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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 20

Confirmado: los animales salvajes son de derecha civilizada

IBA Caperucita por el bosque a casa de su abuelita. A llevarle tortas con miel, que si no la muy burra se compraba tigretones, bucaneros y cosas así. Y le llevaba también «El segundo sexo» a ver si espabilaba, que nunca es tarde. Y en eso. el lobo que aparece.

- Buenas tardes, Caperucita.

- Buenas tardes, señor lobo.

- Me alegra que vayas a casa de tu abuelita. Es una hermosa muestra de acatamiento que debemos a nuestros superiores. Todos los lobos visitamos a nuestras abuelitas y les pedimos consejo.

- Ya.

- Y luego visitamos al jefe de la manada y le preguntamos. ¿manda usted alguna cosa?

- Ya. Oiga, señor lobo, ¿se encuentra usted bien?

- Sí, Caperucita, ¿por qué lo preguntas?

- Como dice usted esas cosas tan raras...

- Es que me está observando el doctor Rodríguez de la Fuente. Si no transmito este edificante mensaje para los humanos, me molerá a palos. Y si lo transmito saldré en la tele.

- Y, ¿para qué quiere salir en la tele?

- ¡Toma!, para ligar. Si no, no hay forma. Desde que se le enamoran a don Félix las lobas porque saben que es etólogo...

* * *

¡QUÉ verano! Aprueban el Plan Energético, queman los bosques, el comisario de Energía. señor Magaña, dice que algunos manifestantes antinucleares «son 500 pesetas y bocadillo», y ahora el Rodríguez de la Fuente publica en «Penthouse» un panfleto titulado «El animal humano», en el que organiza una ensalada ideológica a base de monos, ecología, etología y pensamiento Rodríguez.

* * *

- Y esto de la etología. ¿qué es? -pregunta Caperucita tomándose con el lobo un vino, una vez que pudieron despistar al señor Rodríguez de la Fuente-.

- ¿En teoría o en la práctica, hijita?

- Las dos cosas -solicita la niña mostrando una loable ansia de conocimientos-.

- Pues en teoría es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales en su medio natural.

- ¿O sea, fuera del zoo?

- En efecto. En el zoo sólo puede ser observado, indirectamente, el comportamiento de los concejales, y el del señor que va a mirar cómo se masturba el chimpancé.

- Ya. ¿Y en la práctica?

- En la práctica, Caperucita, la etología parece ser el arte o industria moral de sacar de los animales conclusiones sobre las personas.

- ¡Ahí va! Eso tiene que ser muy dificil.

- En absoluto, querida niña. Las conclusiones las llevan al campo ya preparadas. junto con la tortilla de patatas y la lata de berberechos. Una vez allí, ven y piensan a los animales tal como piensan y ven a los hombres, y al volver a casa piensan a los hombres tal como han visto y pensado a los animales.

- ¡Qué bobada! ¡Qué trabajo tan inútil!

- Ninguna bobada, Caperucita. Con eso hacen un libro y ganan dinero. La gente compra la ideología con mosquitos a pesar de que sin mosquitos la dan gratis.

* * *

NO es Rodríguez de la Fuente -hombre de los lobos en sentido no freudiano- el auténtico pionero de la eco-etología de derecha. Hace una docena de años más o menos, doña Socorro Aliño, esposa del doctor López lbor, que ahora amenaza con un libro sobre «Iniciación sexual de los niños» realizó un safari por tierras de Africa. De ello dejó imborrable constancia en las paginas del diario «Ya». Cito de memoria, pero llegó a escribir que había allí leones blancos y leones negros y que en esto, como en todo, el negro era el malo y el blanco el bueno. Había inventado la etología de derechas. Para los lectores que se quejan de la falta de chismes honestos en las publicaciones de izquierdas, diremos de pasada, que fruto del matrimonio entre la señora de los leones y el autor de la teoría de que la represión sexual no es fuente de neurosis, es María José López-lbor Almo, quien años ha denunció a un profesor por el supuesto carácter escabroso de las preguntas de un examen de sociología. Esta dama anuncia ahora un libro sobre «La sexualidad a encuesta» dentro de la colección «Hombre y mujer» en la que escriben la mamá, el papá y otro hermanito, y donde se anuncian también obras de Botella Llusiá, Vintila Horia y Torcuato Luca de Tena. ¡Atención! Se trata del grupo de Bloomsbury a la española cuando besa siempre besa de verdad. Robar la colección completa en El Corte Inglés un 20 de noviembre debe ser placer de dioses.

