bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 8 Septiembre 1978

¡Que se vayan!!

La «senda constitucional» de este país cada vez se parece más a la «senda de los elefantes y no está claro que todo esto no termine peor que aquello de las minas del rey Salomón. Por el momento, BIlCICLETA ejerce como puede su parcela de libertad de expresión, sabedora de que de un momento a otro puede ser aplastada por la estampida.

Por Congresos que no quede... De CCOO a UCI), todo dios hace su congreso, el congreso de los parlamentarios para su famosa constitución... ¿Aborto o parto? No parece precisamente prematura, sino más bien un vejestorio, que santifica «el marco de la economía de mercado» y «la defensa de la productividad», junto a la Monarquía, la Familia, la venerable Enseñanza Obligatoria, las Fuerzas e Institutos Armados... El IX Festival de la Constitución se parece demasiado al I que ya se celebró en este país (concretamente en Cádiz) hace quince docenas de años. ¡Pues no atrasa nada la «monarquía constitucional »! Pero los vendedores políticos parecen encantados con el «nuevo» producto y se afanan por colocárnoslo hasta en la sopa.

¿Libertad de expresión?

Los compañeros de la revista vasca ASKATASUNA nos avisaban que en la madrugada del 4 de junio los fachas a sueldo policial más o menos comprobable les habían dejado el primer aviso, y concluían su llamamiento: «SALVEMOS LA LIBERTAD DE EXPRESION. ¡ES LA GARANTIA DE LA IMPLANTACION DE NUESTRAS IDEAS EN UN FUTURO NO MUY LEJANO! » Dos meses y medio después los locales de ASKA ardían. Por pura casualidad (a uno le estalló una lata de gasolina en otro de sus «trabajos») están detenidos los autores, militantes de Fuerza Nueva. No nos fiamos de la «Justicia» del Estado, y seguimos suscribiendo el llamamiento de «Askatasuna»: la unidad solidaria de todos los antifascistas es la única defensa que frenará el terrorismo parapolicial. No es libertad de expresión ver a Arrabal en nuestros escenarios, ni a «Ermnanuelle» o Abad de Santillán en nuestras pantallas, si la palabra de los libertarios sigue perseguida.

Y ahora nos llegó el turno a nosotros: en agosto, BICICLETA se ha visto implicada (a instancia del llamado Ministerio de Cultura) en un proceso militar que no sabemos cómo va a terminar, por haber publicado libremente las opiniones de un objetor de conciencia que sin duda comparte un amplio sector de nuestra juventud. Desde el proceso a «Els Joglars», que aún siguen en prisión sin que la izquierda parlamentaria se inmute, está claro que la Fuerza Armada se va a inmiscuir directamente en la libertad de expresión. ¿Vamos a retroceder por ello? No queremos ofender a nadie, pero cuando se nos oprime, nos negamos a ser cómplices de esa opresión, porque es cómplice quien se calla y hace oídos sordos a las torturas y brutalidades que en nombre del Estado se siguen cometiendo por institutos armados.

¿Estrategia militar?

Los hechos ocurridos en Pamplona, Rentería y San Sebastián en julio indican que militares de la escuela «provisional», de los que se for
jaron en la guerra civil en e¡ «deporte» represivo de lidiar a sus conciudadanos a tiros en las plazas de toros, siguen en acción, más allá de las mismas caras franquistas (Conesa, Ballesteros, el propio Martín Villa) que continúan dirigiendo la represión policial, más allá de sus «broncas de cuerpo».

Un comunicado de ETA (la llamada rama «militar») al pueblo vasco, cuya difusión fue prohibida expresamente a la prensa, afirmaba que tales actuaciones han obedeciedo a un plan cuidadosamente elaborado, lo que en términos militares se denomina una operación de castigo.

Aparte del análisis de ETA, los hechos están ahí, y en esta guerra abierta entre los nacionalistas vascos y el ejército español va a ser muy difícil ser neutral. Los que como libertarios queremos la paz pero también la libertad, tenemos que medir nuestros pasos y nuestras palabras. Desde el próximo número, y mientras podamos, BICICLETA comenzará un debate abierto sobre esta lucha de liberación nacional que se desarrolla en Euskadi.

«Que se vayan», es un grito mayoritario en el pueblo vasco. ¿Cómo asumir nuestra responsabilidad? Sabemos de los límites a la libertad de expresión, como prueban las detenciones de cenetistas malagueños que pegaban carteles de solidaridad con el pueblo vasco tras los trágicos Sanfermines.

