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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 15

Anarquismo / consejismo (I)

FRANK MINTZ

10.jpg (6917 bytes)Frank Mintz, conocedor como pocos de los teóricos consejistas, su evolución, sus contradicciones, sus incursiones en el campo libertario ... inicia una serie en la que analizará los pensadores y momentos más interesantes del consejismo. Al de hoy sobre Korsch, seguirán trabajos sobre Paul Matick, Checoslovaquia, Pannekoek, etc.

El estudio de Douglas Keller (Karl Korsch: «Teoría Revolucionaria»), es magnífico porque da una visión global de la evolución de¡ pensamiento de Korsch, subrayando las múltiples manipulaciones del mismo, presentando casi exclusivamente en Francia y en España como el de un marxista -ligeramente- crítico.

Voy a interpretar la evolución de Korsch: es un profesor de filosofía que estuvo en Inglaterra en contacto con la Fabian Society, teniendo un buen conocimiento de Kant y de Marx. Al ser llamado a filas en Alemania durante la primera guerra mundial se negó a empuñar el fusil, pese a las sanciones y las batallas. Al terminar la guerra, Korsch entra en el partido socialista y elabora un estudio de los consejos que brotaron revolucionariamente por toda Alemania.

Es importante constatar cómo en 1920, aboga por una sociedad fundada en los consejos, sin tutela de partido, sin necesidad de estado socialista. Pero en el mismo año Korsch se suma al incipiente partido comunista en el que permanecerá hasta 1926, aceptando no sólo la primacía del partido, sino el liderazgo de la Unión Soviética y del pensamiento de Lenin. Así cayó en el extremo de escribir: «con el luxerburguismo, debemos exterminar cualquier trotskismo en nosotros». (En el ensayo «Leninismo y trotskismo», 1925.)

En 1925 Korsch, que era diputado comunista, fue apartado del partido por presiones de la URSS, y enseguida se lanzó a una crítica a rajatabla del leninismo y luego del marxismo. ¿Cómo explicar estas contradicciones? ¿Qué validez puede tener el análisis de Korsch?

Me parece que es el problema de cada intelectual, con un pensamiento personal, que se sumerge en la vida de un partido, y en especial del comunista. 0 quizá es el caso sicológico del neófito, de¡ novato que quiere integrarse a la fuerza, lo más rápido posible, entre los elementos más fieles de. un grupo: el inmigrante-superpatriota, el intransigente nuevo adepto de una religión, el capataz ex-trabajador . . ., sobran los ejemplos. Y si no fue éste su caso, pudo haber sido el tan corriente de cambiar desde el interior la estructura de¡ partido, tapando y rechazando en lo más profundo de sí mismo las dudas y las interrogaciones.

El marxismo de Korsch fue la evolución lógica de sus ideas kantianas, fabianas de llegar al Estado y poseerlo, lo mismo que su antimarxismo fue la respuesta, la continuación de su estudio sobre los consejos. Y la separación de Korsch del marxismo fue progresiva, pero profunda, a partir de 1925, y voy a tratar de dar los jalones más importantes.

A principios de 1926, en una conferencia convocada por el partido para que Korsch explicase su postura, declaró que la política soviética no era más que una «degeneración de la teoría leninista», lo que poco después acarreó su expulsión ratificada por el Komintern en junio de 1926. Entonces, Korsch habló sin rodeos -prueba de que se autocensuraba antes-: la URSS es una «dictadura contra el proletariado, una dictadura de kulaks» y esto también en el parlamento en el que seguía siendo diputado. Korsch profundizó su crítica analizando la URSS («Diez años de lucha de clases en la URSS») como un antagonismo entre una «burguesía contrarrevolucionaria», de Lenin y Stalin y los proletarios, a veces representados por la Oposición Obrera, Zinoviev y Trotsky. Dicha burguesía contrarrevolucionaria encajaba en la reacción del poder burgués tras la primera guerra mundial contra la serie de revoluciones en varios países.

