinieron tres jeeps que a los tres toques de sirena atacaron
violentamente, hasta el punto de que hubo manifestantes que se tiraron por el muro que
recorre un lado de la plaza.
Desde entonces todo fueron saltos, carreras y palos: primero en el Jardinillo, después en
Santo Domingo, lugar donde los jubilados de la ciudad toman el sol y se montan sus
tertulias, donde se vieron los primeros botes de humo.
La dureza de las Fuerzas de Orden Público fue inusitada. Nosotros sólo empleamos dureza
en el barrio del Alamitin, donde fuimos acorralados.
Hubo varios detenidos, de los que sólo cuatro pasarían por comisaría: tres compañeros
no-violentos de Madrid, que se quedaron sentados en la primera disolución y otro de
Trillo que también se quedó allí. A los demás (hasta 13) les sacudieron en los jeeps y
les soltaron. También desalojaron (las Fuerzas de Orden) algunos bares del centro y uno
de un barrio de las afueras. En uno de ellos (Jovi) se liaron con una chica de 14 años a
la que dejaron molida ante el estupor y los gritos de la gente.
Los grupos venidos de Madrid estaban asustados y esperaban los palos en cualquier parte.
Preguntaban constanteniente a la gente si eran de Guadalajara para no despegarse de
nosotros. La policía se aprovechó bien de esta circunstancia.
El pueblo de Guadalajara ya tiene tema de conversación para semanas. Toda la gente habla
de lo mismo; de que las nucleares son nocivas a pesar de lo que nos digan los
capitalistas, que son los que más ganancias sacan de la tajada. La gente empieza a
comprender que la presencia de la policía es ya una provocación.
Es de destacar, también, la postura de un militante del PCE que negó el refugio en su
local a un manifestante que fue reprimido duramente por la policía en la misma puerta de
su sede.
Respecto al señor gobernador, del que se dice que es socialdemócrata, mejor no hablar.
Lo que le aconsejamos es que no haga más profecías, ya que las que hizo días atrás en
la prensa local, no fueron muy afortunadas.
Se dio el caso de que cuando fueron tres companeros al Gobierno Civil a interesarse por
los detenidos, el gobernador, que había creído que eran del PCE e iba a recibirles, se
negó a ello cuando se enteró que eran simples ecologistas. Este hombre niega toda
representatividad a todo lo que no sea partido o sindicato de partido. Además, está
emprendiendo una caza de brujas contra todo lo que se sale de lo normal: ecologistas,
anarquistas, libertarios, pasotas, etc., y por ende contra todo lo que huele a libertad.
Cincuenta mil bicicletas
El pasado 18 de diciembre se manifestaron por las calles de
Barcelona y de Girona decenas de miles de bicis reivindicando una alternativa al
transporte de coches privados, zonas verdes y la bicicleta como medio de locomoción
protegido en la ciudad. ¡Ya somos más! Quien desee más información la tendrá y amplia
en el n.º 3 de la estupenda revista ecologista «Alfalfa», que sale a los Kioscos al
mismo tiempo que «Bici».
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