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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 13

Anarquismo canadiense abierto al mundo: Al habla con Dimitri Roussopoulos

Pasó por la madrileña redacción de BICI otro impenitente viajero, al que conocíamos por carta, por su interés y apoyo a la reconstrucción del movimiento libertario en España, por sus contribuciones críticas al debate antiautoritario en el crucial estado canadiense de Québec. Tuvimos ocasión de charlar, entre los pasillos de un pleno confederal y la música amigable del ateneo de Usera. Recogemos algunos fragmentos de las varías conversaciones, sobre los vínculos internacionalistas del anarquismo.

Bici: Sabemos que tu principal trabajo profesional y también tu contribución al movimiento libertario canadiense se ha centrado en tu labor editorial. ¿Podrías hablarnos de ella?

D. R.: Soy miembro del colectivo editorial de la revista Our Generation de Montreal, que fundamos hace 15 años, y trabajo como coordinador de la editorial Black Rose Books. En esta editorial hemos publicado varios clásicos del anarquismo del siglo XX, como Volin, Brinton, Bookchin, etc., pero también análisis profundos de la sociedad canadiense, de la cuestión nacional, del movimiento antimilitarista y de desobediencia civil, ecologismo, etc. Sobre España ha tenido mucho éxito el libro de Abel Paz sobre Durruti. Pero creo que por su continuidad e incidencia, es más importante el papel de la revista teórica Our Generation, no sólo en Canadá, sino también en Norteamérica.

Marxismo y anarquismo

Bici: ¿Hay una influencia real del pensamiento anti - autoritario en Norteamárica?

D. R.: Es muy importante darse cuenta que la influencia marxista en la izquierda, que en EE.UU. creció con el movimiento de los años 60, está hoy en crisis. La burocratización de países como China y Cuba que servían de modelos alternativos a Baran, Sweezy y la gente de la Monthly Review, aparte del desprestigiado comunismo pro-soviético, así como el agotamiento por falta de praxis de las corrientes de marxismo crítico inspiradas por la escuela de Frankfurt, como la que nutre la influyente revista TELOS, han dejado a una generación estudiantil e intelectual que simpatizó con el marxismo, muy perpleja. Es algo que ocurre en muchos países, pero que ante la falta de grandes partidos marxistas en Norteamérica crea una situación cultural en la izquierda mucho más fluida. Hay dos orientaciones en el movimiento libertario ante esta cuestión: de un lado, la nueva práctica revolucionaria neoanarquista, poco amiga de la teorización. De otro lado, los antiautoritarios que dialogamos con el marxismo crítico radical, el consejismo, etc., tratando de empujarles más allá: creemos que el reciente artículo de Bookchin, «Beyond Neo-Marxism», publicado en TELOS, es importante hacia una síntesis entre el marxismo crítico y el pensamiento libertario en EE.UU. Our Generation lleva años laborando en ese sentido. Y así, Bookchin, Chomsky, Milner, Johnson, yo mismo, hemos dialogado con O'Connors (que escribió el mejor libro sobre la crisis del Estado USA desde un punto de vista marxista), Mattick, Mallet, Gorx, Castoriadis, etc., sobre temas como luchas urbanas, la cuestión nacional, el fracaso de la izquierda en Chile, el imperialismo, la tecnoburocracia, etc. En el último núm. de Our Generation, debatimos el importante análisis del marxista Panich sobre el Estado canadiense: creemos que es importante salir al encuentro de un marxismo crítico que se encuentra cada vez más desorientado por la burocratización del socialismo y su convergencia con el imperialismo, en esta situación el anarquismo no puede ser un «ghetto» ni una ortodoxia cerrada en sí misma.

Raíces sociales del neo-anarquismo

Bici: Has hablado de un movimiento libertario intelectual disociado de la praxis revolucionaria neo - anarquista. ¿Qué significa ésta última en Canadá?

D. R.: Creo que no es exactamente que estén disociados. Lo que ocurre es que la corriente intelectual - universitaria que simpatiza con el anarquismo, y que crece hoy en toda Norteamérina, ha perdido sus históricas raíces en el movimiento obrero. Y por otra parte, el sindicalismo radical, que en Canadá e incluso en EE.UU. aún existe, ya no considera útil, práctico, el análisis social anarquista. Ahora bien, el neo-anarquismo sí tiene raíces sociales fuertes, raíces que en sociedades como la canadiense o estadounidense tienen más importancia numérica y quizá revolucionaria que el movimiento sindical, hoy muy recuperado por el capitalismo imperialista. Así, en los movimientos juveniles, en el ecologismo, en el feminismo, y sobre todo en las luchas urbanas, que tienen mucho que ver con la vida cotidiana de la mayoría de las gentes, el neoanarquismo tiene simpatías crecientes, en competencia con el marxismo, especialmente influyente entre las feministas canadienses.

Bici: Sabemos que en Québec hay simpatías sindicales hacia la CNT, así como experiencias de control obrero. ¿No tiene ésto importancia para el movimiento libertario?

