(*) Resumen del debate organizado por BICICLETA y el Sindicato de
Información y Artes Gráficas de CNT. Su desarrollo fué público y abierto, por lo que
se registran intervenciones de varios asistentes. Se trató fundamentalmente de una
discusión en torno a las tesis de Marqués sobre nacionalismo, abordando al mismo tiempo
los problemas del Pais Valenciano.
Con la intervención de: Josep Vicent
Marqués, sociólogo independiente, animador de numerosas luchas libertarias y ecológicas
en el Pais Valenciá; Pep Martínez, trabajador de la contrucción en Catalunya; Eloy
Casanovas, de¡ sindicato de Información y Artes Gráficas de CNT, y Enric, estudiante
del sindicato de Enseñanza de Valencia.
BICICLETA. -La lucha por la autodeterminación de los distintos pueblos ibéricos ha
movilizado en los últimos años a más gente que en ninguna otra etapa histórica. La
polémica vuelve a plantearse cuando las aguas se serenan y aparece clara la
instrumentalización del tema por las burguesías "nacionales", aliadas
nuevamente con el poder central (si es que han dejado de estarlo alguna vez). Pero la
opresión sigue existiendo.
En la izquierda revolucionaria el debate sigue también: "La lucha nacionalista
desvía al trabajador de sus problemas de clase". "Todos los nacionalismos son
burgueses". "Plantear la emancipación nacional supone un objetivo que une,
teóricamente, a la burguesía y a los trabajadores, cuando sus intereses son
irreconciliables".
Marqués es quizá el único en el País Valenciano (esponde aproximadamente al territorio
de las provincias de Valencia, Castellón y Alicante (en la actual división política).
Se reinvindica su unidad y capacidad de autodeterminación, similar a como sucede con
Catalunya, Pais Vasco, etc.) que ha tratado de abordar el tema del nacionalismo
desde una perspectiva revolucionaria y extraparlamentaria. En un capítulo del libro
"País perplex" (Pais perplejo), hablas de las distintas formas de entender la
lucha autonómica, y de que, las que han prevalecido hasta ahora, son la burguesa y la
pequeño burguesa. ¿Hay una forma popular de plantear el tema pasando de las
instituciones y ligando esta lucha a objetivos auténticamente libertarios?
MARQUES.-El primer problema podría ser el plantearse qué utilidad tiene para la clase
trabajadora la autonomía, o al menos el autogobierno... en fin, cualquier tipo de órgano
propio del País Valenciano. El segundo problema seria en qué situación estamos ahora,
tal y como se ha producido la salida del franquismo, que supongo que estaremos todos de
acuerdo en que por muy gris, triste y mierdosa que la hubiéramos pensado, no podía ser
tan triste, tan gris y tan mierdosa como la que hemos tenido. Entran muchas ganas de
pedirle a Franco que resucite, por lo menos un año, para decir: "Ya hemos ensayado,
a ver si ahora nos sale mejor". Y en tercer lugar, qué es lo que se puede hacer
dentro del campo, definido de una manera pluralista y amplia, de personas que nos
reclamaríamos del protagonismo de la base, si no encontramos otros términos más
comunes.
Por ejemplo, una de las cosas que a uno se le ocurre pensar más veces es: "Jiene
sentido una autonomía dentro de una sociedad capitalista?". Es decir, ¿le interesa
a la clase trabajadora una autonomía cuando los medios de producción continúan en manos
de la misma clase? Este es un tema que me ha preocupado mucho y pienso que sí. Es decir,
pienso que en la medida en que se producen determinados tipos de dinamismo o de procesos
dentro de una sociedad capitalista, cuando se rompe el estado que ha adoptado la
burguesía, la clase dominante, el estado español unitario, pienso que tiene cierto
sentido, que tiene cierta utilidad.
