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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 15

Todas son ilegables, Lemoniz más

«La sociedad del plutonio (nuclear) se caracteriza por el miedo y el sigilo, y será una sociedad de agentes de la represión. La información en la medida que produce miedo, y el miedo, en la medida que engendra hostilidad, serán reprimidos como delitos. Hablar y preocuparse de los peligros del plutonio constituirán actos subversivos y atentatorios ala seguridad del Estado.» (MICHEL BOSQUET) («Todo esto se palpa en Lemoniz, con montajes técnico-policiales cada vez más fuertes.») (Comité Antinuclear Santurce)

Atendiendo a los datos, Iberduero S.A., pidió la «licencia provisional» para el inicio de las obras el 18 de abril de 1972 en un escrito al Ayuntamiento de Munguía, el cual denegó tal permiso hasta el 3 de agosto de ese mismo año, en que acordó «conceder en principio, y con carácter provisional, autorización para el comienzo de las obras de construcción de la central nuclear ...»

La concesión de un permiso provisional supone construir unas obras estrictamente provisionales. El 22 de septiembre de 1976, el Ayuntamiento de Munguía recibe un nuevo escrito de Iberduero, S.A., en el que esta empresa solicita »se acuerde la concesión de la licencia definitiva de obras para la construcción de la central electronuclear, que esta Sociedad pretende instalar en la cala de Basordas, así como la licencia definitiva de instalación y apertura». Las obras, en aquel momento, se encontraban en avanzado estado de construcción y en situación claramente ilegal. Iberduero estaba intentando jugar una política de hechos consumados. La repulsa popular, manifestada por sucesivas concentraciones, obligó a Iberduero a acelerar el ritmo de las obras a costa de sueldos desorbitados, relevos en los tajos, y trámite de las cuestiones jurídicas por cualquier procedimiento, incluso con chantajes descarados. Al mismo tiempo, comienza a manipular toda la información nuclear a través de «Iberduero Informa», donde se expresan especialistas y científicos que, claramente, respaldan los intereses de la empresa.

En la actualidad, la denominación de los terrenos sobre los que se construye la central nuclear de Lemoniz, es «rural y de parque»,mientras se está convirtiendo, a pasos agigantados, en un monstruo de la técnica industrial. El 21 de septiembre de 1976, Iberduero dirigió un escrito a la Comisión Provincial de Urbanismo, solicitando dispensa de modificación de la calificación urbanística de los terrenos situados entre los municipios de Munguía y Lemoniz, pidiendo el cambio de la denominación de zona rural y de parque por la de «industrial».

La construcción de la central está situada a sólo doce kilómetros (en linea recta) de Bilbao y del Gran Bilbao, a pesar de que la legislación internacional para esta materia exige una distancia minima de 30 kilómetros, de núcleos habitados. Hoy, el Gran Bilbao - Munguía - Lemoniz - Palencia, cuentan con un millón de habitantes que, según estadísticas, en el año dos mil diez se habrán convertido en una población que superará los tres millones y medio.

Iberduero, S.A., ha sido siempre influyente en la Diputación de Vizcaya, de forma directa o indirecta, lo que ha hecho que esté convirtiéndose en »el director de la ordenación del territorio en Euzkadi». La expansión de Bilbao, según Iberduero, sería la margen izquierda de la ría, donde la contaminación ya es abusiva: «Sin embargo –publicaba «EZ-EZ-EZ»–ni la Corporación Administrativa del Gran Bilbao ni la Diputación abren la boca, excepto para aprobar vergonzosamente el cambio de calificación de los terrenos que hoy ocupa la pretendida central.»

Hoy Iberduero, S.A., está dispuesto a no paralizar las obras excusándose en los cuantiosos gastos que ha hecho. Hace apenas unos meses, en noviembre de 1978, las obras llegaban a la fase final, en la más absoluta ilegalidad. El gobierno hace una defensa de la política nuclear (y por ende, de los intereses de Iberduero, Hidroeléctrica, etc.), los partidos metidos de lleno en la guerra por el poder apenas tienen tiempo para algo más que unas pocas declaraciones sobre la necesidad «de que no se construya ninguna otra central nuclear, sin un minucioso estudio previo». La propuesta que Letamendía hizo en el Congreso a mediados de octubre, de que se paralizaran las obras de construcción de Lemoniz, fue rechazada con la abstención del PSOE y el Partido Nacionalista Vasco.

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