bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 6 Mayo 1978

Debate con los autónomos (y II)

En la primera parte del debate que recogimos en nuestro número anterior, se recogían ya intervenciones de: Juan Carlos Ortigosa, Felipe Aguado, Chema Elizalde, compañeros de P'ALANTE Félix García, Fernando Ariel del Val, Ermnanuel Lizcano y Adolfo (de «Teoría y Práctica»), por orden de intervención en esta segunda parte del debate: allí reseñábamos sus respectivas militancias (sindicados en CNT unos, en UGT otros, varios no sindicados, organizados en diversos colectivos autónomos, etc.). Añadiremos aquí que, por este orden, intervienen también los compañeros: Antonio Beleño (trabajador de Pegaso (sindicado en el metal de CCOO cuando intervino en el debate, ahora en USO), Emilio, trabajador de Intelsa (no sindicado al intervenir, ahora en el Metal de USO), Fernando Serra (trabajador de «Pueblo», sindicato CNT de Artes Gráficas), e Ignacio Fernández de Castro (no sindicado, de la revista «Teoría y Práctica»).

La polémica sobre la autonomía de todos los explotados y marginados sociales respecto al sistema que nos oprime no se reduce a las formas organizativas, ni al tipo de sociedad alternativa por la que luchamos. El debate se extiende también a las luchas concretas realizadas, su distinta valoración, la apreciación de una situación de ofensiva o bien, por el contrario, de retroceso del movimiento autónomo ante la capacidad de recuperación del neocapitalismoy sus apéndices, los partidos reformistas. Y cuestiona también la concepción tradicional del proletariado como clase revolucionaria por excelencia centrada en la producción, para plantear una lucha contra la misma opresión productivista, en que los marginados devolverían al movimiento obrero algunas de sus voces más profundas y originarias por la liberación humana integral.

el momento actual de la autonomía obrera

JUAN CARLOS: Al morir toda dictadura surgen luchas autónomas más auténticas, espontáneas pero con una cierta organización, ahí se da la tensión: si estas luchas siguen adelante desde abajo, puede producirse un momento revolucionario, pero el Estado tiene evidentes medios de control para recuperar esas luchas, cauces electivos, de representación, de delegación de poder por parte de las bases de lucha, y entonces hay una caída de la autonomía.

FELIPE: Creo que la autonomía, el movimiento de base, mueve la superestructura política y no al revés. Decía Rosa Luxemburgo que una constitución es siempre amarrar, concretar, o frenar, asimilar, una revolución. En estos momentos estamos viviendo la creación de una nueva nueva legalidad política, que supone el amarramiento, domesticación, frenazo a un proceso más o menos intensamente revolucionario que se ha estado viviendo mucho antes de la caída de la dictadura, toda la década del 60 desde la huelga de Asturias, todo el crecimiento de la lucha obrera autónoma centrada en la asamblea, las primitivas Comisiones Obreras. Estas luchas prolongadas durante muchos años son las que desestabilizan unas formas de dominación política de la burguesía, las que hacen que caiga la dictadura, prescindiendo de fenómenos superficiales, anecdóticos, como la muerte de Franco. Pero esta caída es realmente un intento de recuperación de la burguesía de su control sobre la clase obrera, una nueva legalidad que asimila y reprime la autonomía que estaba ganando de hecho en la calle y en las fábricas.

CHEMA: Temo que todavía seguimos con aquella actitud de reacción frente a la dictadura, ahora frente al manejo político de las elecciones. El famoso debate asambleas- sindicatos, visto desde abajo, en los centros de trabajo, ha sido muy pobre, lo hacemos por rechazo, o por referencia a lo que se nos impone desde arriba. La herencia de la dictadura es terrible: desaparece el dictador, pero se mantienen prácticamente los mismos centros de poder con algún relevo en los que mandan; y peor aún, nuestro proceso de autoorganización, el intentar superar 40 años de esfuerzos clandestinos, reprimidos, de cualquier tipo de forma de organización de la clase (hablo de la clase en sentido amplio, desde luego, todos los oprimidos), se ve frenado no ya tanto por el hecho represivo, sino por las mismas estructuras psicológicas que tenemos los trabajadores, llevamos dentro tanto autoritarismo que nos desvirtúa o nos hace desconfiar de toda organización.

