pasando por la compañía de espectáculos ibéricos
El Teatro Independiente sigue
ofreciendo frutos. Pasando de una crítica acartonada que intenta domesticarle
pretendiendo que ese «teatro experimental» implique un trabajo tributarlo y lleno de
subterfugios, buscando en él valores que el vulgo está incapacitado para vislumbrar. Y
la crítica, desconcertada, sólo encuentra la carcajada burlona. La fiesta no va con
vosotros.
Y es que aquí se trata de evitar los catecismos y eclecticismos al uso, de rechazar la
concepción del teatro como mero complejo de disciplinas asépticas que, convenientemente
combinadas, calienten la entrepierna de los críticos en las fugaces noches de estreno.
el porqué de un nombre y olé
Unas de las razones por las que un grupo de trabajo,
o de espectáculos, con todas sus limitaciones económicas y de todo tipo, se llame
pomposamente La Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos obedece a la coña y tristeza
que nos produce el triunfalismo y decadencia que desde hace muchos años se adueñaron de
este país, que también es el nuestro, convirtiéndolo en Reserva Espiritual de
Occidente, en parcela de Terceras Fuerzas Sindicales, en feudo de señores de horca y
cuchillo con carnets de demócratas de toda la vida, en vivero inagotable de Dogmáticos e
Inquisidores de derechas y de izquierdas, y en un sinfín de crueles lindezas que cada uno
de vosotros podría alargar hasta el infinito.
Pero existen más motivos. Lo de Ibérico responde en primer lugar a la necesidad
orgánica de conectar directamente con una cultura autóctona, si es que todavía existe
después de tantos siglos de arbitrariedades y represiones indiscriminadas contra todo lo
que olía o huele a sensualidad, a rebelión, a libertad, a fiesta, a vida en definitiva.
Y en segundo lugar, por la diversidad de procedencia de los componentes de la Gran
Compañía, nacidos en los puntos más pobres de la Península Ibérica (¡De la España
más pobre, el Espectáculo más rico!), o según la terminología democrática que nos
invade, de todas las nacionalidades auténticamente deprimidas del «Estado Español»,
como si en los Estados hubiese nacionalidades, o sencillamente referencias culturales: En
un Estado se ESTA, jamás se ES.
el meollo de la cuestión: ¡vaya un mogollón!
En nuestro primer trabajo, La Odisea Americana (o
Tragicomedia de Conquista) pretendíamos desmitificar y reirnos, era una opción entre
mil, de esa Historia Oficial que sólo ha mitifícado y ensalzado indivídualidades y
situaciones más o menos dudosas, ignorando a los auténticos protagonistas. La elección
no fue nada fácil en una Historia como la nuestra, tan abundante en «gestas épicas y
gloriosas».
Luego vinieron Los Diez Mandamientos (o la Historia de un sufrí) y la que se armó: las
derechas nos golpearon y nos denunciaron, y la crítica ortodoxa, timorata, dogmática y
marxíficada, nos tachó de todo, y si no nos tachó del mapa fue por guardar las formas y
eso lo hacen bien. Para todos ellos vaya nuestro más sincero agradecimiento, pues es el
mejor refrendo que podría tener nuestro trabajo después del popular, y ése lo tenemos
ampliarnente y desde que empezamos a trabajar. Siguiendo con Los Diez Mandamientos,
intentábamos, en un primer planteamiento, poner en calzoncillos al Poder, cosa
dificilísima, porque el Poder no usa calzoncillos, a través de su génesis, evolución y
adaptación a los diferentes momentos y situaciones históricas por las que ha ido
pasando. Aquello nos pareció demasiado serio y «político», habíamos analizado con
excesivo rigor y en solitario un tema que a todos nos concierne y si no avanzamos juntos
el avance es falso, será el avance de algunos y su «verdad» y de verdad que nos
horrorizaba tener que encarnar ese papelito. En vista de lo cual y sin abandonar el tema
del Poder, ya que él nQ nos abandona a nosotros, optamos por algo más inmediato, como
era ofrecer una serie de situaciones en las que se pudiera ver cómo aquél incide en
nosotros, en nuestras relaciones, en nuestro entorno, etc... Y esto es lo que ofrecemos en
el espectáculo actual, porque de haber mantenido el primer texto hubiésemos publicado un
libro o un artículo tan plasta como éste para que lo lea el que quiera y el que no que
se duerma, pero sin aburrir a nadie que pague para ver un espectáculo...
