Pasó
por la madrileña redacción de BICI otro impenitente viajero, al que conocíamos por
carta, por su interés y apoyo a la reconstrucción del movimiento libertario en España,
por sus contribuciones críticas al debate antiautoritario en el crucial estado canadiense
de Québec. Tuvimos ocasión de charlar, entre los pasillos de un pleno confederal y la
música amigable del ateneo de Usera. Recogemos algunos fragmentos de las varías
conversaciones, sobre los vínculos internacionalistas del anarquismo.
Bici: Sabemos que tu principal trabajo profesional y también tu contribución al
movimiento libertario canadiense se ha centrado en tu labor editorial. ¿Podrías
hablarnos de ella?
D. R.: Soy miembro del colectivo editorial de la revista Our Generation de Montreal, que
fundamos hace 15 años, y trabajo como coordinador de la editorial Black Rose Books. En
esta editorial hemos publicado varios clásicos del anarquismo del siglo XX, como Volin,
Brinton, Bookchin, etc., pero también análisis profundos de la sociedad canadiense, de
la cuestión nacional, del movimiento antimilitarista y de desobediencia civil,
ecologismo, etc. Sobre España ha tenido mucho éxito el libro de Abel Paz sobre Durruti.
Pero creo que por su continuidad e incidencia, es más importante el papel de la revista
teórica Our Generation, no sólo en Canadá, sino también en Norteamérica.
Marxismo y anarquismo
Bici: ¿Hay una influencia real del
pensamiento anti - autoritario en Norteamárica?
D. R.: Es muy importante darse cuenta que la influencia marxista en la izquierda, que en
EE.UU. creció con el movimiento de los años 60, está hoy en crisis. La burocratización
de países como China y Cuba que servían de modelos alternativos a Baran, Sweezy y la
gente de la Monthly Review, aparte del desprestigiado comunismo pro-soviético, así como
el agotamiento por falta de praxis de las corrientes de marxismo crítico inspiradas por
la escuela de Frankfurt, como la que nutre la influyente revista TELOS, han dejado a una
generación estudiantil e intelectual que simpatizó con el marxismo, muy perpleja. Es
algo que ocurre en muchos países, pero que ante la falta de grandes partidos marxistas en
Norteamérica crea una situación cultural en la izquierda mucho más fluida. Hay dos
orientaciones en el movimiento libertario ante esta cuestión: de un lado, la nueva
práctica revolucionaria neoanarquista, poco amiga de la teorización. De otro lado, los
antiautoritarios que dialogamos con el marxismo crítico radical, el consejismo, etc.,
tratando de empujarles más allá: creemos que el reciente artículo de Bookchin, «Beyond
Neo-Marxism», publicado en TELOS, es importante hacia una síntesis entre el marxismo
crítico y el pensamiento libertario en EE.UU. Our Generation lleva años laborando en ese
sentido. Y así, Bookchin, Chomsky, Milner, Johnson, yo mismo, hemos dialogado con
O'Connors (que escribió el mejor libro sobre la crisis del Estado USA desde un punto de
vista marxista), Mattick, Mallet, Gorx, Castoriadis, etc., sobre temas como luchas
urbanas, la cuestión nacional, el fracaso de la izquierda en Chile, el imperialismo, la
tecnoburocracia, etc. En el último núm. de Our Generation, debatimos el importante
análisis del marxista Panich sobre el Estado canadiense: creemos que es importante salir
al encuentro de un marxismo crítico que se encuentra cada vez más desorientado por la
burocratización del socialismo y su convergencia con el imperialismo, en esta situación
el anarquismo no puede ser un «ghetto» ni una ortodoxia cerrada en sí misma.
Raíces sociales del neo-anarquismo
Bici: Has hablado de un movimiento libertario
intelectual disociado de la praxis revolucionaria neo - anarquista. ¿Qué significa ésta
última en Canadá?
D. R.: Creo que no es exactamente que estén disociados. Lo que ocurre es que la corriente
intelectual - universitaria que simpatiza con el anarquismo, y que crece hoy en toda
Norteamérina, ha perdido sus históricas raíces en el movimiento obrero. Y por otra
parte, el sindicalismo radical, que en Canadá e incluso en EE.UU. aún existe, ya no
considera útil, práctico, el análisis social anarquista. Ahora bien, el neo-anarquismo
sí tiene raíces sociales fuertes, raíces que en sociedades como la canadiense o
estadounidense tienen más importancia numérica y quizá revolucionaria que el movimiento
sindical, hoy muy recuperado por el capitalismo imperialista. Así, en los movimientos
juveniles, en el ecologismo, en el feminismo, y sobre todo en las luchas urbanas, que
tienen mucho que ver con la vida cotidiana de la mayoría de las gentes, el neoanarquismo
tiene simpatías crecientes, en competencia con el marxismo, especialmente influyente
entre las feministas canadienses.
Bici: Sabemos que en Québec hay simpatías sindicales hacia la CNT, así como
experiencias de control obrero. ¿No tiene ésto importancia para el movimiento
libertario?
