VANTES de que la Constitución entre en vigor y prohiba, por
anticonstitucional, hablar de su propia mentira; antes de que nuevas Leyes Fundamentales
incluyan la Constitución en el índice de tabúes nacionales y su sola mención pase a
ser motivo de culpa; antes de que el nuevo Texto Sagrado sea confirmado por el dios
Número; antes de que una vez consentido el con-senso empiece a parecer sinsentido y
locura el sin-senso de quienes no entendemos por qué hay que constituirse a estas alturas
y de esta guisa; antes, en fin, de que por cualesquiera de estas u otras razones se haga
uno reo de carcel, anatema o manicomio... hay que decir que la Constitución es mentira.
Aunque sólo sea porque es verdad.
el gran teatro del mundo
Mentira no ya porque nada más abrir la boca miente
con toda ella diciendo eso de "España se constituye en un Estado ratificando así la
impostura en que el Estado mismo se fundamenta:
la con-fusión entre las gentes y el Gobierno sobre ellas, entre el territorio o país y
la Administración de¡ mismo.
Mentira no ya porque quienes lo redactaron y ahora nos la quieren vender mienten
habitualmente. Mienten cuando, al tiempo que la ensalzan, promueven o consienten actos de
gobierno que la contradicen palmariamente ("derecho a la vida", aplauden, y sus
funcionarios matan por rutina; "derecho a la huelga", proclaman, y sus policías
ocupan los puestos de trabajo abandonados). Y mienten de continuo, pues en el
re-presentar, en la comedia, fundan su ilusión y la de tantos otros. Y mienten de oficio,
pues del decir que otros dicen lo que no dicen han hecho profesión.
Mentira no ya porque dicen querer constituirnos cuando en verdad no están, los
políticos, mas que constituyendose a sí mismos como clase que acapara el poder de
decisión sobre los asuntos comunes, institucionalmente separada del común de las gentes,
a quienes dejan sin voz, es decir, con voto. Basta recordar su escándalo cuando el país
se enteró de que estaba constituyendose gracias al descuido que "filtró" el
borrador constitucional. 0 los argumentos con que se arruinó la propuesta de incluir la
"acción popular" en el texto, único caso de voz directa de la población de
que oyeron hablar los muros de las Cortes, (y tuvieron que oírlo, ¡oh maravilla!, de
labios de Alianza Popular).
Mentira no ya porque mentira son todas las leyes, y constitucionalmente mentirosa será la
que tiene tal rango. Pues engaño es, cuanto menos, pretender congelar en cámaras, por
constituyentes que sean, el natural discurrir de los hombres y cosas que de por sí son
vivos y mudables.
gato por liebre
La Constitución es mentira por la sencilla razón de
que dice lo contrario de lo que piensa con intención de engañar, que así definía el
mentir el catecismo aquél que todos hemos recitado. Lo en ella enunciado como
"derecho a..." es siempre "obligación de..." No sólo porque cada
"derecho a..." vaya seguido de las necesarias puntualizaciones para que se
ejerza "de acuerdo a cómo lo regulan las leyes", es decir, para que
sea "obligación de" cumplir las leyes, sino porque cada "derecho a"
es en sí mismo "obligación de", mediante una hábil translación en el sentido
de las palabras.
Si la Constitución garantizase el derecho a, por ejemplo, bañarse para todos los
españoles, ¿quién no sospecharía que al poco irían apareciendo las disposiciones
adicionales que regulasen cuándo, cómo, dónde y con quién el bañarse puede y debe
hacerse? El derecho al baño, constitucionalizado, no sería ya sino el deber del baño. Y
otro tanto ocurre con los restantes llamados derechos que, de tan retorcidos, apenas
ocultan su verdadero carácter de conminaciones.
En cualquier caso, y por si todo el texto constitucional no pasara de ser un inmenso e
involuntario error de nuestros cortesanos, a los que uno si concede el derecho a seguirse
equivocando, no vendría mal añadir la siguiente fé de erratas tras las disposiciones
finales del texto:
(hacer el favor de mirar la página siguiente) (Tabla)
Sólo en ciertas circunstancias se evita esta engañosa dislocación de sentido en los
términos. En unas, con el fin de eludir interpretaciones peligrosas para las
instituciones, al "derecho" se le nombra con su verdadero nombre de
"obligación ... : "los ciudadanos tienen obligación de contribuir a la defensa
de España", que si a ello tuvieran derecho podrían resultar legítimos
levantamientos y algaradas de este modo perseguibles bajo el actual enunciado. En otras,
la intención es tan explícitamente represiva que, de formularse como derecho, pondría
en peligro la creencia en la mentira de los antes as! llamados; sería, en efecto,
descarado garantizar el "derecho a no constituir asociaciones secretas", o el
"derecho a cumplir con los deberes militares". En las restantes, nuestros
protectores no han tenido otro remedio que destapar su juego, no fuera alguien a renunciar
a su graciosa protección: así el "derecho y el deber a la educación", o
"el deber de trabajar y el derecho a¡ trabajo" abren una puerta constitucional
a la persecución de quienes deserten del ejército escolar o laborioso.
¡que representen ellos!
