Dossier: provocación y respuesta confederal
Precisamente en el centro neurálgico del nuevo anarcosindícalismo ibérico,
allí donde el resurgir de la CNT más molestaba a quienes mueven los hilos políticos del
pacto que encorseta las reivindicaciones obreras, donde la campaña contra las elecciones
sindicales tenía más probabilidades de éxito, la sangre de cuatro trabajadores,
sindicados en UGTy en la propia CNT, y la columna de humo que se levanta de las cenizas en
que queda el puesto de trabajo de centenares de afiliados cenetistas, el music-hall más
popular de Barcelona, el Scala mimadopor la TV, van a ser tristemente manipuladas para
intentar aislar a la CNT de sus raíces indestructibles en la clase trabajadora de
Catalunya. Ofrecemos en este dossier una serie de elementos, silenciados o mutilados por
los medios burgueses, para comprender mejor unos hechos que distan aún de aclararse. La
provocación ha sacudido las conciencias y ha estrechado la solidaridad confederal. Pero
sólo ahora empezamos a vislumbrar los modernos medios de represión -tergiversación que
tienen los Estados contemporáneos las emisiones de TVE, impuestas como un castigo
paternalista a los ojos de adultos y niños españoles, pueden ser hoy más eficaces que
las descargas de los fusiles uniformados. Y que conste el dolor de quienes escribimos
estas líneas por la muerte de unos compañeros trabajadores atropellados por esa
«historia paralela» que, del incendio del Reichstag o el ajusticiamiento de Sacco y
Vanzetti a las patrañas urdidas en Italia o Irlanda contra Valpreda o los Murray, es la
historia secreta del verdadero y más grande terrorismo de nuestro tiempo: el de quienes
acumulan los mas grandes medios de destrucción armada ante las manos desnudas del pueblo
trabajador.
Primer acto: Una manifestación obrera
En la Barcelona crispada por el nuevo
autoritarismo de Tarradellas, que callando otorga el derecho de la «fuerza legitima»
(tribunales militares) a cortar por lo sano la libertad de expresión, procesando a un
director de teatro; en las comarcas obreras donde la postura abstencionista de la CNT
amenazaba el tinglado electoralista de las centrales políticas, se va a celebrar el 15 de
enero la primera manifestación autorizada de la CNT desde 1939. Pese a las prevenciones y
esfuerzos de la organización, iba a saltar la provocación criminal.
BARCELONA: La CNT se manifiesta
El domingo 15 de enero unas 9.000 personas se
concentraron en las Atarazanas barcelonesas, convocadas por el Comité de Catalunya de la
CNT para manifestarse contra el Pacto de la Moncloa y las elecciones sindicales, así como
en apoyo de los trabajadores de varias empresas en crisis. La manifestación, a la que se
había adherido el pequeño y radical grupo marxista «Internacional» PCE (I), duró casi
hora y media. Por primera vez desde 1939, la CNT contaba con autorización gubernativa
para ejercer su derecho de manifestación en la calle.
Durante la manifestación se gritó, fundamentalmente, «Abajo el Pacto de la MoncIoa»,
«Partidos para qué, si está la CNT», «COPEL, COPEL, solidaridad», «Suárez, e....
trabaja de peón», «Carrillo, c.... trabaja de peón», «Unión acción,
autogestión», «Solidaridad empresas en crisis», y algunas otras consignas. También se
gritó, «FECSA, FECSA» al pasar junto a las instalaciones de esta empresa eléctrica,
actualmente en negociación del convenio colectivo. Se cantó «A las barricadas» y se
saludó con gran efusión el hecho de que, durante el recorrido, apareciera en una ventana
una bandera negra con la «A» en el interior de un círculo.
Había gran cantidad de banderas de la CNT y otras
anarquistas.
La manifestación, desde Atarazanas, enfiló el
Paralelo. Cerca de la Avenida Mistral -fin del recorrido autorizado-, el secretario del
Comité Regional, Enrique Marcos, dirigió unas palabras a los concentrados en las que
indicó que la manifestación finalizaba en aquel punto y que la organización confederal
no se hacía responsable de lo que ocurriera a partir de aquel momento.