Esto, a nivel práctico, significaría que creo que hay unas razones para luchar por
conseguir una autonomía aún dentro de una sociedad capitalista. Y lo creo por dos o tres
cosas muy elementales. En primer lugar, se me ocurre pensar (no quiero que parezca
reformista pero tampoco me gustaría pensar que no ser reformista es que a uno le importe
un pimiento la cantidad de dolor, de opresión y de sufrimiento ajeno que pueda
producirse; a mí no me gusta que la gente esté jodida) que habría que luchar por evitar
que un niño, tenga que sufrir por ir a una escuela en castellano, aunque sé
positivamente qué va a padecer la misma porquería de escuela que todos. No me gustaría
no procurar evitarle a un niño el problema de que le den una escuela, encima, en una
lengua distinta a la suya. Por lo tanto, primera cuestión: Si un mecanismo de autonomía
significa que va a haber menos opresión lingüistica sobre la población valenciana, esto
me parece que es un punto importante.
En segundo lugar, la clase dominante de este país, cada vez que algo ha ido mal se ha
refugiado en decir una cosa que era, en parte verdad pero en parte mentira: "Que el
problema estaba en Madrid". Bien, pues un gobierno capitalista del País Valenciano
no resolverla los problemas de los trabajadores valencianos, pero tendría que tener mucha
más cara para decir que los problemas no se resolvían por culpa de Madrid; por lo tanto,
la autonomía clarificarla siempre cosas a corto plazo, y permitiría un enfrentamiento
más claro entre clase dominante y clase trabajadora.
La tercera cosa que se me ocurre, sobre por qué haría falta o sería más útil para la
clase trabajadora la autonomía, está en estos momentos todavía muy en el aire, y pienso
que puede ser muy discutible, pero vale la pena discutirla. Y es que el impulso de una
población para romper una opresión que, como en el caso del País Valenciano tiene por
lo menos tres siglos, es siempre un impulso liberador, y por lo tanto, el acto de
afirmación de los valencianos como pueblo frente a la estructura estatal española, y
frente a la castellanización, significaría de alguna manera un acto de afirmación como
oprimidos que descubren que el hecho de ser valencianos no significa ser españoles de
segunda, ni todas esas cosas que nos han hecho creer; sino que significa ser un colectivo
que tiene derecho a su propia libertad y a su propia autoorganización .
Sé que se me puede decir inmediatamente que todo nacionalismo es peligroso. Bueno, todo
nacionalismo es peligroso, pero el nacionalismo de pueblo oprimido si viene dirigido por
planteamientos proletarios, es un nacionalismo (hasta el momento en que se consiga la
autodeterminación) inequívoca y claramente progresista.
Insisto en que ese mismo momento de emancipación puede estar marcado por planteamientos
no proletarios. Para mí, la definición de este planteamiento es aquel en el cual el
derecho de un pueblo a su libertad no excluye, sino que incluye, el respeto por los demás
pueblos, la solidaridad con todos los demás. Se trata de decir: "Nosotros somos
nosotros", sin que esto signifique decir que: "Nosotros somos mejores que los
demás" y todas estas cosas.
Por el contrario, si os fíjais en la campaña que ha lanzado la derecha durante todo este
periodo, en los últimos meses, precisamente lo que tratan de decir es que los valencianos
son más guapos, más artistas, más laboriosos, que han inventado todo, que el Micalet es
mucho más alto que la Giralda y mucho más alto, sobre todo, que la Abadía de
Montserrat... Por lo tanto, yo creo que estos tres puntos garantizarían el poder decir:
"La lucha de la clase trabajadora es una lucha única por la liberación total. La
clase trabajadora, liberándose, si lo hace bien y lo hace en serio, libera a todos los
oprimidos. Pero aún cuando la lucha sea una, se puede considerar como objetivo a corto
plazo, consguir la autonomía, como algo positivo para la clase trabajadora-.
