En
la primera parte del debate que recogimos en nuestro número anterior, se recogían ya
intervenciones de: Juan Carlos Ortigosa, Felipe Aguado, Chema Elizalde, compañeros de
P'ALANTE Félix García, Fernando Ariel del Val, Ermnanuel Lizcano y Adolfo (de «Teoría
y Práctica»), por orden de intervención en esta segunda parte del debate: allí
reseñábamos sus respectivas militancias (sindicados en CNT unos, en UGT otros, varios no
sindicados, organizados en diversos colectivos autónomos, etc.). Añadiremos aquí que,
por este orden, intervienen también los compañeros: Antonio Beleño (trabajador de
Pegaso (sindicado en el metal de CCOO cuando intervino en el debate, ahora en USO),
Emilio, trabajador de Intelsa (no sindicado al intervenir, ahora en el Metal de USO),
Fernando Serra (trabajador de «Pueblo», sindicato CNT de Artes Gráficas), e Ignacio
Fernández de Castro (no sindicado, de la revista «Teoría y Práctica»).
La polémica sobre la autonomía de todos los explotados y marginados sociales respecto al
sistema que nos oprime no se reduce a las formas organizativas, ni al tipo de sociedad
alternativa por la que luchamos. El debate se extiende también a las luchas concretas
realizadas, su distinta valoración, la apreciación de una situación de ofensiva o bien,
por el contrario, de retroceso del movimiento autónomo ante la capacidad de recuperación
del neocapitalismoy sus apéndices, los partidos reformistas. Y cuestiona también la
concepción tradicional del proletariado como clase revolucionaria por excelencia centrada
en la producción, para plantear una lucha contra la misma opresión productivista, en que
los marginados devolverían al movimiento obrero algunas de sus voces más profundas y
originarias por la liberación humana integral.
el momento actual de la autonomía obrera
JUAN CARLOS: Al morir toda dictadura surgen luchas
autónomas más auténticas, espontáneas pero con una cierta organización, ahí se da la
tensión: si estas luchas siguen adelante desde abajo, puede producirse un momento
revolucionario, pero el Estado tiene evidentes medios de control para recuperar esas
luchas, cauces electivos, de representación, de delegación de poder por parte de las
bases de lucha, y entonces hay una caída de la autonomía.
FELIPE: Creo que la autonomía, el movimiento de base, mueve la superestructura política
y no al revés. Decía Rosa Luxemburgo que una constitución es siempre amarrar,
concretar, o frenar, asimilar, una revolución. En estos momentos estamos viviendo la
creación de una nueva nueva legalidad política, que supone el amarramiento,
domesticación, frenazo a un proceso más o menos intensamente revolucionario que se ha
estado viviendo mucho antes de la caída de la dictadura, toda la década del 60 desde la
huelga de Asturias, todo el crecimiento de la lucha obrera autónoma centrada en la
asamblea, las primitivas Comisiones Obreras. Estas luchas prolongadas durante muchos años
son las que desestabilizan unas formas de dominación política de la burguesía, las que
hacen que caiga la dictadura, prescindiendo de fenómenos superficiales, anecdóticos,
como la muerte de Franco. Pero esta caída es realmente un intento de recuperación de la
burguesía de su control sobre la clase obrera, una nueva legalidad que asimila y reprime
la autonomía que estaba ganando de hecho en la calle y en las fábricas.
CHEMA: Temo que todavía seguimos con aquella actitud de reacción frente a la dictadura,
ahora frente al manejo político de las elecciones. El famoso debate asambleas-
sindicatos, visto desde abajo, en los centros de trabajo, ha sido muy pobre, lo hacemos
por rechazo, o por referencia a lo que se nos impone desde arriba. La herencia de la
dictadura es terrible: desaparece el dictador, pero se mantienen prácticamente los mismos
centros de poder con algún relevo en los que mandan; y peor aún, nuestro proceso de
autoorganización, el intentar superar 40 años de esfuerzos clandestinos, reprimidos, de
cualquier tipo de forma de organización de la clase (hablo de la clase en sentido amplio,
desde luego, todos los oprimidos), se ve frenado no ya tanto por el hecho represivo, sino
por las mismas estructuras psicológicas que tenemos los trabajadores, llevamos dentro
tanto autoritarismo que nos desvirtúa o nos hace desconfiar de toda organización.
