La aventura nuclear española, rubricada con el Pacto de la Moncloa y
sujeta a una dependencia tecnológica multinacional, comporta un riesgo físico de gran
alcance y supone una hipoteca económica a largo plazo de difícil evaluación. La
política ejercida por los intereses económicos y la filosofía del máximo beneficio ha
estado siempre por encima de cualquier planificación energética racional y no ha sabido
dar otro producto que el de la colonización energética.situación actual
La industrial nuclear española se basa, fundamentalmente, en tres
pilares: los servicios proporcionados por la EMPRESA NACIONAL DE URANIO (ENUSA) en lo que
se refiere al ciclo del uranio (minería, fluoración, enriquecimiento y reprocesamiento),
la fabricación de componentes nucleares por parte de EQUIPOS NUCLEARES, S. A., que agrupa
a la mayor parte de las principales empresas suministradoras de bienes de equipo para las
centrales, y, finalmente, los servicios prestados (en ingeniería, contratación,
suministro y fabricación) por las filiales de las grandes empresas nucleares mundiales:
WESTINGHOUSE, S. A., GENERAL ELECTRICA ESPAÑOLA, S.A., y SIEMENS (KWU). Estos tres
pilares están conectados, a través de participaciones o consejeros comunes, con cerca de
la mitad del conjunto de empresas que tienen actividades en el campo del suministro de
material nuclear.
Complemento de lo anterior es destacar que, a excepción de ENUSA y EQUIPOS NUCLEARES, no
existen prácticamente empresas dedicadas exclusivamente al área nuclear, a excepción de
algunas de ingeniería (IBERNUCLEAR) y transporte (TRANSNUCLEAR).
elevados costos
La casi totalidad de estas empresas españolas centran su
actividad en el interior del mercado español, proporcionando los servicios y componentes
del programa nuclear español. Excepción de la regla es ENUSA, a través de sus
participaciones en yacimientos exteriores, y de las sociedades que participan en la
construcción de EURODIF. Al respecto,
la SOCIEDAD METALURGICA DURO FELGUERA ganó en 1975 un concurso para construir en Oviedo
una parte de la primera planta que EURODIF construirá en Tricastin (Francia) para el
enriquecimiento del uranio. ENTRECANALES Y TAVORA, empresa constructora que participó en
la construcción de las centrales de Garoña y Almaraz, ganó también un concurso de
EURODIF para construir una parte de la planta de enriquecimiento. La participación
española en la construcción de EURODIF representa unos 24.000 millones de pesetas en
pedidos para la industria nuclear española. Hasta octubre de 1977, los pedidos firmes
realizados a España ascendían a 584 millones de francos, de los que 352 fueron para
calderería (torres de difusión), 63 millones para transformadores, 15 para válvulas y
19 millones de francos la estructura metálica. A finales de 1976, las adjudicaciones
pendientes de firma se elevaban a 92 millones de francos, Entre las empresas españolas
adjudicatarias de pedidos cabe destacar, aparte de las ya mencionadas anteriormente, a
Abengo, Auxini, Domo, Elector, Fabrimetal, Mecánicas Asociadas, Talleres Metalúrgicos
del Centro, Comsip-Autornoción, Brown Boverí de España, Masoneilan, Pirelli y
Westinghouse, S. A.
lluvia de millones
El volumen de pesetas que mueven estas empresas en el campo
nuclear es difícil de precisar. Una prospección para el futuro, todavía más difícil,
por lo incierto de la evolución del sector nuclear en los próximos años. La industria
nuclear trabaja, evidentemente, para servir a las necesidades de las centrales nucleares
que se vayan construyendo, Si el PEN preveía más de 30 centrales para 1990, supondría
un ritmo muy intenso de construcción de plantas nucleares y, por tanto, una actividad
acelerada para las industrias suministradoras de material nuclear. La revisión del PEN
aceptando unas previsiones más moderadas (unas 12 centrales para 1985) y la evolución de
la política nuclear a nivel internacional, obliga a establecer hipótesis moderadas para
contabilizar el volumen de las inversiones nucleares. Por otra parte, y teniendo en cuenta
que la construcción de una central es larga (5-7 años), de no saberse la planificación
a largo plazo de construcción de centrales (como mínimo a partir de 1985), no es posible
establecer el volumen inversor total del próximo quinquenio, ya que únicamente podrá
contabilizarse lo correspondiente al actual programa nuclear (1975-1985), es decir, las
centrales empezadas a construir hasta, como máximo, 1979.
