En
los últimos números de BICICLETA dábamos la paliza con algunos datos sobre la
brutalidad del antiterrorismo a la alemana. En otros países se lo van montando, de forma
más o menos clandestina, siguiendo los pasos de los maestros germánicos. Aquí se ha
tratado simplemente de ir reorientando la represión, comprándoles nuevos collares a los
mismos perros de siempre: los Conesa y compañía.
Pero hay países en los que aún guardan las formas de la democracia formal. En Suiza, el
proyecto gubernamental de la creación de una fuerza especial de 200 policías
superarmados y entrenados para el antiterrorismo, y mil más para la custodia de embajadas
y visitantes ilustres, ha sido sometido recientemente a referéndum ciudadano.
La extrema izquierda y gente autónoma denunciaron inmediatamente el peligro que el
proyecto antiterrorista entrañaba, y el mismo concepto de «antiterrorismo» y las
fuerzas a su servicio: tropas de choque susceptibles de ser utilizadas para matar
manifestantes y opositores radicales, sean huelguistas, antinucleares, autonomistas ....
Por la otra parte, la campaña para el Si estaba centrada entre otros motivos, en un
cartel que, con la clásica foto de Aldo Moro prisionero, preguntaba con grandes
caracteres: «¿Queréis ver a vuestros hombres políticos sufrir la misma suerte?».
Al parecer, sí. Porque los suizos han votado de forma aplastante NO a la creación de una
bofia antiterrorista. No podrá organizarse por tanto un G. S. G.-9 como en Alemania (al
menos abiertamente y con cargo a los presupuestos oficiales).
Puestos a hacer referéndums, podíamos haber empezado por ahí. Por ejemplo, en el País
Vasco.
R. FERRI
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