Es comprensible que los políticos se hayan
complicado tanto la vida si en ello se jugaban el justificar ante el país la necesidad de
su gris existencia. Ya se comprende peor que nos la quieran complicar a los demás
aspirando a que su divertimento constituyente nos obligue a bailar a todos a su son, lo
votemos o no, lo hagamos afirmativa o negativamente. Son los políticos, el único grupo
de representantes o comediantes que (una vez pasada la delirante moda del "teatro de
provocación") tras escribirse a solas el guión de la obra, procuran luego que sea
el propio público que paga por ver su representación, el que haga por ellos su trabajo.
Y eso es demasiado. Que para evitar aquellas comedias de provocación bastaba con no
adquirir la entrada, pero para la gran comedia nacional parece que todos nacimos con ella
entre las nalgas.
No parece, pues, excesivo exigir que, atendiendo a su carácter de representantes, se
limite a ellos la representación y cumplimiento de su propia farsa. Pretender, por otra
parte, que entremos en ella los demás es darnos una categoría -la de representantes- que
ni ellos quieren diluir, pues de aceptarla viven, ni nosotros queremos más que para
nuestros propios guiones o aquellos que seleccionamos.
Ahora bien, ¿que la sana intención de los "padres de la Patria" era la que
jugásemos todos? Para ello hubiera sido suficiente, y necesario, una Constitución con un
único artículo: "TODO ESPAÑOL TIENE DERECHO, A SOLAS 0 CON QUIEN GUSTE, Y SI TIENE
A BIEN HACERLO, A DARSE LA CONSTITUCION QUE PREFIERA". ¿Que entonces sería la
anarquia? Vaya por Dios. ¿Que as! saldrían miles de constituciones o ninguna? Pues ni
mas ni menos que las que de hecho hay y seguirá habiendo; que no por ser una la
Constitución va nadie a dejar de ser lo que es ni de hacer lo que hace, al margen de que
haya quien disfrute amparándolo o condenándolo.
EMMANUEL LIZCANO
| DONDEDICE
"DERECHO A... |
DEBE
LEERSE
"OBLIGACION DE... |
| ... lavida" |
... seguir viviendo (si la Autoridad y
el Tiempo lo permiten)" |
| ... la
seguridad |
...
mantener a los «protectores » |
| ... la propia imagen" |
... perseverar en una imagen propia
(DNI)" |
| ...
elegir residencia" |
...
fijar residencia" |
| ... entrar y salir del país" |
... conservarse súbdito del Estado, por
más que se salga del país" |
| ... la
producción literaria, artística y científica |
...
creer y alimentar abstracciones como la Letra, el Arte y la Ciencia" |
| ... la libertad de cátedra" |
... sostener «asientos elevados»" |
| ...
reunión pacífica y sin armas" |
...
consentir el monopolio estatal sobre la violencia y las armas" |
| ... asociación" |
... numerarse, clasificarse, ser -en
suma- gobernable" |
| ...
fundación" |
... no
proceder sin fundamento" |
| ... participar en los asuntos
públicos" |
... tolerar que los gestores de los
asuntos públicos participen en uno" |
| ...acceder
a cargos públicos" |
...
que persistan cargos sobre el público" |
| ... el acceso efectivo a los
Tribunales" |
... someterse efectivamente a los
Tribunales" |
| ... la
asistencia de letrado" |
...delegar
la propia defensa ante la complejidad del laberinto legal" |
| ... la objeción de conciencia" |
... ofrecerse como objeto para la mala
conciencia militar |
| ... la
educación" |
...ser
educado (conducido) bajo régimen de escolarización" |
| ... a sindicarse libremente" |
...sujetarse al libre mercado de trabajo
con que trafican los sindicatos" |
| ... la
huelga" |
... no
holgar" |
| ... contraer matrimonio" |
...arruinar los amores" |
| ... la propiedad
privada" |
...rendirse a una
expropiación no por secular menos cotidiana" |
| ... la libre elección de profesión" |
...elegir profesión" |
| ... una
remuneración suficiente" |
... venderse a buen
precio" |
| ... el cumplimiento de la «Declaración de los
Derechos de los Niños»" |
...que también los niños cumplan los deberes
formulados como derechos en la «Declaración de los Derechos de los Niños»" |
| ... el descanso
necesario" |
... volver al
trabajo tras el «descanso necesario»" |
| ... seguridad social para todos" xx |
...reponer la fuerza de trabajo averiada" |
| ... la protección
de la salud" |
...abandonarse en
manos de médicos y hospitales" |
| ... la adecuada utilización del ocio" |
...sugetarse al neg-ocio útilmente adecuado" |
| ...a la
cultura" |
... dejarse
cultivar (labrar)" |
| ... disfrutar el medio ambiente" |
...intentarrespirar los domingos y festivos" |
| ... disfrutar de
una vivienda digna" |
...no trashumar ni
vivir a «su» aire" |
| ... la participación libre y eficaz de la juventud
en el desarrollo político" |
...permitir a los políticos participar, libre y
eficazmente, en el desarrollo de la juventud" |
| ... el tratamiento,
rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos |
...ídem |
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