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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 20

Desaparecidos

Ser un desaparecido es ser un «rehén». En estas condiciones se encuentran los compañeros: Marcelo Rodolfo Tello, Pablo Daniel Tello, Rafael Arnaldo Tello, Hernán María Ramírez, Elsa Martinez, Fernando Díaz, Raúl Olivera, «Melena», «Chino», su compañera, y Elbio.

Hay en la Argentina 30.000 desaparecidos, 10.000 muertos, 15.000 presos y cerca de un millón de exiliados.

Ser un desaparecido es ser un «rehén». Estas condiciones se encuentran los compañeros: MARCELO RODOLFO TELLO, PABLO DANIEL TELLO, RAFAEL ARNALDO TELLO, HERNÁN MARIA RAMÍREZ, ELSA MARTÍNEZ, FERNANDO DÍAZ, RAÚL OLIVERA, «MELENA», «CHINO», su compañera, y ELBIO.

Llamamos a la solidaridad de todos los libertarios para lograr la aparición con vida y la libertad de los compañeros desaparecidos en la Argentina.

DECLARACIÓN

La dictadura militar argentina se propone, con cinismo singular, legislar sobre los «desaparecidos», en el sentido de considerar legalmente muertos a quienes, al cabo de un plazo de 90 días, no se presenten ante las autoridades.

El anuncio oficial de esta medida, que afectaría sólo a poco más de 5.600 personas y no a los 30.000 casos de secuestros registrados en la Argentina, coincide con la inminente llegada a Buenos Aires de una misión de la CEA y de la consideración en la subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, del tema de los «desaparecidos».

Es evidente que la dictadura, acosada por la denuncia popular dentro y fuera de la Argentina, intenta componer su imagen.

Pero en la Argentina no hay personas «desaparecidas», que «viven en la clandestinidad» o que «hayan ido al exterior», como pretende la dictadura. En la Argentina existe la práctica sistemática del terrorismo de Estado, que utiliza el secuestro de militantes de la resistencia popular —en su inmensa mayoría, trabajadores— como método principal de represión. Y las personas secuestradas por personal militar y policial han sido alojadas en verdaderos campos de exterminio y tortura, todos ellos ubicados en jurisdicción militar. Campo de Mayo (la mayor guarnición del Ejército argentino), Escuela de Mecánica de la Armada, Brigada Güemes, los campos de la Atómica, en Eceiza, y de La Perla y de La Ribera, en Córdoba, entre otros muchos, cuya existencia ha sido corroborada por recientes testimonios de personas que lograron ser liberadas.

La dictadura militar se propone, con su nueva legislación, antes que nada, legalizar los asesinatos ya cometidos por las Fuerzas Armadas, así como condenar a muerte a todos aquellos que hoy están secuestrados, y no —como se ha dicho— «resolver definitivamente el problema de los desaparecidos» con una argucia leguleya que permita a «las viudas cobrar jubilaciones».

Finalmente, la dictadura intenta, además, legalizar otros crímenes anteriores al propio golpe de Estado, cuando la represión militar, a partir de 1974, utilizó preferentemente los métodos del secuestro, del fusilamiento o de los asesina-tos de las AAA.

TYSAE, organismo integrado por los trabajadores exiliados, ante esta situación, apela nuevamente a la solidaridad generosa de los trabajadores españoles, a sus organizaciones sindicales y políticas, para que realicen una acción conjunta y consecuente ante el Congreso de los Diputados y todos los organismos que juzguen oportuno, para denunciar este genocidio, así como para responsabilizar a la Junta Militar argentina por la vida de 30.000 desparecidos y la libertad, sanos y salvos, de todos los prisioneros politicos, reconocidos o no por la dictadura.

Asimismo, TYSAE declara su apoyo al propósito de solicitar al Premio Nobel ala Paz para las Madres de Plaza de Mayo, verdadero símbolo vivo de la resistencia popular argentina a las atrocidades de la dictadura.

TRABAJADORES Y SINDICALISTAS ARGENTINOS EN EL EXILIO

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