Más allá de la manifestación
Algunos grupos, no más de 500 personas, intentaron
dirigirse hacia la cárcel Modelo, tras algún silbido al orador y gritos de «A la
Modelo, a la Modelo». Estos grupos fueron expeditivamente disueltos por las brigadas
¿¡ni¡ disturbios, que cargaron contra los concentrados poco después de que el
secretario regional diera por disuelta la manifestación. Hubo las consiguientes carreras,
gritos, barricadas y el lanzamiento de algún cóctel.
Según la valoración que hace nuestro Colectivo de Barcelona, la manifestación fue
«positiva para los manifestantes y negativa para la organización. Y decimos que positiva
para los manifestantes, porque éstos supieron desbordar el protagonismo y el
encuadramiento que parecía querer imponerse». Los aspectos que critican nuestros
corresponsales (encabezamiento por los comités; altavoces emitiendo consignas: servicio
de orden más o menos disimulado, pero cuyo encauzamiento fue superado al ocuparse toda la
calzada del Paralelo; escasa propaganda, reducida a los medios confederales
prácticamente, lo que privó del apoyo de muchos militantes de otras centrales sindicales
que no se sienten vinculados por el Pacto de la Moncloa y están deseando manifestarlo,
etc.) son muy similares a los de otra carta, ésta del compañero Juan Manuel, que nos ha
enviado un largo «memorial de agravios» contra los organizadores de la manifestación.
Obsesión del orden
El cenetista barcelonés se despacha ampliamente en
su carta manuscrita que nos vemos obligados a extractar por razón de espacio, pero que es
en sí misma, y por lo que critica, un rotundo mentís a la «trabazón» maquinada por la
policía y los medios de manipulación de masas entre la manifestación confederal y el
atentado del «Scala».
Precisamente los pormenores «formalistas» y «dirigistas» que el compañero critica
vienen a probar una voluntad decidida en la Confederación catalana de evitar
provocaciones y mantener el orden en la manifestación.
Escribe Juan Manuel: «El coche y el megáfono siempre estuvieron de sobra... uno de los
ocupantes se pasó todo el recorrido gritando consignas, no sé para qué, porque en
ningún moment hizo falta que a nadie le dijeran lo que había que gritar... Especialmente
en el momento en que la gente llevada de su lógico afán de expansión ocupó la calzada
izquierda, él se empeñó en que todos volviesen a la derecha»; el colectivo por su
parte escribe «afortunadamente, se produjo el fenómeno inverso, y los altavoces del
coche se vieron obligados a corear las consignas que imponían los manifestantes ...»,
Sigue la carta: «Todos sabemos que en la CNT no hay dirigentes, o sea que nadie es más
que nadie, pero he aquí mi sorpresa cuando en un momento me voy hasta la cabeza de la
manifestación, y me veo a toda una serie de señores cogidos del brazo... delante iba un
simpático señor, con abrigo y pantalones remangados pues llovía en los primeros
momentos, y su hermosa bandera rojinegra sobre el hombro... Casi le echaron para atrás a
empujones. Por supuesto que no se marchó... Al acercarnos a la Plaza de España, la
manifestación estaba prácticamente parada debido a los incidentes con el PCE (1) que se
producían en la cola.
Se les echó de la manifestación y no fue el servicio de orden sino toda la gente que
estaba cerca de ellos, me pregunto por qué no se hizo lo mismo con el PORE ... »
Enseñanzas de una manifestación
«Mucha gente decidió ir a la cárcel Modelo... por
el megáfono se oye: «La manifestación ha terminado», «CNT desconvoca para ir a la
Modelo», «La manifestación convocada por CNT ha llegado a su fín»... De no haber
salido a relucir la postura «oficial» a tomar, siguiendo la marcha natural de la
manifestación, viendo el énfasis con que se hacía alusión a la COPEL, la marcha
hubiese ido a parar a la Modelo, y a los presos no les hubiese sentado nada mal... Lo que
más sentí no fue el que se desconvocara, sino el que la gente en el momento en que se
hizo plegó todas sus banderas... Fue esta docilidad lo que más me molestó... Las
manifestaciones cada vez se parecen más a las procesiones, pacíficas, autorizadas,
asimiladas...»
