Uno
de los protagonistas directos de la formación del primer «soviet» o consejo obrero de
la Historia fue el anarquista Volín. En su ya clásica historia testi monial La
revolución desconocida (Madrid, 1977, Campo Abierto, 2 vols.; la descripción aquí
extractada figura en pp. 57 y ss. del vol. I) nos explica el carácter espontáneo, casi
fortuito, impulsado por un pequeño grupo revolucionario de ideologías diversas durante
la huelga de San Petersburgo de 1905, de la creación de, esta forma organizativa que,
como explica el propio autor, resultó necesaria ante la falta de una tradición
organizatíva sindical en el naciente proletariado ruso: así pues, consejos 1, sindicatos
no se contraponen sino en cuanto frutos de contextos y fases históricas distintas, pero
con funciones de defensa, coordinación y autoemancipación obrera similares.
(...) comenzó la famosa huelga de la fábrica Putiloff; el 6 de enero de 1905; por la
tarde, mi alumna, muy agitada, vino a comunicarme que los acontecimientos se tornaban
graves; que Gapone desencadenaba a las masas obreras de la capital; que recorría todas
las secciones, arengando a la multitud y llamando a presentarse el domingo 9 de enero ante
el Palacio de Invierno, para entregar una petición al zar; que ya la había redactado y
la leería y comentaría en nuestra sección en la tarde del día siguiente, 7 de enero (
... )
Pasaron unos días y la huelga continuaba casi general en San Petersburgo. Movimiento
espontáneo, no fue desencadenado por ningún partido político, ni organismo sindical (no
los había entonces en Rusia), ni siquiera por un comité de huelga. Por propia iniciativa
las masas obreras abandonaron fábricas y talleres. Los partidos políticos no supieron
siquiera aprovechar la ocasión para apoderarse del movimiento, como solían,
permaneciendo totalmente al margen ( ... )
nacimiento espontáneo
Es así como una tarde, en mi casa, donde se hallaba
Nossar (quien sería el primer presidente del soviet de San Petersburgo), y, como siempre
muchos obreros, surgió entre nosotros la idea de crear un organismo obrero permanente,
especie de comité o más bien consejo que vigilara el desarrollo de los acontecimientos,
sirviera de vínculo entre los obreros todos, les informara sobre la situación y, llegado
el caso, pudiera reunir en torno a él las fuerzas obreras revolucionarias.
No recuerdo exactamente cómo se nos ocurrió esa idea. Pero creo recordar que fueron los
obreros mismos quienes la adelantaron.
organismo obrero permanente
La palabra soviet, que en ruso significa precisamente
consejo, fue pronunciada por primera vez en tal sentido específico. Se trataba, en ese
primer esbozo, de una suerte de permanente actuación obrera social.
La idea fue aceptada, y en esa reunion misma se intentó establecer las bases de
organización y funcionamiento. El proyecto adquirió prontamente cuerpo. Se resolvió
llevarlo a conocimiento de los obreros de las grandes fábricas de la capital y proceder a
la elección, siempre en la intimidad, de miembros de este organismo, que se llamó, por
primera vez, Consejo (soviet) de delegados obreros ( ... )
El soviet de San Petersburgo fue integrado tiempo después, por otros delegados de
fábricas, cuyo número llegó a ser imponente.
SINDICATOS Y CONSEJOS
Los sindicatos con las organizaciones de carácter
clasista del proletariado, constitutivas de la clase obrera en la sociedad capitalista.
Son los instrumentos que el proletariado crea para defender sus derechos e intereses Y
para protegerse de la agresión, tanto del Estado, como de los cuervos que en torno a él
giran.
Decir que son elementos constitutivos del proletariado, quiere decir, que contribuyen de
forma decisiva, única, a convertirlo en clase con destino y finalidad propias, al margen
y con independencia de las de la burguesía o cualquier otro organismo u organización no
específicamente obreros.
la actuación de los consejistas
Hoy en día, los consejistas se están incorporando a
la CNT y de aquí se desprende la razón de este artículo:
Tratan por todos los medios de que sean los consejos quienes cubran las tareas sindicales,
ignorando que los consejos son «órganos de doble poder», «elementos propios de guerra
e¡vil», y que es en ella donde tal vez tengan su misión.
Vacían de contenido al consejo e impiden la marcha adelante de los sindicatos. Este el
doble aspecto de su actividad.
la garantía de los sindicatos
Este lastre incorporado a la Organización
Confederal, representa un duro golpe para los anarcosindicalistas, que, una vez más,
guiados por una amplia comprensión y tolerancia hacia todos los hermanos proletarios,
estamos permitiendo que día a día se incube en el seno de la CNT una corriente
antisindical y autoliquidadora ( ... )
Tenemos la obligación, si queremos preservar a los sindicatos de las corrientes autol iqu
¡dadora s que desde dentro favorecen estas actividades antisindicales, de «seleccionar»
los elementos que tendrán la misión de conservar a la CNT como organización obrera de
carácter sindical sin ningún otro tipo de «modificación» respecto de sus tácticas y
finalidades acordadas en el Congreso de Zaragoza.
JUAN FERRER (Valencia)
Fragmentos del artículo titulado «Sindicatos y consejos» publicado en los números 779
v 780 de ESPOIR Y reproducido en el número 8 de FRÁGUA SOCIAL.
Nota: Los subrayados y comillas son del original.
( ... ), queremos COMBATIR todas aquellas manifestaciones que salidas del seno de los
sindicatos son por esencia antisindicales, queremos manifiestamente ahogar en el seno de
la CNT estas actitudes que, a corto, medio v largo plazo no conllevan en realidad más que
la destrucción de la propia CNT, términos como autoorganización de la clase obrera,
salidos de la organización CNT son un síntoma de enfermedad sindical, el movimiento
asambleario según se habla es otro síntoma claro de lo que subterfugiamente se incuba a
la sombra de una bandera roja y negra, los términos Democracia Directa nunca aparecen en
los anales de la CNT como el pilar de la organización.
( ... ) Esta publicación tendrá unos objetivos prioritarios que después se irán
diversificando.
( ... ) (Entre otros) En segundo lugar, comunicar a los elementos de práctica claramente
consejista (de los llamados marxistas libertarios hasta el Partido Sindicalista pasando
por los grupos Emancipación, Solidaridad ... ) a que abandonen esta casa que no les
pertenece, una bandera, unas siglas y sobre todo una historia. Humildemente les rogamos
que inicien un discreto emigrar, si así no fuera, pensándolo objetivamente, mucho nos
tememos que sonará la cigarra, los anarcosindicalistas no tienen nada que perder.
(Reproducido del «Editorial» de Anarcosindicalismo, revista editada en Madrid sin firma
alguna.)
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