Los
distintos modelos que se han dado a conocer como «moda primavera», han recibido ya un
nombre general que puede definirlos a todos: «TERRORISMO».
El primer modelo se llama «contra piquetes obreros, seguridad ciudadana», Ya sabe Vd.,
querido patrono, que se lamentaba por el reconocimiento constitucional del derecho de
huelga, que, con la ley antiterrorista, puede deshacerse de los piquetes obreros (tan
molestos y eficaces para informar y extender un conflicto, y enviarlos a comisaría
durante diez días. Allí escarmentarán, mientras usted pacta y arregla las cosas con
esquiroles y armonía.
El segundo modelo (no muy presentable por ahí fuera. Pero que está haciendo turor en la
costa catalana), es el llamado «militarización». Se acabaron ya aquellos conflictos,
que por su capacidad de enmierde ciudadano, obligaban a claudicar a las empresas
reticentes. ¡Qué bonita es una empresa bien militarizada! ¡Qué disciplina! ¡Qué
eficacia! Decididamente, al menos en ésto, Trotsky tenía razón.
Y para terminar por hoy, presentaremos el último modelo de primavera, el llamado
«Pásese el convenio firmado por los huevos», del conocido modisto madrileño
«Comisión Delegada de¡ Gobierno para asuntos económicos». Si usted, a pesar del pacto
social, a pesar de los esquiroles, a pesar de la ley antiterrorista, a pesar de hacer
pasar su intransigencia como un problema de «orden público» y que se lo resuelvan a
porrazos, no ha podido hacer nada y ha tenido que firmar antes de irse a pique, no se
preocupe. Cuenta con el decreto correspondiente, que faculta al gobierno para dar o no el
visto bueno a los convenios, una vez firmados. Y, ya sabe usted, con el gobierno no hay
pegas. Son como hermanos. Ya no se preocupe usted en ir al laudo obligatorio, que al final
siempre hay que dar alguna de arena. Lo mejor es dejar correr las cosas, que se crean que
han conseguido algo, que se crean que «han desbordado» a los buenos sindicatos, que todo
está atado y bien atado...
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