La CNT, en base a sus principios libertarios y por su estructura
federalista, ha defendido y defiende la máxima libertad de todos los pueblos, comunidades
e individuos, dentro de la solidaria federación de los mismos.
Somos conscientes de la existencia de pueblos y comunidades, cada uno de ellos con una
personalidad propia que se traduce en culturas diferenciadas, y que estos pueblos están
siendo obligados a unir sus "destinos" en lo universal en la conformación por
la fuerza de un Estado político y centralizado bajo la hegemonía del capital
multinacional.
Las luchas populares contra la opresión de este Estado centralista ha obligado al
capital, en determinados momentos históricos, a modificar sus formas de opresión a fin
de obtener una mejor construcción de sus fines. Esto se ha manifestado integrando las
aspiraciones populares en una forma de Estado aparentemente descentralizado en el cual
superviven las mismas formas de opresión social.
La CNT cree que las graves consecuencias que acarrea al centralismo para la libertad de
los pueblos y del individuo se deben a la existencia del Estado, cuya función es
otorgarse la representatividad de la personalidad individual o colectiva a fin de hacer
individuos y pueblos sumisos a su autoridad. Sostenemos, por tanto, que trasladar las
competencias del Estado, del centro a la periferia, constituyendo otras entidades
estatales no hace más que maquillarse con los despojos de la cultura popular, manteniendo
intacta la función represiva del Estado.
L'Estatut es un ejemplo de esos maquillajes empleados por el capital. Sería conveniente
recordar en estos momentos de euforia la actuación de la Generalitat que, con el Estatut,
mantuvo las mismas formas de explotación sobre la clase obrera y el pueblo en general.
Durante su gobierno la represión sangrienta fue en aumento y las conquistas
revolucionarias fueron cortadas por los cuerpos represivos dependientes de ella
(recordemos lo que tuvo de autónoma la actuación de la Generalitat cuando en mayo del 37
recabó la ayuda de los Guardias de Asalto del gobierno central instalado en Valencia;
recordemos también la aplicación de la ley de fugas sobre militantes obreros). En fin,
PEstatut fue un instrumento refrendado por el pueblo, modificado por el gobierno central
en pacto con la burguesía catalana y que, al final, se convirtió en verdugo del pueblo
catalán.
Hoy, como ayer, se nos vuelve a presentar l'Estatut como un bien para todo el pueblo
catalán. Pero las cosas han empeorado. Hoy l'Estatut se da como slogan de una campaña
publicitaria montada por los partidos políticos que esperan detentar algún día el poder
del Estado. Los promotores de esta campaña se cuidan bien de limitar la información
sobre l'Estatut y ocultar su historia.
La CNT está a favor de la autonomía de todos los pueblos y en consecuencia, con la del
pueblo catalán, porque defiende el derecho inviolable de toda comunidad a su autonomía y
a su articulación federativa en pie de igualdad con todos los pueblos de la geografía
universal. Pero la auténtica autonomía pasa por la abolición de todo poder
,,centralizado o descentralizado", y por la práctica de la autogestión y la acción
directa a todos los niveles de la sociedad. Nos negamos a impulsar cualquier forma de
domina ción estatal tal como se propugna mediante la implantación de l'Estatut y la
Generafitat.
L'Estatut encubre, bajo el manto de intereses comunes, los intereses antagónicos de las
clases sociales, siendo agitado por los sectores políticos burgueses para camuflar sus
objetivos de dominación de clase. Para nosotros la lucha por la autonomía no puede
desligarse de la lucha contra el capital y sus servidores. Un frente interclasista como el
representado por l'Estatut (o la Asamblea de Catalunya y demás instancias unitarias) no
ayuda a desbrozar el camino de los trabajadores hacia su emancipación definitiva. El
respeto a la identidad de las distintas comunidades solamente será posible con la
Revolución Social. ¡SALUD Y ANARQUÍA
(*) Acuerdos del Pleno Regional de Catalunya de 1977
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