Las 12 centrales, aproximadamente, que se calcula estarán en funcíonamiento en 1985
habrán supuesto una inversión de unos 500.000 millones de pesetas. De ello se deduce que
en el período 1975-1980 el volumen de inversión necesario para llevar adelante este
programa será de unos 50.000-80.000 millones de pesetas anuales, para ir descendiendo
progresivamente hasta 1985, a menos que se establezca un nuevo programa nuclear que prevea
la construcción de nuevas centrales durante las próximas décadas.
programa nuclear actual
Actualmente existen centrales nucleares en funcionamiento, con una
potencia global de 1.120 Mw.:
- José Cabrera (Zorita-Guadalajara), de una potencia de 160 Mw. Entró en funcionamiento
en 1968 y pertenece a Unión Eléctrica.
- Santa María de Garoña (Burgos). Potencia de 460 Mw. Empezó a funcionar en 1971 y
pertenece a Iberduero y Electra de Viesgo.
- Vandellós (Tarragona). Potencia de 500 Mw. Entró en servicio en 1972 y es propiedad de
Hifrensa (Fecsa, 23 por 100; Hidroeléctrica de Cataluña, 23 por 100; Enher, 23 por 100;
Fuerzas Hidroeléctricas del Segre, 6 por 100, y Electricité de France, 25 por 100).
En construcción se encuentran siete centrales: dos en Almaraz (Cáceres), dos en Lemoniz
(Vizcaya), dos en Aseó (Tarragona) y una en Cofrentes (Valencia). La potencia total de
estas centrales es de 6.555 Mw.
Con autorización previa se encuentran ocho centrales: Moral de Sayago (Zamora), Trillo
(Guadalajara), con dos unidades, ValdecabaIleros (Badajoz), también con dos unidades),
Regodola (Lugo) y Vandellós (Tarragona), con dos unidades. La potencia total de las ocho
centrales suma 8.064 Mw.
dependencia tecnológica
Proyectadas y pendientes de autorización previa hay 10 centrales,
con una potencia global de 19.070 Mw. Son las siguientes: Sástago (Zaragoza), con dos
unidades; Almante (Huelva), dos unidades; Chalamera (Huesca); Aguilas (Murcia); Valencia
de Don Juan (León); Escartrón (Zaragoza), dos unidades; L'Amefila de Mar (Tarragona),
dos unidades; Ea (Vizcaya), dos unidades; Deva (Guipúzcoa), dos unidades; San Vicente
(Santander); Tarifa (Cádiz), dos unidades; Tudela (Navarra).
La localización de estas centrales según el tipo de reactores que utilizan o tienen
previsto utilizar es el siguiente:
Del cuatro anterior se desprende que, de las 18 centrales que se encuentran en
funcionamiento, construcción o autorización previa:
13 son del tipo PWR, con una potencia de 11.804 Mw.
4 son del tipo BWR, con una potencia de 3.444 Mw.
1 es del tipo GCR, de una potencia de 480 Mw.
11 reactores son de Westinghouse.
- 4 reactores son de General Electric.
- 2 reactores son de KWU.
- 1 reactor es de tecnología francesa.
De las 29 centrales proyectadas dos de ellas han optado también por Westinghouse y una
por General Electric. Las demás están en proceso de contratación. Así, pues, el
panorama español en cuanto a suministro de reactores manifiesta una clara dependencia de
las compañías americanas (Westighouse y General Electric), y de entre ellas, de una
manera muy especial, de la primera.
el problema de los residuos
Los principales problemas derivados de los residuos son dos:
1. La gran cantidad que se producen y se acumulan a medida que se van
construyendo nuevos reactores.
2. La alta actividad radioactiva de algunos de estos residuos.
Los residuos de alto nivel de radioactividad son almacenados en cajas metálicas
protectoras herméticamente cerradas e instaladas en el fondo del mar, en subterráneos
naturales o en minas. Son los llamados cementerios atómicos. Estos cementeríos
representan hoy por hoy el problema más grave en el desarrollo de la energía nuclear.
El hecho de que existan residuos cuya radioactividad dura centenares de miles de años
implica que su almacenamiento es un riesgo y una
responsabilidad no sólo para el pre sente, sino también para las genera ciones futuras.
En caso de catástro fe, terremoto, guerra, negligencia hu mana o error, el escape de
estos re siduos implicaría un grave riesgo cuando no un desastre total, para la
humanidad. En la actualidad no exis te ninguna solución técnica para es te problema.
