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un inmeso retraso, retraso debido a razones geográficas y otras, cae en mis manos el n º
5 de BICICLETA y en ella veo bajo el epígrafe---Resacade una polémica- él barullo que
se ha armado respecto a si la FAI es o no es. Están claras las reservas rayantes en la
hostilidad respecto a la puesta en rodaje ¡e en España de la discutida organización, y
los desesperados esfuerzos que hacen los suspectos para desviar los tiros.
Todo el mundo tiene derecho a la defensa, A lo que no hay derecho es a ostentarpatentes de
virginidad cuando de antaño se perdió laflor. Hace más de cuarenta años y aún estamos
esperando una autocrítica sincera. Pero a ver si centramos el problema.
Creo que la puesta en rodaje de la FAI en España no levantaría ampollas si no hubiesen
razones para la discusión. No es por frivolidad que el debate se ha planteado. Y si se
han enzarzado los compañeros, el enmarañamiento hay que cargarlo a cuenta de la misma
FAI, al presentársenos como producto prefabricado, cuando lo más natural del mundo, en
el actual renacimiento libertario, fuera que la niña hubiera nacido aqui mismo, algo así
como por generación espontánea.
Ya me figuro que los protagonistas del hecho consumado tendran la pretensión de que la
CNT que ahora tiene aquí los sindicatos abiertos, más o menos bien nutridos, también es
producto de importación. Es decir que la llamada---CNTdel exilio---ha sido lu gran
hacedora del renacimiento. Pero esto va a ser duro de tragar aquí y ahora. La realidad
concreta es que la "CNT del
exilio---hizo y deshizo para que la CNT "española" llegase a ser y a no ser una
realidad, y que lo más rudo de la tarea, la carne al asador, la pusieron los autóctonos;
quedando reducido el exilio oficioso a escuela de embajadores y a la implantación de
consulados. Quedan exentos de estos trapicheos los exiliados no oficiosos que modestamente
y cargados de años vinieron a aportar su granito de arena y no a crear problemas. Pero
esto merece una ampliación pormenorizada.
Recién pasados al exilio los que pudimos, se replanteó un problema que en España,
debido al dramatismo de la contienda militar, y al monopolio de la información por parte
de la razón social CNT-FAI, parecía atenuado bien que latente.
El Consejo General del Movimiento Libertario, formado en París el 25 de febrero de 1939,
por la misma razón social, lo fue con el mismo talante ministerial que en España tuvo.
La reacción empezo a dibujarse en los campos de concentración franceses, donde también
hubo una floración de "programas de gobierno--- con vistas al eventual retorno de
los nostálgicos de la nueva clase que se habia ido creando en el paraíso perdido.
Estaban los de -mantenella y no enmendalla -, los que se apresuraron a desmarcarse, los
que nunca dejaron de ser consecuentes en la Acracia, y no pocas esfinges que harían una
cosa u otra según soplara el viento al término de la ocupación alemana.
En México, la fisión fue prematura por parte del grupo de la Ponencia (García Oliver y
otros). Allá se produjo en abril de 1942; en Francia, oficialmente, en octubre de 1945.
Se trataba de conservar o astillar una vez por todas el tinglado de la colaboración
ministerial montado en noviembre (nadie reivindica la paternidad en el lado ortodoxo) de
1936.
Es discutible que en España, bajo la bota de Franco, el continuismo fuese un hecho
espontáneo. Las circunstancias favorecían, con oposición posible, la colaboración en
el gobierno de Giral (manzana de la discordia), pero el exilio jugo una carta decisiva en
pro y en contra. A partir de este momento, de un lado y otro, la danza de embajadores
empieza su ballet. Pasan los años y la batalla no amaina. Lo secundario es la lucha
contra Franco. Yo fui siempre partidario de un armisticio digno que dejase salvados los
principios. Pero en aquellos entreactos, los impacientes de la metralleta se ponen el
sello oficial por montera y arremeten contra el muro pirenaico hasta que nadie queda en
pie. Es el suicidios de las ballenas.
La CNT ortodoxa gana finalmente la batalla dialéctica. Pero... han pasado 17 años y la
paz varsoviana reina en la CNT de España. Para justificar que se esta haciendo algo, se
fabrican desde fuera Comités nacionales fantasmas y se inventan plenos también
nacionales de Regionales. Todo ello obra de los consulados bien o mal alimentados. Los
cónsules se dedican a hinchar el globo y en Toulouse hacen ver que tragan sus informes
triunfalistas. Se hace la vista gorda. Urge alimentar la propaganda domestica que prolonga
el statu quo.
Esto no impide que quienes trabajen en otra onda. Pero la ira oficial descargará sobre
éstos rayos y centellas. Todo lo no oficioso es maldito. Se inventan reformistas y
masones. Más tarde cincopuntistas al alimón. Para mejor purificar el ambiente, la FAI,
que había estado largos años aletargada, entra en juego al servicio de los detentadores
del sello de goma. Son pocos y no los mejores, pero juega en favor suyo el prestigio de un
anagrama ante el que la beatitud se postra. El que no se somete es expulsado, individual o
colectivamente, y rociado con flamígeos anatemas caros a la clerecía medieval.