¿ retroceso en las luchas autónomas?

FELIPE: Creo que el problema es más objetivo que subjetivo: hay un receso claro en el momento de la autonomía obrera. A la muerte de Franco, la lucha de clases se encontraba en desarrollo grande, las huelgas de Madrid y el País Vasco, hasta las huelgas de Roca y finales del 76 que cierran el ciclo de gran ofensiva. Se llega a un techo, la asamblea y las formas autoorganizativas inician un retroceso evidente alrededor de la fecha del referendum, se reactiva a partir de ahí la capacidad de la clase dominante, se inicia un nuevo proceso de represiónasimilación de la autonomía, culminando en las actuales elecciones sindicales.

ANTONIO: No acepto que la autonomía esté en decadencia, sino que ahora viene su auge. Es cierto que ahora es cada vez más difícil, precisamente porque las llamadas libertades políticas van precisamente a controlar la autonomía del trabajador. En las huelgas surgidas en las distintas empresas, tan pronto como había un movimiento autónomo de las centrales, los partidos políticos o las centrales trataban de capitalizarlo, porque va contra sus intereses esa autonomía. Ese es el grave problema que tenemos ahora. Antes, todos luchábamos, más o menos, pero codo a codo contra el franquismo, y ahora tenemos que luchar al mismo tiempo contra la patronal, las autoridades y las distintas centrales sindicales con sus partidos en lucha, ahora la autonomía es más difícil pero más en auge, más necesaria.

EMILIO: Yo pienso más bien que hay un retroceso. Es preciso ver las causas que posibilitaron las luchas autónomas surgidas tras el franquismo como las de enero del 76. En primer lugar, aún se dan en un marco de dictadura, además hay una ausencia de centrales sindicales intermediarias, y finalmente hay, si no un movimiento organizado por la autonomía, sí hay mucha gente que nos conocemos de la lucha y ya venimos de vuelta de la organización en los grupos tradicionales de la izquierda. Desde entonces, más que un retroceso, se da una diferenciación entre las formas asamblearías, únicas posibles en un marco de dictadura, y la lucha hoy de esas forrnas asamblearias contra el intermediario que antes no existía pero que ya está aquí y que mediatiza y controla el descontento obrero. El problema es que hoy esa confrontación la llevamos colectivos y grupos autónomos más o menos aislados minoritarios, que nos estamos dando con la cabeza en la pared ante estas elecciones sindicales. Puesto que aquella lucha asamblearia no ha calado en la conciencia obrera mayoritaria, esa lucha por la autonomía hay que llevarla hoy dentro del mismo terreno de la sindicación, hay que tener en cuenta lo que son los niveles de conciencia reales. Hoy confrontarse directamente con las centrales, se apuntan cuatro, joder. Por ejemplo, en mi empresa llevamos ya 5 años luchando por la autonomía, desde fuera de los sindicatos, y hoy, en condiciones de democracia, nos encontramos que es mucho más difícil luchar por la autonomía que en condiciones de dictadura, porque en aquel momento el asambleísmo era necesario y hoy tratan de mediatiarlo los sindicatos.

CHEMA: Quiero cuestionar que en 1977 haya habido un retroceso en el movimiento obrero autónomo. Es cierto que claramente la iniciativa la ha tomado la burguesía, pero las formas autónomas de lucha, en las huelgas del calzado o de la construcción de Asturias, o en las de hostelería, basureros, transporte, enseñanza, la de gasolineras, o la huelga que ahora hay en Bimbo, en todas esas luchas hay además reivindicaciones no estrictamente económicas, se lucha por el puesto de trabajo también para otros, reducir jornadas y contra el protagonismo pactista de los sindicatos. No creo que haya retroceso contra las huelgas espontáneas de Madrid en enero del 76, o la de Vitoria en marzo, o la de Roca en diciembre de aquel año, sino que hay que aprender nuevos terrenos de lucha no estrictamente economicistas, que en eso los sindicatos son más eficaces pero también atados por el pactismo. El problema es encontrar las alternativas, eso se echa ahora en falta, el proyecto revolucionario.

el papel de Comisiones Obreras

FERNANDO SERRA: Yo querría volver al punto del origen de la autonomía obrera en el actual movimiento, que surge poco a poco en este país en las luchas de los años 60, las prácticas asamblearias de Comisiones Obreras fueron un caldo de cultivo, cuando eran un movimiento de base. Ahora, la nueva autonomía surge precisamente de grupos y sectores que se distancian de la política que toma CCOO al formar un sindicato tradicional, un sindicato de afiliados.