Esta deficiencia en el almacenamiento de los residuos debe añadirse a las restantes del
cielo nuclear: inseguridad en los reactores, el desmantelamiento de la central, etc.,
poniéndose de manifiesto que en las centrales nucleares se aplica una tecnología
avanzada, pero insegura, defectuosa e incompleta. Su desarrollo comercial, amén de las
enormes inversiones económicas que requieren, es una empresa altamente arriesgada y
peligrosa.
residuos nucleares en España
Parte de los residuos de las tres centrales nucleares españolas
en funcionamiento son enviados a las plantas de reprocesamiento francesas y a Windscale
(Gran Bretaña). El resto de residuos es almacenado en el cementerio atómico que la Junta
de Energía Nuclear posee en El Cabril (Córdoba). Las instalaciones empezaron a funcionar
en 1961, sin autorización de los municipios afectados, sin que la opinión pública fuese
informada y sin que fueran efectuados estudios de incidencia de los residuos sobre la
zona. Hasta 1971 fueron almacenados 1.360 bidones de material radioactivo. La existencia
de este cementerio ha provocado gran inquietud entre los agricultores de la comarca ante
la posibilidad de una contaminación de las aguas que sirven para una extensa zona de
regadío, en las provincias de Córdoba y Sevilla.
La compañía Unión Elécrica, S. A., por su parte, propietaria de la centraI nuclear de
Zorita (Guadalajara), solicitó en septiembre de 1977 licencia al Ayuntamiento de aquella
localidad para la instalación de un cementerio de residuos radioactivos en las
proximidades del reactor. Las protestas sobre esta solicitud vienen fundamentadas en que a
la central sólo le restan diez años de vida, por lo que se supone que el cementerio
pretende construirse para almacenar los residuos de otros reactores.
Sería, en definitiva, el nuevo cementerio atómico español, posiblemente ante las
dificultades de instalarlo en el Centro de Investigación Nuclear que la JEN pretende
construir en Soria. Se denuncia asimismo el grave riesgo de contaminación que supondría
para la región circundante y las aguas del río Tajo. No en vano varios países han
prohibido taxativamente a las empresas electro-nucleares que guarden los residuos
nucleares en el país.
Es por este motivo que grandes cantidades de residuos radioactivos son lanzados a la mar.
En una fosa marina del Golfo de Bizcaia, en concreto, hay un punto en el que han sido
vertidos residuos radioactivos de varios países.
La poca fiabilidad de estos contenedores ha sido denunciada varias veces por los
ecólogos. El propio oceanógrafo J. J. Cousteau ha mostrado fotografías de bidones
radioactivos reventados por la presión del mar, En las costas de Galicia, por no ir más
lejos, un pesquero español pescó con sus redes uno de los contenedores de residuos
altamente radioactivos que las potencias nucleares habían depositado en las fosas
marinas. El incidente fue confirmado por la propia JEN.
Pacto de la Moncloa, un apaño
Independientemente de cualquier consideración política sobre la
oportunidad o poca fortuna del Pacto de La Moncloa, cuyo análisis global escapa a los
objetivos de este estudio, dos hechos resaltan y trascienden. Uno es su absoluta
generalización -quedar bien sin decir ni comprometerse en nada concreto-, señalando lo
ya sabido y repetido cien veces: hay que ahorrar energía, establecer precios más
realistas, diversificar las fuentes, desarrollar los recursos propios y desarrollar las
energías alternativas. Cualquier partido, sindicato o gobierno, de cualquier tendencia,
suscribiría esta «política». Es, simplemente, indiscutible. Lo problemático, lo
difícil y realmente útil sería explicar «cómo» hacer esta política, con qué medios
y con cuáles medidas. El Pacto de La Moncloa no menciona nada de ello, a no ser una leve
referencia sobre la conveniencia de concentrar las empresas eléctricas y su control por
parte del Estado.
Un segundo hecho a resaltar es la aceptación clara del recurso a la energía nuclear. En
unos momentos en que el país, de forma extraoficial, discute y debate el programa
nuclear, hubiera parecido razonable y prudente -en una buena óptica política- no
aventurarse en ciertas legitimaciones como la nuclear. Y no es excusa el especificar que
la localización de las nucleares se hará en los sitios más idóneos, con compensaciones
económicas y con toda clase de seguridades. El problema no es éste y, una vez más, se
impone la política de hechos consumados sobre la política de discusión. Con el Pacto de
La Moncloa las fuerzas políticas dan vía libre a los planificadores gubernamentales para
que se desarolle un nuevo plan energético para el país, menos bruto que el del 75, más
«dernocrático», pero igualmente nuclearizado.
