bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 19

Entrevista Giovanni Biagioni en torno a la reconstrucción de la USI

Catedrático de Instituto en Florencia, participo en Espana en los primeros meses de reconstrucción de la CNT y en la última etapa de la clandestinidad. En la actualidad, es uno de los animadores de la revista «Autogestione» ,y de! sector antiburocrático en la reconstrucción de la US/, además de corresponsal de «Bicicleta» y otras publicaciones libertarias. Las declaraciones que publicamos fueron grabadas en una reciente visita a nuestra redacción en Valencia.

Trabajosamente, con la oposición de un buen número de fuerzas políticas, incluido un sector de «la autonomía» que no entiende otro sindicalismo que el reformista, y, lo que es más jodido, con el boicot interno de un fuerte sector burocrático que está esterilizando y desprestigiando desde el principio, trata de ponerse en pie la Unión Sindical Italiana. La histórica USI, fundada en 1912 a partir de los Comités de Acción Directa, y que se extendió rápidamente por toda Italia hasta rebasar el medio millón de afiliados en la etapa de entreguerra. Su máxima influencia se dará en el famoso «Bienio Rojo» (1919-20). Un Congreso de Metalúrgicos concluye con «la necesidad de recurrir a la simultánea y general ocupación de las fábricas por parte de los trabajadores». Al final, esta experiencia que une a distintos sectores revolucionarios italianos y donde se dan la mano Gramsci y Malatesta, es aplastado con la decisiva intervención de los socialistas. El resto lo hará la dictadura fascista y la guerra, tras la cual, se decide curiosamente no reconstruir la USI en aras de la «unidad» de los trabajadores. Lo que sobrevivió con una buena influencia, aunque insuperables divisiones, fue un movimiento específicamente anarquista.

- En Italia, por tradición malatestiana, lo que ha primado siempre ha sido el movimiento específico, la organización de afinidad ha sido la forma tradicional, llegando a tener en determinadas épocas un peso importante para la situación italiana. Este peso creció con el nacimiento de la USI, que surgió por iniciativa sobre todo de compañeros anarquistas y de gente más o menos adscrita al sindicalismo revolucionario de Sorel, y alguna gente critica del partido socialista, que no se reconocía en la práctica tremendamente burocrática de la C.G.L. Las relaciones del movimiento específico con la USI han sido siempre difíciles, por la influencia de compañeros del prestigio de Malatesta, que durante un gran período tuvieron una visión insurreccionalista del proceso revolucionario. Se amoldaban mal al, llamémosle, «gradualismo» sindical: la organización de masas que debe crecer, y luego, sólo cuando se siente con las fuerzas suficientes o es provocada, llegar al acto revolucionario...

Hay grandes sectores del movimiento anarquista que no participaron en la USI. Ese elemento de antisindicalismo, ese filón individualista, ha sido siempre en Italia bastante fuerte. La USI no fue nunca como la CNT, fue muy distinta: un sindicalismo revolucionario con presencia anarquista, en determinadas fases muy marcada, pero no una organización anarcosindicalista; su estructura era también diferente. Aún hoy hay muchos compañeros anarquistas que no quieren ni oír hablar de la USI...

^ ¿Qué ocurrió realmente con los G.A.F. (Grupos Anarquistas Federados) que después de llevar a cabo planteamientos teóricos y estratégicos bastante serios, se autodisuelven de repente?

- Exactamente los motivos reales de la disolución, aparte de los que escribieron en una hoja, no los sé. Estuve hablando con ellos y me dijeron que consideraban que la experiencia había llegado al máximo, y que no tenía sentido mantener la estructura, en cambio si lo tenía mantener el periódico y toda una serie de iniciativas culturales muy variadas. Por ejemplo en la librería Utopía de Milán, los tíos hacen cada sábado presentaciones de libros o debates con gente muy importante a nivel cultural, las principales figuras de la izquierda están cada sábado en la librería, que va haciendo un trabajo importante... Desde un punto de vista teórico sin embargo, creo que han ido secándose un poco, con la historia de la tecnoburocracia y todo eso... se han quedado encerrados ahí, han encallado...

