La
consigna ha sido "que no paren las máquinas". Nos han dicho los trabajadores de
Sarrió a quienes consta la rentabilidad de la empresa, y que el intento de hundirla es
una nueva maniobra capitalista. Con la aparición del conflicto, la empresa se ha quedado
con el culo al aire, y los trabajadores han tomado conciencia de que tienen que
habérselas con una suerte de "multinacional", ya que la estrategia patronal ha
llegado hasta la apertura de factorías en otros paises, en pro de la competencia.
Sarrió-Compañia de Leiza, es un grupo de empresas dedicadas a la producción, venta y
distribución de papel. En 27 años, Lorenzo Marco Sarrió ha conseguido pasar de tener un
pequeño almacén de papel en Pamplona, a ser el complejo fabricante más importante de
España: entre otras cosas, Sarrió tiene contratos en exclusiva con las grandes
editoriales del estado (Plaza y Janés, Bruguera, Santillana ... ), lo que hace que pueda
jugar con pedidos millonarios que desequilibran el mercado y hacen la puñeta a otros
negocios similares. Sarrió juega además con el descuento de aranceles para exportación,
aunque luego sea Bruguera quien compre el papel, con el mismo beneficio, argumentando que
se trata de papel que va a exportar a América.
"No estamos dispuestos a dejar que una jugada política nos deje en la calle",
es el grito unánime de los 5.000 trabajadores de Sarrió, distribuidos entre 9
factorías, a las que hay que añadir la red comercial de los productos. Desde octubre de
1977, conocen las dificultades económicas de la empresa (que, al mismo tiempo, compraba
una nueva fábrica, Pultex Iberica, para eliminar competencia). Casi un año de luchas y
de angustia, parecen haber llegado a una solución momentánea, con el estudio bancario
que ha dictaminado la rentabilidad de Sarrió, y la concesión de un préstamo. Once meses
de amenazas de suspensión de pagos, reestructuración de plantilla...
Alrededor de la mitad de los trabajadores de Sarrió tomaron parte en las elecciones
sindicales; otros tantos, eligieron sus delegados en asambleas, y en algunos de los
centros de la red comercial han empezado a organizarse a raíz de los últimos momentos de
lucha. "Nos organizarnos en una coordinadora de fábricas, que la dirección
rechazaba siempre. Cuando se han visto con el agua al cuello, ante la amenaza de que los
bancos no concedieran el crédito, todos se han apresurado a recibirnos y darnos
explicaciones-.
Cuando el Banco Popular, por razones que no han quedado claras, decidió salirse del pacto
de ayuda a Sarrió, los trabajadores se encerraron durante veinticuatro en todas las
fábricas. En los locales de CNT de Zaragoza, los servicios del Sindicato ha estado
permanentemente a disposición de estos trabajadores.---Antela falta de información clara
-nos decía allí un trabajador- no hemos podido lanzarnos a la lucha frontal, pues
sabemos que una campaña contra el Popular haría el juego a los demás bancos, y
viceversa. Por eso, la alternativa clara ha sido "por la defensa del puesto de
trabajo---. Con esta medida, somos conscientes de que, en cierto modo, podemos hacer el
juego a Sarrió, pero el problema no es el nombre del patrón, sino tenerlo o no
tenerlo".
En el momento de cerrar estas páginas los 5.000 trabajadores de Sarrió han iniciado una
huelga indefinida. La empresa tiene presentada suspensión de pagos, y a los obreros les
adeudan un mes de salarios.
La coordinadora unitaria ha funcionado, como una necesidad ante la gran cantidad de
trabajadores independientes en Sarrió. Las centrales sindicales, han reconocido el papel
de la asamblea y la función de la coordinadora, solidarizandose con la lucha y
ofreciéndo la ayuda que pudieran proporcionar.
J.C. (Zaragoza)
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