no pasamos de nada
¡Y todavía habrá gente que nos llame pasotas
después de tan profundas y sexuadas parrafadas! ¿No se darán cuenta de que nos reímos,
y ellos con nosotros si es que no están acartonados, de situaciones e ideas que siguen
absolutamente arraigadas en nosotros y entre nosotros? Tristemente esto significa que
todavía no tenemos superado nada, que no podemos pasar de nada en la medida que la
realidad no pasa de nosotros, que nos pesa y nos lastra excesivamente un bagage cultural,
heredado de tiempos sombríos, pleno de mitos, de tabúes, de fantasmas, de dogmas, de
mierdas. Realmente «pasaremos» cuando todo ese Pasado Oficial no nos produzca ni risas
ni tristezas, sencillamente cuando sea únicamente eso: un pasado. Entonces habremos dado
el primer paso empezando a ser NOSOTROS. ¡Panfleto fino, panfleto Ibérico! En verdad, en
verdad os digo que resulta poco menos que imposible escapar a la fatua retórica del
Poder.
Marcial, tú eres el más grande
-¿Le gusta la pintura?
-¡Sí, claro, cómo no!
-¿Podría decirnos cuál es su pintor favorito?
- Hombre, pues así de repente... la verdad es que ahora no caigo.
Seguro que ya habrá más de uno que se estará preguntando que a qué viene esta
chorrada. Y no solamente eso, sino que encima se creerá muy lógico, muy coherente y
todos esos palabros con los que nos suele aburrir y aturdir la Inteligencia oficial en el
uso y abuso del Poder (nos referimos al «Cultural»). ¿Podemos nosotros también
cuestionar? Gracias. ¿Es que todos los sucesos que se suceden y suceden en nuestra
ramplona existencia tienen un desarrollo y una ordenación lógica y coherente? Que cada
uno se conteste lo que quiera, nosotros tenemos muy claro, o al menos todo lo claro que
por aquí se pueden tener las cosas, que reproducir fielmente y Le manera realista en
escena toda esa existencia triste y gris es una suerte de sadomasoquismo, que no por usual
deja de ser pobre remedio de lo que el respetable interpreta y representa mejor que nadie,
aun a pesar suyo, Y lo que es mejor, sin necesidad de recurrir al relamido gesto
dramático rigurosamente construido».
¿Qué hacer? Ya sabeis, V. I. Lenin lo sabe todo o casi todo, nosotros nada o casi nada y
lo único que se nos ha ocurrido hacer han sido dos puestas en escena auténticamente
fantasiosas y desenfadadas, intentando quintaesenciar y destilar lo que de
quintaesenciable y destilable hay en la realidad, mostrando así una visión diferente de
ella, cargada de magia, de sensaciones nuevas, de sorpresas, de sensualidad, ofreciendo
algo que nos haga vibrar de nuevo despertando nuestra sensibilidad.
Así, partiendo de la idea madre convenientemente analizada tanto en uno como en otro
montaje y con la ayuda de los elementos formales que por el momento manejamos, tales como
música, color, luz, vestuarios, escenografía, máscaras, unos guiones personales y una
apoyatura dramática, empezamos a construir una serie de imágenes abiertas, casi viñetas
de comics, a través de las cuales se articula la narración. Esta manera de ir ilustrando
y enriqueciendo formalmente la idea de partida, sin la dictadura de un texto riguroso y
rígido, nos permite trabajar con absoluta autonomía a cada uno su medio expresivo, al
tiempo que se confrontan permanentemente los resultados obtenidos, suprimiendo lo que no
vale, con lo cual el material manejado al final de cada trabajo es enorme y variado.
de la ceremonia a la fiesta...