PEP MAR TINEZ. -He conocido el proceso preautonómico catalán hasta hace un año y ahora
estoy viendo el de aquí. En ambos lugares se dan cosas en común, la gente sale a la
calle en masa y pide autonomía, pide libertad. Algunos, al decir autonomía piensan en
una escuela en catalán, en un autogobierno, en una independencia económica, en una
descentralización absoluta... Pero la mayoría de los que saltan a la calle el 11 de
septiembre y el 9 de octubre lo hacían porque hasta entonces habían estado jodidos con
Franco, e identificaban toda la opresión sufrida con ese centralismo atroz. En este
contexto, las expresiones autonomía, País Valencià o Catalunya, adquieren todos los
contenidos de la libertad.
En este ambiente, cuando alguien -persona o grupo- ha hecho un análisis crítico de lo
que las autonomías que se nos vienen encima representan, toda una serie de voces
encolerizadas le tachan de centralista, fascista y un montón de cosas más. Algo así
ocurrió en Barcelona, en el mes de julio del año pasado, cuando en el mitin de la CNT en
Montjuic, Peirats, que venía de fuera, sin conocer a fondo la peculiar sensibilización
del pueblo sobre el tema, osó realizar una larga intervención refiriéndose a la
autonomía. En laforma dijo algunas cosas que pudieron parecer inconvenientes, pero en el
fondo de su intervención, tal y como yola entendí, era de una rotundidad meridiana. Vino
a decir que la autonomía no era algo que nos tenía que conceder un gobierno burgués,
que la única autonomía posible lenta que salir de dentro de cada uno de nosotros y la
teníamos que conquistar juntos para la comunidad. Que la CNT había entendido siempre que
la autonomía consistía en individuos y municipios libres con el principio de la libre
federación. Pues bien, ésto, que para mí es lo auténticamente importante, no lo retuvo
la prensa, ni lo tuvieron en cuenta los que le atacaron desde el diario---Avui -, y otros
medios más o menos burgueses y preautonómicos. Atacaron frases más o menos
desafortunadas que formaban parte de las anécdotas que utilizó Peirats para quitar
densidad a su intervención.
Después de un año de Tarradellas, de transferencias que no se dan, con una situación
económica cada vez peor para los trabajadores, en Catalunya ha empezado el desaliento.
Mucha gente ve en Tarradellas a un nuevo impostor, y el millón y medio que salió a la
calle el año pasado exigiendo y reclamando esa libertad, negada durante siglos, se ve
ahora defraudada, decepcionada.
En el País Valencià el panorama es aún más gris, existe una mayor desinformación que
ha utilizado la derecha para sembrar el desconcierto y la desunión. Y se ha llegado a
disputas por el color de la bandera, por si el valencià es catalá o no, por el peligro
de una colonización catalana, etc. En Valencia es preciso, primero, eliminar toda la
confusión que se ha creado, y después, en un contexto más claro, hacer un análisis
crítico sobre lo que son y representan las autonomías que nos van a dar.
No dejan de ser importantes los aspectos que Marqués ha señalado como positivos.
Aprender tu lengua, el que se vaya sabiendo quién es quién, y el impulso liberador que
en sí lleva toda lucha por la autonomía; pero evidentemente desde mi punto de vista, que
es el mismo que el de Peirats, y el que históricamente ha defendido la CNT con su
organización autónoma y federalista, con su apoyo al Estatut de Nuria (que en su
elaboración y contenido difería mucho del que después se publicó en 1932), la
autonomía la hemos de conquistar nosotros.
UN ASISTENTE.-Yo quisiera poner un ejemplo a ver si clarifico algo. Para mí seria absurdo
que en las cárceles españolas se estuviera actualmente linchando la gente por tener una
"autonomía", que los presos lucharan por obtener una autonomía con respecto a
la centralización carcelaria depositada en. Madrid. Ellos están luchando por su
libertad. Luchando por la "autonomía" van a seguir siempre en la cárcel.
Con esto quiero definir lo que para mí puede ser la postura de los libertarios: nos
sentimos realmente oprimidos en una sociedad que nos aprieta por todos lados, queremos
salir de esa opresión, pero no vemos la salida, y desde luego no es la autonomía
burguesa. Luchando por banderas o por el color que han de tener, se está perdiendo el
tiempo y no se va a solucionar nada realmente.