No es la primera vez que la FAI ha olvidado su misión historica. Fundada en 1927,
inspirada en gran parte por los exiliados de entonces, rara es la vez que se ha ocupado de
problemas específicos trascendentales. La rara excepción podría ser la Editorial
"Tierra y Libertad" de Barcelona. He dicho la Editorial, pues lanzó toneladas
de propaganda ácrata hasta el final de la guerra, y también en Francia antes de la
"cruzada". También hay que hacer un sitio de honor a "Tierra y
Libertad" de México, tal vez no faísta al principio, aunque en los últimos tiempos
también empuño la cruz y la espada.
El semanario "Tierra y Libertad" bercelonés de antes de la guerra, menos cuando
Santillan lo tuvo en sus manos, había llegado a descender hasta la más rala demagogia.
No sólo contra los poderes públicos. Junto al "Luchador", de los Montseny, se
empleó hasta los codos en la "caza de brujos treintistas" y todo quedó en agua
de borrajas en el congreso de Zaragoza. En toda esta época el periódico se titulaba
órgano oficial de la FAI.
Durante la guerra, por su tufo gubernamental insoportable, era imposible leer "Tierra
y Libertad" (dirigido entonces por el ex integrista Maguid) sin apartar delpapel el
órgano olfativo. Las manos resbalaban a causa de los jabonazos al quatour gubernamental o
al solo del mismo oficio.
¿Quien no recuerda aquél Pleno peninsular de la FAI de julio de 1937, celebración del
décimo aniversario de su fundación? ¿Quién ha olvidado su vergonzoso dictamen? En él
se dan por liquidados los grupos de afinidad y se potencian la Agrupaciones anarquistas,
se rompe con él pasado autonómico del grupo que operaba de abajo, en aras del
centralismo. Se abren las puertas de las agrupaciones de par en par con un control
superficial. Se proclama quede ahora en adelante la FAI va a ser una organización
popular. Se trata de prehistóricos a los grupos y se emprende una campaña ruidosa
llamando al pueblo a la FAL Y como no se ha renunciado a volver a ocupar los sillones de
los que fueron echados, en el dictamen se destaca que la FAI luchará contra el
"Estado fascista". Antes se declaraba que la lucha era contra todos los Estados,
no importa su denominación. La CNT-FAI no quería cerrarse con tal declaración su
reingreso al poder. Las agrupaciones pasarían a ser el partido político.
Algunos grupos levantaron bandera de rebelión en un congreso celebrado por la FAI
catalana en agosto, y se negaron a disolverse. ¡Bueno, serían aceptados! Al fin y al
cabo eran cuatro gatos.
Cuando la FAI vio la guerra perdida le dió un furor ortodoxo. Amenazó con romper la
razón social, más en un Pleno nacional del Movimiento libertario en su conjunto doblo la
cerviz. La CNT continuaría conduciendo la política de todo el movimiento. Durante toda
la etapa de la guerra había empuñado el timón llevando a la FAI de remolque. Pero se
vengó ésta cuando quiso tomar medidas de retorción contra las Juventudes libertarias de
Cataluña que, aun proclamandose aguiluchos, nunca la siguieron por el despeñadero.
Tampoco las defendió cuando la FIJL en peso las asediaba constantemente, notoriamente en
el congreso nacional juvenil de Valencia de febrero de 1938. Los aguiluchos de Cataluña,
apoyados en los combatientes libertarios del frente de Aragón, jamás arriaron la bandera
que los mayores habían dejado caer.
Bien que la FA I se organice si esta es la voluntad. Pero que lo hagan espontáneamente en
el ruedo ibérico los compañeros que lo deseen, sin aceptar sugerencias de fuera del
coso. Porque no es cierto que la FAI histórica haya durado cincuenta años ni que fuera
la columna vertebral del anarcosindicalismo de la CNT. Desgraciadamente durante largas
etapas fue su mozo de recados. Durante la guerra y en el exilio principalmente.
Que la formen los anarquistas sin dar un cuarto al pregonero paraque cualquiera se crea
invitado como si se tratara de un sindicato. Que no se diga más que "ni son todos
los que están ni están todos los que son". El anarquismo tiene una tarea muy
importante a realizar. Tal vez más urgente ahora que nunca. En el mismo número de
BICICLETA que tengo delante de los ojos lo señala muy bien el compañero Murray Bookchin.
Su libro "El anarquismo en la sociedad de consumo" debiera figurar
preferentemente en nuestra biblioteca particular.
Esta es la tarea del anarquista: tener constantemente sus antenas desplegadas para captar,
analizar y dar una alternativa a los problemas del mundo contemporáneo. Y déjese a la
CNT que se defienda ella de follones y malandrines, que estando todos dentro, sin ínfulas
paternalistas, buenas garras y colmillos tiene.
JOSE PEIRATS
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