¿Pero es viable otra respuesta? Los asesinatos de militares y policías que se vienen sucediendo, ¿son la protesta popular contra una opresión injusta o jugadas políticas de profesionales de las armas? La espectacular amnistía lograda en Nicaragua por el Frente Sandinista contra la dictadura de Somoza tras secuestrar nada menos que al congreso de diputados prueba que puede haber utilizaciones de la violencia más populares y eficaces, para quienes decidan tomar esa vía, que el asesinato por la espalda, que por muy torturador que sea el asesinado, repugna a toda conciencia libre.

La policía se prepara

En julio fue aprobada una llamada «ley anti-terrorista» que multiplica los terroríficos poderes de la policía franquista, sin que se oyeran más protestas activas que la huelga de hambre en la cárcel de Valladolid de unos cuantos presos comunes y ácratas. La policía armada cuenta ya con un Grupo Especial de Operaciones. La Constitución aprobó un artículo bis para prever el estado de excepción permanente.

Los ultras y la poli se alternan repartiendo leña de La Unión a Galicia, de Euskadi a Andalucía. Los incontrolados en nómina que antes volaban librerías, ahora vuelan cafetines donde se reúne la acracia y locales sindicales. El ministro del ramo tuvo la caradura de presidir el 10 de junio en Sevilla un «homenaje a las fuerzas de orden público», organizado por las fuerzas vivas, horas después de que la poli repartiera leña entre los trabajadores sevillanos en huelga. De la popularidad de la poli en tierras andaluzas da idea el que en Málaga se haya incendiado por tercera vez consecutiva el local La Virreina, donde el poder quiere instalar otra comisaría más, sin que nunca se supiera quién fue.

Siguen las torturas, y las últimas páginas de cada número de INTERVIU en agosto mostraban fotografías de moraduras realizadas por funcionarios que cobran del presupuesto que pagamos todos los contribuyentes. Pero al menos ahora la gente se atreve a presentar denuncias por malos tratos.

¿Quién miente y quién manda en este país?

Los ministros y parlamentarios se llaman a voces «mentirosos» en el Parlamento, y a la policía nadie puede demostrarle nada, porque ella es quien hace las pruebas, y quien presiona al gobierno a cada tímido intento de «reforma». No seremos nosotros quienes dictaminemos quién miente más en este país, si los políticos o los policías.

Lo que está claro es que cada vez está más oscuro quién manda real. mente en el país. La Legión desfila por su cuenta en el Valle de los Caídos ante la momia del dictador y su respetable Señora, los ultras abuchean a Juan Carlos, el führer Blas Piñar ataca al monarca en sus discursos. En cambio, por un artículo sobre la objeción de conciencia o una obra de teatro sobre un proceso militar de hace cuatro años, la «Justícia Militar» se desencadena.

La verdad es que ese odio de los fascistas, tras su viaje a Pekín y la complicada carambola de las dictaduras argentina y cubana, es lo que necesitaba el Rey para darle aureola «arco-iris» a una imagen a lo que sólo le faltaría un viejo obrero con «pedigree» anarquista que acudiera a felicitarle para lograr lo que ningún Borbón. Nos tememos que no faltan candidatos, tal como van las cosas en la ortodoxia anarcosindicalista.

La verdad es que la banca sigue cortando el bacalao. Una restricción del crédito, y toda la política económica gubernamental se tambalea. Lo único claro de los Pactos de la Moncloa es que el aumento de parados y la reducción del poder adquisitivo de los salarios superan todas las previsiones. Los currantes (especialmente los jóvenes y las mujeres) no tienen un duro, y ni BICICLETA (lo mejorcito del mercado, oiga) aumenta sus tiradas. Y sin embargo, los sobornos, robos y «apropiaciones indebidas» de miles de millones por gente relacionadísima con el Banesto, primer banco del país, se saldan con libertades provisionales, mientras quienes robaron para satisfacer sus primeras necesidades, sin sofisticados métodos bancarios y tributarios, se pudren en las cárceles. Aunque parece que a los presos les ha dado por autoamnistiarse con fugas masivas, lo que siempre es más sano que auto-lesionarse para impresionar a un director general que tiene la cara de cemento armado.

En fin, el último temor es... ¡que viene la banca yanqui! Los yanquis ya controlan instalaciones militares en Canarias, mientras Gutiérrez Mellado viaja y se prepara «nuestra» integración en la OTAN. Si son los yanquis quienes de verdad mandan aquí, ¿a qué tanto agitarse y matarse por bandera de más o de menos? Dan ganas de pasar de todo, pero algo nos huele a chamusquina en todo el tinglado, y por curiosidad malsana seguiremos informando. Mientran se pueda.

Inicial - Índice