Recogemos
hoy la segunda parte de las declaraciones del Director de la sección de anarquismo de/
Instituto de Historia Social de Amsterdam, depositario de los archivos del Movimiento
Libertario Español, sobre los que se ha desatado una cierta polémica en los últimos
años.
¿Qué significa el Instituto de Amsterdam?
Para comprender su importancia para la historia del movimiento obrero, hay que tener en
cuenta los siguientes datos: es el archivo más importante del mundo sobre la AIT, y
también sobre la II Internacional, así como sobre la Comuna y sobre la revolución
colectivizadora en España. Sus archivos alemanes, depositados a raíz de la dictadura
nazi, incluyen los fondos del PSD alemán, que recogían los archivos personales de Marx,
Engels, Bebel, Kautsky, Liebknecht ... Es decir, recoge una perspectiva histórica
marxista tan rica como sus importantísimos fondos sobre la historia libertaria. Entre los
fondos franceses, tiene por ejemplo los recibidos de Guesde. En 1937 recibieron el archivo
de Gustav Landauer, que vino con muchas dificultades desde Alemania. Pero la colección
más importante fue la de Max Nettlau, con más de 40.000 folletos y libros. Aparte de
fondos sobre el movimiento obrero holandés, tienen documentación importantísima sobre
el movimiento obrero italiano (con el archivo de Luigi Fabbri, entre otros), el suizo
(incluyendo los célebres archivos de la Federación del Jura en la AIT), el
norteamericano (con los archivos de Emma Goldman y Alexander Berkmann), también otros
muchos documentos sobre la historia social rusa, incluidos muchos originales de Trotsky;
sobre la historia social inglesa, recogiendo hitos como Winstanley y los «levellers», la
liga socialista de William Morris y otros muchos archivos hasta llegar al moderno
laborismo; así como los archivos de Rudolf Rocker, que tanto influyó en el período
álgido de la nueva AIT; también documentación de todas las organizaciones
internacionales del movimiento obrero (con muchos originales del propio Bakunin), así
como de los movimientos sociales en China, Japón, Australia, Indonesia, y muy importantes
documentos sobre América Latina (entre los que enviaron materiales, recordaremos a Abad
de Santíllán), y por supuesto, España.
Rudolf ha llegado al tema en que su pasión de investigador se junta con su
interés como asiduo visitante de nuestro país, con un excelente castellano.
¿Cuáles son los fondos que tiene el Instituto sobre el movimiento libertario
español?
Bueno, no se reducen a los archivos traídos a raíz de la guerra civil. Por ejemplo,
tiene también en depósito un archivo recibido de la madre de Federica Montseny, recibido
de García Viñas. Respecto a los archivos de CNT-FAI depositados por mandatarios
legítimos a raíz de la guerra civil, y sólo abiertos más de 30 años después, ante la
muerte y división de los legitimados para reclamarlo (cenetistas exiliados), se está
procediendo al inventario. Se llevan abiertas 19 cajas enormes, y queda aproximadamente la
mitad. Por otra parte, el Instituto es un archivo en curso, sigue recibiendo materiales:
por ejemplo, en los últimos años los de Isaac Deutcher y ahora Gaston Leval son de un
gran valor, este último también para la historia libertaria ibérica.
Conocemos las distintas y polémica versiones dadas por los dos sectores del
exilio, y en números anteriores de BICI (ver núm. 1, y una rectificación posterior que
nos envió el propio Rudolf) las recogimos en parte. ¿Qué parte de razón lleven los
compañeros que escriben en CONFRONTACION (los llamados «marginados») y en ESPOIR (el
llamado exilio «ortodoxo», el del Secretariado Intercontinental de Toulouse) sobre el
tema de los archivos de CNT-FAI?
Personalmente considero que Gómez Peláez (depositante legitimado en 1939, que todavía
en 1960 actuaba como mandatario del SI y que a raíz de las divisiones de los últimos
años fue uno de los marginados que publicaban «Frente Libertario») ha expuesto siempre
la verdad sobre el asunto, en particular puede verse su último artículo en
CONFRONTACION, mientras que la otra parte, el llamado exilio ortodoxo del actual SI, no
siempre ha informado exactamente.
Acabas de hablar con el secretariado del Comité Nacional en Barcelona, y el 19
ante el Pleno de Regionales de la CNT. ¿Cuál es la posición de la nueva CNT ante el
asunto de los archivos?
Veo a la CNT un tanto pasiva ante el problema (no así el exilio, donde el tema sigue vivo
y agitado, quizá porque allí levanta sentimientos de culpabilidad por la división
existente). Han recibido con interés mis informes, pero no tomó nadie postura, la
respuesta fue que esperarían a que los Sindicatos se definan.
Una de vuestras ofertas es la de informar a la CNT sobre todo investigador que
quiera consultar los archivos, ¿no es así?
Efectivamente. Pero el Instituto tiene muchos ejemplares en depósito, no sólo los
archivos de CNT, y antes de permitir su consulta por historiadores reconocidos, informa a
los depositantes: es su práctica habitual. El establecimiento de relaciones de confianza
y de acceso a la utilización científica es lo que ha permitido que el Instituto reciba
tantos fondos. Un ejemplo reciente son las cartas de Federica Montseny, de su época en el
gobierno, que constan en el archivo de Nettlau, y que pidieron permiso (y se obtuvo) para
su utilización.
Además del conocimiento previo de los investigadores y sus ternos, ¿qué otros
derechos asistirán a la CNT sobre sus archivos depositados en el Instituto?
El recibir una copia del inventario, así como la posibilidad de microfilmar, y por tanto
organizar su propio archivo. Pero hay que tener en cuenta que el Instituto ha llegado a
esta solución después de muchos años de intentar llegar a un acuerdo con el exilio para
una posible utilización científica de los archivos. Tras la división del exilio, se les
ofreció un doble contrato a las dos partes, pero el SI se negó por considerarse
representante exclusivo; por su parte, Gómez Peláez requirió el acuerdo de la nueva CNT
de España. Así, los archivos se han abierto, ofreciendo a la CNT estas condiciones, con
el consenso del depositante legítimo superviviente, Gómez Peláez.
En el núm. 1 de BICI, haciéndonos eco de la versión difundido por el SI,
afirmábamos que «el Estado holandés» arrebataba los archivos. ¿Qué opinas de ésto?
Ya os envié una rectificación. Creo que el SI actúa de mala fe al difundir lo de que
«el Estado holandés expropia»: el Instituto sólo advirtió al SI que, ante la muerte
de varios depositantes, una de las vías era comunicar al Estado holandés que sería
propietario legal, pero también le advirtió que no era ésta la práctica del Instituto.
Y no lo es.
Pero el Instituto, ¿no depende del Estado?
No. Es una Fundación de origen obrero, del año 1935, financiada por la Central Workers
Insurance Company, pero que al ir adquiriendo importancia científica y complejidad
organizativa, recibe de la Universidad (y por tanto indirectamente del Estado holandés)
una importante subvención por su utilización científica, pero tiene un patrimonio
autónomo, y plena libertad para hacer todo tipo de contratos, abrir sus archivos sobre la
base de relaciones de confianza con los depositantes, etc. Es importante subrayar que se
excluye toda posible investigación de tipo estatal-político-policíaca.
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