MARQUES.-Yo tendría que hacer una aclaración, para polemizar un poco con algunas cosas
que se han dicho, de cuál es mi posición política en este momento. Yo, afortunadamente,
no la tengo. Digo afortunadamente por lo siguiente: Después de haber militado en dos
grupos políticos y mantenido una identificación genérica con lo marxista no dogmático
(no he sido ni leninista, ni antileninista, ni trotskista, ni nada de eso), desde hace
algún tiempo me interesa más averiguar cuáles son las bases del fracaso político de la
izquierda, por lo menos a corto plazo, que identificarme con unas posiciones concretas.
Digo ésto como aclaración de que si voy a hacer algunas observaciones las hago desde la
perspectiva de lo que me preocupa en este momento: Por qué después de tantos años de
capitalismo, después de tantos años de Movimiento Obrero, no hemos ganado sea con la
fórmula que sea.
Yo he oído aquí algunas cosas que me preocupan. Como por ejemplo el decir que el que la
gente se esté peleando por una bandera son tonterías, o que luchar por una autonomía de
las prisiones es absurdo. SI, hay un sentido desde el cual podríamos decir que son
tonterías o que es absurdo, pero a mí me gustaría saber cómo, desde una posición que
no sea elitista, que no sea "que* hay los listos y los tontos", podemos decir
que las masas luchan por tonterías, y pensar al mismo tiempo que las masas son
inteligentes y que las masas deben ser algún día dueñas de sus destinos.
A mi esto me ha preocupado muchísimo -siempre. Es decir, cómo los grupos de la izquierda
lo explicaban todo diciendo que los partidos reformistas eran unos traidores, unos
renegados, unos cretinos o unos burócratas, pero el proletariado era de puta madre.
Yo puedo decir, y hay un sentido en el que lo puedo decir perfectamente, que discutir por
un cacho de cosa azul es idiota (2), pero yo tengo la obligación de pensar que la gente
que se está peleando por eso no es idiota, a pesar de que algunos de sus momentos puedan
ser una idiotez. Pero a mí decir que es una idiotez me deja con la razón. Y yo estoy
harto de tener la razón, lo digo muy en serio. Creo que llevo 16 años teniendo la razón
en casi todo, y esto no me ha permitido hacer absolutamente nada de provecho... bueno
supongo que indirectamente alguna cosa. Y cada vez le tengo más miedo a esa tendencia de
la extrema izquierda o de la izquierda revolucionaria, a querer tener cada vez más la
razón y pensar que es más divertido cargarse de razón que no cargarse el sistema.
Si hay una serie de gente que está peleándose por la bandera, eso tiene que ser por
algo. Porque habrá cuatro gilipollas. Pero no
todos son gilipollas. Y si todos son gilipollas, mejor sería que nos dedicásemos a la
especulación de viviendas, en vez de tratar de luchar por nosotros mismos y por los
demás.
Perdón por este largo prólogo, pero es que si no no se entiende lo que quiero plantear.
A mí me parece que la gente se identifica necesariamente con algo. No sé si es
biológico, si es cultural, si es un tic o lo que sea. Entonces a la gente se le mete en
la cabeza la idea de España o la idea de País Valenciano o de su pueblo... y está muy
bien que hay que dinamizar todo lo que sea localismo, vecindad, en términos de lucha
solidaria. Pero yo, incluso como persona, para solidarizarme con los demás, necesito
saber quién soy yo y quiénes son los demás. Yo no sé cómo llamarle a ésto, pero
pienso que la gente se identifica colectivamente de alguna manera, y que esa
identificación o es progresista de entrada o la hemos empastrado. Como la gente se identi
(2) La bandera tradicional del Pais Valenciano, tras la época musulmana es amarilla con
cuatro barras rojas (similar a Aragón y Catalunya). Los sectores derechistas de Valencia,
han lanzado en los últimos años una campaña para que a esta bandera se le añada una
franja azul, lo que es motivo de violentas polémicas, agresiones, etc.
fique con la España, viene el Manolo Escobar, vienen los campeonatos mundiales y la hemos
empastrado.
