Yo,
paso de familia.
Yo no es que pase, pero en estos momentos con el paro creciente con la inflación, la
reciente Constitución y las próximas elecciones, y cómo no, con el ejército, el
sempiterno ejército, me parece que hay temas más importantes.
Pues quizá, no lo vamos a negar, pero es que además de estar parados, de abstenernos en
las elecciones, de estar un poco hasta los huevos de este tinglado, de mirar con recelo a
esos militares que cantan el «Cara al Sol», y a los otros, estamos viviendo todos los
días, con nuestras neuras, nuestros vicios, nuestra familia y todo el montaje que la
sociedad nos tiene preparado por si nos queremos escapar un poco.
Que quieres revolución, pues toma sindicato; que quieres marcha, pues toma haschisch; que
quieres amar, toma pareja; en fin, una maravilla.
Por eso, hoy hablamos de la familia, porque la familia es siempre el reducto donde nos
escondemos en los momentos duros, y duros parecen estos y los que nos esperan.
No hemos pretendido destripar completamente las motivaciones sociales y personales que
conducen a la formación de una familia, sino simplemente charlar, exponer algunas
opiniones y seguir, ni siquiera hemos caído en el mito de «la alternativa», aunque
quizá es porque nuestra capacidad utópica va menguando, pero, sin embargo, ha quedado
una mesa redonda bastante decente.
El artículo de Hector y Ricardo aporta una crítica homosexual a la familia, ya que no
pudieron estar presentesen la mesa redonda.
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