¿ retroceso en las luchas autónomas?
FELIPE: Creo que el problema es más objetivo que
subjetivo: hay un receso claro en el momento de la autonomía obrera. A la muerte de
Franco, la lucha de clases se encontraba en desarrollo grande, las huelgas de Madrid y el
País Vasco, hasta las huelgas de Roca y finales del 76 que cierran el ciclo de gran
ofensiva. Se llega a un techo, la asamblea y las formas autoorganizativas inician un
retroceso evidente alrededor de la fecha del referendum, se reactiva a partir de ahí la
capacidad de la clase dominante, se inicia un nuevo proceso de represiónasimilación de
la autonomía, culminando en las actuales elecciones sindicales.
ANTONIO: No acepto que la autonomía esté en decadencia, sino que ahora viene su auge. Es
cierto que ahora es cada vez más difícil, precisamente porque las llamadas libertades
políticas van precisamente a controlar la autonomía del trabajador. En las huelgas
surgidas en las distintas empresas, tan pronto como había un movimiento autónomo de las
centrales, los partidos políticos o las centrales trataban de capitalizarlo, porque va
contra sus intereses esa autonomía. Ese es el grave problema que tenemos ahora. Antes,
todos luchábamos, más o menos, pero codo a codo contra el franquismo, y ahora tenemos
que luchar al mismo tiempo contra la patronal, las autoridades y las distintas centrales
sindicales con sus partidos en lucha, ahora la autonomía es más difícil pero más en
auge, más necesaria.
EMILIO: Yo pienso más bien que hay un retroceso. Es preciso ver las causas que
posibilitaron las luchas autónomas surgidas tras el franquismo como las de enero del 76.
En primer lugar, aún se dan en un marco de dictadura, además hay una ausencia de
centrales sindicales intermediarias, y finalmente hay, si no un movimiento organizado por
la autonomía, sí hay mucha gente que nos conocemos de la lucha y ya venimos de vuelta de
la organización en los grupos tradicionales de la izquierda. Desde entonces, más que un
retroceso, se da una diferenciación entre las formas asamblearías, únicas posibles en
un marco de dictadura, y la lucha hoy de esas forrnas asamblearias contra el intermediario
que antes no existía pero que ya está aquí y que mediatiza y controla el descontento
obrero. El problema es que hoy esa confrontación la llevamos colectivos y grupos
autónomos más o menos aislados minoritarios, que nos estamos dando con la cabeza en la
pared ante estas elecciones sindicales. Puesto que aquella lucha asamblearia no ha calado
en la conciencia obrera mayoritaria, esa lucha por la autonomía hay que llevarla hoy
dentro del mismo terreno de la sindicación, hay que tener en cuenta lo que son los
niveles de conciencia reales. Hoy confrontarse directamente con las centrales, se apuntan
cuatro, joder. Por ejemplo, en mi empresa llevamos ya 5 años luchando por la autonomía,
desde fuera de los sindicatos, y hoy, en condiciones de democracia, nos encontramos que es
mucho más difícil luchar por la autonomía que en condiciones de dictadura, porque en
aquel momento el asambleísmo era necesario y hoy tratan de mediatiarlo los sindicatos.
CHEMA: Quiero cuestionar que en 1977 haya habido un retroceso en el movimiento obrero
autónomo. Es cierto que claramente la iniciativa la ha tomado la burguesía, pero las
formas autónomas de lucha, en las huelgas del calzado o de la construcción de Asturias,
o en las de hostelería, basureros, transporte, enseñanza, la de gasolineras, o la huelga
que ahora hay en Bimbo, en todas esas luchas hay además reivindicaciones no estrictamente
económicas, se lucha por el puesto de trabajo también para otros, reducir jornadas y
contra el protagonismo pactista de los sindicatos. No creo que haya retroceso contra las
huelgas espontáneas de Madrid en enero del 76, o la de Vitoria en marzo, o la de Roca en
diciembre de aquel año, sino que hay que aprender nuevos terrenos de lucha no
estrictamente economicistas, que en eso los sindicatos son más eficaces pero también
atados por el pactismo. El problema es encontrar las alternativas, eso se echa ahora en
falta, el proyecto revolucionario.
el papel de Comisiones Obreras
FERNANDO SERRA: Yo querría volver al punto del
origen de la autonomía obrera en el actual movimiento, que surge poco a poco en este
país en las luchas de los años 60, las prácticas asamblearias de Comisiones Obreras
fueron un caldo de cultivo, cuando eran un movimiento de base. Ahora, la nueva autonomía
surge precisamente de grupos y sectores que se distancian de la política que toma CCOO al
formar un sindicato tradicional, un sindicato de afiliados.
