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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 9 Octubre 1978

El timo de las autonomías

Decir que eso de las preautonomías es un rollo malo, no resulta muy científico, pero es un amago de definición que expresa bastante bien lo definido. Uno de los mejores chistes preautonómicos que se han publicado, era aquella noticia del quinto canal del Perich, que decía: "Los parlamentarios catalanes se reunen en Saint Martin le Beau para pedir el regreso de Tarradellas". Tarradellas es, por simplificación, el más genuino espécimen preautonómico: Decir Tarradellas es decir president de la Generalitat de Catalunya, pero también presidente de los consejos, juntas, etc., de Galicia, Euzkadi, Andalucía, Valencia, Extremadura, Murcia... y también etcétera. Y, a poco que se hayan leído las declaraciones del Honorable, no hace falta añadir adjetivos que puedan ayudar a la comprensión preautonómica.

Si bien en teoría la bonita jugada de Suárez repartiendo el caramelo preautonómico entre los políticos de las provincias, tenía por objeto "darles faena" para evitar que se pasaran el día en Madrid dando el coñazo, en la práctica, quedó muy pronto al descubierto el affaire: las preautonomías no eran más que un sinuoso proyecto de futuro (el futuro será la autonomía), cuando más indefinido mejor, y cuanto más vago, más rentable.

Algunas cosas están empezando ya a clarifícame De momento, se ha demostrado, cumplidamente, que a los políticos de provincias les va la marcha cantidad. Sin poderes, Ignorados por las autoridades reales procedentes del franquismo,( alcaldes y concejales, gobernadores civiles y presidentes de diputaciones, e Incluso delegados provinciales de ministerios), sin un duro siquiera para darle propina al chico de la taberna de la esquina que sube el café hasta el organismo preautonómico, se han apresurado a ocupar sillones "graciosarnente" cedidos por las propias Instituciones oficiales, preparándose así para "el día que sean algo más que una alternativa de poder".

Hasta el momento, los entes preautonómicos tienen papel timbrado y han seducido a algunos centenares de "nacionalistas de toda la vida", a los que han nombrado subsecretarios, directores generales, vocales, adjuntos, expertos, etc., con la esperanza de una promoción política y la promesa de un sueldo que en ningún caso bajará de las sesenta mil pesetas, el día que haya pasta. Catedráticos, economistas, profesores, Ingenieros y ancianos militantes de partidos de probada fidelidad Ideológica, han pedido excedencias, jubilaciones anticipadas, se han despedido del trabajo que hacían los últimos veinte años, y han pasado a ocupar los despachos -hasta ahora Incómodos, por prestados- en los que algún día se tomarán decisiones sobre el país, región o nacionalidad de turno. Y todo esto, sin que de la burocracia de Madrid se haya vaciado un solo sillón.

Otro paso Importante ha sido asegurar el nexo con lo que queda del pasado glorioso, no vaya a ser que el globo preautonómico estalle cualquier día por donde menos se espera. Asegurar "incondicionalidades". Y así, designaciones como la de asesor de medios de comunicación, han Ido a parar, en algún sitio, a manos de personajes que han sido, y son todavía, responsables de esos mismos medios; esto, junto a la Incorporación, en calidad de "técnicos" y "expertos% de personajilllos con más que dudosa trayectoria personal, procedentes de Anepas y otros engendros derechistas, florecidos como hongos en el tránsito a la democracia.

Hasta ahora, los entes preautonómicos, no han podido hacer mucho más que imaginar. Se reunen, celebran sus plenos, y en un alarde de creatividad, han imaginado hasta policías autóctonas. La locura autonómica -verdadero entretenimiento para la fauna política en los últimos meses- puede alcanzar cotas Insospechadas, si se prolonga mucho tiempo. Y las "figuras", que se han visto llegar el nombramiento antes que el destete político, como no saben qué hacer y recuerdan lo que salía en el Nodo cuando era obligatorio el noticiario, a falta de otra ocupación, se están dedicando a encabezar procesiones, presidir fiestas en los pueblos, e inaugurar exposiciones locales. Figuras decorativas de un pastel que se sigue cociendo en el centro de siempre. Incluso se creen a veces que pueden prometer ¡y van y prometen!

"Pero -escribía hace unos meses Rafael Sánchez Ferlosio (1)- el narcisismo de las colectividades es Inasequible al ridículo y este carnaval de falsos palurdos endomingados hete aquí que, como dicen los anuncios de la televisión, funciona".

Funciona a niveles viscerales. Tanto que, en Valencia, puede llegar media ciudad a enfrentarse con la otra media, por una franja de más o menos en la bandera. En nombre, y a costa del pueblo, al que no se han consultado detalles -pero con cuyo espíritu se cuenta "hasta la muerte"- se han duplicado las patrias, los poderes, las banderas, las burocracias... Y nos ha cogido tan en pelotas que todavía no hemos sido capaces de reaccionar exigiendo nuestra propia, Individual, Indiscutible, Inquebrantable, inalienable, Irreversible autonomía.

ANA MARTIN

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