bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 7 Junio-julio 1978

Primavera laboral

«Negras tormentas agitan los aires...»

Las gigantescas concentraciones obreras del 18 de mayo en Barcelona culminaban semanas de conflictos laborales en ascenso. Entre las burocracias que allí mismo desconectaron los altavoces, temerosas de que se declarara una huelga general, y el activísmo anarcosindicalista, que marchó banderas desplegadas hasta las Ramblas denunciando a unos «líderes» cuYa máxima preocupación es mantener sus sinecuras orgánicas, las multitudes trabajadoras despiertan al recuperar su protagonismo social.

Antes y después del 1 de mayo, la geografía de las luchas obreras continuó extendiéndose por todos los ramos. Huelgas asamblearias, manifestaciones callejeras, encierros de delegados, intervención militar en algunos casos, cargas policíacas en casi todos, negociaciones tensas por la base obrera y por la patronal franquista, finalmente facilitadas por las burocracias prestas a la « reconciliación »: el cuadro es común a los diversos conflictos; las energías obreras, pese a todo su empuje, acaban por ser represadas por la acción conjunta de los aparatos del Estado y del sindicalismo integrador, que acomodan las reivindicaciones sociales a las necesidades políticas de un capitalismo en crisis.

perspectivas tensas

Duras luchas en construcción de Badajoz, Murcia y Barcelona, metalúrgicos en las calles sevillanas, viguesas, cántabras y catalanas, sensibilización de las barriadas madrileñas a conflictos como los de Amilco y Garza, huelgas mineras de Asturias a Huelva, tensiones y paros a escala nacional en la vetusta industria textil, importantes reivindicaciones sociales en la huelga nacional de las industrias gráficas. Crisis y manifestaciones en las grandes empresas siderúrgicas y de bienes de equipo de la ría bilbaína.

Los servicios registran también una sensibilización laboral en aumento: no se han resuelto las reivindicaciones del profesorado, protagonista en abril de una larga huelga en la enseñanza primaria que tuvo a 5 millones de niños pendientes de la cerrazón de la patronal pública y privada. Los sanitarios lucharon en todo el país por equiparación salarial y dotaciones adecuadas. Los portuarios canarios y barceloneses reclamaron sueldos dignos.

Otra vez la hostelería malagueña, y también la burgalesa, y la catalana, el largo conflicto en los cines de Bilbao' el comercio sevillano, los trabajadores de limpiezas alicantinos, protagonizaron paros y concentraciones.

Del peligroso (por insuficiente y congestionado) Metro madrileño, a la huelga patronal de inversiones en la industria naval y la siderometalurgia, reivindicaciones populares de incautación bajo control obrero empiezan a surgir como alternativas autogestionarias al despilfarro social de los recursos del país por los capitalistas o por la burocracia estatal.

el paro crece

Este aborrascado panorama social, con un proletariado desilusionado por la democracia y una patronal añorante de la dictadura, se ennegrece además ante el horizonte ciclónico del paro: «Con millón y medio de parados (de ellos, un millón con menos de 25 años), el país va a la revolución o la contrarrevolución... si no se actúa en serio después de la Constitución, será inevitable que al final de 1979 estemos rozando esa cifra», afirma, así de claro, quien puede hacerlo: el asesor económico de Suárez, Lasuén. Las perspectivas a largo plazo son meridianas: o una estabilización capitalista «en serio» (y a su lado el Pacto de la Moncloa resultará una broma reformista), o de la manga derecha y engalonada del Poder saldrá un abrupto «pintan bastos»... o bien las fuerzas obreras de este país rechazan el chantaje de quienes con sus huelgas de inversiones y evasión de capitales han fomentado el paro y el terrorismo, y se deciden a una estrategia revolucionaria... en serio. La seriedad no puede ser privilegio del capital, cuando sabemos que la comedia parlamentaria no nos guarecerá de las tempestades.

Inicial - Índice