^ Volviendo a la USI. ¿Con qué fuerzas empieza a hablarse de su «reconstrucción.? ¿Es cierto el mimetismo con el resurgimiento aquí de CNT?

- Es cierto que en el proceso jugó mucho lo que estaba pasando en España. La reconstrucción de la CNT sirvió probablemente para poner de relieve la inoperancia del movimiento específico italiano, que era lo único que existía. Un movimiento que conseguía hacer perfectamente las campañas de solidaridad con los presos (cuando lo de Valpreda y todo eso), pero que no tenía ninguna presencia real en el mundo del trabajo. La conciencia de ese límite, que más o menos era sentido por todos, dio lugar a una serie de experiencias, como los Núcleos Libertarios de Fábrica, que nacieron en el Norte (en Milán sobre todo) y que se crearon como forma de intervención específica dentro de los lugares de trabajo.

A otro nivel, por la parte de Roma se tiende a la postura de recuperación de los organismos de base de los sindicatos, sobre todo de los consejos de fábrica. Es decir, volver a una utilización antiautoritaria, libertaria, de los consejos, vistos como una estructura democrática de representación de la clase obrera. Combatir la hegemonía de los sindicatos reformistas en las estructuras de base...

La tercera tendencia, que nació en Florencia, ya antes de la reconstrucción de la CNT, fue la tendencia anarcosindicalista, que se desarrolló alrededor del periódico «Azzione Diretta», pero fue también muy limitada. De hecho estas tres «tendencias», mostraron bien pronto que no podían ir más allá, que tenían fuertes límites...

^ A partir de aquí, ¿podías resumir un poco la marcha hacia la reconstrucción de la USI como sindicato...?

— En Abril de 1937 tuvo lugar un primer encuentro nacional en Roma. Antes hubo otro intento en Livorno que acabó bastante mal por el enfrentamiento entre los grupos de Roma y Florencia. Ahí ya salieron dos visiones netamente distintas de lo que se quería: una visión de «izquierda sindical», como le llamamos en Italia, por parte de los compañeros de Roma. Es decir, seguir jugando un poco la carta de las organizaciones reformistas por un lado, con una visión economicista, que allí se llamaba sindicalismo revolucionario abierta a toda una serie de fuerzas políticas..., todo ello con una idea bastante burocrática del proceso de reconstrucción. En cambio los compañeros de Florencia, estaban más por un proceso de reconstrucción desde abajo, a partir de niveles locales que se fueran coordinando.

La reunión, con la concurrencia de unos 400 delegados, fue bastante tensa, y acabó bien porque al final se llegó a una especie de mediación entre los que querían montar enseguida una «Secretaría Nacional», y a partir de ahí toda la organización, y los que querían aclarar antes cuál debía ser el proceso de reconstrucción desde la base, y cuál la estrategia a emplear para que esta sigla, USI, y lo que ella representa, el anarcosindicalismo, volviese a sonar en Italia, después de su práctica desaparición en 1920.

Las dos tendencias llegaron a una especie de acuerdo, y se dejó para un segundo momento la reconstrucción formal de la organización, decidiéndose impulsarla creación de los «Uffici di consultazione sindacale», algo parecido a las federaciones locales de la CNT, y que estas federaciones, estructuradas por sectores empezasen a intervenir en las luchas, a hacer sonar un poco el anarcosindicalismo. Se dieron unos cuantos meses de tiempo para ver cómo arrancaba todo esto en la realidad. El trabajo que se desarrolló fue bastante importante: por ejemplo, en la huelga de Sanidad, que fue en Italia una cosa muy importante a nivel general, porque por primera vez se dio una huelga indefinida (cuando todas las huelgas convocadas por las centrales son de uno o dos días), una huelga de marcado carácter contra el gobierno y los sindicatos reformistas...