Ya sé que sería más hermoso que pudiéramos operar directamente en términos de
solidaridad, porque todos estamos en una misma lucha. Pero parece que es necesario decir,
al menos, "esta es mi lucha y esta es la del vecino" y yo a lo mejor me tomo
más en serio la lucha del vecino que la mía, pero siempre sabiendo que la mía es la
mía y la del vecino es la del vecino.
(Lo siguiente puede ser una tontería, pero el problema es que la tontería existe): Aun
cuando nosotros pudiéramos liberarnos del prejuicio de considerar que somos valencianos,
resultará que lo que los elementos de izquierda vamos dejando de identificación con lo
valenciano, va llegando la derecha y lo va manipulando. Y entonces cogen un sentimiento y
te dicen que lo importante es que la procesión del Corpus es más larga que la pro
cesión de otro sitio... Es cierto que es muy lamentable que nos hayamos enzarzado en una
polémica de banderas, es cierto que nos ha metido en esto la derecha, pero decir desde
ahora---Yopaso del problema de banderas" es pasar del problema de por qué
compañeros nuestros de clase o de ideas -gente que a lo mejor está en este momento
vagamente identificada con la cosa de la franja azul, pero que no tendría por qué hacer
caso a los dirigentes de la extrema derecha local (Carrau, Ramón Izquierdo, etc.)-,
están ahí. Insisto en que a mí decir "paso de banderas, paso de manipulación---,
no me resuelve nada.
UN ASISTENTE.-Quizá en el comienzo de lo que ha señalado Marqués hay una cierta trampa
"populista". Parece que todo lo que lleva mucha gente detrás hay que
defenderlo, Q de lo contrario estamos haciendo un planteamiento vanguardista, o nos
creemos que tenemos la razón por encima de las masas. Me parece que no se trata de eso. A
la llegada de Tarradellas a Barcelona, o en los "11 de septiembre", había
muchos miles de personas, y seguro que la mayoría no eran subnormales, sino gente sana y
honrada, normal y corriente. Entonces lo que habría que analizar es, ¿por qué salía
esta gente a la calle? Si Tarradellas (y detrás de él Suárez) no están manipulando,
canalizando dentro de un orden, tratando de institucionalizar una aspiración sentida de
¡a gente por la autodeterminación, contra la opresión centralista, hartos de cuarenta
años de "¡Habla la lengua de¡ Imperio!'', etc. La prueba es que, cada vez les
cuesta más a los políticos sacar a la gente a la calle, porque ya están hasta las
narices de Tarradellas y se sienten estafados como siempre. De manera que, para mí, no
hay que decir: "Como hay tanta gente, por algo será", y seguir por este camino,
sino tratar de analizar y de debatir colectiva y libertariamente qué hay detrás de todo
esto, tratar de averiguar por dónde van los hilos que suelen acabar siempre en las
burguesías locales consus distintos papeles, bien repartidos: más izquierda, menos
izquierda, más progresistas, menos progresistas, más sucursalistas, etc.
De todas formas, hay que constatar que para la mayor parte de los anarquistas, ante la
evidencia de estas manipulaciones, y la consciencia de que la clase obrera superó el
nacionalismo burgués hace más de cien años, la postura parece ser: ---Eseno es nuestro
rollo". Sin embargo, se ven con simpatía, algunas acciones de ETA por defender cosas
paralelas a lo que se desprecia en Valencia, en Catalunya o en Aragón. ¿Es que hace
falta que muera la gente, como en el País Vasco para sentir la opresión que puede
existir a otros niveles? Entonces el problema, para mí, sería como asumir los factores
positivos que la lucha anticentralista pueda tener, sin por ello hacer de comparsa de la
burguesía. De qué forma se puede asumir, desde un punto de vista realmente libertario,
la lucha por la autonomía, antes de llegar al comunismo anárquico.