D. R.: Québec es una excepción por tener unos sindicatos (la mayoritaria C.S.N., con más de 200.000 afiliados, de antigua influencia católica pero hoy orientada hacia el control obrero en sentido revolucionario) que no sólo son autónomos hacia los partidos, aunque también hay un sector pro-socialista, sino que aún consideran el sindicalismo como una vía a la revolución. En otras partes de Canadá y EE.UU. hay sectores sindicales radicales, el IWW, los chicanos en California, la SORWUC, sindicato feminista con influencia en el sector bancario, también sindicatos mineros, enseñantes, etc., que simpatizan con la orientación anarcosindicalista, pero no necesariamente anarquista. Creo que un Congreso de la CNT que se abriera al mundo actual, no como la aislada AIT, tendría influencia en la CSN de Québec y en muchos sectores sindicales norteamericanos. Por otra parte, las importantes experiencias de «workers control» de que hablábais, están aisladas, y criticadas por los marxistas - leninistas, los libertarios suelen apoyarlas: en este núm. de Our Generation sigue el debate sobre control obrero, entre Bakvis y Johnson. El caso de la planta papelera de East Angus, es significativo para ver si el movimiento por el control obrero se va a limitar a luchar por ¡a seguridad en el empleo y contra el paro, o va a avanzar hacia una redistribución de los ingresos en nuestra sociedad.

Bici: ¿Realmente se concentra en Québec el principal frente libertario, o hay más movimientos en Canadá?

D. R.: Indudablemente hay otros lugares, así Vancouver donde hay reuniones a veces de centenares de libertarios. y donde otra revista trimestral, Open Road, con sus 13.000 ejemplares que distribuye por toda Norteamérica, está jugando un papel importante. Hay otras revistas, como La Nuit, y el viejo Industrial Defence Bulletin de Toronto, del IWW; en Toronto hay también varios grupos libertarios actuando. Existen sectores inmigrados, algunos viejos cenetistas españoles, aunque éstos últimos no están muy coordinados con el movimiento libertario canadiense. En Québec se da una coincidencia de algunos grupos libertarios, no centralizados, con un movimiento sindical revolucionario, y con la cuestión nacional, que es importante.

Québec: la cuestión nacional

Bici: ¿Cómo ves la conexión entre el nacionalismo del Québec y el anarquismo?

D. R.: La importancia de las raíces culturales francesas frente a la mayoría anglosajona da una mayor base para una crítica de¡ centralismo estatal, que ha llegado a poner en cuestión el avanzado federalismo del Estado capitalista canadiense. Pero nuestro apoyo al nacionalismo y a todo regionalismo anti - centralista es muy crítico, rechazamos el nuevo Estado nacional independiente al que aspiran el Partit Québecois y los nacionalistas. Está además la cuestión de los inmigrantes, que se verían aún más marginados, y que en una sociedad como la canadiense es clave.

Solidaridad internacionalista

Bici: Tú mismo eres de origen griego. Sabemos que acabas de regresar de gestiones solidarias con ácratas griegos perseguidos por el Estado. ¿Qué impresión traes de Grecia?

D. R.: Pienso que efectivamente la persecución es tan grave como la campaña de solidaridad internacionalista ha denunciado, el Estado identifica anarquistas con terroristas. Pero es posible limitar la persecución: Karamanlis quiere meter a Grecia en el Mercado Común, y por eso tiene que controlar al aparato represivo, el mismo de la dictadura militar anterior, para no crear una mala imagen: los jueces leyeron cuidadosamente una carta de Montreal, en la que conseguimos 200 firmas de académicos, incluidos Premios Nobel, protestando contra la represión a libertarios griegos. Los periódicos informaron mucho del apoyo de Sartre a los perseguidos. Los anarquistas griegos no se sintieron aislados, ahora se sienten más fuertes.

Bici: ¿Existe un movimiento anarquista importante en Grecia?

D. R.: Las raíces históricas eran escasas, pero contra la Dictadura comenzó una labor marginal, incluso por primera vez se publicaron en el país obras de Bakunin y Kropotkin. Hubo anarquistas activos en la resistencia, en la ocupación de¡ Politécnico que precipitó la caída de la Dictadura. Con la democracia parlamentaria «controlada» había grupos anarquistas ya organizados. Es importante el principio de una acción en medios obreros. En Grecia los Sindicatos han estado desde siempre, y siguen estando, controlados por el Estado, y los marxistas colaboran en ese control. Así, Serifis, ahora procesado, y su orientación anarcosindicalista eran una alternativa. Fue importante, dentro de la campaña de solidaridad internacional, la visita de Maurice Joyeux, de la Federación Anarquista francesa, y Ramón Liarte, cenetista exiliado, del Secretariado de la AIT. Los periódicos griegos se hicieron eco de la vieja orientación anarcosindicalista, ahora presente en un grupo de la nueva generación griega por primera vez en la historia.

Bici: Finalmente, sabemos que estás en España dentro de tu labor en el Iberian Solidarity Committee de Montreal. ¿Podrías explicarnos a qué responde?

D. R.: Teníamos interés por estos dos procesos sociales con elementos revolucionarios, los de Portugal y España al fin de las respectivas dictaduras, de los que había poca información en Norteamérica. Y hace 2 años organizamos el Comité, que recoge dinero solidario, hasta ahora enviado preferentemente a Portugal, este año dividimos el 50% con la CNT de España la ayuda que recibimos; y ahora marcho a Portugal a entregar el otro 50%. También queríamos informar, con un boletín en inglés y francés, pero no recibimos bastante información directa para continuarlo. En nueva York hay un boletín en inglés «News from libertarian Spain», que hace una labor, pero pienso que es triunfalista, que para romper el bloqueo de silencio de la gran prensa burguesa hacia lo libertario hace falta otro tipo de información, más cuestiones concretas y más debates críticos.

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