Por el matasellos de la carta, estas impresiones se escribieron casi instantáneamente,
antes de propagarse la infamia policiaca que atribuía a la CNT el incendio producido en
la Scala el mismo día 15. ¿Matizaría hoy sus palabras el compañero Juan Manuel? El
mismo escribe «En la CNT no manda nadie y la CNT no tiene por qué obedecer a nadie».
Evidente: esa «docilidad» que molestó tanto al compañero, ¿no sería auto
-responsabilidad ante el peligro indiscutible de provocaciones, esa auto-responsabilidad
que es la alternativa anarquista al orden autoritario? Suscribimos en cualquier caso el
párrafo final de Juan Manuel: «Lo positivo ha sido el que la CNT una vez más ha
demostrado que no necesita a nadie, ni para dejarse oír ni para salir a la calle, nos
sobran centrales reformistas que nos acompañen y partidos oportunistas que nos
molesten». Probablemente, también nos falta experiencia tras 40 años de dictadura. Pero
si sabemos mantenernos serenos frente a las provocaciones, sean éstas de policías
infiltrados que actúan según planes teledirigidos, o de simples irresponsables, a partir
de los errores habidos antes, durante y después de la manifestación obrera del 15 de
enero en Barcelona, debemos sacar muchas, muchas enseñanzas.
Segundo acto: Un trágico incendio
El incendio de la sala de fiestas Y
variedades «Scala» el domingo 15 de enero produjo cuatro muertos. Las versiones que
atribuyen la tragedia a un atentado terrorista rápidamente apuntan a la manifestación
cenetista de la mañana. La descabellada versión policíaca, con el estilo de la mentira
sistemática con que la Gestapo dotó a la policía franquista, recibe el aval oficial y
es lanzada por TVE a las mentes de millones de españoles. BICICLETA trata de desvelar
este complot contra la CNT.
El lunes 16, antes de que la policía diera versión alguna, el vespertino «Noticiero
Universal», el órgano de Porcioles, cuyos redactores laborales son portavoces de CCOO y
marcadamente hostiles a la CNT, lanzan la especie: sus titulares relacionan la
manifestación cenetista, la destrucción del Scala y la «revitalización del anarquismo
de antaño», calificado de «vulgares asesinos» por el editorial. «Domingo negro en
Barcelona». Como en mayo del 37, la burguesía y el estalinismo intentan minar ese
baluarte del movimiento obrero autónomo que es la CNT.
El atentado se perpetró, según los diarios barceloneses, minutos antes de la una y
cuarto, a muchos kilómetros del Paralelo donde transcurrió la manifestación cenetista,
cuando cinco jóvenes arrojaron cuatro cócteles molotov en el vestíbulo de la Seala,
tras romper los critales. Se les vio huir a pie.
Empleados del Scala, un 75 por 100 de los cuales están afiliados a la CNT, declaran que
el local había recibido diversas amenazas de bomba, las últimas unos 15 días antes del
atentado.
El 17, varios diarios publican notas sindicales de repulsa al atentado. Uno de ellos,
fechado el 16, reiterando «total apoyo y solidaridad a sus trabajadores y a los
familiares de las víctimas», así como el carácter pacífico de la manifestación en
que se defendía también a esos trabajadores, va firmado por el Comité de Cataluña de
la CNT, la Federación Local de Barcelona, los Sindicatos de Espectáculos Públicos y de
Hostelería y Turismo. Los Sindicatos de la Metalúrgia de CNT, UGT, CCOO, CSUT, USO, SOC
y SU, reunidos para resolver sobre el convenio provincial del ramo, acuerdan repudiar el
atentado, calificarlo «como una provocación a CNT» y distinguir entre este tipo de
provocaciones y «la lucha que los trabajadores llevan a cabo».
