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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
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Núm. 19 |
Radios libres |
Los días 14, 15 y 16 de junio, tuvo lugar en Barcelona, el I Encuentro de Radios Libres del Estado Español. La idea partía del Colectivo Ona Lliure, y se pretendía establecer conexiones así como discutir alternativas para las Radios Libres. Asistieron al Encuentro Colectivos de: Euskadi, Donosti, Lesaka, Bilbao, Pamplona, Tolosa, Valencia, Granollers, Cardedeu, Madrid, así como otros colectivos de Barcelona que se están formando. Andalucía, Extremadura, Galicia, Zamora y Salamanca no pudieron asistir, pero apoyan el encuentro y formarán parte de la Coordinadora Estatal de Radios Libres que acaba de crearse. El día 14 se iniciaron las jornadas con la información de los diferentes Colectivos y localidades, así como una propuesta sobre los temas a debate durante las jornadas. Al día siguiente se entró de lleno en el debate sobre la situación legal y la distribución de frecuencias en el Estado Español. Se contó con un amplio dossier jurídico y las distintas experiencias de los Colectivos participantes. El debate se centró fundamentalmente en la imposibilidad legal de emisión, la monopolización por parte del Estado sobre los medios de comunicación, y en concreto el de las ondas, y la necesidad de plantear una lucha generalizada por la despenalización de las mismas, así como la ocupación de frecuencias. Después de unas horas de descanso pasa la comida, la asamblea pasó al debate acerca de las cuestiones técnicas (material y su aprovisionamiento, fuentes de financiación del mismo... etc.), se abordó el tema de profesionalización, ayuda técnica entre los diferentes colectivos y emisión en directo de los acontecimientos, contando con algunas experiencias como la del Colectivo Ona Lliure, que retrasmitieron el último cierre en directo, consiguiendo una rápida movilización de los oyentes en los locales de la Radio. Al finalizar los trabajos de la asamblea se hicieron unas emisiones desde el mismo lugar del encuentro con los aparatos de Ona Lliure como I Encuentro de Radios Libres del Estado. Con un carácter totalmente desenfadado los diferentes colectivos informaron de sus actividades, destacando la emisión de Osina Irratia (Radio Ortigas de S. Sebastián) sobre los sucesos de Tudela ( muerte de la compañera Gladis del Estal en la manifestación antinuclear). El día 16 continuaron las sesiones con coordinación e intercambio de pro-gramas, así como formas de apoyo mutuo frente a la represión. Posteriormente se pasó al tema más polémico, acerca del contenido de las Radios. Se inició el debate con las diferentes formas del control que el Poder ejerce sobre las Radios y el resto de medios de «comunicación», control además del que los Partidos y Sindicatos no quedaban ausentes, máxime cuando la única alternativa que estos plantean no pasa de la simple participación. La comunicación alternativa, la contrainformación, la información en contra, la diversión como subversión, formas y características, la radio como provocación para romper con la pasividad de los oyentes, la cuestión de la publicidad, etc., completaron en definitiva los temas que se abordaron para acabar con el acuerdo de continuar y ampliar los debates sobre las Radios Libres en un próximo encuentro después de unos meses de trabajo en los distintos lugares donde ya había algún Colectivo, así como una campaña por la despenalización de las ondas durante septiembre. El desarrollo de las jornadas de trabajo del I Encuentro de Radios es, sin lugar a dudas, positivo. Positivo, en primer lugar, por haber puesto en marcha esa mínima coordinación necesaria en la lucha anticapitalista y autónoma; positivo por haber puesto en común los objetivos de nuestra lucha, sin que esto signifique la pérdida de autonomía de los Colectivos. Pero si positivas resultaron estas jornadas en cuanto a dinámica de trabajo, mucho más lo fueron en lo que a Radios Libres se refiere. Es decir, el campo de la Radiodifusión está plagado de lagunas, lagunas alternativas claro. Las Radios Libres no pueden caer en el estrecho marco de una Radio Democrática, por ejemplo. Una cuestión importante a plantearse desde el primer momento en que se intenta enfocar la existencia de una Radio Libre es su conexión con el propio movimiento de lucha contra el sistema en sus diversas expresiones. El movimiento anticapitalista que se expresa en la lucha de los diferentes sectores necesita de medios de intercomunicación que permitan un trasvase continuo de información, una coordinación muy precisa en momentos de lucha entre sectores a veces muy distantes entre sí, fábricas, escuelas, barrios, etc. La generalización de este tipo de luchas con un alto contenido de enfrentamientos al sistema, se encuentra de entrada con un sinfín de barreras que intentan impedir su extensión, y ahogarlas desde su nacimiento: sindicatos, medios de comunicación oficiales, partidos, de cara a ejercer un eficaz control sobre ellas. De ahíla necesidad de crear instrumentos adecuados para romper con estas limitaciones, como podría ser la Radio Libre, y otros medios alternativos. Instrumentos que estén realmente en relación directa con el movimiento y sus necesidades, que no intenten ni canalizar ni condicionar a ningún nivel su utilización por parte de los trabajadores, que realmente sean unos medios no tan sólo a su entera disposición, sino que incluso puedan controlar y rebatir. La condición que comporta la aparición de las Radios Libres, entre el carácter del Grupo reducido que impulsa cada una de ellas y el objetivo inmediato de que se convierta en un instrumento adecuado y eficaz de coordinación y comunicación de los trabajadores, vecinos, mujeres, jóvenes, etc., debe incluir todos los medios a nuestro alcance para irlas superando constantemente. Una Radio alternativa y autónoma, debe ser realmente un arma en manos del movimiento de cara a su utilización de capacidad en cuanto a movilización, de crítica, de construcción de las necesidades alternativas para su desarrollo. Tampoco se pretende y es otro problema con el que nos encontramos, el hacer una Radio «militante», en el sentido ortodoxo de la palabra. Si se pretende que sea un vehículo de expresión y comunicación en manos del movimiento. la problemática de la vida cotidiana debe ir reflejada en todo su funcionamiento. Lejos está la idea de que suponga una élite especializada en el dominio de la palabra hablada. El len-guaje del movimiento debe contrarrestar en la medida de lo posible, ese otro lenguaje «perfecto y mediatizado» al que nos han acostumbrado. Las Radios Libres empiezan a sonar en todo el Estado, el Poder conoce la capacidad de los medios de comunicación y se reserva el derecho absoluto a su manipulación. El último día del encuentro de radios, el Gobierno se sacaba de la manga un decreto-ley prohibiendo las radios libres. Sólo el todopoderoso Estado tiene el derecho a decir quién debe o no, y cómo, hacer las emisiones. Una vez más las leyes constitucionales, papel mojado, el Estado autoritario, niega la libertad de expresión. Una hoja volandera reclama la despenalización de las ondas. La Prensa, en una pequeña nota como acostumbra, dice: «emisiones clandestinas en distintos puntos de nuestra ciudad». Ha nacido otra Radio Libre. Salut. JOSEP CLEMENT |