D. R.: Québec es una excepción por tener unos sindicatos (la mayoritaria C.S.N., con
más de 200.000 afiliados, de antigua influencia católica pero hoy orientada hacia el
control obrero en sentido revolucionario) que no sólo son autónomos hacia los partidos,
aunque también hay un sector pro-socialista, sino que aún consideran el sindicalismo
como una vía a la revolución. En otras partes de Canadá y EE.UU. hay sectores
sindicales radicales, el IWW, los chicanos en California, la SORWUC, sindicato feminista
con influencia en el sector bancario, también sindicatos mineros, enseñantes, etc., que
simpatizan con la orientación anarcosindicalista, pero no necesariamente anarquista. Creo
que un Congreso de la CNT que se abriera al mundo actual, no como la aislada AIT, tendría
influencia en la CSN de Québec y en muchos sectores sindicales norteamericanos. Por otra
parte, las importantes experiencias de «workers control» de que hablábais, están
aisladas, y criticadas por los marxistas - leninistas, los libertarios suelen apoyarlas:
en este núm. de Our Generation sigue el debate sobre control obrero, entre Bakvis y
Johnson. El caso de la planta papelera de East Angus, es significativo para ver si el
movimiento por el control obrero se va a limitar a luchar por ¡a seguridad en el empleo y
contra el paro, o va a avanzar hacia una redistribución de los ingresos en nuestra
sociedad.
Bici: ¿Realmente se concentra en Québec el principal frente libertario, o hay
más movimientos en Canadá?
D. R.: Indudablemente hay otros lugares, así Vancouver donde hay reuniones a veces de
centenares de libertarios. y donde otra revista trimestral, Open Road, con sus 13.000
ejemplares que distribuye por toda Norteamérica, está jugando un papel importante. Hay
otras revistas, como La Nuit, y el viejo Industrial Defence Bulletin de Toronto, del IWW;
en Toronto hay también varios grupos libertarios actuando. Existen sectores inmigrados,
algunos viejos cenetistas españoles, aunque éstos últimos no están muy coordinados con
el movimiento libertario canadiense. En Québec se da una coincidencia de algunos grupos
libertarios, no centralizados, con un movimiento sindical revolucionario, y con la
cuestión nacional, que es importante.
Québec: la cuestión nacional
Bici: ¿Cómo ves la conexión entre el
nacionalismo del Québec y el anarquismo?
D. R.: La importancia de las raíces culturales francesas frente a la mayoría anglosajona
da una mayor base para una crítica de¡ centralismo estatal, que ha llegado a poner en
cuestión el avanzado federalismo del Estado capitalista canadiense. Pero nuestro apoyo al
nacionalismo y a todo regionalismo anti - centralista es muy crítico, rechazamos el nuevo
Estado nacional independiente al que aspiran el Partit Québecois y los nacionalistas.
Está además la cuestión de los inmigrantes, que se verían aún más marginados, y que
en una sociedad como la canadiense es clave.
Solidaridad internacionalista
Bici: Tú mismo eres de origen griego.
Sabemos que acabas de regresar de gestiones solidarias con ácratas griegos perseguidos
por el Estado. ¿Qué impresión traes de Grecia?
D. R.: Pienso que efectivamente la persecución es tan grave como la campaña de
solidaridad internacionalista ha denunciado, el Estado identifica anarquistas con
terroristas. Pero es posible limitar la persecución: Karamanlis quiere meter a Grecia en
el Mercado Común, y por eso tiene que controlar al aparato represivo, el mismo de la
dictadura militar anterior, para no crear una mala imagen: los jueces leyeron
cuidadosamente una carta de Montreal, en la que conseguimos 200 firmas de académicos,
incluidos Premios Nobel, protestando contra la represión a libertarios griegos. Los
periódicos informaron mucho del apoyo de Sartre a los perseguidos. Los anarquistas
griegos no se sintieron aislados, ahora se sienten más fuertes.
Bici: ¿Existe un movimiento anarquista importante en Grecia?
D. R.: Las raíces históricas eran escasas, pero contra la Dictadura comenzó una labor
marginal, incluso por primera vez se publicaron en el país obras de Bakunin y Kropotkin.
Hubo anarquistas activos en la resistencia, en la ocupación de¡ Politécnico que
precipitó la caída de la Dictadura. Con la democracia parlamentaria «controlada»
había grupos anarquistas ya organizados. Es importante el principio de una acción en
medios obreros. En Grecia los Sindicatos han estado desde siempre, y siguen estando,
controlados por el Estado, y los marxistas colaboran en ese control. Así, Serifis, ahora
procesado, y su orientación anarcosindicalista eran una alternativa. Fue importante,
dentro de la campaña de solidaridad internacional, la visita de Maurice Joyeux, de la
Federación Anarquista francesa, y Ramón Liarte, cenetista exiliado, del Secretariado de
la AIT. Los periódicos griegos se hicieron eco de la vieja orientación
anarcosindicalista, ahora presente en un grupo de la nueva generación griega por primera
vez en la historia.
Bici: Finalmente, sabemos que estás en España dentro de tu labor en el Iberian
Solidarity Committee de Montreal. ¿Podrías explicarnos a qué responde?
D. R.: Teníamos interés por estos dos procesos sociales con elementos revolucionarios,
los de Portugal y España al fin de las respectivas dictaduras, de los que había poca
información en Norteamérica. Y hace 2 años organizamos el Comité, que recoge dinero
solidario, hasta ahora enviado preferentemente a Portugal, este año dividimos el 50% con
la CNT de España la ayuda que recibimos; y ahora marcho a Portugal a entregar el otro
50%. También queríamos informar, con un boletín en inglés y francés, pero no
recibimos bastante información directa para continuarlo. En nueva York hay un boletín en
inglés «News from libertarian Spain», que hace una labor, pero pienso que es
triunfalista, que para romper el bloqueo de silencio de la gran prensa burguesa hacia lo
libertario hace falta otro tipo de información, más cuestiones concretas y más debates
críticos.
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