P'ALANTE: Yo no diría que es CCOO quien desarrolló esa autonomía; más bien la situación objetiva impulsa formas de organización como las primitivas comisiones o después plataformas anticapitalistas, etc. El movimiento autónomo de clase nace aquí como respuesta a una falta de órganos intermedios, negociadores entre trabajo y capital, como hay en otros países europeos. Como aquí no los había y la situación política no los permitía, la clase obrera se autoorganiza entonces para preparar su recreación. Al absorber el sistema capitalista esa necesidad y potenciar el sindicalismo de intermediación, enmarcado además por la política uniformadora del Pacto de la Moncloa, las luchas autónomas y las formas autoorganizativas entran en un receso.

IGNACIO: Me da la impresión que algunas intervenciones, y creo que gran parte del movimiento, sobrevaloran las luchas de los años 60 y más concretamente de Comisiones Obreras; es muy peligroso, como toda mitificación, porque si algo debería caracterizar el nuevo movimiento de autonomía es el rechazo de instrumentos de alienación ideológica como es esa mitificación. Yo creo que los movimientos de los años 60 reaccionan contra una situación muy concreta de falta de organizaciones intermedias en un momento en que había un margen de posibilidad de mejora económica para la clase; desde un principio las comisiones, aun cuando todavía no estaban manipuladas por el PC o las vanguardias políticas, responden a esa necesidad de órganos intermedios sindicales, y derivan directamente hacia la democracia formal, la representación mediadora, delegación del poder, etc. Pero más importante es que en CCOO y en el movimiento en toda la sociedad hav una rebelión, no ya contra instrumentos de manipulación como los verticales, sino contra la autoridad. La ¡legalidad de masas va ligada al cuestionamiento de instituciones muy autoritarias, como la familia de estos 40 años, el machismo, la represión sexual. Todo esto da al movimiento de autonomía una base mucho más amplia y una toma de conciencia más rápida y violenta que en otros países.

FELIX: Estoy de acuerdo, y prueba es que la reducción del movimiento de autonomía de clase en torno a las elecciones de junio del 77 no ha supuesto reducción de otros movimientos autónomos como, por ejemplo, la COPEL, como por ejemplo, las luchas antinucleares, todos esos movimientos autónomos no ya productivistas (como eran los sindicatos, los consejos o las mismas colectividades que he estudiado en mi libro), hay un concepto de autonomía más rico, como señalamos en la primera parte del debate.

autonomia y marginación

BICICLETA: Este tema merece consideración separada, pues, en efecto, se apuntaban en las primeras intervenciones sobre el concepto de autonomía y las formas de organización autónoma que hay que ampliar o incluso superar el tradicional concepto de clase obrera como base de la autonomía revolucionaria.

FELIX: A eso me refería; quiero decir que el programa de Abad de SantilIán aplicado en las colectivizaciones españolas del 36, puede quedar en una gestión del capitalismo en cuanto productivismo, y eso se veía claramente en los consejos alemanes también mitificados por los consejistas. La lucha de los marginados puede enriquecer al movimiento obrero frente a las limitaciones consejistas y anarcosindicalistas, centradas en problemas organizativos v en una concepción productivista del trabajo.

FELIPE: Pero no hay que olvidar que el momento central, original, de la explotación está en las relaciones de producción, que es donde se da la opresión fundamental y a partir del cual se monta todo el sistema capitalista. Intentar descentrar este hecho fundamental del sistema capitalista e intentar pasar el protagonismo a los marginados sociales, me parece precisamente manifestación del retroceso de la autonomía obrera, ocultado por esa excesiva euforia hacia los movimientos de marginados.