a modo de corolario
Buena parte de los puntos conflictivos en torno a la utilización
de la energía nuclear y, de una manera específica, mediante las centrales nucleares, ha
sido ya comentada a lo largo de los puntos anteriores. El control del sector energético
por parte de unas pocas compañías, el elevado coste de los programas nucleares, la
dependencia de algunos de estos programas respecto a terceros países, lo negativo de un
balance energético, a corto plazo, basado en el «todo nuclear», el abandono de fuentes
energéticas alternativas, especialmente la solar, la creación de una sociedad
policíaca, la dictadura del plutonio, la desvalorización y falseo de los riesgos
ecológicos de las centrales, los peligros de la radioactividad, la deficiente calidad
técnica de los actuales reactores, la falta de información para provocar un amplio
debate a nivel internacional, etc., son razones más que suficientes para dar validez y
solidez a la oposición nuclear.
Hay una cuestión, sin embargo, mucho más grave que las anteriormente mencionadas. Es un
problema no resuelto, posiblemente irresoluble y cada vez más grave, que, por sí solo
puede constituir la más seria argumentación para oponerse al desarrollo de la energía
nuclear. Nos referimos, evidentemente, a la llamada «proliferación nuclear», es decir,
a la utilización de la energía nuclear para fines militares de destrucción, para la
construcción de armamento nuclear. (Extractos del libro de Vicens Fisas: «Centrales
-nucleares: imperialismo tecnológico y proliferación nuclear», de inmediata aparición
en ediciones Campo Abierto.
TIPOS DE REACTORES Y PROVEEDORES
| |
Mw
Potencia |
Reactor |
Proveedor |
Emplazamiento |
Fecha
autorización |
| En funcionamiento |
| Zorita |
260 |
PWR |
West. |
Guadalajara |
|
| Garoña |
469 |
BWR |
G. El. |
Burgos |
|
| Vandellós I |
480 |
GCR |
|
Tarragona |
|
| Construcción |
| Almaraz I |
930 |
PWR |
West. |
Cáceres |
|
| Almaraz II |
930 |
PWR |
West. |
Cáceres |
|
| Lemoniz I |
930 |
PWR |
West. |
Bizkaia |
|
| Lemoniz II |
930 |
PWR |
West. |
Bizkaia |
|
| Ascó I |
930 |
PWR |
West. |
Tarragona |
|
| Ascó II |
930 |
PWR |
West. |
Tarragona |
|
| Cofrentes |
975 |
BWR |
G. El. |
Valencia |
|
| Autorización previa |
| Sáyago |
1.000 |
PWR |
West. |
Tarragona |
|
| Trillo I |
1.032 |
PWR |
KWU |
Zamora |
4-9-75 |
| Trillo II |
1.032 |
PWR |
KWU |
Guadalajara |
4-9-75 |
| Valdecaballeros I |
1.000 |
BWR |
G. El. |
Guadalajara |
4-9-75 |
| Valdecaballeros II |
1.000 |
BWR |
G. El. |
Badajoz |
4-9-75 |
| Regodola |
1.000 |
PWR |
West. |
Badaloz |
4-9-75 |
| Vandellós II |
1.000 |
PWR |
West. |
Lugo |
2-8-76 |
| Vandellós III |
1.000 |
PWR |
West. |
Tarragona |
27-2-76 |
| Proyecto |
| Sástago I |
1.200 |
|
|
Tarragona |
27-2-76 |
| Sástago II |
1.200 |
|
|
Zaragoza |
|
| Almonte I |
1.000 |
|
|
Zaragoza |
|
| Almonte II |
1.000 |
|
|
Huelva |
|
| Chalamera |
1.000 |
|
|
Huesca |
|
| Aguilas |
1.000 |
|
|
Murcia |
|
| Valencia de D. Juan |
1.000 |
|
|
León |
|
| Escatrón I |
1.000 |
PWR |
West. |
Zaragoza |
|
| Escatrón II |
1.000 |
PWR |
West. |
Zaragoza |
|
| L' Ametlla I |
900 |
|
|
Tarragona |
|
| L' Ametlla II |
900 |
|
|
Tarragona |
|
| Ea I |
1.000 |
|
|
Bizkaia |
|
| Ea II |
1.000 |
|
|
Bizkaia |
|
| Deva I |
1.000 |
|
|
Guipuzcoa |
|
| Deva II |
1.000 |
|
|
Guipuzcoa |
|
| San Vicente |
970 |
BWR |
G. El. |
Santander |
|
| Tarifa I |
1.000 |
|
|
Cádiz |
|
| Tarifa II |
1.000 |
|
|
Cádiz |
|
| Tudela |
1.000 |
|
|
Navarra |
|
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