bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 20

No contéis con nosotros

Llueven en las últimas semanas las declaraciones del ministro del ramo militar insistiendo en que «la defensa es tarea de todos los españoles». La vieja historia de la defensa necesaria y patriótica de nuestra integridad y nuestra independencia, combinada con una política exterior en la que se prepara a marchas forzadas el alineamiento en la OTAN (sin que engañe a nadie la asistencia al rollo de los no alineados, como denunció Castro, con estupor de la delegación española).

Bueno, pues que no cuenten con nosotros. Porque lo del «enemigo exterior» ya no se lo cree nadie, y en cuanto al «enemigo interior», sabemos de sobra lo que se piensa en medios militares sobre el tema.

A lo mejor de lo que tiene que defenderse la gente es de todo lo contrario. Eso al menos piensan en Huelva, donde, en palabras de un senador y no precisamente izquierdista, van a ser «expoliados» de cientos de hectáreas declaradas hace años «de utilidad pública», para montar una base de misiles de más que dudosa utilidad. ¿Servirá de algo la protesta de «Coordinadora ciudadana anticontaminación»? Sólo nos faltaban ahora los «misiles».

O en Valladolid, donde más de 33 millones de metros cuadrados van a ser expropiados para acuartelamientos y campos de tiro. ¿Cómo explicarán a los campesinos de Cabezón que les ocupan la mayor parte de sus terrenos cultivables (las de mayor producción de cereales), que tienen que abandonar sus casas y las tierras que han venido trabajando desde siglos, para que se puedan ejercitar cómodamente en el arte del tiro al blanco?

Qué cosas tan raras las de este «poder fáctico». Qué sentido tan extraño de los «intereses supremos de la patria». Resulta que se destruye más del 60% de la riqueza forestal de País Valenciano, en un desastre irreparable para el que no se ha contado más que con dos avionetas como medio de defensa. Y, sin embargo, la base valenciana de Manises está repleta de costosísimos «Mirage» para asustar y matar a velocidad supersónica. Y se anuncia el gasto de nuevos miles de millones para la compra de nuevos aparatitos.

Claro que aún es casi más de marcianos la promesa del gobierno de dotarnos de «más y mejores espías» para lo que se ha creado un servicio militar especial. Como decía el marchante metido a ministro de «Defensa», nos hacen falta: «los servicios de inteligencia necesarios en una sociedad moderna». Claro que, si no se explica que lo de inteligencia es una mala traducción, la gente no entenderá como tal el dejar sin dotación de presupuesto cientos de plazas de maestros como en Barcelona, mientras se gastan nuevos miles de millones en armas. Ni tampoco se entenderá qué es eso de una «sociedad moderna» que no puede enfrentarse a desastres que se producen desde hace milenios, pero que dispone de aparatos para dejar caer bombas en campings, y dotar de medios a lo James Bond a espías de opereta.

Nada que hacer, según Sahagún están en marcha «proyectos muy ambiciosos de espionaje destinados a actividades informativas tanto en la vida civil como militar». «Vida civil»: ¡Tocad madera! Después de cuarenta años, sobre todo en los pueblos, controlados por los eficaces servicios de información de la guardia civil, ahora nos puede tocar alguno de esos nuevos espías dotados de «medios modernos y sofisticados».

Un ilustre militar, Ibáñez Freire (el que bramaba con lo de las ikastolas), acaba de asistir a una demostración espectacular de los G.E.O., esa fuerza especial calcadita de la banda de los G.S.G.-9 alemanes. Nos puso los pelos de punta cuando en su discurso, según recogían las reseñas de prensa, «se hizo eco de la impaciencia que sentían los G.E.O. por actuar, ante la larga espera sin poder intervenir». La demostración constaba de exhibiciones de defensa personal, tiro intuitivo, rappel, submarinismo, supuestos de acción de grupo con voladura controlada y fuego real, etc.

Justo lo que venía necesitando una sociedad moderna como la nuestra: «tiros intuitivos y voladuras controladas».

Seguid vuestra fiesta, pero..., por favor, NO CONTÉIS CON NOSOTROS.

Inicial - Índice