ENRIC. -Yo lo que querría destacar son los planteamientos que puedan servirnos para una
auténtica alternativa. Mencionaría el carácter de reivindicación o de lucha contra la
opresión que tiene la lucha nacional, como todo tipo de lucha. Toda situación en que se
produzca una opresión evidentemente, tiene esa capacidad revolucionaria. Y en ese sentido
no se puede descartar. El problema cuando se institucionaliza, cuando estos hechos
revolucionarios se convierten en la nueva estructura, en los nuevos hechos oficiales, que
son las instituciones... En este sentido, querría destacar hasta qué punto vamos a
remolque de la derecha y del capital, con planteamientos economicistas muchas veces,
cuando hablamos de que el trabajador no debe ser explotado, y nos olvidamos del chaval que
en su casa había una lengua y en la escuela te obligan a hablar otra. El problema no
está sólo en la educación burguesa que te van a dar, en que le van a decir que tiene
que obedecer al amo, al patrón o al cura; el problema está también en que rompe
completamente con las estructuras de su desarrollo normal, que representa un desequilibrio
sociológico importante.
Yo plantearía que a veces vamos a rastras y no somos realmente creativos a la hora de
plantear alternativas, decimos " el problema nacional es de la burguesía---, y no
pasamos de plantear puras reivindicaciones económicas.
MARQUES. -Yo estoy bastante de acuerdo con lo que ha planteado Enric, y querría
profundizar en relación con alguans cosas que he dicho antes. Por ejemplo, si estamos de
acuerdo en que la desgracia de la escuela no es concretamente lo que enseña, sino el
aprendizaje de la sumisión. Si nosotros hemos aprendido que esa sumisión que se nos
enseña en la escuela es el aprendizaje para que luego seamos sumisos en el trabajo,
seamos sumisos como súbditos y como ciudadanos, me gustaría que entendiéramos con la
misma energía que el primer aprendizaje de sumisión que hace un niño cuando llega a una
escuela en una lengua distinta de la suya, es el de que su lengua no es importante, que su
lengua no es culta, que su lengua es de los que obedecen y no de los que mandan. Por tanto
creo que no hay que quitarle importancia, sino todo lo contrario, a esa primera
experiencia de opresión que significa para un niño el que la escuela se dé en
castellano en este país... Aunque una escuela burguesa seguirá siendo una porquería de
escuela, es evidente que una escuela en una lengua distinta es un factor de opresión más
fuerte todavía. Aparte de¡ aspecto sentimental de que ¡ya está bien!...
Pasando de esta cuestión, yo insistiría en la necesidad de plantear la emancipación
nacional, al menos hasta que se institucionalice, como un proceso de liberación, de lucha
contra la opresión en general. Evidentemente, el día que el País Valenciano tenga un
estado propio o algo parecido, ese día todo el mundo deberá ser particularmente receloso
respecto a lo que pueda significar la afirmación nacionalista. Pero hasta ese día, en
principio y salvando las deformaciones burguesas, la afirmación de País Valenciano es
una afirmación progresista, y es una afirmación liberadora. Por varias razones, entre
ellas porque toda situación de libertad es de alguna manera expansiva.
Lo que ocurre es que en este momento, nos encontramos en una situación terrible, por la
cual la derecha, y además la derecha capitalista más bestia y más vinculada al
franquismo, tiene o ha tenido la iniciativa durante los últimos meses, y son los únicos
que se han encargado de movilizar masas (pocas o muchas), y de decirle a la gente que la
idea de ser valenciano era rescatar la franja azul frente al imperialismo catalán; y por
otra parte nos encontramos con que está un Consell (3) con una composición sabiamente
organizada por el capitalismo y desde Madrid. Con lo cual, hagas lo que hagas, como te
descuides, metes la pata: Si te metes con el Consell, y con razón evidentemente, le
estás haciendo el juego a la derecha; y si apoyas el Consell, el Consell no está
dispuesto, hoy por (3) El "Consell" es una estructura política que, sin
funciones bien definidas, trata de anticipar lo que serán las estructuras políticas una
vez conce¡da la autonomia de¡ País Valenciano. Está formado por representantes de
todos los partidos políticos parlamentarios en proporción a los resultados obtenidos en
las elecciones. Similares órganos se han montado para las denominadas ---preautonomias..
