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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
| Año 1 Núm. 9 Octubre 1978 |
Lumpen y delincuencia |
La
relación entre los marginados y el proceso revolucionario es el fondo del debate en
Italia sobre la delicuencia y sus implicaciones sociales. marginación física y marginación social Examinemos detalladamente estos dos aspectos: 1) La marginación física. Se ha dicho (y es una afirmación constatable por todos aquellos que vivan en grandes ciudades) que el lumpen está relegado a los barrios-ghetos periféricos. Estos barrios tienen un aspecto terrorífico, aunque sólo se les contemple desde fuera (chabolas, falta absoluta de verde, etc.), pero si uno se adentra descubrirá un aspecto ulterior del control capitalista: la plaza principal es la de la iglesia y en la misma plaza se asenta una comisaría de la P.S. o de C.C.(1) El condicionamiento ideológico y la represión del Estado. El habitante de estos barrios debe saber que ya hay quien le "cuide", que espera sólo un primer error para poder hacerle pagar la culpa de no ser una persona privilegiada. 2) La marginación social. A estos barrios se envía naturalmente los emigrantes meridionales que, irradicados de su ambiente cultural, se encuentran incorporados a otro ambiente inhumano y deshumanizante. Muy a menudo no encuentran trabajo, o si lo encuentran, es el "trabajo negro", con horarios masacrantes, peligro continuo de muerte o de infortunio. Pero frente a esta ¡legalidad del sistema, muy pocos alzan la voz. Ninguno escribe titulares a nueve columnas llamando con nombres y apellidos (criminales y asesinos) a sus patrones. Es mucho más fácil gritar y desgañitarse cuando alguno, cansado de su situación, ha decidido reapropiarse del dinero robado cotidianamente con la violencia. Para el lumpen el contacto con la ¡legalidad es continuo; pero mientras que por una parte existe la ¡legalidad de los patrones (esa que para el arco constitucional es un problema a arreglar con el tiempo, esa de los 5.000 muertos al año), por otra parte está la ¡legalidad de los emigrados (esa que conviene combatir con las balas de las "fuerzas del orden- y con las leyes especiales, esas de los bancos y de los ricos expropiados) y se sabe que los millones de los patrones valen mucho más que la vida de los trabajadores y de los "delincuentes". los delitos "gravísimos" Pero la violencia del que manda no se detiene aquí: Falta naturalmente todo tipo de servicios sociales y lugares de esparcimiento, mientras que hay gran cantidad de traficantes de heroína que se preocupan de explotar hasta la muerte a los jóvenes del lumpen, esos criminales potenciales que cuando no basta la droga, son fusilados en las calles por los fieles siervos del Estado mientras cometen "delitos gravísimos" como robar un coche o una moto. dos tipos de legalidad Abramos en este punto un paréntesis para subrayar
cómo es ficticia para la misma burguesía la distinción entre legalidad e ¡legalidad,
al tiempo que los compañeros plantean problemas de este tipo, olvidando que la ley es
simplemente un instrumento utilizado por el Estado para reprimir a los compañeros que
luchan y que la única distinción real es la de acci ones útiles a los explotados y
acciones útiles a los explotadores. También el robo, por ejemplo, puede ser un acto
político revolucionario si se le entiende como una expropiación de los expropiadores,
como una reapropiación de aquello a lo que se tiene derecho (así como las ocupaciones de
casas, la autoreducción de entradas de cine, etc.). Se debe golpear a la clase dominante
y no a los explotados, y lo conseguido no debe ser utilizado para el enriquecimiento
personal y la creación de más explotación (como en algunos casos ha sucedido por
ejemplo con secuestros, que servían para financiar nuevas empresas), sino para pagar las
propias necesidades y para financiar el movimiento revolucionario. Partiendo de este
concepto, no aceptamos mistificaciones del tipo "esperemos Navidad" (La
Revolución Social) en cuanto que desde ya se debe establecer un acto de expropiación de
los expropiadores. la subordinación cultural Que los oprimidos (mujeres, homosexuales, etc.)
están doblemente explotados, lo demuestra el número de mujeres, muchachas homosexuales
que se dejan prostituir por hombres que a menudo no trabajan: esto demuestra la
adquisición de los valores impuestos por la clase dominante y la subordinación cultura¡
e ideológica. Por esto es necesario reforzar la contrainformación entre los explotados
para destruir el consenso que por una parte observa como los trabajadores se unen al
unísono con los patrones contra la "criminalidad", y por otra, cómo los que no
están privilegiados aceptan totalmente las concesiones más discriminatorias como la
inferioridad de la mujer, el culto a la riqueza, etc. |