El estilo policiaco
Pero la Policía vuelve a la carga: el mismo 17, la
Jefatura Superior de Barcelona da a la publicidad una nota atribuyendo el hecho a «un
comando integrado en la CNT, militantes a su vez de la FAI y de las JJLL», calificando a
la FAI de «brazo armado de la CNT, cuyo credo es la violencia y el terrorismo». La nota
da a la publicidad los nombres y fotos de varios jóvenes trabajadores afiliados a la CNT
como responsables del atentado. En el barrio de Verdún, donde vivían y trabajaban la
mayoría, familiares y vecinos quedaron desolados por la nota policial, difundida por TV
junto a imágenes con banderas de la CNT y pancartas contra las elecciones sindicales. La
detención de varias personas que, aunque con antecedentes policiales por ataques a la
policía en aniversario de la muerte de Puig Antich o en reuniones anarquistas, de la
época clandestina, estaban trabajando a la hora del atentado, o permanecieron todo el
tiempo en la manifestación, da idea que la policía dio un «palo de ciego», sembrando
el terror en varias familias obreras e intentando utilizar la imagen «terrorista» que la
burguesía y el estalinismo catalán coinciden en atribuir a la CNT. Esta arbitrariedad
policíaca ha sido denunciada por la propia prensa (véase PRIMERA PLANA, 25-31 enero:
«en el 11 Grupo de la Brigada de Investigación, alguién echó mano del fichero y dio
unas órdenes de detención sin pararse en barras».) Vuelve a repetirse, no obstante, en
Rubí, donde son detenidos veintidós militantes cenetistas, la gran mayoría de los
cuales quedan en libertad a primeras horas.
La CNT reaccionó inmediatamente, con enérgicas declaraciones del Comité de Catalunya y
del Secretariado confederal, denunciando «la campaña» de desprestigio contra la CNT,
campaña cuya intensidad y brutalidad aumenta a medida que aumenta la presencia de la CNT
en el movimiento obrero. La lucha de gasolineras, donde ya entonces se nos acusaba de
«sembrar el caos», la lucha de los mineros de Berga, la huelga de espectáculos por la
libertad de expresión, la solidaridad incondicional con los trabajadores de Bimbo, las
luchas de Macosa, Ossa, Sanidad, Majem, etc., son la causa más directa de la actual
campaña... Este es el comienzo de una brutal campaña represiva contra todos los que nos
negamos a que sean los trabajadores quienes paguemos la crisis del Capital. Y ante este
ataque criminal sólo cabe una respuesta: LA CNT NO SE RINDE. LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES
NO SE VENDE»
(hoja editada el 19 por el Comité de Catalunya y la F.L. de Barcelona CNT).
El comité de Catalunya visita al Gobierno civil y exige reparaciones, amenazando que de
no darse a la CNT derecho de réplica en TV, se querellarán contra el Estado, pidiendo
una indemnización de 100 millones de pesetas que destinarán como ayuda a los
trabajadores desempleados y los familiares desempleados de las víctimas del atentado. El
Gobierno Civil reconoce a la prensa: «Evidentemente, estamos convencídos de que la CNT
no tiene nada que ver con el incendio del Scala. En cuanto a que la policía rectifique su
comunicado, éste no es asunto de nuestra competencia» (CAMBIO-16, 29 de enero).
Recelando un nuevo caso Sacco y Vanzetti a gran escala, la propia prensa barcelonesa
reacciona: así, un editorial de MUNDO DIARIO del 19 de enero, advertía ya que «toda
persona es inocente mientras no sea condenada en un juicio imparcial... Desprestigiar
públicamente a una organización política o sindical puede producir consecuencias
irreparables para su futuro democrático. Sobre todo cuando se trata de organizaciones que
han sufrido un largo rosario de persecuciones por parte de la dictadura y que la mayoría
del pueblo no conoce suficientemente ... Sobre la culpabilidad o inocencia ... nadie debe
asumir funciones que no le corresponden ni formularjuicios de valor». Pero el daño
estaba hecho: y mientras los partidos parlamentarios discutían la reorganización de TVE,
la ponzoñosa emisión que mezclaba las banderas rojinegras y los rostros de los jóvenes
obreros cenetistas con tremendas acusaciones de muertes y terror, era repetida ante los
ojos de millones de niños en el programa infantil del 20 de enero...