en Galicia, Aragón, Extremadura, etc. hoy, a seguir una línea clara respecto a la
cuestión nacional. Todo es una de cal y una de arena, el presidente es increíble... Lo
más triste de todo esto es que se ha perdido, y para siempre, el momento del impulso de
afirmación de país que se inició de alguna manera, inconscientemente, con la muerte de
Franco, y que con todas sus limitaciones, en la manifestación del 9 de octubre, estaba
muy vivo. Los partidos mayoritarios de izquierda no han entendido en serio la cuestión
de¡ País Valenciano, ni han entendido en absoluto en qué medida afectaba realmente a la
clase trabajadora el problema del País Valenciano; para terminarlo de arreglar, han
tenido la idea de que la autonomía se consigue diciendo: "Os quedais ahí quietos,
que vamos nosotros a Madrid, tenemos un amigo que conoce a Suárez y lo arregla. Pero no
os mováis, que si os moveis los militares enseguida lo echan todo a perder".
ENRIC.-Yo querría plantear que toda lucha que vaya contra el poder y que tenga un
carácter antiautoritario, es progresiva. No digo que una lucha nacional sea mejor que la
de una fábrica contra una multinacional. Y pienso que se deben medir no por los
resultados, que son muy difíciles de medir, sino por las experiencias que puedan
resultar, y por el contenido que tengan realmente antiautoritario. Yo pienso que la lucha
económica ahora es muy parcial, y no hay alternativa real en ella. En cambio, en el campo
de la lucha nacional, no en el sentido político, sino en el sentido de lucha sociológica
o lucha cultural, hay un contenido claramente progresivo en el sentido de que es creador,
que tiene un carácter constructivo.
UN ASISTENTE.-Yo quisiera intervenir sobre las lenguas. ¿Interesa una lengua? Para mí no
interesa al la valenciana, ni la castellana, ni la gallega, al la vasca, ni ninguna otra.
A todos los trabajadores nos interesada una lengua universal Las discusiones entre si
País Valenciano o no, sólo sirven para fomentar los nacionalismos y para que se peguen
unos trabajadores con otros. Lo que tenemos que hacer ver a los compañeros, sean de CNT o
de Comisiones Obreras, o de lo que sean, es que están en un error apoyando a los
políticos, que lo que no se solventen ellos con sus propias manos no se lo solventará
nadie. Y esta es la única perspectiva que tenemos, porque al interesa la lengua
castellana, ni la valenciana, lo que Interesa es una lengua universal.
ELOY CASANOVA S. - Es evidente que el deseo de identidad histórica cultural puede ser
manipulado hacia un nacionalismo patriotero o hacia un folklore pachanguero. Sobran
ejemplos de cómo se hace. Pero también en el movimiento obrero el deseo de emancipación
ha sido muy manipulado, debemos suponer que algo que los grupos de poder tienen tanto
interés en manipular, debe de llevar en sí algo de liberador. Y liberadora es la lucha
contra la opresión de una colectividad natural (dónde la unión entre los individuos
tiene una base real), frente a unidades ficticias legales o administrativas: las
provincias, regiones y estados, que resultan de la coacción autoritaria delpoder.
También es liberadora una cultura (empezando por las propias lenguas) que conservándose
al margen de todos los canales formativos oficiales, contiene elementos para una
alternativa, quizá la única, realmente popular, a la cultura del sistema. Los principios
internacionalistas no son contrarios a este deseo de identidad. Se ha tendido a
identificar internacionalismo con cultura única, incluyendo un idioma universal como el
esperanto. Pero en una sociedad realmente libre, con colectividades naturales regidas por
la democracia directa y relaciones federales con otras unidades similares, la solidaridad
humana es una realidad universal, una consecuencia del tipo de sociedad.
