bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 7 Junio-julio 1978

En la muerte de Gastón Leval

Su última carta a Bicicleta

Estimados compañeros.

Acabo de leer buena parte de Bicicleta Y os felicito por el esfuerzo que representa, y el aporte de informaciones los análisis que contiene. Así es, con esta originalidad y este espíritu de síntesis como podemos hacer resurgir una CNT capaz de adaptarse a los cambios de situaciones que se plantean y plantearán.

Hubo muchos errores cometidos en el pasado, y lo peor que pueda sucedernos es encerrarnos en un tradicionalismo táctico más que retórico. Pero veo que mirais los problemas por los cuales buscais caminos nuevos con visión amplia y tolerante, procurando aunar todas las fuerzas libertarías, v evitando el verbalismo y la retórica huera.

Mis recursos económi ico-financie ros son escasos, no me permiten ayudaros como quisiera (tengo 82 años) y llevar a cabo los trámites necesarios. Si me es posible estad seguros que lo haré. Por otra parte, tenemos, en el grupo en que estoy, muchas dificultades en mantener los Cahiers de la Civilisation Libertaire. Pero, en esta revista, vio dejé nunca, y no dejaré de ocuparme de la situación española. Porque, por lo que es de Francia...

Lamento no haberos conocido las dos veces que estuve en Madrid.

Y os saludo fraternalmente a todos,

Gastón Leval

París, 4 de diciembre de 1977


Gaston Leval, cuyo nombre original era Pierre Piller, nació en el barrio obrero de Saint Denis (París) en 1895. Hijo de un antiguo «comunero», a pesar de los años que le separaban de la Comuna de París, Pierre Piller llevaba dentro un sentimiento fuertemente marcado por la derrota de la Comuna.

En 1915 llega a Barcelona huyendo de la 1 Guerra Mundial, ya que para el joven anarquista Pierre era inconcebible participar en ella. No había guerras buenas o malas, sino guerras; guerras al servicio de los imperialismos capitalistas cuyas consecuencias paga siempre el mundo del trabajo.

En Barcelona entra inmediatamente en contacto con un grupo de refugiados franceses, de los que no tardaría en separarse, pues la mayoría se dedicó a traficar con mate riales destinados a la guerra, y esto él no podía aceptarlo.

Poco a poco va ganándose la confianza de sus compañeros españoles, habla y escribe correctamente el castellano. Durante las persecuciones desencadenadas contra el movimiento libertario, que llevaban a miles de ellos a parar a las cárceles, Pierre aprovecha sus estancias en ellas para leer a los clásicos. Sintiendo una especial inclinación hacia los poetas, aprenderá de memoria centenares de poemas que en situaciones difíciles le servirán de refugio

Ya con el seudónimo de Gaston Leval, la Federación de Grupos Anarquistas de Barcelona le nombra en 1921 delegado adjunto a la delegación de la CNT que debía tomar parte en el Congreso Constitutivo de la Internacional Sindical Roja de Moscú. Leval entra allí en contacto con Victor Serge y M. Bodi, informándole el primero detalladamente sobre la situación real y el alcance de la Revolución, Con estos informes, y otros que le facilitarían Voline, Ernma Goldman y A. Berkman sobre los anarquistas encarcelados o deportados en algún Gulag improvisado, Leval -demasiado lúcido para hacerse la menor ilusión acerca de la verdadera naturaleza de la Revolución -pondrá todo su esfuerzo en convencer a otras delegaciones para tomar una postura ante los encarcelamientos de anarquistas y socialistas. Por fin consigue que algunas formulen una serie de preguntas al Congreso. Boukharine, exasperado por la impertinencia, ordena a la Guardia Roja que proteja la tribuna de los ataques de «sindicalistas anarquizantes» que habían tenido la audacia de pedir cuentas a los «representantes de los trabajadores soviéticos». A pesar de las amenazas de Boukharine, se formó un gran tumulto que, lejos de intimidar a Leval, le movió a invadir junto con un grupo la tribuna del Congreso, obligando a retirarse a la Guardia Roja.

De regreso a España a finales de 1921, ejerce de maestro en una escuela racionalista de La Coruña. Efímera tranquilidad, pues, con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, la escuela será clausurada. Leval se desplaza a Asturias y esta vez ejerce de fotógrafo ambulante. Allí mantiene estrecha relación con Blanco, Avelino González, Pedro Sierra y, sobre todo, con Quintanilla, a quien considera un poco su maestro.

Desmoralizado y abatido por la miseria, marcha en 1924 a la Argentina. efectuando el viaje en la cala de un buque, sin pasaporte ni billete. También aquella tierra le reserva sorpresas, en ella morirá su primera hija por falta de asistencia médica. Son unos años que aprovecha para leer estudiar, mandando constantemente a España artículos y libros bajo los nombres de Josep Venutti, Benito Gómez, Silvio Agreste y Gaston Leva¡.

Al estallar la guerra civil Leval se procura un pasaporte falso y desembarca en Gibraltar a mediados de 1937. A los pocos meses llega a la conclusión de que todo está perdido y en adelante su obsesión será salvar para la posteridad la obra constructiva de la Revolución: las colectividades libertarias.

De regreso a Francia es encarcelado por ser prófugo de la primera guerra. Consigue evadirse, aprovechando el desconcierto creado por un bombardeo alemán, y vivir clandestinamente hasta los años cincuenta. Perseguido, y a punto de ser detenido, se refugia en Bélgica hasta que le alcanza la amnistía en 1952. En octubre de 1955 funda los «Cuadernos del Socialismo Libertario», que siguen publicándose en la actualidad y suponen un esfuerzo constante en la divulgación de las ideas libertarias.

Para Leval los medios y los fines eran inseparables. Pro, fundamente ético, como todos nuestros pensadores, dedicó numerosos trabajos al estudio del tema. Entre sus numerosísimas obras destacan Las colectividades libertarias, El Estado en la Historia, Práctica del socialismo libertario, Elementos de ética, El pensamiento constructivo de Bakunin, La falacia del marxismo La civilización libertaria (inédito),... Con su muerte se marcha una de las grandes personalidades del anarquismo social.

FLORENTINO IGLESIAS

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