Decir
que eso de las preautonomías es un rollo malo, no resulta muy científico, pero es un
amago de definición que expresa bastante bien lo definido. Uno de los mejores chistes
preautonómicos que se han publicado, era aquella noticia del quinto canal del Perich, que
decía: "Los parlamentarios catalanes se reunen en Saint Martin le Beau para pedir el
regreso de Tarradellas". Tarradellas es, por simplificación, el más genuino
espécimen preautonómico: Decir Tarradellas es decir president de la Generalitat de
Catalunya, pero también presidente de los consejos, juntas, etc., de Galicia, Euzkadi,
Andalucía, Valencia, Extremadura, Murcia... y también etcétera. Y, a poco que se hayan
leído las declaraciones del Honorable, no hace falta añadir adjetivos que puedan ayudar
a la comprensión preautonómica.
Si bien en teoría la bonita jugada de Suárez repartiendo el caramelo preautonómico
entre los políticos de las provincias, tenía por objeto "darles faena" para
evitar que se pasaran el día en Madrid dando el coñazo, en la práctica, quedó muy
pronto al descubierto el affaire: las preautonomías no eran más que un sinuoso proyecto
de futuro (el futuro será la autonomía), cuando más indefinido mejor, y cuanto más
vago, más rentable.
Algunas cosas están empezando ya a clarifícame De momento, se ha demostrado,
cumplidamente, que a los políticos de provincias les va la marcha cantidad. Sin poderes,
Ignorados por las autoridades reales procedentes del franquismo,( alcaldes y concejales,
gobernadores civiles y presidentes de diputaciones, e Incluso delegados provinciales de
ministerios), sin un duro siquiera para darle propina al chico de la taberna de la esquina
que sube el café hasta el organismo preautonómico, se han apresurado a ocupar sillones
"graciosarnente" cedidos por las propias Instituciones oficiales, preparándose
así para "el día que sean algo más que una alternativa de poder".
Hasta el momento, los entes preautonómicos tienen papel timbrado y han seducido a algunos
centenares de "nacionalistas de toda la vida", a los que han nombrado
subsecretarios, directores generales, vocales, adjuntos, expertos, etc., con la esperanza
de una promoción política y la promesa de un sueldo que en ningún caso bajará de las
sesenta mil pesetas, el día que haya pasta. Catedráticos, economistas, profesores,
Ingenieros y ancianos militantes de partidos de probada fidelidad Ideológica, han pedido
excedencias, jubilaciones anticipadas, se han despedido del trabajo que hacían los
últimos veinte años, y han pasado a ocupar los despachos -hasta ahora Incómodos, por
prestados- en los que algún día se tomarán decisiones sobre el país, región o
nacionalidad de turno. Y todo esto, sin que de la burocracia de Madrid se haya vaciado un
solo sillón.
Otro paso Importante ha sido asegurar el nexo con lo que queda del pasado glorioso, no
vaya a ser que el globo preautonómico estalle cualquier día por donde menos se espera.
Asegurar "incondicionalidades". Y así, designaciones como la de asesor de
medios de comunicación, han Ido a parar, en algún sitio, a manos de personajes que han
sido, y son todavía, responsables de esos mismos medios; esto, junto a la Incorporación,
en calidad de "técnicos" y "expertos% de personajilllos con más que
dudosa trayectoria personal, procedentes de Anepas y otros engendros derechistas,
florecidos como hongos en el tránsito a la democracia.
Hasta ahora, los entes preautonómicos, no han podido hacer mucho más que imaginar. Se
reunen, celebran sus plenos, y en un alarde de creatividad, han imaginado hasta policías
autóctonas. La locura autonómica -verdadero entretenimiento para la fauna política en
los últimos meses- puede alcanzar cotas Insospechadas, si se prolonga mucho tiempo. Y las
"figuras", que se han visto llegar el nombramiento antes que el destete
político, como no saben qué hacer y recuerdan lo que salía en el Nodo cuando era
obligatorio el noticiario, a falta de otra ocupación, se están dedicando a encabezar
procesiones, presidir fiestas en los pueblos, e inaugurar exposiciones locales. Figuras
decorativas de un pastel que se sigue cociendo en el centro de siempre. Incluso se creen a
veces que pueden prometer ¡y van y prometen!
"Pero -escribía hace unos meses Rafael Sánchez Ferlosio (1)- el narcisismo de las
colectividades es Inasequible al ridículo y este carnaval de falsos palurdos endomingados
hete aquí que, como dicen los anuncios de la televisión, funciona".
Funciona a niveles viscerales. Tanto que, en Valencia, puede llegar media ciudad a
enfrentarse con la otra media, por una franja de más o menos en la bandera. En nombre, y
a costa del pueblo, al que no se han consultado detalles -pero con cuyo espíritu se
cuenta "hasta la muerte"- se han duplicado las patrias, los poderes, las
banderas, las burocracias... Y nos ha cogido tan en pelotas que todavía no hemos sido
capaces de reaccionar exigiendo nuestra propia, Individual, Indiscutible, Inquebrantable,
inalienable, Irreversible autonomía.
ANA MARTIN
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