Pero el segundo encuentro terminó con un choque muy claro entre dos tendencias: al final nos encontramos con dos ponencias contrapuestas, la una, resumiendo, lo cifraba todo en la reconstrucción nacional de la USI, mediante la creación de un secretariado. Con eso estaba todo, y ese era el organismo que tenía que impulsar luego la reconstrucción en los distintos lugares. La otra ponencia tendía a dejar para un segundo momento lo del secretariado y dejaba en libertad de escoger cada zona sus tiempos de constitución, que cada localidad decidiera cuál era el momento de presentarse públicamente como USI y llegar en momentos sucesivos a la estructuración nacional. Como no hubo forma de mediarlas, se planteó una votación, entonces como no había acuerdo sobre forma de votar (en el primer encuentro no se había votado nada), se lió la cosa, y se acabó con el simple acuerdo de que cada localidad estudiara las dos ponencias y que en un próximo encuentro se decidiría.

Mientras tanto, una buena parte de los que postulaban la reconstrucción de la USI mediante el nombramiento inmediato de un secretariado nacional, son expulsados de la FAI (Federación Anarquista Italiana), por motivos puramente internos de la FAI, y sobre los que no vale la pena entrar ahora. Y esto repercute lógicamente en el asunto de la USI de tal manera que, aproximándose al congreso de la AIT (ver BICI, núm. 16), sabemos que se hacen presiones por parte del secretariado (Francia), para que este grupo se «convierta» en USI y así pueda participar en el Congreso. Y así lo hacen, a escondidas de todo el movimiento, compañeros de Roma, Génova y alguna localidad más, en número muy reducido, se reúnen en Parma y deciden constituir la USI: nombran un secretariado general y legalizan la sigla en el Ministerio, depositando unos estatutos.

^ ¿Y cómo ha acabado toda la historia?

— En el Congreso de la AIT, se encontraron dos delegaciones, decidiéndose que el problema se resolviera en Italia. Allí se acordó, ante el Secretariado de la AIT y diversas delegaciones, que se celebraría un Congreso en Italia y se trataría de resolver esta división, este congreso está convocado para primeros de Octubre, pero parece ser que el sector «oficial» ha hecho ya saber que sólo asistirá como «observador». Una situación completamente absurda: los compañeros de Génova, una pequeña parte de los compañeros de Roma, y alguna que otra individualidad suelta, se han constituido en «la » organización, dejando fuera a la práctica totalidad de los compañeros interesados en el proyecto. Se queda fuera el Piamonte, con Turin. Se queda fuera Milán (donde hay sólo un compañero adherido a esa USI oficial). Todas las principales ciudades industriales: Bolonia, Reggio Emilia, Florencia, Nápoles, grupos de Roma... hasta las Islas..., todos se quedan fuera de este proceso... esperemos que un próximo congreso pueda resolver el problema si hay interés en que se resuelva...

^ ¿Realmente existe esa posibilidad de síntesis? Porque parece que se enfrentan formas muy distintas de entender la USI.

— Sí, pero no creo que tenga que haber una visión uniforme. Lo que pienso es en una convivencia de opciones distintas y que se vaya dando una clarificación. Porque además el movimiento anarcosindicalista italiano no tiene una experiencia reciente, y en realidad muchísimos compañeros, la mayoría no saben realmente lo que es el anarcosindicalismo. Por eso, grupos de Milán, de Florencia, de Venecia y Nápoles, han sacado la revista «Autogestione», que tiene una misión de ayudar a la autoformación de los militantes, además de una proyección exterior de los temas anarcosindicalistas.

^ Pero la formación de la ideología de la USI fue un poco confusa, ¿no? Parece que coexistía gente muy variada, incluso de partidos...

— La USI era una organización bastante particular, más que anarcosindicalista, era sindicalista revolucionaria. Había dentro sectores muy importantes de la izquierda del partido socialista, una tendencia bastante hegemónica de tipo sorelliano (sindicalista revolucionaria en el sentido estricto de la palabra) y luego la tendencia anarcosindicalista. La tendencia sorelliana se desgajó de la USI al apoyar la intervención militar italiana en la guerra mundial, y al final la USI terminó por estar inspirada sobre todo por militantes libertarios pero sin perder el carácter de organización sindicalista muy poco específica... Y son muchos años...