P'ALANTE: Yo no diría que es CCOO quien desarrolló esa autonomía; más bien la
situación objetiva impulsa formas de organización como las primitivas comisiones o
después plataformas anticapitalistas, etc. El movimiento autónomo de clase nace aquí
como respuesta a una falta de órganos intermedios, negociadores entre trabajo y capital,
como hay en otros países europeos. Como aquí no los había y la situación política no
los permitía, la clase obrera se autoorganiza entonces para preparar su recreación. Al
absorber el sistema capitalista esa necesidad y potenciar el sindicalismo de
intermediación, enmarcado además por la política uniformadora del Pacto de la Moncloa,
las luchas autónomas y las formas autoorganizativas entran en un receso.
IGNACIO: Me da la impresión que algunas intervenciones, y creo que gran parte del
movimiento, sobrevaloran las luchas de los años 60 y más concretamente de Comisiones
Obreras; es muy peligroso, como toda mitificación, porque si algo debería caracterizar
el nuevo movimiento de autonomía es el rechazo de instrumentos de alienación ideológica
como es esa mitificación. Yo creo que los movimientos de los años 60 reaccionan contra
una situación muy concreta de falta de organizaciones intermedias en un momento en que
había un margen de posibilidad de mejora económica para la clase; desde un principio las
comisiones, aun cuando todavía no estaban manipuladas por el PC o las vanguardias
políticas, responden a esa necesidad de órganos intermedios sindicales, y derivan
directamente hacia la democracia formal, la representación mediadora, delegación del
poder, etc. Pero más importante es que en CCOO y en el movimiento en toda la sociedad hav
una rebelión, no ya contra instrumentos de manipulación como los verticales, sino contra
la autoridad. La ¡legalidad de masas va ligada al cuestionamiento de instituciones muy
autoritarias, como la familia de estos 40 años, el machismo, la represión sexual. Todo
esto da al movimiento de autonomía una base mucho más amplia y una toma de conciencia
más rápida y violenta que en otros países.
FELIX: Estoy de acuerdo, y prueba es que la reducción del movimiento de autonomía de
clase en torno a las elecciones de junio del 77 no ha supuesto reducción de otros
movimientos autónomos como, por ejemplo, la COPEL, como por ejemplo, las luchas
antinucleares, todos esos movimientos autónomos no ya productivistas (como eran los
sindicatos, los consejos o las mismas colectividades que he estudiado en mi libro), hay un
concepto de autonomía más rico, como señalamos en la primera parte del debate.
autonomia y marginación
BICICLETA: Este tema merece consideración separada,
pues, en efecto, se apuntaban en las primeras intervenciones sobre el concepto de
autonomía y las formas de organización autónoma que hay que ampliar o incluso superar
el tradicional concepto de clase obrera como base de la autonomía revolucionaria.
FELIX: A eso me refería; quiero decir que el programa de Abad de SantilIán aplicado en
las colectivizaciones españolas del 36, puede quedar en una gestión del capitalismo en
cuanto productivismo, y eso se veía claramente en los consejos alemanes también
mitificados por los consejistas. La lucha de los marginados puede enriquecer al movimiento
obrero frente a las limitaciones consejistas y anarcosindicalistas, centradas en problemas
organizativos v en una concepción productivista del trabajo.
FELIPE: Pero no hay que olvidar que el momento central, original, de la explotación está
en las relaciones de producción, que es donde se da la opresión fundamental y a partir
del cual se monta todo el sistema capitalista. Intentar descentrar este hecho fundamental
del sistema capitalista e intentar pasar el protagonismo a los marginados sociales, me
parece precisamente manifestación del retroceso de la autonomía obrera, ocultado por esa
excesiva euforia hacia los movimientos de marginados.