La CNT investiga
Ya durante el incendio, que los bomberos barceloneses
tardaron horas en dominar, se advierte la desproporción entre los cócteles arrojados y
la magnitud de las llamas. El Comité Nacional de la CNT, reunido en Madrid el 22 de
enero, anunció que el Sindicato de Espectáculos Públicos de CNT, dos de cuyos
afiliados, trabajadores del Scala, resultaron muertos en el atentado junto con otros dos
compañeros afiliados a UGT, exigirá responsabilidades por las condiciones de seguridad
del local, ya que los revestimientos altamente inflamables, contrarios a las ordenanzas
municipales, produjeron la muerte por intoxicación de gases clorhídrico y cianhídrico
de manera instantánea. Los trabajadores quedaron asfixiados mucho antes de ser sus
cadáveres quemados o sepultados.
La plenaria del comité nacional advertía: «En la historia de nuestro movimiento por la
emancipación obrera, los trabajadores an arcos¡ n dicalistas estamos acostumbrados a
provocaciones que desde la burda patraña de la «Mano Negra» a la turbia maniobra que
por parte de la CIA u otros servicios de inteligencia pretendían recientemente
implicarnos en un ficticío secuestro del Ministro de Justicia, así como otros hechos
(Arzobispo de Pamplona. atentados del extraño GAR, calumniosa atribución del incendio de
la sala Sibelius de Cartagena, etc.) tienden a falsear ante la opinión pública la
verdadera imagen de la CNT». El comité confedera¡ alertaba a los trabajadores a
permanecer en guardia contra todas las provocaciones.
Solidaridad
La militancia cenetista ha
cerrado filas frente a la campaña orquestada por esos reductos bunkerianos que son la
Policía y la TV contra la única gran central sindical que ha boicoteado las elecciones
sindicales como instrumento del Pacto de la Moncloa. Al mismo tiempo, en muchos sectores
obreros se ha registrado una corriente de simpatía Y solidaridad hacia la CNT. Además de
los registrados en Barcelona y su comarca, recogemos el mitin espontáneo que en Zaragoza
reunió el 21 a 3.000 trabajadores en apoyo a la CNT y en rechazo a las elecciones
sindicales, así como la actitud de algunos periódicos de izquierda en contraste con el
silencio de los grandes partidos: como botón de muestra, P. Sugranyes escribe en el
órgano trotskista «Combate», un artículo titulado «En defensa de la CNT~>: «Los
hechos son suficientemente evidentes como para no ver en la nota de policía una
auténtica provocación contra la CNT y con ello un gravísimo ataque al movimiento
obrero. Por eso es absolutamente necesario salir en defensa de la CNT... Esta es una
posición de principios cuando cualquier organización obrera se ve amenazada por la
represión... Debemos entender este ataque contra la CNT como una prueba de fuerza. Si hoy
no existe una abierta solidaridad, si los demás sindicatos obreros v los partidos obreros
no condenan la campaña anti-cenetista, mañana la burguesía podrá atacar a cualquier
otra central o partido» (26 de enero). Por la misma razón de principio, BICICLETA hace
públicas desde estas páginas tanto su apoyo a la central sindical objeto de esta
agresión política, como su solidaridad con los trabajadores detenidos, desempleados o
familiares de fallecidos por el oscuro atentado del Scala, y, en fin, también con la
propia revista «Combate» y asímismo «Negaciones», que han sido objeto de actuaciones
policiales que consideramos vienen a atentar contra la libertad de expresión.
Nos mantenemos alerta frente a las provocaciones. Cuando estas páginas van a la imprenta,
se prepara un número extraordinario de «Solidaridad Obrera» que vendrá a dar cumplida
réplica informativa a la campaña montada contra la CNT. Para informaciones y contactos,
Comité de Catalunya de la CNT, c/ Princesa, 56, entresuelo 1.1 BARCELONA. Teléf. 30144
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