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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 7 Junio-julio 1978

Christiania: dos policías para una comuna

«Cientos de christianitas, SUS amigos sus perros» cuentan fuentes comunales que asistieron, entre alarmados y, divertidos, al tallo de la Corte Suprema sobre la n-sima propuesta de expulsión para la COMUna danesa. La tal Corte talló (¿por qué será que ¡OS jueces siempre fallan?) que faltara el Parlamento, el cual, tras un día entero de debate radiado a todo el país, falló que fallaría dentro de dos o tres años. Y así, a través de los resquicios que entre fallo y fallo va dejando la tan estúpida como eficaz trama leguleva, el millar largo de comuneros pueden añadir algún año más a su historia de islote errante por el océano del plástico.

Pero (lo,,, aspectos llaman la atención sobre lo que, en otro caso, no hubiera pasado de ser una agresión más a tina comunidad libre por parte de grupos marginales e incontrolados (pues ¿qué grupos hay más al inargen de la vida de los ciudadanos y menos controlables por éstos que las instituciones del Éstado?). Uno es el de la autodefensa comunal; otro, las ladinas condiciones bajo las que el Estado, en este caso paradigmático, concede su graciosa prórroga.

autodefensa comunal

No se habían limitado los christianitas (ni sus amigos ni sus perros) a esperar dócilmente el veredicto. La alarma pudo, en esos momentos, más que la diversión. Pero tampoco se dieron al «liderismo libertario» que tan a menudo surge ante las situaciones de emergencia. Un ejemplar sistema de defensa autogestionada estaba ya dispuesto frente al ataque policial que hubiera desencadenado un fallo judicial en contra.

«Cada distrito -cuentan- había montado un sistema de vigilancia equipado con walkie-talkies, bengalas y megáfonos. Coordinados, todos estos sistemas locales de alarma podían desencadenar un gran SOS que informara a la población exterior de que se necesitaba ayuda inmediatamente. Grupos de apoyo se ocupaban por toda Dinamarca de recoger números de teléfono para tejer una gran red de ayuda con todos ellos. En menos de veinte minutos el SOS podía alcanzar el último rincón del país y por doquier había grupos haciendo cada uno sus planes para acciones no violentas que llevar a cabo en caso de emergencia. Muchos de estos planes se habían publicado (como parte de la estrategia) y poco a poco se fue haciendo patente que un ataque de la policía a Christinía provocaría tina protesta simultánea que podía paralizar a toda Dinamarca. Mientras, en diversas capitales europeas se organizaban manifestaciones de protesta al grito de "¡dejad v¡vira Christíanía!"».

Una defensa autogestionada ,, dispersa es la única posible en una comunidad autogestionada y dispersa que, como Christianía, no quiere dejar de serlo. Once asambleas (una por cada zona en que se reparten las 25 hectáreas que la comunidad ocupa en el centro de Copenhague), de unos 100 christianitas cada una, hacen posible una democracia cara a cara en la que son innecesarios los comités. En ocasiones críticas se reúne en asamblea la comuna entera. Faenas concretas, como la economía v las negociaciones con las autoridades, las desarrollan comisiones especiales. Unos trabajan fuera media jornada o viven del cuento (becas, subsidio de paro ... ) y quienes curran dentro lo hacen en trabajos artesanales, durante pocas horas y por poco dinero, con lo que apenas hay parados y a nadie falta lo esencial.

Los servicios comunales, llevados por ellos mismos, cubren desde la limpieza de las calles a una panadería, un rastro, correos, una guardería o una sauna. Como medios de comunicación procuran emplear los más accesibles a todos. Evidentemente la viva voz es el primero, gracias al proporcionado tamaño de las zonas donde discurre la mayor parte del día del un christianita. Lo cual no es obstáculo para que se editen tres periódicos, funcione una emisora de radio y se eche mano de radios portátiles o megáfonos (todo ello al alcance de cualquiera) en emergencias como la actual. La misma red de teléfonos se está fragmentando en circuitos más pequeños que puedan servir para funciones locales.

Sobre estas bases estaba organizada la defensa. Una defensa desparramada -alternativa libertaria al grupo armado proletario-providencial -profesional-, basada en la actividad de todos y cada uno, en una tecnología de fácil manejo y en la solidaridad internacionalista. Tres puntos sin los cuales la sola amenaza de una agresión exterior puede causar en un grupo los mismos efectos que el ataque consumado: su destrucción. Bien sea por haber delegado su defensa en un cuerpo separado (los más audaces, los más maniobreros ... ), bien por haber empleado para ella medios sólo accesibles a unos pocos, bien por enraizarla en un patrioterismo (y tan patrioterismo es el de la nación como el de la comuna o el sindicato) ocultador de los propios errores.

siente un policía a su mesa

La estrategia dio resultado porque nada de esto fue necesario. El Parlamento prometió no echar su policía sobre Christianía ... a condición -y aquí viene la segunda partede que «el estado de cosas en el área alcance niveles legales», para lo cual crea una comisión que se asegure de que los christianitas «se organicen internamente lo suficiente como para cooperar». Es decir, a condición de que la función policiaca de control sea sumida por la propia comuna, de que ella sola se haga la violencia indispensable para que el natural discurrir de los hombres y las cosas por sus calles sea sustituido por el imperio de la ley y la creación de una burocracia interna suficiente. Como suele ocurrir, las razones que se alegan para ello no son políticas sino técnicas. «Mejorar la protección contra el fuego y la sanidad» serán los primeros puntos de «colaboración» entre gobierno y comuneros. Una vez más la ideología técnica ocultando los mecanismos de poder. ¿Qué le importará al gobierno un incendio sobre una zona que estaba dispuesto a arrasar?

Pero mucho es de temer que buena parte de los christianitas no vean así las cosas y estén dispuestos a ser buenos chicos. Ya se ha creado un «grupo técnico» para cooperar con los arquitectos e ingenieros del Ministerio ... de Defensa y un «equipo negociador» con representantes de las once zonas, si bien el hecho de estar constituido sólo por mujeres tal vez sea una garantía... En marzo, un mes después del fallo parlamentario, Christianía participa en las listas de candidatos para las elecciones municipales y obtiene un representante en el ayuntamiento. Se saluda la «nueva tendencia de tolerancia y aceptación» que favorece <da descentralización de la autoridad y una participación pública en la planificación y toma de decisiones Como si descentralizar la autoridad no fuera el mejor modo de multiplicar su irracionalidad, como si planificar -por muy públicamente que se haga- no fuera el triste arte de matar lo insólito, como si la participación no hubiera ya dejado de ser un derecho que reivindicar para haberse convertido un un deber de¡ que cualquier grupo libre haría bien en escapar como de la peste. Frente al derecho a izo participar, en Christianía se ha impuesto el sentido común. ¡Quiera la Fortuna (o el libre espíritu de los christianitas, que en este caso viene a ser lo mismo) que dentro de dos o tres años, cuando la policía amenace otra vez con ocupar las calles comunales, no salga a negociar con ella el ministro del Interior del democrático Estado de Christianía!

(La dirección es: c/o Stot Christiania - Dronningensgade 14 - DK 1420 Kobenhavn K.)

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