IGNACIO: Yo no estoy de acuerdo con la teoría tradicional marxista que subyace en tu
intervención. La lucha, indudablemente necesaria, del movimiento obrero por aumentar
salarios, no es una lucha por la autonomíaobrera, sino un planteamiento tradicional, que
es el de aumentar el valor de la fuerza de trabajo. Pero indudablemente la lucha de fondo
contra el capitalismo es para quitar ese valor de cambio a la fuerza de trabajo, para que
la sociedad entera no se rija por el valor de cambio de la fuerza de trabajo, sino por el
valor de uso. El capital arranca su plusvalía en la reducción de la fuerza de trabajo a
valor de cambio. Lo que ocurre es que los marginados no tienen valor de cambio. Por eso
tiene importancia su lucha, porque precisamente se salen del terreno de lograr más o
menos valor de cambio. No son sólo los marginados tradicionales «desecho de la
sociedad» (viejos, niños, minusválidos, tradicionalmente despreciados en la
producción), sino marginados conscientes que pueden prefigurar el ansia de libertad del
movimiento obrero no tradicional, no centrado en luchas salariales, por el valor de
cambio, sino en la liberación personal frente a la opresión del valor de cambio y de sus
superestructuras políticas: esos marginados, como la COPEL o las feministas, tienen mucho
que decir a la lucha autónoma obrera, mientras que la lucha salarial la llevarán mejor
los sindicatos tradicionales, y es lógico que en ese terreno haya un descenso de las
luchas asamblearias.
CHEMA: Creo discutible ese último punto; un análisis detallado y no ideológico de las
luchas habidas en 1977 revela una mayor eficacia de las asam_ bleas como forma de lucha,
incluso salarial, que la intermediación sindical. Lo que sí estoy de acuerdo en que esa
lucha salarial, la «feria de los asnos» atados a la noria del capitalismo que denunciara
el anarcosindicalista francés Brittel, corrompe el sindicalismo, en cambio las luchas de
los marginados pueden devolverle esa lucha por la emancipación integral que es la del
primer movimiento obrero autónomo.
marginales recuperables
P'ALANTE: Pero si los marginados se sienten
únicamente corno margina(los, no como inmersos y participantes en una lucha social
-Jobal, sería para ellos ya una primera derrota. En una sociedad capitalista, la lucha
fundamental por la autonomía es la que se lleva dentro de los centros de trabajo.
Además, el neocapitalismo español, con sus formas constitucionales, tiene una capacidad
tremenda de absorber a los movimientos de marginados, puede legalizar cosas que movilizan
a esos movimientos, como la homosexualidad o la objeción de conciencia. Además, su
ruptura con el sistema es muy parcial, puntual y no global. Un caso típico son los
estudiantes, por cierto hoy desmovilizados, al no participar en el proceso de producción
su rebeldía es marginal al sistema; si el mayo francés, a diferencia de otros
movimientos estudiantiles, creó un momento revolucionario fue porque los trabajadores se
pusieron masivamente en huelga salvaje, por abajo y al margen de los sindicatos. Sí
estaría de acuerdo en subrayar la importancia de luchas como la antinuclear por golpear
al capitalismo en el centro de sus proyectos productivos, y también en una organización
integral del movimiento por la autonomía que no desligue la lucha obrera de todas esas
luchas marginales y ecologistas, creo que ése es el debate de fondo que hay en CNT frente
a la corriente tradicional anarcosindicalista ortodoxa.
FERNANDO ARIEL: Si aceptábamos que se necesita un principio de reconstrucción social que
puede ser la autonomía, creo que ese principio se da hoy más claramente en movimientos
como el feminista nada marginal porque afecta potencialmente a la mitad de la población,
o como el nacional en nuestro país. Es evidente que el sistema puede recuperarlos, va se
ha visto en el tinglado de las autonomías regionales, como el parlamentarismo y
sindicalismo puede recuperar el movimiento obrero, y precisamente en esos movimientos
marginales sigue latenle la lucha el principio de la autonomía, que -de esos segmentos
sociales pueden enlazar con la aspiración obrera a la autonomía.