^ ¿Sigue habiendo gente libertaria trabajando dentro de los sindicatos reformistas? ¿Cómo se ha abordado este tema en los encuentros para la reconstrucción de la USI?

— Sí hay gente. Cuando el tema se abordó en las Conferencias se dijo que la gente se quedara en los sindicatos reformistas hasta que lo considerara oportuno, y salir en él cuando pudiera ser más positivo. Por ejemplo, nosotros en enseñanza hemos salido ahora con la huelga, y se ha salido con nosotros un montón de gente... los de Sanidad igual.

Pero hay una particularidad que explica un poco la falsedad del problema que se ha planteado entre las «dos tendencias» respecto a la USI. Nuestra revista «Autogestione» se ha querido presentar como la oposición a la del sector «oficial» que se llama «Quaderni sindacale» y que se quiere presentar como el órgano teórico de la USI reconstruida, y en realidad no toca nada de anarcosindicalismo ni de USI porque está hecha por gente vinculada a la CISL, el sindicato católico italiano, y algunos son hasta funcionarios de este sindicato..., son incongruencias. Nosotros que hablamos exclusivamente de anarcosindicalismo tenemos reparos en empezar ya a presentarnos como USI, y ellos, que son los oficiales, distribuyen su revista a través de ciertos canales de la CSIL, el sindicato controlado por la democracia cristiana ... en fin una situación bastante compleja...

^ No deja de ser curioso, que los «avalados» por la AIT de Toulosse y París, sea gente que está vinculada a un sindicato cristiano, pero además de esto, lo que está claro es que la intervención «exterior» ha dificultado la reconstrucción normalizada de un sindicato libertario en Italia, aportando un indudable desprestigio para su imagen (división, escisiones antes de empezar, burocratización, etc.). Hace algún tiempo, un compañero portugués, nos comentaba la decisiva influencia del búnker de la AIT, en las dificultades insuperadas por la CGT portuguesa para salir a la luz y organizarse con cierto peso después de 25 de Abril (intervenciones públicas, desautorizaciones «oficiales», discordias importadas, etc.). En España las cosas están bastante claras para que tengamos que abundar en el tema...

— Lo que tenemos muy claro en Italia es que esta maniobra de la reconstrucción fantasmal de la USI por un número muy reducido de personas, no hubiera podido realizarse si estos no hubieran tenido las espaldas cubiertas. El hecho de que se haya hecho este Congreso clandestino —como le llamamos nosotros— de constitución formal de la USI, una semana antes del Congreso de la AIT, es bastante significativo. El hecho mismo de que, sin el menor problema, el secretario general de la AIT, Muñoz Congost, les haya reconocido sin ningún problema, conociendo perfectamente cuál era la situación, muestra que evidentemente había una voluntad previa y esto es un problema ..., una organización que se ve ya antes de su nacimiento con estas tensiones...

^ ¿Qué espacio tiene la USI en la sociedad italiana de ahora?

— En este momento es dificil de decir. Es en perspectiva, donde nosotros creemos que, si sabemos trabajar bien lo que son los conceptos básicos del anarcosindicalismo, la praxis, puede resurgir en Italia en muy poco tiempo. De hecho lo está haciendo ya, sobre todo en el sector de los servicios porque en la industria sigue habiendo un control reformista total. Es en los servicios donde hay ahora una mayor combatividad. Hospitales, empleados de ayuntamientos, INP, escuelas. Alitalia... son sectores públicos o paraestatales, pero que viven en condiciones económicas y normativas peores y tienen mayor posibilidad de radicalización.

En un plano general se está dando todo un proceso, pero que sigue unos tiempos muy suyos, o sea que no puede ser forzado de ninguna manera. Por ejemplo, en Florencia... hay toda una serie de gente que ha pasado por experiencias muy distintas, que está de vuelta de los grupos autoritarios, del partido... y que se está dando cuenta que a nivel «económico» o «sindical» es posible una agregación, una incidencia real en el tejido social. Y esta gente está construyendo organización, pero los tiempos que lleva todo esto hay que respetarlos, porque forzarlos significa, de alguna manera quemar todo y no llegar a nada...

