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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 16

En Madrid pegan los fachas y la policía

Colectivo Ecologista LA CEBADA

Cuando la Coordinadora Ecologista de Madrid extendió su pancarta «CENTRAL NUCLEAR TERRORISMO ESTATAL» y comenzó la manifestación, un poco más delante se abrió otra con el «¿NUCLEAR?, NO GRACIAS», rodeada de pancartas de partidos. Los de la Coordinadora, decidieron entonces adelantarse gritando: «Manifestación ecologista, no de oportunistas».

El ambiente era festivo, carnavalesco, hubo gran imaginación en los disfraces y consignas, y algunos incidentes entre un grupo de libertarios y los servicios de orden del PTE. Ante la presencia de provocadores fascistas, un compañero se adelantó para leer un comunicado, seguido por la banda de música. Cuando estaba leyendo, varios fascistas saltaron sobre el grupo-punta armados con cadenas, hachas y pistolas, gritando «¡Viva la muerte!», junto a las consabidas consignas «patrióticas». La policía, haciendo como que sólo veía el follón organizado (como siempre), cargó sobre los grupos de manifestantes con botes de humos, dejando que los provocadores escaparan. Hubo cocteles molotov y, a pesar de la desbandada general, todavía quedaron grupos para atravesar coches en la calzada e intentar resistir.

Los enfrentamientos fueron violentísimos, todas las fuerzas antidisturbios de Madrid fueron trasladadas a la zona, y se contabilizaron multitud de heridos y cerca de cuarenta detenciones (todos entre los manifestantes, claro). En la DGS, a los músicos de la Banda les rompieron los instrumentos.

Los periódicos, como siempre, destacaron el final violento, del que culparon a los libertarios.

COMENTARIOS

Muchos. En primer lugar, resaltar el oportunismo de PSOE y PCE que se apuntan ahora a la campaña antinuclear, porque es algo que 'está en el ambiente de la calle (y les puede conseguir algún voto).

Por otra parte, hablar una vez más de la salvaje represión policial empleada a fondo contra los manifestantes, al tiempo que dejaban huir a los provocadores fascistas.

Finalmente, constatar que está claro que acabando con el movimiento antinuclear, no sólo se termina con la oposición a las Centrales Nucleares, sino que se descabeza un movimiento cuya alternativa es una sociedad descentralizada y autogestionaria a todos los niveles.

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