FELIPE: Pero la lucha de los marginados no se ha inventado en España, existe hace
bastante tiempo, y han acabado siendo asimiladas luchas que al final de los años 60
cuestionaban muy radicalmente el sistema capitalista como la estudiantil o los
«hippies». Esa lucha hay que entenderla conjuntamente como la lucha de todos los grupos
sociales explotados y oprimidos, y el mayoritario sigue siendo la clase obrera.
la conciencia antiautoritaria
asamblea y sindicato
«La asamblea de trabajadores
es el único organismo soberano
y decisorio, y del único que pueden
dimanar decisiones y acuerdos...
El sindicalismo revolucionario debe
ser de apoyo y solidaridad,
y no de intermediación. »
(Acuerdos del Pleno Nacional
de Regionales de la CNT, septiembre 1977.)
IGNACIO: Evidentemente los movimientos marginales no
van a ser la vanguardia de la revolución, pueden ser integrados, pero también el
movimiento obrero ha sido en gran parte integrado. Sus luchas económicas, fraccionadas,
no cuestionan su condición de clase. Esa conciencia global puede llegarle a la clase
obrera también de un replanteamiento de los problemas profundos de esta sociedad, los de
la reproducción social, los de la sexualidad reprimida, la familia autoritaria, la
propiedad privada, y todo eso es cuestionado por esos grupos marginados, que tienen así
un valor testimonial.
EMMANUEL: Creo que es interesante ver que esos planteamientos se dan también en el seno
del movimiento obrero, como puede ser entre los parados, sobre todo en Italia, allí se da
el rechazo del trabajo asalariado en sí.
ADOLFO: Pero no hay que olvidar que el movimiento
obrero es quizá de los sectores más atrasados en la lucha por la autonomía, y que no va
a haber una clase que por sí sola dé respuesta a todas las necesidades emancipadoras.
Creo que la lucha de las compañeras feministas es una lucha, por ejemplo, global, contra
el machismo, irrecuperable por las secciones femeninas de los partidos.
FELIPE: Creo que las afirmaciones del compañero de «Teoría y práctica» están
absolutamente sin fundamentar. Por el contrario, la clase obrera es el sector que más ha
luchado y se ha autoorganizado como tal colectivo. ¿Cuándo las mujeres, los
homosexuales.... se han organizado colectivamente como tales? Y tampoco comparto la idea
de que la clase obrera ha estado luchando sólo por unas pesetas, también ha luchado por
solidaridad, por la amnistía y la readmisión de despedidos, por su representación
autónoma y asamblearía, por un montón de reivindicaciones que van más allá de un
interés meramente economicista. Pero volveríamos a discutir sobre la polémica
espontaneísmo u organización, que también se da en el seno del movimiento obrero. Los
diversos colectivos por la Autonomía Obrera están en un proceso: hay dos tendencias
generales, o dos corrientes: una espontancísta, que sustancialmente coincide con
posiciones como las de los compañeros de «Teoría N, Práctica», y otra tendencia que
busc a realmente unificarse en una organización militante y marcha hacia un próximo
Congreso general desde asambleas locales.
BICICLETA: Finalmente, Y dado que tanto en el movimiento por la autonomía obrera como en
la CNT ha y un proceso de clarificación sobre estas cuestiones, dejaremos un tenia como
es el de las posibles relaciones entre autonomía y CNT para más adelante, con
participación de más compañeros (*).
(*) Un comienzo de este transcendental debate se hizo en el segundo día y ha sido
reproducido en el número de marzo de la revista EMANCIPACION. La publicación en el mismo
lugar de extensos extractos de estos dos días de debates (cuya reproducción íntegra
superaría el centenar de páginas) nos ha permitido también una mayor selección en el
material que aquí publicamos, así como alguna alteración
en el orden cronológico de las intervenciones, para agruparías por temas. Queremos
subrayar que en el texto publicado en EMANCIPACION hay una referencia de Chema Elizalde a
la separación de la revista libertaria vasca ASKATASUNA de la CNT de Euskadi, que no es
en modo alguno la opinión de BICICLETA (véase nuestro número anterior, página 18), y
que su mismo autor nos reconoce, se debía a una información parcial recibida a través
de los «cauces orgánicos» Y que ha resultado estar manipulada.
bibliografía sobre autonomía
obrera
Colectivo Estudios para la Autonomía Obrera, Por la organización
autónoma de los trabajadores (Madrid, Zero, 1977). Enfasis organizativo, pero hostil al
sindicalismo. Colectivo Inspirado en un marxismo crítico que publica en 1976 (misma
editorial) Luchas autónomas en la transición democrática.
