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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 9 Octubre 1978

La CNT y las nacionalidades

04.jpg (5919 bytes)La CNT, en base a sus principios libertarios y por su estructura federalista, ha defendido y defiende la máxima libertad de todos los pueblos, comunidades e individuos, dentro de la solidaria federación de los mismos.

Somos conscientes de la existencia de pueblos y comunidades, cada uno de ellos con una personalidad propia que se traduce en culturas diferenciadas, y que estos pueblos están siendo obligados a unir sus "destinos" en lo universal en la conformación por la fuerza de un Estado político y centralizado bajo la hegemonía del capital multinacional.

Las luchas populares contra la opresión de este Estado centralista ha obligado al capital, en determinados momentos históricos, a modificar sus formas de opresión a fin de obtener una mejor construcción de sus fines. Esto se ha manifestado integrando las aspiraciones populares en una forma de Estado aparentemente descentralizado en el cual superviven las mismas formas de opresión social.

La CNT cree que las graves consecuencias que acarrea al centralismo para la libertad de los pueblos y del individuo se deben a la existencia del Estado, cuya función es otorgarse la representatividad de la personalidad individual o colectiva a fin de hacer individuos y pueblos sumisos a su autoridad. Sostenemos, por tanto, que trasladar las competencias del Estado, del centro a la periferia, constituyendo otras entidades estatales no hace más que maquillarse con los despojos de la cultura popular, manteniendo intacta la función represiva del Estado.

L'Estatut es un ejemplo de esos maquillajes empleados por el capital. Sería conveniente recordar en estos momentos de euforia la actuación de la Generalitat que, con el Estatut, mantuvo las mismas formas de explotación sobre la clase obrera y el pueblo en general. Durante su gobierno la represión sangrienta fue en aumento y las conquistas revolucionarias fueron cortadas por los cuerpos represivos dependientes de ella (recordemos lo que tuvo de autónoma la actuación de la Generalitat cuando en mayo del 37 recabó la ayuda de los Guardias de Asalto del gobierno central instalado en Valencia; recordemos también la aplicación de la ley de fugas sobre militantes obreros). En fin, PEstatut fue un instrumento refrendado por el pueblo, modificado por el gobierno central en pacto con la burguesía catalana y que, al final, se convirtió en verdugo del pueblo catalán.

Hoy, como ayer, se nos vuelve a presentar l'Estatut como un bien para todo el pueblo catalán. Pero las cosas han empeorado. Hoy l'Estatut se da como slogan de una campaña publicitaria montada por los partidos políticos que esperan detentar algún día el poder del Estado. Los promotores de esta campaña se cuidan bien de limitar la información sobre l'Estatut y ocultar su historia.

La CNT está a favor de la autonomía de todos los pueblos y en consecuencia, con la del pueblo catalán, porque defiende el derecho inviolable de toda comunidad a su autonomía y a su articulación federativa en pie de igualdad con todos los pueblos de la geografía universal. Pero la auténtica autonomía pasa por la abolición de todo poder ,,centralizado o descentralizado", y por la práctica de la autogestión y la acción directa a todos los niveles de la sociedad. Nos negamos a impulsar cualquier forma de domina ción estatal tal como se propugna mediante la implantación de l'Estatut y la Generafitat.

L'Estatut encubre, bajo el manto de intereses comunes, los intereses antagónicos de las clases sociales, siendo agitado por los sectores políticos burgueses para camuflar sus objetivos de dominación de clase. Para nosotros la lucha por la autonomía no puede desligarse de la lucha contra el capital y sus servidores. Un frente interclasista como el representado por l'Estatut (o la Asamblea de Catalunya y demás instancias unitarias) no ayuda a desbrozar el camino de los trabajadores hacia su emancipación definitiva. El respeto a la identidad de las distintas comunidades solamente será posible con la Revolución Social. ¡SALUD Y ANARQUÍA

(*) Acuerdos del Pleno Regional de Catalunya de 1977

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