^ Cuéntanos algo de estas luchas que mencionas. Aquí sólo nos enteramos de quién va a formar gobierno, de esas crisis larguísimas, donde cualquiera puede darse cuenta de que se puede estar perfectamente sin presidente ni ministro de la represión...

— Las dos últimas más significativas han sido la de Alitalia —las azafatas y el personal de vuelo—, y la de los precarios de la escuela, los interinos. Se han desarrollado sobre unas pautas muy interesantes, sobre todo la segunda. En lo de Alitalia, se planteó el problema de imponer la «trattativa autonoma», es decir la posibilidad de llegar a acuerdos con la patronal al margen de los sindicatos. Hasta ahora se hacía la huelga, sin contar con los sindicatos, contra ellos pero al final tenían que ser ellos los que concluyeran la huelga y firmaran.

Con la huelga de Alitalia se llegó a una «trattativa» autónoma, por parte del organismo coordinador que había impulsado la lucha. Con la huelga de enseñanza se ha ido más lejos aún, con entrevistas entre el propio ministerio y el «coordinamento». Ha habido una buena organización a nivel nacional en 57 provincias. Según datos del ministerio ha habido 60.000 huelguistas: 60.000 extremistas de extrema izquierda contra el gobierno y los sindicatos. Para que el ministerio no adujera, como lo había hecho anteriormente, que no éramos una organización reconocida y que no podía tratar con nosotros directamente, hemos depositado unos estatutos como «Coordinamento di Lavoratori precari é ocupati della scuola». Esto ha sido importante, no tanto por el hecho de depositarlos, sino por todo el debate que ha habido alrededor de los estatutos y de su contenido, que es completamente anarcosindicalista: se habla de organización económica y política al mismo tiempo, se hacen reivindicaciones pero desde una perspectiva de cambio social, es una organización que postula la unidad con otras organizaciones parecidas, que se rige además por la democracia directa, que persigue la autogestión de las luchas. el federalismo..., en fin todos los conceptos que son típicos de la organización anarcosindicalista.

En todas estas luchas los compañeros libertarios hemos tenido una participación muy significativa, llevando de hecho una buena parte...

^ En las informaciones que nos han venido dando los amigos del sector libertario de la autonomía, se da a entender que, el hecho de que las luchas más interesantes se hagan en contra de los sindicatos invalida la posibilidad de un relanzamiento de la USI, que ven como una especie de vía «superada»...

- Hay un problema muy claro. La gente conoce en Italia un sólo tipo de sindicalismo, el reformista, y muchos están de vuelta de este tipo de sindicalismo, que actualmente es uno de los principales elementos de la reestructuración capitalista. Entonces el rechazo del sindicato es el rechazo de ese tipo de sindicato, de esa praxis sindical reformista... como en Italia no se conoce otro tipo de sindicato, los sectores de la autonomía tienden a negar el sindicato como tal y hablan de «movimiento político» al hablar de las luchas de contenido anarcosindicalista. ¿Por qué? Porque con sus concepciones «movimientísticas» las ven únicamente como palancas de desestabilización. Pero dentro de la huelga de Sanidad («ospedalieri») ha habido una participación de libertarios bastante significativa y variada: y se ha hecho ver que era un movimiento sindical, que a la larga ha ido comprendiéndose. El movimiento, por ejemplo en Florencia, ha abarcado al 90% de los trabajadores del sector cuando ha terminado se ha visto que muchísima gente que había quemado los carnets sindicales, que había hablado en las asambleas, a lo mejor por primera vez en su vida, han visto los resultados, muy pobres tal vez desde el punto de vista de objetivos,pero muy importantes políticamente... son gente que ha terminado por refluir en el sindicato.

Por eso los más enemigos de una organización mínimamente estructurada, al llegar a este punto han empezado a cuestionarse las luchas puramente espontaneístas, que se montan, crecen, explotan,... pero que luego no dejan nada...

