«Cientos
de christianitas, SUS amigos sus perros» cuentan fuentes comunales que asistieron, entre
alarmados y, divertidos, al tallo de la Corte Suprema sobre la n-sima propuesta de
expulsión para la COMUna danesa. La tal Corte talló (¿por qué será que ¡OS jueces
siempre fallan?) que faltara el Parlamento, el cual, tras un día entero de debate radiado
a todo el país, falló que fallaría dentro de dos o tres años. Y así, a través de los
resquicios que entre fallo y fallo va dejando la tan estúpida como eficaz trama leguleva,
el millar largo de comuneros pueden añadir algún año más a su historia de islote
errante por el océano del plástico.
Pero (lo,,, aspectos llaman la atención sobre lo que, en otro caso, no hubiera pasado de
ser una agresión más a tina comunidad libre por parte de grupos marginales e
incontrolados (pues ¿qué grupos hay más al inargen de la vida de los ciudadanos y menos
controlables por éstos que las instituciones del Éstado?). Uno es el de la autodefensa
comunal; otro, las ladinas condiciones bajo las que el Estado, en este caso
paradigmático, concede su graciosa prórroga.
autodefensa comunal
No se habían limitado los christianitas (ni sus
amigos ni sus perros) a esperar dócilmente el veredicto. La alarma pudo, en esos
momentos, más que la diversión. Pero tampoco se dieron al «liderismo libertario» que
tan a menudo surge ante las situaciones de emergencia. Un ejemplar sistema de defensa
autogestionada estaba ya dispuesto frente al ataque policial que hubiera desencadenado un
fallo judicial en contra.
«Cada distrito -cuentan- había montado un sistema de vigilancia equipado con
walkie-talkies, bengalas y megáfonos. Coordinados, todos estos sistemas locales de alarma
podían desencadenar un gran SOS que informara a la población exterior de que se
necesitaba ayuda inmediatamente. Grupos de apoyo se ocupaban por toda Dinamarca de recoger
números de teléfono para tejer una gran red de ayuda con todos ellos. En menos de veinte
minutos el SOS podía alcanzar el último rincón del país y por doquier había grupos
haciendo cada uno sus planes para acciones no violentas que llevar a cabo en caso de
emergencia. Muchos de estos planes se habían publicado (como parte de la estrategia) y
poco a poco se fue haciendo patente que un ataque de la policía a Christinía provocaría
tina protesta simultánea que podía paralizar a toda Dinamarca. Mientras, en diversas
capitales europeas se organizaban manifestaciones de protesta al grito de "¡dejad
v¡vira Christíanía!"».
Una defensa autogestionada ,, dispersa es la única posible en una comunidad
autogestionada y dispersa que, como Christianía, no quiere dejar de serlo. Once asambleas
(una por cada zona en que se reparten las 25 hectáreas que la comunidad ocupa en el
centro de Copenhague), de unos 100 christianitas cada una, hacen posible una democracia
cara a cara en la que son innecesarios los comités. En ocasiones críticas se reúne en
asamblea la comuna entera. Faenas concretas, como la economía v las negociaciones con las
autoridades, las desarrollan comisiones especiales. Unos trabajan fuera media jornada o
viven del cuento (becas, subsidio de paro ... ) y quienes curran dentro lo hacen en
trabajos artesanales, durante pocas horas y por poco dinero, con lo que apenas hay parados
y a nadie falta lo esencial.
Los servicios comunales, llevados por ellos mismos, cubren desde la limpieza de las calles
a una panadería, un rastro, correos, una guardería o una sauna. Como medios de
comunicación procuran emplear los más accesibles a todos. Evidentemente la viva voz es
el primero, gracias al proporcionado tamaño de las zonas donde discurre la mayor parte
del día del un christianita. Lo cual no es obstáculo para que se editen tres
periódicos, funcione una emisora de radio y se eche mano de radios portátiles o
megáfonos (todo ello al alcance de cualquiera) en emergencias como la actual. La misma
red de teléfonos se está fragmentando en circuitos más pequeños que puedan servir para
funciones locales.
Sobre estas bases estaba organizada la defensa. Una defensa desparramada -alternativa
libertaria al grupo armado proletario-providencial -profesional-, basada en la actividad
de todos y cada uno, en una tecnología de fácil manejo y en la solidaridad
internacionalista. Tres puntos sin los cuales la sola amenaza de una agresión exterior
puede causar en un grupo los mismos efectos que el ataque consumado: su destrucción. Bien
sea por haber delegado su defensa en un cuerpo separado (los más audaces, los más
maniobreros ... ), bien por haber empleado para ella medios sólo accesibles a unos pocos,
bien por enraizarla en un patrioterismo (y tan patrioterismo es el de la nación como el
de la comuna o el sindicato) ocultador de los propios errores.
siente un policía a su mesa
La estrategia dio resultado porque nada de esto fue
necesario. El Parlamento prometió no echar su policía sobre Christianía ... a
condición -y aquí viene la segunda partede que «el estado de cosas en el área alcance
niveles legales», para lo cual crea una comisión que se asegure de que los christianitas
«se organicen internamente lo suficiente como para cooperar». Es decir, a condición de
que la función policiaca de control sea sumida por la propia comuna, de que ella sola se
haga la violencia indispensable para que el natural discurrir de los hombres y las cosas
por sus calles sea sustituido por el imperio de la ley y la creación de una burocracia
interna suficiente. Como suele ocurrir, las razones que se alegan para ello no son
políticas sino técnicas. «Mejorar la protección contra el fuego y la sanidad» serán
los primeros puntos de «colaboración» entre gobierno y comuneros. Una vez más la
ideología técnica ocultando los mecanismos de poder. ¿Qué le importará al gobierno un
incendio sobre una zona que estaba dispuesto a arrasar?
Pero mucho es de temer que buena parte de los christianitas no vean así las cosas y
estén dispuestos a ser buenos chicos. Ya se ha creado un «grupo técnico» para cooperar
con los arquitectos e ingenieros del Ministerio ... de Defensa y un «equipo negociador»
con representantes de las once zonas, si bien el hecho de estar constituido sólo por
mujeres tal vez sea una garantía... En marzo, un mes después del fallo parlamentario,
Christianía participa en las listas de candidatos para las elecciones municipales y
obtiene un representante en el ayuntamiento. Se saluda la «nueva tendencia de tolerancia
y aceptación» que favorece <da descentralización de la autoridad y una
participación pública en la planificación y toma de decisiones Como si descentralizar
la autoridad no fuera el mejor modo de multiplicar su irracionalidad, como si planificar
-por muy públicamente que se haga- no fuera el triste arte de matar lo insólito, como si
la participación no hubiera ya dejado de ser un derecho que reivindicar para haberse
convertido un un deber de¡ que cualquier grupo libre haría bien en escapar como de la
peste. Frente al derecho a izo participar, en Christianía se ha impuesto el sentido
común. ¡Quiera la Fortuna (o el libre espíritu de los christianitas, que en este caso
viene a ser lo mismo) que dentro de dos o tres años, cuando la policía amenace otra vez
con ocupar las calles comunales, no salga a negociar con ella el ministro del Interior del
democrático Estado de Christianía!
(La dirección es: c/o Stot Christiania - Dronningensgade 14 - DK 1420 Kobenhavn K.)
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