IGNACIO: Yo no estoy de acuerdo con la teoría tradicional marxista que subyace en tu intervención. La lucha, indudablemente necesaria, del movimiento obrero por aumentar salarios, no es una lucha por la autonomíaobrera, sino un planteamiento tradicional, que es el de aumentar el valor de la fuerza de trabajo. Pero indudablemente la lucha de fondo contra el capitalismo es para quitar ese valor de cambio a la fuerza de trabajo, para que la sociedad entera no se rija por el valor de cambio de la fuerza de trabajo, sino por el valor de uso. El capital arranca su plusvalía en la reducción de la fuerza de trabajo a valor de cambio. Lo que ocurre es que los marginados no tienen valor de cambio. Por eso tiene importancia su lucha, porque precisamente se salen del terreno de lograr más o menos valor de cambio. No son sólo los marginados tradicionales «desecho de la sociedad» (viejos, niños, minusválidos, tradicionalmente despreciados en la producción), sino marginados conscientes que pueden prefigurar el ansia de libertad del movimiento obrero no tradicional, no centrado en luchas salariales, por el valor de cambio, sino en la liberación personal frente a la opresión del valor de cambio y de sus superestructuras políticas: esos marginados, como la COPEL o las feministas, tienen mucho que decir a la lucha autónoma obrera, mientras que la lucha salarial la llevarán mejor los sindicatos tradicionales, y es lógico que en ese terreno haya un descenso de las luchas asamblearias.

CHEMA: Creo discutible ese último punto; un análisis detallado y no ideológico de las luchas habidas en 1977 revela una mayor eficacia de las asam_ bleas como forma de lucha, incluso salarial, que la intermediación sindical. Lo que sí estoy de acuerdo en que esa lucha salarial, la «feria de los asnos» atados a la noria del capitalismo que denunciara el anarcosindicalista francés Brittel, corrompe el sindicalismo, en cambio las luchas de los marginados pueden devolverle esa lucha por la emancipación integral que es la del primer movimiento obrero autónomo.

marginales recuperables

P'ALANTE: Pero si los marginados se sienten únicamente corno margina(los, no como inmersos y participantes en una lucha social -Jobal, sería para ellos ya una primera derrota. En una sociedad capitalista, la lucha fundamental por la autonomía es la que se lleva dentro de los centros de trabajo. Además, el neocapitalismo español, con sus formas constitucionales, tiene una capacidad tremenda de absorber a los movimientos de marginados, puede legalizar cosas que movilizan a esos movimientos, como la homosexualidad o la objeción de conciencia. Además, su ruptura con el sistema es muy parcial, puntual y no global. Un caso típico son los estudiantes, por cierto hoy desmovilizados, al no participar en el proceso de producción su rebeldía es marginal al sistema; si el mayo francés, a diferencia de otros movimientos estudiantiles, creó un momento revolucionario fue porque los trabajadores se pusieron masivamente en huelga salvaje, por abajo y al margen de los sindicatos. Sí estaría de acuerdo en subrayar la importancia de luchas como la antinuclear por golpear al capitalismo en el centro de sus proyectos productivos, y también en una organización integral del movimiento por la autonomía que no desligue la lucha obrera de todas esas luchas marginales y ecologistas, creo que ése es el debate de fondo que hay en CNT frente a la corriente tradicional anarcosindicalista ortodoxa.

FERNANDO ARIEL: Si aceptábamos que se necesita un principio de reconstrucción social que puede ser la autonomía, creo que ese principio se da hoy más claramente en movimientos como el feminista nada marginal porque afecta potencialmente a la mitad de la población, o como el nacional en nuestro país. Es evidente que el sistema puede recuperarlos, va se ha visto en el tinglado de las autonomías regionales, como el parlamentarismo y sindicalismo puede recuperar el movimiento obrero, y precisamente en esos movimientos marginales sigue latenle la lucha el principio de la autonomía, que -de esos segmentos sociales pueden enlazar con la aspiración obrera a la autonomía.

