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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 11

Radios libres

13.jpg (2883 bytes)Tip, tip, tip... Atentos los oidos y preparados los transistores porque pronto, muy pronto van a empezar a emitir en esta España constituida y bien constituida las antenitas de unas radios diferentes. Aburridos y cabreados de que nos colonicen el papel, la imagen, el espacio, el tiempo, el éter y todo lo que hace falta colonizar para mayor gloria del Señor, en Barcelona y Valencia dos grupos han decidido ir con ondas y a lo loco en pos de la li bertad de expresión. Esto que uno conozca personalmente, porque seguro que hay más gente por ahí enfrascada en el asunto.

De los dos proyectos, el del "Colectivo Onda Libre" de Barcelona es el más adelantado, ya que dispone de local y aparato para salir al aire de un momento a otro. Los de "Onda Libre" han hecho alguna que otra prueba experimental, como la de la barriada de Poble Sec que ellos mismos contaron en el "Ajoblanco" de noviembre. En aquella ocasión, siguiendo el propósito de "provocar la palabra, la respuesta, en gente a la que se le ha enseñado únicamente a asentir", facilitaron el micrófono al vecindario, a los gasolineros en huelga, a los centros de planificación familiar, a teatreros y otras especies marginales de la fauna urbana. No faltó música y, cachondeo, porque como bien dicen: 11 no somos masoquistas ni apóstoles y creemos que una de las pretensiones de la radio es la de divertir a la gente. Recobrando todo lo que de placer, juego, fiesta y por lo tanto subversión contienen la diversión de verdad. "

La otra experiencia en marcha, la del valenciano "Col. lectiu Radio Lliure ", anda ahora en fase de construcción de la emisora y sus puntos de definición son válidos para todo el movimiento de la contrainf orm ación: rechazo de cualquier autoridad basada en la coacción o el engaño, e independencia de partidos, sindicatos, grupos de presión económicos o ideológicos; consideración de la imposible neutralidad de los medios de comunicación, por lo que si se pretende ser minimamente honesto hay que explicitar de antemano por quién se toma partido, en este caso por los grupos autónomos y marginados; busqueda de una información que no oculte sus fuentes; producción colectiva, no profesional y autogestionada que varíe no sólo los contenidos sino también las formas de expresión y que ensaye al máximo posible el llamado feed-back, o sea, la interacción constante entre el oyente y la persona que habla mediante encuestas con magnetofón en la calle, debates a micro abierto, llamadas telefónicas y otras técnicas alternativas. El objetivo final sería la abolición de la separación emisorreceptor.

Un sueño posible

En los dos casos hay enrorollado el mismo tipo de personal, todos os lo podeis imaginar: libertarios sueltos, asambleistas, feministas, ecologistas y demás basca sin Partido ni Ley ni Orden ni Constitución. Gente que, a lo mejor como vosotros mismos, viene de vuelta de bastantes cosas -hasta del "paso de todo, tío"-, pero que se sigue mosqueando por lo que acaece diariamente en el psiquiátrico, en el talego, en la fábrica o en el barrio. Gente que no se come el coco con grandes proyectos finalistas de "Revolución a Plazo Fijo", pero que piensa que todos tenemos derecho a buscar la felicidad en esta tierra, a nivel cotidiano, y a hablar de nuestros deseos, puteos y luchas que a ningún poderoso mass media parecen interesar. No todos los que malvivimos en estas tierras sabemos escribir, pero seguro que todos disponemos de la palabra oral. De ahí la importancia de las ondas como medio de distribución de mensajes. De ahí el interés de las radios libres de contar con un ejército de colaboradores que abran canales de información en cualquier parte, momento y dirección.

Y como esto, si el tiempo y la Autoridad lo permiten, pronto no será un bonito cuento italiano y francés, pues puede decirse cómo se lo han hecho barceloneses y valencianos. Un grupo de tíos y tías empieza a dar la paliza con lo de la comunicación radiofónica que ya practican nuestros vecinos de Italia y Francia, que porqué no va a ser posible aquí, que hay que salir del muermo etc. Extienden el sueño a ¡os grupos disidentes del lugar y se va creando ambiente. Se recaudan los primeros duros con los propios bolsillos y con pegatinas, bonos de ayuda, folletos y todo eso. Un abogado amigo intenta aclararse en el enmierde de lo legal, y mientras tanto puede y debe ir fabricándose el equipo, cosa no tan dificil ni tan cara: menos de cien mil pelas si se encuentra en manos y mentes ingeniosas y electrónicas que sepan usar materiales de radioaficionado, de viejas emisoras etc. En el intervalo, el colectivo pionero se cubre la espalda legalizándose como asociación cultural o similar, y a partir de este punto la cosa empieza a ser más "política".

"Para que funcione una radio así lo importante es un respaldo fuerte a nivel popular. Nosotros no emitiremos hasta estar seguros de haber creado un estado de opinión favorable en la ciudad, para lo que haremos pruebas previas por barrios, transmitiendo desde ateneos, asociaciones, centros excursionistas, culturales... Conseguir la legalización de la emisora es muy jodido, por lo que deberemos forzar la tolerancia", comentan los compañeros de Barcelona. Por su parte los de Valencia aseguran: "Aunque la Constitución en su famoso artículo 20 dice garantizar el derecho a difundir y recibir libremente las informaciones, pensamientos, ideas y opiniones POR CUALQUIER MEDIO, veremos cuando los de Barcelona, nosotros o cualquier otro grupo se lance al aire, si toda esa palabrería no se convierte en papel mojado. Lo legal está muy enfollonado; por ejemplo, la aplicación de los acuerdos de Ginebra sobre radiodifusión imposibilita en la práctica el funcionamiento de pequeños emisoras por fuera de los monopolios estatales y comerciales".

Tip, tip, tip... Listos para sintonizar, listos para emitir, listos para crear cientos de radios alternativas. Cuantas más, mejor. Así es toda guerrilla, la de las ondas no debe ser excepción.

Javier Valenzuela

Para contactar con los colectivos de radios libres podeis dirigiros a las redacciones de "Alfalfa", "Ajoblanco" o "Bicicleta". El de Barcelona tiene un apartado, el 1363; el de Valencia está provisionalmente domiciliado en C/ Visitación, 15.

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