Lutte de Classe», Autonomía y organización (Madrid, Campo AbiertoDebate Libertarlo,
1977). Por tina organización territorial y no productivista, que supere el espontaneísmo
pero evite el «Estado consejista», último eslabón «transitorio» que separa al
neomarxismo crítico del neo-anarquismo.
F. Ariel del Val, Autonomía de clase y crisis del marxismo (Madrid, Castellote, 1977),
marxista-consejista: autonomía como nueva conciencia revolucionaria.
P. Cardan, Proletariado y organización (Madrid, Zero. 1976), crisis del centralismo
organizativo en la búsqueda de un marxismo consejista.
REVISTAS: Emancipación (Guipúzcoa, 11, Madrid-20), ligada a Autonomía Obrera, y Teoría
y Práctica (Santa Teresa, 6, Madrid-4), espontaneísta. |
cnt
asamblearia
Mientras el Poder quiere acabar con la
CNT, cierta prensa libertaria la da ya por domesticada. El «Ajo» prevé la «debacle»
por «descomposición» fosilizante, partiendo del puritanismo sexual federiquista.
«Emancipación» anuncia que los «históricos» impondrán la línea sindicalista y
expulsarán a los «asamblearios».
Ciertamente, la CNT está en crisis: su indudable vitalidad en los conflictos obreros
(basta ojear el presente número de BICI), la capacidad de convocatoria en sus recientes
mítines de Sanlúcar (en conmemoración de Casas Viejas), Valladolid (silenciado por la
prensa burguesa), la fiesta libertaria en Torrelavega, las presentaciones en Tener¡fe,
Zaragoza, Puertollano y un largo etcétera (la excepción de la escasa asistencia en
Oviedo pudo deberse a la coincidencia «astral» del mal tiempo, las discusiones internas
y los ex ministros sempiternos oradores), pueden inducir a un triunfalismo que ocultaría
las luchas por los comités y las presiones de una ortodoxia que amenaza desvirtuar
los acuerdos de los Plenos confederales. La situación es grave.
Pero la militancia cenetistas no en vano es visceral y racionalmente libertaria. Así, la
asamblea convocada por varios sindicatos de la CNT de Madrid el 14 de abril ha iniciado un
proceso que puede movilizar desde abajo las energías confederales hacia un inmediato
Congreso de clarificación. ¿En qué organización serían posibles asambleas libres de
este tipo, vivas y creadoras, al margen de comités, por decisión directa de la
militancia?
BICICLETA ha callado un tiempo para no agravar ni protagonizar tensiones entre las
diversas tendencias. Pero, de continuar las actuales restricciones en la prensa confederal
ante los problemas de fondo, estas páginas (abiertas a todo el movimien libertario,
nacional e internacional, y no sólo de la CNT) recogerán en forma de nuevos «dossiers»
polémicos, la proliferación de ponencias y aportaciones que, más allá de la actual
crisis de «esclerotización ortodoxa, preparan el próximo e histórico Congreso
confederal. |
se constituye «autonomía
obrera»
Los días 11 y 12 de marzo se ha constituido en Madrid la
organización «Autonomía Obrera», con asistencia de 150 delegados de 20 asambleas
locales y nacionales del territorio ibérico.
La nueva organización (a la que alude alguna intervención del
debate aquí recogido) surge tras dos años de encuentros entre diversos colectivos que se
definen por la autonomía obrera, entendida «como defensa y potenciación del
protagonismo de los trabajadores en su lucha y en su organización de clase,por encima de
partidos y sindicatos».
En su primer comunicado de-Obrera» se define como un «tipo de
organización-nuevo en España», y que «tiene como precedentes movimientos similares
surgidos en diversos países,- sobre todo a raíz del mayo francés-de 1968, y
especialmente presentes en Italia, Portugal y Francia».
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