"...
Me dirijo a vosotros con la idea de que lo que aquí se cuenta pueda servir para la
revista. Se trata de la historia de un barrio escrita por los propios vecinos..."
A través de la prensa querríamos llegar a la opinión pública para explicar nuestra
evolución como comunidad de vecinos, pensando que nuestra experiencia puede ayudar a
otras personas que se encuentren en situaciones parecidas; no para que sea copiada
literalmente, sino en cuanto que contiene ese gran afán de superar dificultades para
conseguir un barrio más humano y agradable.
Características
San Francisco es un barrio de 2.000 habitantes,
situado en la ladera norte de esta ciudad, donde azotan los vientos y el agua del
Cantábrico despiadadamente.
Somos un barrio netamente obrero, integrado por gente que, a lo largo de 19 años, ha ido
abandonando el campo para buscar un porvenir en la ciudad. Buscábamos una vida más
digna, pero lo único que se nos ofreció -o que conseguimos con dificultades- fué casa y
trabajo. Todas las demás necesidades del barrio (enseñanza, cultura, deportes,
urbanización, zonas verdes ... ) no se tuvieron en cuenta y, a costa de olvidarlas, casi
se nos convenció de que carecían de importancia. Todo estaba perfectamente organizado
para que constructoras y Administración consiguiesen especular con el terreno y con la
necesidad de los que aquí llegábamos.
Además, veníamos con muy poca preparación, mínimo sentido de la vida comunitaria:
estilo de vida individualista, heredado del campo, y conformismo ante lo que
encontrábamos.
Pero con el transcurso del tiempo el barrio fué despertando hasta descubrir que, unidos,
podríamos lograr muchas cosas que se nos habían negado sin razón. La lucha empezó, y a
pesar de muchos y grandes titubeos, siguió adelante. Y este proceso es el que sacamos hoy
a la opinión pública, como un grano más de contribución en el movimiento ciudadano.
¿Como empezó la lucha?
No queríamos vivir en un barrio sin luz, sin
urbanizar y con demasiadas ratas. Hace tres años que intentamos entablar un diálogo con
el Ayuntamiento y la Constructora, pero lo largos y costosos pasos que se dieron,
sirvieron para poco. Se consiguió el alumbrado, pero nuestras necesidades eran más, y el
diálogo parecia imposible.
Y empezamos la urbanización por nuestra cuenta y riesgo. Sin medios y sin permisos, sin
saber que resultado nos daría. Hartos ya de esperar, nos pusimos a caminar por nuestra
cuenta. Era una mañana de septiembre de hace dos años. Un par de docenas de hombres
saltaron a la calle con picos y azadas para abrir la primera brecha. Al domingo siguiente,
el número aumentó hasta pasar del centenar. Ahora nos sorprende que llevemos dos años
trabajando todos los domingos.
El aspecto exterior del barrio ha cambiado por completo gracias a este esfuerzo.
Para nosotros, la urbanización ha sido un medio más que un fin. Aclaramos esto, porque
nos consta que no todo el mundo entiende lo que ha ocurrido con este trabajo nuestro.
Dentro del mismo barrio se ha tenido que luchar -y se sigue luchando-, para hacer entender
a todos que la belleza del barrio debe estar más en la convivencia que en el aspecto
externo. El trabajo nos ha llevado a conocernos, unirnos y luchar juntos por un mismo
ideal. Este es el logro más importante.
¿Que hemos echado un cable a la constructora y al Ayuntamiento al hacer lo que ellos
deberían haber hecho? Cierto. Pero no nos preocupa. Estarnos, creemos, en mejor
disposición que antes para exigir cualquier reclamación que nos corresponda.
En este proceso de lucha, distinguimos dos partes bien diferenciadas:
a) El primer año de trabajo, con una gran dedicación, en la que predominaba la idea de
tener un barrio más limpio y más bonito. Pero pronto surgieron acciones colectivas que
nos ayudaron a tomar conciencia de hacia donde íbamos. Además de urbanizar, ocupamos
locales para actividades sociales, se instaló una escuela de párvulos costeada por los
propios vecinos... que nos costó un juicio. Fue un año muy espectacular. Las reuniones
se multiplicaron y fuimos tomando conciencia asociativa.
B) El segundo año, aunque ha sido una continuación del anterior, ha resultado distinto.
Sólo ha habido un hecho llamativo: el intento de desalojo de los locales con el barrio en
movimientop apra impedirlo. Por lo demás, han seguido los trabajos de urbanización,
seguimos adaptando los locales ocupados y dándoles utilidad, la escuela funciona
normalmente, los grupos se reunen para organizar distintas actividades... Nos encontramos
a gusto.
¿Hacia donde vamos?
Este es el fondo de la cuestión. ¿La
urbanización?. Muy importante; pero lo que buscamos es crear una comunidad de vecinos,
donde todos nos conozcamos y sepamos convivir, desarrollando al máximo la capacidad de
lucha para eliminar todo lo injusto que hay en nuestro entorno.
Los objetivos: descubrir que el trabajo físico nos une, y nos capacita para defender con
ilusión lo que hasta ahora hemos conseguido. Fortalecer la unión que ha surgido en el
barrio: sabemos que esta unión es dificil, que tiene momentos malos, nacidos de la
diversidad de puntos de vista. Esto se agrava cuando nos damos cuenta de que no hemos sido
educados para la convivencia; pero también es cierto que cuando se conoce la fuerza de la
unión, dificilmente se abandona.
Crear más convivencia entre los vecinos es fundamental en todos los barrios. Quitar el
miedo que tantas veces nos reprime y descubrir los valores que esconden todas las
personas.
Vamos a conservar los locales ocupados; es una reivindicación a todo lo que hemos
trabajado tapando nosotros los agujeros de la constructora y el Ayuntamiento. Vamos a
buscar la difusión de una cultura popular, basada en los valores del ser humano.
Y aquí se acaba nuestra historia. Es la historia, y la situación de un barrio
cualquiera.
A. Orbaneja
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