* * *

¿NO es usted partidario, pues, de la etología, señor lobo? -preguntó Caperucita, mientras tomaban su segundo vino, aprovechando que al señor Rodríguez de la Fuente le habían llamado para psicoanalizar al Pato Donald-.

- Entiéndeme bien, Caperucita, sí lo soy. Francamente me siento halagado de que se me estudie. Pero una cosa es que te observen y te expliquen y otra es que te hagan trabajar de Shirley Temple o de John Wayne. Y lo de las mediaciones sociales es peor.

- No entiendo.

- Pues eso, que servidores, los animales, somos muy nuestros y que vosotros los humanos tenéis vuestra infraestructura y vuestra superestructura. Estos señores andan buscando por el bosque la letra de cambio, la póliza de tres pesetas y la estampa del Sagrado Corazón.

- No sera tanto.

- ¿Que no? Lee, lee tú misma.

* * *

EN primer lugar el señor Rodríguez de la Fuente, tras informarnos de arcanos secretos tales como que Darwin tenía razón ( lo que prueba con poca fortuna, diciendo que hoy la teoría de la evolución se estudia -sic- en los primeros cursos del bachillerato -sic-), y que formamos parte de los ecosistemas (lo que expresa con la bella pero poco estimulante frase de que «somos un ladrillo más en la gigantesca pirámide de la vida»), se lanza a contarnos que Desmond Morris ganó mucho dinero con «El mono desnudo», y que quienes lo critican son «los envidiosos de siempre y, sobre todo, los irreductibles partidarios de la superioridad humana» (al parecer el señor Rodríguez de la Fuente es partidario de la superioridad del ornitorrinco, salvo, por lo que luego veremos, que se demuestra que es ateo o mariquita).

El grueso del artículo -«El primate depredador»-, lo subdivide en lo que él llama cuatro secuencias y una secuencia final para «montar un mosaico, sin duda incompleto, que proporciona una impresión a mis lectores de la importancia de la evolución animal para el equilibrio de nuestro actual comportamiento». La prosa de primate depredador del señor Rodríguez de la Fuente no permite precisar si es la evolución animal la que nos va a equilibrar, o ya nos ha equilibrado. o si tenemos que hacer equilibrios para ajustarnos a la evolución animal.

No hace falta decir que a lo largo de su desarrollo no queda claro si habla del último mono, del primer hombre, de Desmond Morris o del mismísimo Konrad Lorenz. de quien se declara discípulo. La idea del paso de la naturaleza a la cultura no aparece ni de lejos por lo que intuimos que el paso de «lo crudo» a «lo cocido», opone implícitamente el «steak tartar» como absoluto hegeliano.

Ahora veremos qué camino de pecadores y guía de salvación nos ofrecen los primates depredadores, Morris, Lorenz y su profeta espontáneo el señor Rodríguez.

* * *

- Y dígame señor lobo,¿no es importante lo que tuvo que hacer el primate para llegar a ser hombre?

- En efecto, Caperucita, en efecto. Pero tú. ¿cuando ya has llegado a casa de la abuelita sigues andando por el bosque hasta llegar a casa de la abuelita?

- Pues, no.

- Y cuando, dicho sea respetuosamente, te masturbas y te quedas bien, ¿sigues dándole al clítoris como si ese trajín fuese lo más divertido del asunto?

- No, señor lobo.

- En ese caso, empeñarse en buscar las normas del ser humano en su proceso de hominización no es más sensato que enseñar el orinalito a la mamá el día que se liga por primera vez.

- Salvo que a uno le guste el orinalito.

- Salvo que le guste el orinalito a los que mandan, Caperucita.

* * *

LA primera edificante secuencia del primate depredador, según Rodriguez de la Fuente, consiste en que «se pudo llegar a demostrar que los macacos criados sin protección materna se transformaban en seres insociables, agresivos, sucios, tarados mentales y con un deterioro profundísimo de su conducta sexual, de tal manera que el fetichismo -pretender hacer el amor con objetos- ...la homosexualidad o la indiferenciación sexual, constituían la regla.. ¡Cielo santo! ¿Le había faltado la madre a la loba que se enamoró del doctor Rodríguez de la Fuente? ¿Cómo explica el ilustre discípulo de Lorenz la homosexualidad de los que tienen madre?

