Siguiendo
una tradición que ya la Dictadura franquista supo manipular, el Gobierno prepara otra
reforma "pre-autonómica", ahora en el vejestorio medieval, mas o menos remozado
con cemento y ordenadores, al que llamamos Universidad.
Esto de las -autonomías a la Suárez" autono -suyas" las han bautizado) está
bastante desprestigiado, pero en el campus universitario la moda sigue en auge, aunque
sólo sea porque hay dos equipos en liza, y por tanto espectáculo y diversión para el
personal.
El millonario equipo gubernamental entiende por "autoriornía universitaria" una
cierta descentralización administrativa, para lograr una mayor eficacia técnica y
selectiva, que últimamente estaba casi por los suelos, y de paso fomentar que las
Universidades privadas tomen el relevo en la reproducción de élites, puesto que la
masificación universitaria como aparcamiento de parados parece irreversible.
La oposición, por su parte, nutrida de dirigentes profesorales, salta a la palestra
defendiendo sus intentos de "gestión democrática" en Bellaterra o Cantoblanco,
y propugna una autonomía que empiece por la contratación del propio profesorado.
0 sea, que el dedo ministerial, que en los buenos tiempos del franquismo actuaba a través
de las capillitas y clanes burocráticos que controlaban las memorísticas y arbitrarías
oposiciones a cátedras, va a ser sustituido ahora -si el equipo "de izquierdas"
se lleva el gato al agua, lo cual no está nada claro- por la contratación del
profesorado por Claustros doctorales controlados por la respectiva correlación de fuerzas
políticas, variable según la geografía universitaria.
Antes, para llegar a cátedro, había que ser un oscuro ayudante, obstinado lamedor de
culos y tragador de hostias, de intachable conducta moral y académica, con preferencia
paliducho, tímido y con gafas, antes de poder acceder a la brillantez numeraria, al
despliegue de las plumas del pavo real, y a la inmediata desaparición física de las
aulas del flamante cátedro, en pos de fama y dinero en los despachos y cenas, mientras un
nuevo y oscuro lameculos pasaba a dar sus clases, por las que cobraba ya de por vida el
ausente triunfador... Ahora, para llegar a la más modesta posición de adjunto (primer
nivel en que no se está expuesto a la patada a la calle sin seguro de paro en cuanto se
le antoje al señorito respectivo), se permitirán y aún alentarán ciertos niveles de
contestación penenil, siempre que sea Científica, Rigurosa y Responsable, y hasta será
conveniente una discreta ambición "investigadora" (o sea, productivista de
publicaciones evaluadas al peso), pero todo ello con la condición de que el aspirante a
profe vitalicio sintonice con las mayorías parlamentarias del Claustro de la Universidad
correspondiente.
si yo tuviera una escoba...
La verdad es que ese empacho de reglamentación, esa
fiebre legislativa que acomete a Gobierno y a Oposición de Su Majestad, que a golpe de
BOE y de mociones parlamentarias pretenden reformar la Universidad, mal se compagina con
una real autonomía. Autonomía es la creación de sus propias normas por los directamente
interesados. Lo demás son palabras, camelos del Dios-Estado y de su casta sacerdotal, los
políticos.
¿Y el estudiantado, materia prima que justifica el invento? ¿Y el PND, el superexplotado
personal de limpieza y administración que hace marchar la máquina programada en los
ministerios y operada por los profes de corbata, bata blanca o barba penenil? ¿Y los
trabajadores de a pie, los que costean con su IRTP esa institución -fábrica de
títulosperpetuadora del privilegio -acantilado de las frustraciones- vanidad de
vanidades, que encima se pretende "universal"? ¿Qué sacarán en limpio las
víctimas, los siervos y los marginados del Olimpo académico, con tanta reforma otoñal?
Si al menos la reforma se llevará por delante toda la casta de mini-dictadores y
maxichupones engendrada por el franquismo, todos esos cátedros-mandarines parapetados en
el espíritu de cuerpo, que vienen secando la escasa vitalidad creadora humana y cultural
que al menos teóricamente es posible en una institución que suele dejar amplio espacio
al ocio y la crítica, si al menos la reforma aligerara de autoritarismo y corrupción las
Universidades, algo saldríamos ganando.
Pero tal y como viene siendo la técnica Suárez de reformar las instituciones, la cosa va
a quedar en cambiar la chaqueta de los prebostes de siempre, con el añadido de algún
rojo reconvertido: mucho nos tememos que la cacareada reforma acabe en alguna forma sutil
de que el Alto Cuerpo de Sumos Catedráticos Numerarios aumente sus prebendas y sus
ganancias netas a costa de las flamantes Universidades Autónomas y del sufrido país en
general.
¿habrá aguafiestas?
¿Va a fastidiar el espectáculo la "oveja
negra"? ¿Puede pensarse que las habituales huelgas reivindicativas de los PNN
superen este curso el nivel corporativista o pesetero (aunque la reivindicación de un
seguro de paro sea un derecho elemental para todo trabajador, que ni los PNN ni grandes
sectores de personal contratado por la Administración pública, el más tiránico de los
patrones, han conseguido todavía y en cuyo objetivo gozan de toda mi simpatía) para
cuestionar el autoritarismo intrínseco a su propia función de juzgar-examinar-suspender,
y el propio papel social discriminatorio de la Universidad?
Pensar es gratuito. Pero los vientos parece que soplan por una entrada masiva en el aro de
las "habilitaciones" (que si la Oposición con mayúscula no lo impide, es el
nuevo nombre con que el previsible equipo ganador, el gubernamental, perpetuará con
ligeros cambios de fachada las corruptas oposiciones, con minúscula). As!, el Ministerio
se asegurará el reclutamiento de funcionarios profesorales que manipulen las autonomías
universitarias según la moral parasitaria de la clase dominante.
La experiencia ha demostrado que el movimiento de PNN, al menos en el nivel universitario,
está demasiado podrido por la intriga ambiciosa de los partidos políticos como para
practicar un anti-autoritarismo asambleario consecuentemente critico.
As! que podemos seguir soñando con esa Universidad verdaderamente universal, abierta a
toda persona y a todo aprendizaje, sin más normas ni títulos que el propio esfuerzo,
fundida creadoramente con la vida social, el trabajo, el ocio y el arte, convertida en
espacio recreativo de la cultura social. Pero este mismo curso nos va a despertar con el
irritante zumbido de la máquina políticoreformista. Aunque a lo mejor el variopinto
personal que a pesar de todo curramos en la vieja Torre de Marfil, aburrido de tanto rollo
televisivo y discursil, nos tomamos la Autonomía por cuenta propia. Fijaos en lo que
ocurrió en Italia con los "universitarios autónomos", que ni dios los
controlaba. Y una Universidad sin control es uno de los desmadres más temidos por todos
los regímenes políticos, del francés al chino.
Visto el caos actual, el desprestigio de los viejos controles franquistas, las nóminas
insultantes en que los que menos trabajan más cobran, el reino de la chuleta y de la
academia privada tras el decorado de los cuerpos absentistas, la inutilidad de la
institución, se comprende pues el intento de la reforma ,,autonómica", el juego de
los equipos políticos para restablecer el control y que los estudiantes estudien y los
currantes curren. Porque un estudiante que no estudie y un currante que no curra son
peligrosísimos. A lo peor aprenden. Y hasta se divierten...
CHEMA
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