Posiblemente del punto anterior se desprenda y si no
lo desprendemos nosotros que también tenemos nuestro ramalazo autoritario, que existe en
la Compañía una marcada tendencia a sustituir el mensaje verbal, o más exactamente
verbalista, por uno ¡cónico en el que las posibilidades de interpretación y
descodificación por parte del espectador son mucho mayores, jugando así un papel más
activo que el de mero sujeto receptor que tradicionalmente se le otorga. Al menos es lo
que pretendemos.
Hoy por hoy, hoy al cuadrado, nuestros espectáculos tienen un carácter abiertamente
festivo, fundamentalmente porque la música juega en ellos un papel protagonista, más el
tener un carácter festivo no quiere significar que su esencia sea festiva o que sean una
fiesta. Esta es una de nuestras metas, hacer de cada representación una auténtica fiesta
y de la vida una representación donde todos actuemos libremente, sin pautas ni reglas,
sin que nadie nos tenga que indicar cuál ha de ser nuestro papel o nuestro
comportamiento. Esta concepción de la fiesta como liberación, sobre la que nos
podríamos extender hasta la saciedad, nada tiene que ver con aquella otra en la que todo
está programado y orquestado por los acólitos del Poder. No es lo mismo la Fiesta que la
Ceremonia donde todos somos simples espectadores.
exhibicionismo y comunicación
En otro orden de cosas, como dicen los de la
Telenacional de España, el enfrentarse con planteamientos escénicos nuevos o no tan
nuevos, implica un conocimiento de la técnica y del oficio, al tiempo que un rigor para
poder contar y hacer lo que se pretende. No obstante nosotros intentamos prescindir de
hacer cosas excesivamente complicadas sin una verdadera necesidad, en primer lugar porque
un alarde injustificado de recursos y conocimientos técnicos producen en el espectador un
distanciamiento que nos parece presuntuoso, máxime cuando la técnica es algo que se
adquiere y se aprende siempre que se convierta en un bien social, como cualquier tipo de
conocimiento. En segundo lugar, abundar y quedarse en la técnica y en las formas puede
conducir a un exhibicionismo formal que imposibilite la percepción y comprensión global
del trabajo que se expone, al tiempo que en la mayoría de las veces esta actitud conlleva
el regusto burgués por lo bien hecho, lo bien acabado, casi la defensa de la obra única
y por lo tanto susceptible de utilización comercial, de asimilación y recuperación por
el Sistema. En este sentido el Feísmo es importante.
el trabajo ni nace ni se hace, se pace
El trabajo y la manera de organizarlo nos lo
planteamos en base a la libertad y autonomía de cada uno de nosotros. Libertad a la hora
de haber aceptado libremente un compromiso de trabajo que nadie nos ha impuesto, ni la
propia Compañía, pues no seremos nosotros los que creen más instituciones que nos
atenacen, so pena de caer en el masoquismo vigente. Y autonomía personal en cuanto a la
forma de llevar a cabo y desarrollar el compromiso mencionado.
despedida y cierre
A todos los que hayan sido capaces de aguantarnos
hasta aquí, a los sobrevivientes a esta inflación de letras, puntos, comas y tonterías,
a todos los Eméritos caídos e nlas guerras de España, la Gran Compañía de
Espectáculos Ibéricos les manda tiernos y húmedos besos.
Y a los que no nos hayan seguido también, total para tres días que va mos a vivir no nos
vamos a andar con sectarismos.
La Gran Compañía de Espectáculos Ibéricos.
Madrid, 28 de abril de 1978.
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