Se constata que este pensamiento implica un análisis global, materialista, de la práctica de¡ marxismo y por tanto, conducía a plantear por qué fracasaba el marxismo. «El marxismo hoy por hoy está inmerso en una crisis histórica y teórica». No es simplemente una crisis dentro del movimiento marxista, sino una crisis del mismo marxismo. ( ... ) Es engañador y hasta falso ver los orígenes de la presente crisis como el resultado de la perversión o de la simplificación extrema de la teoría de Marx y Engels en manos de los sucesores. Es igualmente un desenfoque yuxtaponer este marxismo degenerado, falsificado, a la «pura teoría de los mismos Marx y Engels». («La crítica de¡ marxismo», 1927, inédito).

Parece que las consecuencias que sacó Korsch le asustaron y/o temía pasar por un heterodoxo y no las publicó, e incluso siguió publicando ensayos sin dar realmente su pensamiento, como en el «Karl Marx» (publicado en español, en Ariel, 1975, antes de que haya aparecido el pensamiento profundo de Korsch), editado por primera vez en 1938. Pero en el mismo año publicaba un artículo -¡con seudónimo!- en el que destilaba prudentes críticas al marxismo para terminar retornando a la alteza de miras práctica y no puramente ideológica con que la Primera Internacional de Trabajadores marxista (y al mismo tiempo proudhonista, blanquista, bakuninista, sindicalista, etc.), acogió en su seno a todos los trabajadores que aceptaban el principio de la lucha de clases proletaria e independiente, como rezaba en la primera de las reglas redactadas por Marx. «la emancipación de las clases trabajadoras debe ser conquistada por las mismas clases trabajadoras» «el marxismo y la tarea presente de la lucha de clases proletaria»).

Es característico que Korsch no quiso llegar a un concepto anarquista, porque en el fondo guardó la ilusión por el gobierno revolucionario, y, conocedor de la realidad española desde 1931, aprobó la entrada de la FAI-CNT en el gobierno: «que demostró a todos, excepto a algunos grupos de anarquistas extranjeros desesperadamente sectarios e ilusionados (que ¡incluso ahora se niegan a manchar su pureza antipolítica respaldando animadamente el esfuerzo desesperado de sus companeros españoles!) la relación vital entre la acción económica y política en todos los dominios y, sobre todo, en la fase revolucionaria inmediata de la lucha de clases proletaria» («Economía y política en la España revolucionaria»). Juicio que me parece trasnochado y huero, aunque compensado por la apreciación de las colectivizaciones, tan importantes como la Comuna de Paria, descritas en un artículo que falta en este libro, como falta en una edición de Korsch-Mattick-Pannekoek-Wagner, en parte sobre España con el título «La contra-revolución burocrática» ¡lamentable coincidencia!).

Comentando «Colectivizaciones, la obra constructiva de la revolución españolla», Korsch decía en 1938, si bien muy brevemente, que dicho libro: «rompió el círculo de silencio y de deformaciones gracias a que una parte esencial de la nueva fase del desarrollo de la revolución española empezada desde el 19 de julio de 1936 y que fue hasta la fecha casi completamente ocultada a la clase trabajadora internacional». Destaca la preparación de años de los obreros anarcosindicalistas, tanto en las capitales como en las aldeas más apartadas, y la importancia de este tipo de sindicalismo: «hasta hace poco condenado por las otras tendencias del movimiento europeo. por ser tina formación utópica y destinada al fracaso en caso de conflicto.»

La guerra de España significó seguramente, junto a la constatación de la ausencia de evolución de Unión Soviética, después de la segunda guerra mundial, cierto acercamiento de Korsch al anarquismo, como se ve en una carta de mayo de 1948 en que habla de un futuro estudio de las ideas de Bakunin a partir de la edición española de «Estatismo y Anarquía» y sus relaciones con el compañero Laín Diez. De pasada, este compañero, traductor de «La filosofía de Lenin» de Pannekoek y de «Enseñanza de la revolución española» de V. Richards, se carteó con Pannekoek también, y escribió abundantemente en varios idiomas, vie -o vivía- en Chile.

Sus «Diez tesis sobre el marxismo hoy día», publicados en 1950, constituyen su último escrito, puesto que cayó gravemente enfermo después, y sólo fue consciente a trechos hasta morir en 1961. Como el autor de la antología citada al principio no insiste en dichas tesis -conclusión de la obra de Korsch y sus investigaciones sobre Bakunin-, ni tampoco Mattick en su obra sobre Karl Korsch, no resisto la tentación de reproducirlas:

«1. Hoy día no tiene sentido el preguntar hasta qué punto la enseñanza de Marx y Engels es todavía teóricamente aceptable y prácticamente aplicable.»

