|
REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
|
Núm. 19 |
El sindicalismo revolucionario sueco celebra Congreso |
El capitalismo avanzado se ha desarrollado en Suecia como en ningún otro sitio, apoyado por un Partido Socialista (Socialdemócrata) que ha estado en el poder de forma casi permanente. Allí no existen pobres -al menos tal y como en España los conocemos- la desigualdad social es proporcionada. A sueldos altos = impuestos altos, Enseñanza gratuita, bibliotecas por doquier, museos, centros de cultura, zonas verdes amplias en las poblaciones. A los imposibilitados los mantiene el Estado ... Todo perfecto. O casi. Existe un evidente estado de frustración en el ciudadano sueco. Una sensación de apatía, de impotencia ante la «sociedad del bienestar» que se refleja por igual en las fábricas, comercios o calles. La tradicional afición escandinava a la bebida, está incrementada actualmente con jóvenes de uno y otro sexo que buscan en el alcohol el valor de «estar haciendo algo» en contra de esta sociedad que planifica de antemano su vida. Claro que ¡los alcohólicos también reciben su pensión del Estado! El movimiento obrero -integrado en su mayoría en la Central Socialdemócrata L.O.- hace años que está aplacado, con unas mejoras económicas y sociales a años luz de las conseguidas en España, y unas relaciones laborales en las que todo está regulado previamente por el Estado. Pero..., y las fábricas, ¿son de los trabajadores? ¡No! He ahí el problema. El capitalismo se ha estirado, ha intentado llegar hasta el socialismo. La Socialdemocracia también ha cedido. La producción sin embargo sigue en poder de escasas personas. O de el propio Estado convertido en patrón acumulador de bienes. El socialismo no se ha realizado y esta sociedad ha tocado techo. Ahora que la crisis económica mundial se hace cada vez más fuerte, la avanzada estructura capitalista sueca comienza a resentirse. Para los monopolios y multinacionales del país nórdico no existe peligro próximo, los trabajadores suecos están lo suficientemente aletargados como para pensaren la lucha frontal contra el sistema. En estas condiciones, el territorio sueco cuenta con un Sindicato que se siente heredero de la la Internacional y trabaja «por la abolición de la esclavitud del salario y por la transformación de la sociedad en dirección socialista libertaria». Del 6 al 19 de junio la «Sveriges Arbetares Centralorganisation» (SAC) ha celebrado su 21 Congreso. Congreso a todas luces importante por diversas razones, una especialmente emotiva para nosotros: por primera vez, después de nuestra guerra civil, una delegación de la CNT de España se encontraba presente. Lo que significa SAC para el movimiento obrero sueco ya está recogido por BICICLETA en su extraordinario dedicado al anarquismo. Allí, sobre el terreno, pudimos apreciar un evidente avance de las posiciones netamente revolucionarias, con una militancia joven, recogida a través del sentimientode frustración social que antes citaba. A los que estamos acostumbrados a ver (y participar) en las agrias discusiones que originan las reuniones en CNT, no ha dejado de admirarnos la responsabilidad, sensatez y compañerismo que emanaban de los debates en el Congreso de SAC. Se dijeron cosas muy duras. Críticas abiertas contra «Arbetaren» (su periódico semanal), las Federaciones de Industria ..., pero todas ellas dotadas de un sano rigor y con la consciencia del que cree que la crítica es positiva cuando es razonable. No fueron zancadillas a nadie, fue labor apuntaladora. Importantes mociones sobre la posibilidad de ingreso en AIT, presos comunes, energía nuclear, producción alternativa, paro, ayuda a CNT, estrategia sindical, etc., configuraron un Congreso que significará, a no dudarlo, un importante avance en el Sindicalismo Revolucionario Sueco. Las posibilidades de colaboración que se nos abren son sumamente interesantes y la experiencia Sindical de SAC, en una democracia burguesa industrializada, puede sernos útil para desarrollarnos en la España de hoy. La CNT posee una gran carga ideológica que ayudaría a SAC a mantenerse en una órbita anarcosindicalista en contra de los criterios «oficiales» de la sociedad sueca. El congreso de SAC ha concluido, el de CNT tiene ahora la palabra. MONCHU DIAZ Delegado de la CNT en el Congreso de la SAC |