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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 10

Santander: los vecinos se lo montan

"... Me dirijo a vosotros con la idea de que lo que aquí se cuenta pueda servir para la revista. Se trata de la historia de un barrio escrita por los propios vecinos..."

A través de la prensa querríamos llegar a la opinión pública para explicar nuestra evolución como comunidad de vecinos, pensando que nuestra experiencia puede ayudar a otras personas que se encuentren en situaciones parecidas; no para que sea copiada literalmente, sino en cuanto que contiene ese gran afán de superar dificultades para conseguir un barrio más humano y agradable.

Características

San Francisco es un barrio de 2.000 habitantes, situado en la ladera norte de esta ciudad, donde azotan los vientos y el agua del Cantábrico despiadadamente.

Somos un barrio netamente obrero, integrado por gente que, a lo largo de 19 años, ha ido abandonando el campo para buscar un porvenir en la ciudad. Buscábamos una vida más digna, pero lo único que se nos ofreció -o que conseguimos con dificultades- fué casa y trabajo. Todas las demás necesidades del barrio (enseñanza, cultura, deportes, urbanización, zonas verdes ... ) no se tuvieron en cuenta y, a costa de olvidarlas, casi se nos convenció de que carecían de importancia. Todo estaba perfectamente organizado para que constructoras y Administración consiguiesen especular con el terreno y con la necesidad de los que aquí llegábamos.

Además, veníamos con muy poca preparación, mínimo sentido de la vida comunitaria: estilo de vida individualista, heredado del campo, y conformismo ante lo que encontrábamos.

Pero con el transcurso del tiempo el barrio fué despertando hasta descubrir que, unidos, podríamos lograr muchas cosas que se nos habían negado sin razón. La lucha empezó, y a pesar de muchos y grandes titubeos, siguió adelante. Y este proceso es el que sacamos hoy a la opinión pública, como un grano más de contribución en el movimiento ciudadano.

¿Como empezó la lucha?

No queríamos vivir en un barrio sin luz, sin urbanizar y con demasiadas ratas. Hace tres años que intentamos entablar un diálogo con el Ayuntamiento y la Constructora, pero lo largos y costosos pasos que se dieron, sirvieron para poco. Se consiguió el alumbrado, pero nuestras necesidades eran más, y el diálogo parecia imposible.

Y empezamos la urbanización por nuestra cuenta y riesgo. Sin medios y sin permisos, sin saber que resultado nos daría. Hartos ya de esperar, nos pusimos a caminar por nuestra cuenta. Era una mañana de septiembre de hace dos años. Un par de docenas de hombres saltaron a la calle con picos y azadas para abrir la primera brecha. Al domingo siguiente, el número aumentó hasta pasar del centenar. Ahora nos sorprende que llevemos dos años trabajando todos los domingos.

El aspecto exterior del barrio ha cambiado por completo gracias a este esfuerzo.

Para nosotros, la urbanización ha sido un medio más que un fin. Aclaramos esto, porque nos consta que no todo el mundo entiende lo que ha ocurrido con este trabajo nuestro. Dentro del mismo barrio se ha tenido que luchar -y se sigue luchando-, para hacer entender a todos que la belleza del barrio debe estar más en la convivencia que en el aspecto externo. El trabajo nos ha llevado a conocernos, unirnos y luchar juntos por un mismo ideal. Este es el logro más importante.

¿Que hemos echado un cable a la constructora y al Ayuntamiento al hacer lo que ellos deberían haber hecho? Cierto. Pero no nos preocupa. Estarnos, creemos, en mejor disposición que antes para exigir cualquier reclamación que nos corresponda.

En este proceso de lucha, distinguimos dos partes bien diferenciadas:

a) El primer año de trabajo, con una gran dedicación, en la que predominaba la idea de tener un barrio más limpio y más bonito. Pero pronto surgieron acciones colectivas que nos ayudaron a tomar conciencia de hacia donde íbamos. Además de urbanizar, ocupamos locales para actividades sociales, se instaló una escuela de párvulos costeada por los propios vecinos... que nos costó un juicio. Fue un año muy espectacular. Las reuniones se multiplicaron y fuimos tomando conciencia asociativa.

B) El segundo año, aunque ha sido una continuación del anterior, ha resultado distinto. Sólo ha habido un hecho llamativo: el intento de desalojo de los locales con el barrio en movimientop apra impedirlo. Por lo demás, han seguido los trabajos de urbanización, seguimos adaptando los locales ocupados y dándoles utilidad, la escuela funciona normalmente, los grupos se reunen para organizar distintas actividades... Nos encontramos a gusto.

¿Hacia donde vamos?

Este es el fondo de la cuestión. ¿La urbanización?. Muy importante; pero lo que buscamos es crear una comunidad de vecinos, donde todos nos conozcamos y sepamos convivir, desarrollando al máximo la capacidad de lucha para eliminar todo lo injusto que hay en nuestro entorno.

Los objetivos: descubrir que el trabajo físico nos une, y nos capacita para defender con ilusión lo que hasta ahora hemos conseguido. Fortalecer la unión que ha surgido en el barrio: sabemos que esta unión es dificil, que tiene momentos malos, nacidos de la diversidad de puntos de vista. Esto se agrava cuando nos damos cuenta de que no hemos sido educados para la convivencia; pero también es cierto que cuando se conoce la fuerza de la unión, dificilmente se abandona.

Crear más convivencia entre los vecinos es fundamental en todos los barrios. Quitar el miedo que tantas veces nos reprime y descubrir los valores que esconden todas las personas.

Vamos a conservar los locales ocupados; es una reivindicación a todo lo que hemos trabajado tapando nosotros los agujeros de la constructora y el Ayuntamiento. Vamos a buscar la difusión de una cultura popular, basada en los valores del ser humano.

Y aquí se acaba nuestra historia. Es la historia, y la situación de un barrio cualquiera.

A. Orbaneja

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