FELIPE: Pero la lucha de los marginados no se ha inventado en España, existe hace bastante tiempo, y han acabado siendo asimiladas luchas que al final de los años 60 cuestionaban muy radicalmente el sistema capitalista como la estudiantil o los «hippies». Esa lucha hay que entenderla conjuntamente como la lucha de todos los grupos sociales explotados y oprimidos, y el mayoritario sigue siendo la clase obrera.

la conciencia antiautoritaria

asamblea y sindicato

«La asamblea de trabajadores
es el único organismo soberano
y decisorio, y del único que pueden
dimanar decisiones y acuerdos...
El sindicalismo revolucionario debe
ser de apoyo y solidaridad,
y no de intermediación. »
(Acuerdos del Pleno Nacional
de Regionales de la CNT, septiembre 1977.)

IGNACIO: Evidentemente los movimientos marginales no van a ser la vanguardia de la revolución, pueden ser integrados, pero también el movimiento obrero ha sido en gran parte integrado. Sus luchas económicas, fraccionadas, no cuestionan su condición de clase. Esa conciencia global puede llegarle a la clase obrera también de un replanteamiento de los problemas profundos de esta sociedad, los de la reproducción social, los de la sexualidad reprimida, la familia autoritaria, la propiedad privada, y todo eso es cuestionado por esos grupos marginados, que tienen así un valor testimonial.

EMMANUEL: Creo que es interesante ver que esos planteamientos se dan también en el seno del movimiento obrero, como puede ser entre los parados, sobre todo en Italia, allí se da el rechazo del trabajo asalariado en sí.

ADOLFO: Pero no hay que olvidar que el movimiento obrero es quizá de los sectores más atrasados en la lucha por la autonomía, y que no va a haber una clase que por sí sola dé respuesta a todas las necesidades emancipadoras. Creo que la lucha de las compañeras feministas es una lucha, por ejemplo, global, contra el machismo, irrecuperable por las secciones femeninas de los partidos.

FELIPE: Creo que las afirmaciones del compañero de «Teoría y práctica» están absolutamente sin fundamentar. Por el contrario, la clase obrera es el sector que más ha luchado y se ha autoorganizado como tal colectivo. ¿Cuándo las mujeres, los homosexuales.... se han organizado colectivamente como tales? Y tampoco comparto la idea de que la clase obrera ha estado luchando sólo por unas pesetas, también ha luchado por solidaridad, por la amnistía y la readmisión de despedidos, por su representación autónoma y asamblearía, por un montón de reivindicaciones que van más allá de un interés meramente economicista. Pero volveríamos a discutir sobre la polémica espontaneísmo u organización, que también se da en el seno del movimiento obrero. Los diversos colectivos por la Autonomía Obrera están en un proceso: hay dos tendencias generales, o dos corrientes: una espontancísta, que sustancialmente coincide con posiciones como las de los compañeros de «Teoría N, Práctica», y otra tendencia que busc a realmente unificarse en una organización militante y marcha hacia un próximo Congreso general desde asambleas locales.

BICICLETA: Finalmente, Y dado que tanto en el movimiento por la autonomía obrera como en la CNT ha y un proceso de clarificación sobre estas cuestiones, dejaremos un tenia como es el de las posibles relaciones entre autonomía y CNT para más adelante, con participación de más compañeros (*).

(*) Un comienzo de este transcendental debate se hizo en el segundo día y ha sido reproducido en el número de marzo de la revista EMANCIPACION. La publicación en el mismo lugar de extensos extractos de estos dos días de debates (cuya reproducción íntegra superaría el centenar de páginas) nos ha permitido también una mayor selección en el material que aquí publicamos, así como alguna alteración
en el orden cronológico de las intervenciones, para agruparías por temas. Queremos subrayar que en el texto publicado en EMANCIPACION hay una referencia de Chema Elizalde a la separación de la revista libertaria vasca ASKATASUNA de la CNT de Euskadi, que no es en modo alguno la opinión de BICICLETA (véase nuestro número anterior, página 18), y que su mismo autor nos reconoce, se debía a una información parcial recibida a través de los «cauces orgánicos» Y que ha resultado estar manipulada.


bibliografía sobre autonomía obrera

Colectivo Estudios para la Autonomía Obrera, Por la organización autónoma de los trabajadores (Madrid, Zero, 1977). Enfasis organizativo, pero hostil al sindicalismo. Colectivo Inspirado en un marxismo crítico que publica en 1976 (misma editorial) Luchas autónomas en la transición democrática.