«2. Hoy día cualquier intento de restaurar la doctrina marxista, como un todo y en su función original de teoría de la revolución social de la clase trabajadora es una utopía reaccionaría.»

«3. No obstante, en bien y en mal, los componentes importantes de la enseñanza marxista siguen eficaces hoy día, si bien con una función transformada y en un ámbito distinto. Por eso, importantes impulsos de la práctica del movimiento de la clase trabajadora del principio del marxismo han entrado ahora en los conflictos prácticos de los pueblos y de las clases.»

«4. El primer paso para restablecer una teoría y una práctica revolucionarias consiste en romper la voluntad exclusiva del marxismo, de las iniciativas revolucionarias y del dominio teórico y práctico.»

«5. Marx sólo es hoy día uno de los numerosos precursores, fundadores y pensadores del movimiento trabajador socialista. Los así llamados socialistas utópicos desde Tomás Moro hasta ahora son tan importantes como los grandes rivales de Marx, como Blanqui, y sus enemigos jurados, Proudhon y Bakunin. Y, por fin, no son menos importantes, los movimientos recientes como el revisionismo alemán, el sindicalismo francés y el bolchevismo ruso.»

«6. Los siguientes puntos son particularmente críticos en el marxismo: a) su dependencia práctica de la economía subdesarrollada y de las condiciones políticas de Alemania y otros países de Europa Central y Oriental donde tenía que adquirir una importante política; b) su adhesión incondicional a las formas políticas de la revolución burguesa; c) su aceptación incondicional de las condiciones económicas avanzadas de Inglaterra como modelo de los futuros desarrollos de todos los países y como precondiciones objetivas para la transformación del socialismo; y habría que añadir: d) las consecuencias de las intentonas repetidas, desesperadas y contradictorias del marxismo de romper estas condiciones.»

«7. He aquí los resultados: a) la sobreestimación del Estado como instrumento decisivo de la revolución social; b) la identificación mística del desarrollo de la economía capitalista con la revolución social de la clase trabajadora; c) los desarrollos ulteriores ambiguos de esta primera forma de la teoría revolucionaria marxista con el pegote artificial de una teoría de la revolución comunista en dos fases. Dicha teoría, dirigida en parte contra Blanqui, y en parte contra Bakunin, aplazó la emancipación real de la clase trabajadora en el movimiento presente hacia un porvenir indefinido.»

«8. El desarrollo leninista o bolchevique apareció en aquel entonces, y fue bajo esa forma como el marxismo fue transmitido a Rusia y Asia. Así el socialismo marxiano ha sido convertido de teoría revolucionaria en una ideología que podría ser -y ha sido usada- para varias metas distintas.»

«9. Desde este punto de vista, las dos revoluciones rusas de 1917 y 1928 deben entenderse de modo crítico. Y es así como hay que determinar las diversas funciones cumplidas por el marxismo en la Asia actual y a escala mundial.»

«10. Los trabajadores no alcanzarán el control de la producción de sus propias vidas al ocupar las posiciones en los mercados internacionales y mundiales que han sido abandonadas por la llamada libre competencia destructora entre los propietarios de los monopolios de los medios de producción. Dicho control sólo puede resultar de la intervención planeada, de todas las clases actualmente excluidas, en la producción que hoy por hoy tiende a ser regulada de un modo totalmente monopolizador y planificador.»

El texto es a veces muy escueto -la tesis núm. 3, ¿qué son los componentes importantes?-, pero es un rechazo del determinismo económico, de un modelo equis por e¡ que pasarían los explotadores automáticamente. La evocación de la necesidad de la emancipación de los trabajadores por ellos mismos tampoco es muy neta en la medida en que deja por completo la parte psicológica -tendencia autoritaria que ya subrayó Bakunin- y la parte inconsciente -el papel sexual del fascismo y el masoquismo de los trabajadores, analizados por W. Reich- Aspectos que en abandono del marxismo y la inconclusión de su pensamiento Karl Korsch ofrece una indispensable información.

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