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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 8 Septiembre 1978

Anarquismo y sindicalismo

Coleando aún la discusión sobre «Organización y movimiento libertario», El Topo Avizor publicó un extenso artículo de Nicolás., que hemos extractado, en el que se hace especial hincapié en la necesidad de contar con una organización multitudinaria y que sea capaz de asumir un proyecto anarqui sta, para lo que se deben adaptar las formas organizativas clásicas al momento presente.

En la crónica que la revista Ajoblanco (núm. 25) dedicó a las Jornadas Libertarias de Barcelona aparece un comentario al tema 3, «Organización y Movimiento Libertario», sobre el que quisiera agregar algunas consideraciones; porque el asunto es grave, y en esta lucha, si ganamos, el premio es la anarquía.

El problema es, yo creo, la relación entre un amplio movimiento popular y el proyecto revolucionario. Y esta relación, que es conflictiva y contradictoria, salvo en momentos muy precisos de la historia, no es una «oposición existente en la actualidad entre proyecto revolucionario y movimiento de masas», sino que es constitutiva de todo proceso revolucionario.

Las condiciones actuales en España nos incitan a pelear duramente por la comprensión de este problema, ya que la CNT y el movimiento anarquista, por la presión normal de la evolución del sistema establecido, tendrán tendencia a cerrarse sobre fórmulas organizativas tradicionales, y lo que hace falta es estar abiertos a respuestas imposibles de conocer de antemano; ya que serán la elaboración consciente de una práctica llevada por los anarquistas en las situaciones sociales que les toque vivir. Como decía Proudhom: «la idea existe», pero para que adquiera potencia realizadora es preciso que «salga de las entrañas de la situación» ( ... )

los militantes desconfían del sindicato

Los componentes de la organización son jóvenes formados en la militancia anarquista de los últimos años del franquismo, y su mentalidad no es fundamentalmente anarcosindicalista, sino que por el contrario, ha absorbido la desconfianza frente a la estructura burocrática y a la necesaria práctica reivindicativa del sindicato, desconfianza que era propia de los primeros pasos del colectivismo o del comunismo anarquista.

Pero estos dos escollos, este Scilla y Caribdis, que todos conocemos y tememos, ¿qué son sino el problema típico, la contradicción básica de la organización revolucionaria? ( ... )

acción directa y autonomía

La situación social ha cambiado profundamente en medio siglo. Tanto la composición intrínseca del proletariado como su posición relativa a las clases dominantes no es la misma que era en la época del sindicalismo revolucionario. Así pues, los esquemas organizativos no pueden ser los mismos.

cen los mecanismos de mediación que van a permitir a fracciones de la clase obrera actuar como grupos de presión (y el sindicato ha venido a ser uno de estos mecanismos), la práctica de la ,acción directa sólo puede ser mantenida por su relación (evidente) con la ,finalidad revolucionaria ( ... )

Pero no olvidemos que la evolución de la sociedad española tiende hacia una «estabilización democrática», dentro de un neocapitalismo ligado al Mercado Común Europeo. Dentro de esta situación, la CNT debe desarrollarse como una organización multitudinaria y no como un grupo ideológico anarquista ( ... )

el proyecto anarquista

El contenido anarquista le es reconocido a la CNT (además del sindicalista) por todo el mundo en la actualidad. Este proyecto anarquista, que se trasluce en la práctica de apoyo a la asamblea obrera y a los delegados di,rectos de los obreros en conflicto, así como en numerosos artículos de la prensa confederal, como en críticas al «sindicalismo», va, a nuestro entender, más allá que la clásica posición anarcosindicalista de la CNT.

¿Pero es esto suficiente? Nosotros creemos que no, que es necesario modificar las estructuras clásicas del sindicato y encontrar una forma de articulación entre las estructuras más o menos permanentes (tal el sindicato) y las actividades más o menos «espontáneas», más o menos autónomas de lucha. Ninguna forma de organización garantiza la autonomía, pero las formas rígidas y «profesionalizadas» lo hacen imposible o la dificultan. Dentro de una sociedad de explotación, regida por los aparatos y el poder del Estado, todo tiende a institucionalizarse en sistemas concertados de mediación, y la actividad mejorativista del sindicato se inserta naturalmente en estos marcos.

la destrucción del sistema actual

No es cuestión de hacer un proceso de intención, sino de señalar una tendencia que es inherente a la necesaria defensa de los intereses obreros dentro de un sistema que hay que destruir, pero que la vida cotidiana obliga a aceptar porque existe.

El anarquismo es un proyecto, una teoría de la revolución, v seguirá siendo necesariamente minoritario en epocas de cierta estabilidad social. Toda su lucha consiste en desarrollar las condiciones de un movimiento revolucionario que se expresará, y lo expresará, en el momento insurreccional.

El anarcosindicalismo ha pretendido conjugar en teoría, y en la práctica, tanto el movimiento de masas como el proyecto revolucionario. Pero en situación no revolucionaria hay oposición, contradicción conflictiva, entre movimiento de rnasas y proyecto revolucionario. Sólo en una situación revolucionaria puede haber coincidencia. 0 sí se prefiere: una situación es revolucionaria cuando tal coincidencia existe.

las tareas del presente

La situación actual exige de la CNT, y del movimiento anarquista, la tarea voluntarista e imaginativa de llevar adelante el uno y el otro. Ser un movimiento multitudinario y tener un proyecto anarquista. Para ello no hay un camino ya trazado, sino solamente la apertura necesaria para incorporar la autonomía obrera en la apropiación colectiva de una práctica revolucionaria, en el único tiempo posible de la acción: el presente.

NICOLAS.

Reproducido de EL TOPO AVIZOR, número 5.

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