Lutte de Classe», Autonomía y organización (Madrid, Campo AbiertoDebate Libertarlo, 1977). Por tina organización territorial y no productivista, que supere el espontaneísmo pero evite el «Estado consejista», último eslabón «transitorio» que separa al neomarxismo crítico del neo-anarquismo.

F. Ariel del Val, Autonomía de clase y crisis del marxismo (Madrid, Castellote, 1977), marxista-consejista: autonomía como nueva conciencia revolucionaria.

P. Cardan, Proletariado y organización (Madrid, Zero. 1976), crisis del centralismo organizativo en la búsqueda de un marxismo consejista.

REVISTAS: Emancipación (Guipúzcoa, 11, Madrid-20), ligada a Autonomía Obrera, y Teoría y Práctica (Santa Teresa, 6, Madrid-4), espontaneísta.

 

cnt asamblearia

Mientras el Poder quiere acabar con la CNT, cierta prensa libertaria la da ya por domesticada. El «Ajo» prevé la «debacle» por «descomposición» fosilizante, partiendo del puritanismo sexual federiquista. «Emancipación» anuncia que los «históricos» impondrán la línea sindicalista y expulsarán a los «asamblearios».

Ciertamente, la CNT está en crisis: su indudable vitalidad en los conflictos obreros (basta ojear el presente número de BICI), la capacidad de convocatoria en sus recientes mítines de Sanlúcar (en conmemoración de Casas Viejas), Valladolid (silenciado por la prensa burguesa), la fiesta libertaria en Torrelavega, las presentaciones en Tener¡fe, Zaragoza, Puertollano y un largo etcétera (la excepción de la escasa asistencia en Oviedo pudo deberse a la coincidencia «astral» del mal tiempo, las discusiones internas y los ex ministros sempiternos oradores), pueden inducir a un triunfalismo que ocultaría las luchas por los comités y las presiones de una ortodoxia que amenaza desvirtuar

los acuerdos de los Plenos confederales. La situación es grave.

Pero la militancia cenetistas no en vano es visceral y racionalmente libertaria. Así, la asamblea convocada por varios sindicatos de la CNT de Madrid el 14 de abril ha iniciado un proceso que puede movilizar desde abajo las energías confederales hacia un inmediato Congreso de clarificación. ¿En qué organización serían posibles asambleas libres de este tipo, vivas y creadoras, al margen de comités, por decisión directa de la militancia?

BICICLETA ha callado un tiempo para no agravar ni protagonizar tensiones entre las diversas tendencias. Pero, de continuar las actuales restricciones en la prensa confederal ante los problemas de fondo, estas páginas (abiertas a todo el movimien libertario, nacional e internacional, y no sólo de la CNT) recogerán en forma de nuevos «dossiers» polémicos, la proliferación de ponencias y aportaciones que, más allá de la actual crisis de «esclerotización ortodoxa, preparan el próximo e histórico Congreso confederal.

 

se constituye «autonomía obrera»

Los días 11 y 12 de marzo se ha constituido en Madrid la organización «Autonomía Obrera», con asistencia de 150 delegados de 20 asambleas locales y nacionales del territorio ibérico.

La nueva organización (a la que alude alguna intervención del debate aquí recogido) surge tras dos años de encuentros entre diversos colectivos que se definen por la autonomía obrera, entendida «como defensa y potenciación del protagonismo de los trabajadores en su lucha y en su organización de clase,por encima de partidos y sindicatos».

En su primer comunicado de-Obrera» se define como un «tipo de organización-nuevo en España», y que «tiene como precedentes movimientos similares surgidos en diversos países,- sobre todo a raíz del mayo francés-de 1968, y especialmente presentes en Italia, Portugal y Francia».

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