La conclusión para nuestro equilibrio es problemática. Así, después de decir que «para el niño resulta imprescindible el contacto con una madre, real o sustituta» (subrayado nuestro), concluye que «las teorías de la guardería colectivista . . . hay que depositarlas en la papelera, porque sería una auténtica fábrica de monstruos humanos, poseedores de todas las taras que nuestra condición de primates origina en el infante que no haya tenido el necesario contacto epitelial con su madre, sea mona forestal, terrestre o ciudadana». ;Será basto este hombre!

* * *

— ¿Y por qué el contacto epitelial no se lo da el padre? -pregunta Caperucita alarmada ante tanta catástrofe-.

- ¿Era Leonardo da Vinci un monstruo? ¿Por qué son monstruos humanos los homosexuales?

- No sé. A lo mejor porque no le han roto la cara al señor Rodríguez y eso que son agresivos.

- ¿Y no puede haber guarderías y madres sustitutas? ¿Y madres reales y padres sustitutos y padres reales?

- No, Caperucita. Lo que importa es que la mona forestal, terrestre o ciudadana se joda.

- ¿Y la mona marítima?

- También. Las sirenas deben andar a epiteliazos con sus hijos para que no se hagan fetichistas y se follen a los barcos de cabotaje.

* * *

LA segunda secuencia es de doble salto ideológico con caída en el más allá. La llama el señor Rodríguez de la Fuente «La adoración al super alfa». Supone, en primer lugar, la necesidad de un jefe único basado en el hecho de que los mandriles tienen «un macho dominante que recibe en etología el nombre de Alfa». Don Félix se extiende en la descripción de su colorido. El alfa es un buen chico aunque su poder sea absoluto y se lo juega todo por proteger al grupo, toma las decisiones y, en contrapartida, es «adorado» por su pueblo. Así que «los primatólogos saben muy bien que todo mono terreste necesita un alfa. Y si el mono terrestre tiene imaginación, como en el caso humano, transformará su alfa en superalfa y creará, a renglón seguido, un credo religioso».

¡Buena la ha armado el señor Rodríguez! Porque si no fuera una persona de derechas igual nos estaría diciendo que los dioses se inventan a imagen y semejanza del jefe, lo que constituye una observación estimable aunque peligrosa: ya es arriesgado decir Francisco Franco, Caudillo de España, por la Gracia de Dios, como para decir Dios, superalfa, presidente de las Cortes del Universo, por la Gracia de Francisco Franco.

Así que nuevo salto y moraleja: «Lo que parece demostrar la etología que para la felicidad humana, si Dios, el superalfa, no existiera, habría que inventarlo.»

Se trata pues de una ingeniosa versión del argumento ontológico de San Anselmo, enfollonado con el más añejo de los materialismos, el de Luciano de Semosata o así. Su formulación exacta sería «primum timor fecit duces, secundum deos», o «mandrilis per arbore ad arbore, deinde legnano pegato ad Deum»

* * *

-¿NO será este hombre un hereje? -pregunta Caperucita interesada en la teología mandril-.

- No. Se le ve la buena disposición. Es que eso de llamarte superalfa en lugar de supermandril ya es un detalle.

- Sí que tiene que ser cansado ser etólogo. Prefiero dedicarme al transporte de tortas de miel entre la familia nuclear y la familia extensa descangallada.

- Depende de la ambición intelectual, Caperucita. Hay quien en los mandriles sólo busca recetas para hacer expedientes de crisis, pero mi etólogo y señor pica más alto y no olvida que si España fue luz de Trento hoy puede ser Faro de Primates Piadosos.

- ¿Es, pues, don Félix de derechas?

- De derecha civilizada. Caperucita. Que hoy los tiempos han cambiado y así nuestro etólogo descubre que Mussolini está superado.

- ¿Será posible?

- No hay meta imposible para el etólogo.