Creo que, además de denunciar todas las manipulaciones que estamos viviendo, tales como
las autonomías, debemos plantearnos cómo llevar adelante una actividad práctica cara a
esta recuperación cultura¡. Trabajo que, de una forma u otra, iría coordinado con otras
luchas (ecologistas, etc.), hacia una liberación total del hombre.
UN ASISTENTE.-Todo esto está claro. Pero en el País Valenciano toda la cuestión
autonómica, difícil y polémica de por sí en el debate libertario por los peligros de
manipulación política, nacionalismo, etc., está dificultada además por las maniobras
de la burguesía, cuyas "ideas" en este terreno (objetivo prioritario: lucha
contra Cataluña, banderita diferente, etc.), sigue mucha gente de buena fe. Entonces la
lucha no se plantea directamente por esos objetivos liberadores que se han apuntado, sino
que tiene que pasar primero por todas estas cuestiones, y no sé si vale la pena dedicarse
a eso.
MARQUES.-Yo soy pesimista en un aspecto: Si la derecha avanza todas sus armas y bagages, y
su dinero (que tiene mucho, naturalmente), cogiendo eso que he llamado a veces
"oscura conciencia de la gente", y manipulándolo. La derecha está explotando
ahora precisamente eso: Cogiendo los mismos sentimientos de querer ser valencianos, que
tiene la gente, y dándole, en lugar de conciencia de pueblo, la explicación de que los
catalanes dicen que la Virgen de los Desamparados ha nacido en Manresa, apelando al
sentimentalismo. Ahí tenemos a la derecha. Por supuesto, la UCI) lo que ha hecho es no
ser tan salvaje como los franquistas, pero apuntarse al carro: Es decir, la senyera de
franja azul, y todo eso. Luego tenemos a la izquierda parlamentaria, que como opina que la
salvación del mundo depende de que ganen ellos las elecciones, cree que lo mejor es no
meterse con eso de la bandera, que es una cosa muy liada y lo mismo pierden votos: -Vamos
a ver si mantenernos las cosas hasta las elecciones, de forma que ni catalán, ni
valenciano, ni colorado, ni azul".
Entonces, es un ejemplo, supongamos que la CNT se considera muy contenta de que por
razones internas, no hay centralismo, no hay burocratismo y pasa del problema. Y la
izquierda extraparlamentaria, que podrían ser ahora mis correligionarios del MAC
(Movimiento por la Autonomía de Clase), dice que con la democracia obrera y la democracia
directa, todo se arregla y ya está todo claro, y que ¡ojo con el Estatuto!, que es un
pacto de clases y todo eso... Pues ya veremos. Por eso digo que a corto plazo soy
pesimista, como no hagamos un trabajo desde la base, la gente independiente y as!, veo las
cosas bastante mal.
Para mi, por lo que hay que luchar, es por la desalienación nacional del País
Valenciano, que significa muy fundamentalmente que la gente sepa que lucha por una lengua
(que se la puede llamar valenciano o catalán, siempre que se sepa que es la misma), que
lucha por conseguir grados cada vez más amplios de capacidad de decisión de los
valencianos sobre nuestros propios asuntos, que en ese proceso se va a enfrentar con la
burguesía porque la burguesía ya actúa a escala estatal y a escala internacional, y
que, al mismo tiempo, luchar por el País Valenciano, es luchar contra el País Valenciano
con su cantidad de mierda, especuladores: centrales nucleares y todo eso.
Así es como veo yo un terreno en el que, honradamente y sin preocuparse de hasta qué
punto se está uno haciendo el juego a unos o a otros, hay un trabajo a realizar. ¿Quién
va a hacer esto? No lo sé.
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