^ ¿ ...cuál es el mapa del movimiento por la autonomía ...?

- Es un mapa muy difícil. Para poner un ejemplo: todos los detenidos últimamente junto con Negri, no hay prácticamente dos que formen parte del mismo grupo..., van desde grupos autónomos a los anarquistas, como pueden ser los de Comunismo Libertario de Bolonia, o los que hacen la revista «Collegamenti» en Milán y Florencia..., luego está la autonomía de tipo leninista que es la más extendida, la mejor organizada..., pero también están extremadamente divididos entre ellos y mal avenidos..., sólo una operación policial completamente imbécil ha podido reunirlos en el mismo saco...

Los compañeros de la Autonomía han estado, como os decía, en todos estas luchas, aunque es difícil llegar a calcular cuál ha sido realmente su incidencia, debido a que están divididos en mil capillas distintas. El problema principal en las relaciones con ellos es su leninismo encubierto, nunca declarado, que aparece de manera clara cuando se analizan el carácter de los movimientos huelguísticos: ellos dicen que no son movimientos sindicales, que son movimientos políticos, que tienen como fin desestabilizar el sistema. No se ponen en la perspectiva de ir obteniendo unos objetivos que vayan sedimentando una organización, no ven el problema de la organización, sino que para ellos esas explosiones «movimientistas» son las que pueden y deben llevar a cabo el cambio social: deben ir creando «contrapoder», como dicen, ésta es la sociedad alternativa en ciernes que se plantea y va a llevar a cabo la destrucción del Estado. Nuestras relaciones hasta el momento son buenas, aunque bastante tensas...

^ Y, ¿cuál es el motivo de esa represión tan brutal como ridícula desarrollada contra los revolucionarios y extraparlamentarios, con el rollo de las Brigadas Rojas y todo eso?

- Ha sido en gran parte una operación electoral de prestigio político. La policía y la magistratura italianas, llevan años sin comerse una rosca, sin conseguir aclarar ninguno de los grandes casos políticos que ha habido en Italia, prácticamente desde el asunto Valpreda hasta el secuestro de Moro. Y esta ha sido una forma de desquitarse, o por lo menos de pescar aquí y allá entre las cabezas visibles del movimiento que ellos consideraban el más peligroso, el más radical, con la intención de crear un gran proceso, un gran «caso»... y desmantelar todos los procesos autónomos de lucha..., pero al final todo se les está deshinchando en las manos...

^ ¿A vosotros también os ha alcanzado la represión, con el pretexto de las «Brigadas rojas»...?

- A partir del momento en que se desencadena, la represión es una cosa que se te cae encima continuamente. Por ejemplo, en las luchas que comentábamos. Acabada la de Sanidad, 93 compañeros de Florencia han sido detenidos en una misma noche y llevados a la comisaría, donde les han fotografiado y tomado las huellas digitales, solamente porque había aparecido una hoja de las «Brigadas Rojas» en un coche cerca de un hospital. Es decir, que se está utilizando el «terrorismo» para detener a la gente, pero sobre todo para intimidarla. Estas luchas han arrastrado a mucha gente, gente no politizada..., en el momento en que te crean una imagen pública que identifica terrorismo, con la gente que lucha al margen del reformismo, pues la mayoría de gente se asusta y se echa atrás. Nosotros en la Escuela hemos tenido nuestros registros, tanto en casa como en el local donde nos reunimos, en el Ufficio di Consultazione Sindacale... dos registros en menos de un mes. Y eso, ¿para qué? Para espantar a la gente. Y de hecho lo han conseguido. Porque por allí pasaba gente de químicas, de ferroviarios, empleados del ayuntamiento..., toda una serie de colectivos... y con lo de los registros muchos no han vuelto a aparecer. Ya sabían que ese era el local de los anarquistas e iban un poco prevenidos, y encima registros y detenciones..., al final algunos de los grupos se han deshecho, se han disuelto los sectores. Se emplea la represión a niveles de intimidación para evitar que cualquier proceso de movilización no reformista pueda crecer y prosperar...

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