* * *

LA tercera secuencia versa sobre Mussolini: «Cuando el pintoresco primate Mussolini hablaba al enardecido pueblo romano desde lo alto de un cañón -dice don Félix olvidando que los cañones son poco altos si se exceptúa el del Colorado-, adornado con todos los colorines que hubiera envidiado el más bizarro de los mandriles, conseguía un efecto semejante al que se ponía en marcha en los chimpancés de Kortland cuando se tropezaban con el leopardo. Un sagrado escalofrío recorría la columna vertebral de los camisas negras. Los pelos se les ponían de punta.»

Tras varias líneas dedicadas a no conseguir explicar qué interés puede tener para el personal actual que se nos ericen los pelos, don Félix concluye: En este aspecto, los líderes políticos o religiosos que conocen y manipulan los resortes sociológicos de la conducta humana, pueden conducir a los pueblos enteros a la catástrofe y podrían llevar a la humanidad al suicidio colectivo».

Decididamente el señor Rodríguez, sus mandriles, y sus chimpancés, optan por la derecha, pero por una derecha civilizada. Y en consecuencia, nos dice que Mussolini es cosa mala. El lector observará que su enérgica condena de la manipulación de lo zoológico oculta toda posibilidad de descubrir lo socioeconómico del truco de Mussolini. El flautista de Hamelin sustituye a la providencia y a la lucha de clases como motor social de los sofocos colectivos.

* * *

O sea que los animales salvajes sois de derecha civilizada -concluye Caperucita mientras trata de erizar un pelo sí y pelo no, desde su natural ecléctico-.

- No, nosotros no. Nosotros somos apolíticos. Es don Félix el que ahora va por ahí.

- ¿Y no cuenta una bonita historia de amor mandril?

- Sí que la cuenta: la historia de cómo el período de celo fue ensanchado.

- Cuenta.

* * *

ESO es. Si se van los machos a cazar, ¿por qué vuelven junto a las mujeres y los niños? «La evolución del primate matador tuvo que crear una serie de incentivos que obligaran al macho a retornar hacia la hembra en cuanto había cumplido sus funciones depredadoras». Uno, que no es etólogo, piensa que volvían porque no sabían guisar y querían la perdiz en escabeche o porque el camión del butano no llegaba hasta tan lejos. No es broma, cuando no se explica porqué se van los machos, o sea la división social del trabajo, cualquier chorrada sirve para explicar porqué vuelven. Aquí don Félix exporta al pasado el regreso del viajante de comercio, en busca de un coito que supone congestionando, y dice que «la hembra humana (ya no es la señora mandrila) se vio obligada a estar en celo permanente.., las áreas erógeneas se fueron desarrollando». Así, como si fuera costumbre que los varones se interesasen por tales asuntos respecto a su señora.

* * *

- DÉJAME. Caperucita, que te recite un párrafo de don Félix, el que le convierte en el «au delá» del ecologismo.

- ¿Te lo sabes?

- Sí. Es el terrible anuncio de que todos vendréis a estudiarme y a hacerme decir tonterías. Dice así: «Dentro de no muchos años, lo que hoy son grupos ecologistas, serán asociaciones etologistas. Esperemos que su presión cultural contribuya a corregir tantos desafueros cometidos por políticos, filósofos, sociólogos, urbanistas, economistas, que, con unos proyectos sociales elaborados en el más absoluto desconocimiento de los imperativos biológicos, han pulverizado las pautas básicas del comportamiento humano, con los resultados que están a la vista de todo el mundo.»

- ¡Caray!

- Es gordo, ¿verdad?

- Si que lo es.

- O sea, que de los que vienen a especular con el bosque no dice nada.

- Serán filósofos.

- Y de los industriales que engorrinan...

- Serán economistas.

- ¡Pues vaya!

* * *

MORALEJA: Si vais al campo no finjáis recoger allí cual florecillas silvestres los higos chumbos de plástico que habéis comprado en vuestro proveedor habitual. No confundáis al mono con vuestro padre ni a vuestro padre con el mono, pese a las evidentes similitudes. Si vuestras concepciones sociales requieren una prótesis biologizante os aguantáis, que son cuatro días. Y está claro, que aquí es don Félix el mentado, pero que aludidos somos todo el personal excesivamente animado a descubrir piedras filosofales para su optimismo o para su pesimismo.

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