bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 21

Herrera de la Mancha: técnica alemana al gusto español

SE IMPONE LA LEY DEL SILENCIO

A nuestra BICI se le han puesto los radios de punta. Nadie sabe a ciencia cierta qué sucede detrás de los muros de la cárcel-fortín de Herrera de la Mancha. Los abogados de los presos hablan de malos tratos, un grupo de funcionarios que trabaja en dicha prisión también lo han ratificado, pero desconocemos qué métodos y argucias están empleando para «moldear y domesticar» el carácter de los presos, allí trasladados.

QUIERO SER BUENO Y NO TENER PROBLEMAS

LO cierto, lo único cierto que sabemos es que estos presos están cada día más aterrorizados. Hasta tal punto que modificaron su declaración en el sumario de Agustín Rueda. Y después de haber sido puestos en «tratamiento», bajo torturas y palos, firman nuevas declaraciones en las que eximen de responsabilidad a unos funcionarios del Cuerpo General de Prisiones, haciendo recaer la culpa de la muerte de nuestro compañero en otros presos, «coincidentemente de COPEL».

«Se abre la puerta del locutorio y entra un hombre que no tiene nada que ver con el que yo había defendido antes —vital, impulsivo y sobre todo combativo—. Ahora este hombre que sólo conserva del anterior los rasgos físicos, aparece con temblores físicos y esto lo digo sin exagerar lo más mínimo. En la expresión de su rostro no sólo se puede apreciar miedo, sino terror. Me mira fijamente con los ojos impregnados de odio y me dice «quiero retirar la denuncia contra los funcionarios de lo de Agustín Rueda, porque quiero ser bueno y no tener problemas». Esto me lo dijo el día 22 de septiembre.

Nuevamente fui a visitarle el 4 de octubre. Y en la comunicación comencé a enseñarle los recortes de prensa que habían aparecido sobre el tema de Herrera de la Mancha. La comunicación se desarrollaba en el locutorio de jueces y abogados, junto al cual hay un recinto acristalado de superiores dimensiones, en el que estaban dos funcionarios pegados a los cristales de nuestro locutorio, uno de ellos a la altura del preso y otro a la mía. Este último con un teléfono cogido, por el cual, se ha de suponer que comunicaba con el director.

Después de ver muy por encima los recortes de periódico, le pregunté si seguía decidido a retirar la denuncia en relación con el sumario de Agustín Rueda, a lo que me contestó «eso es definitivo». Le pregunté entonces si sabía que otro preso implicado en el sumario como víctima de malos tratos, ya había retirado la denuncia. Me respondió entonces que ya sabía eso «y mucho más».

En ese momento los dos funcionarios salieron corriendo del recinto en el que se encontraban, se abalanzaron a nuestro locutorio y visto y no visto se llevaron a mi defendido, diciendo que la comunicación quedaba cortada por orden del director. Y que las quejas al director. Esta última frase la dijeron más bien con el tono tembloroso y con el gesto desencajado.

Cuando después de cerca de dos horas me recibió el director del centro pude apreciar también que estaba absolutamente nervioso, sin saber qué decir. Me dijo que si había ordenado cortar la comunicación era porque interpretaba que leer los recortes de la prensa a mi defendido podían inducirle a autolesionarse. Yo le contestó que no estaba conforme con su interpretación, ya que lo único que estaba haciendo la prensa era empezar a informar sobre el misterio de Herrera de la Mancha y que eso, en todo caso animaría al preso, en vez de deprimirle. También le manifesté que no le permitía ni la más leve insinuación relativa a que yo pudiera animar a nadie a autolesionarse. A esto, el director contestó que no pretendía insinuar nada, pero que su opinión era que los recortes de la prensa podían tener ese efecto. Yo le advertí que si pensaba así, lo correcto hubiera sido hacérmelo saber, pero no cortar la comunicación de esa forma tan atropellada. El se disculpó por los modales de los funcionarios y ante su visible y patente nerviosismo –se puede decir textualmente que estaba cagado de miedo–metió la pata y me preguntó que si quería volver a comunicar con mi defendido. A pesar a que este ofrecimiento no era más que una fórmula de cortesía, yo lo aproveché inmediatamente.

Aparte de este defendido implicado en el sumario de Agustín Rueda, tengo en Herrera de la Mancha otro más, que me había escrito muchas veces insistiéndome repetidamente que fuera a visitarle. Pues bien, cuando dije que también quería comunicar con este segundo preso, los funcionarios me manifestaron al cabo de un rato que no quería verme. Como esta decisión me pareció inadmisible, insistí en que se le preguntara si ello era debido a que renunciaba a mi defensa. Al cabo de otro rato, el jefe de servicio que «amablemente» se brindó a entrar me manifestó que «él no me quería ver por el momento, pero que si quería que le defiendese en el juicio».

Pasado este episodio, volví a comunicar con mi primer defendido, bastante impresionado por lo que se me había hecho saber respecto a las contestaciones de mi segundo hombre y sabiendo que mis posibilidades de control en relación con lo que estaba ocurriendo dentro de la cárcel eran nulas. Cuando me trajeron a mi primer defendido, éste había experimentado un terrible cambio en las dos horas y media que habían transcurrido desde la primera comunicación. Estaba completamente blanco, con los ojos aviesos y aterrorizados, las manos heladas y con abundantísimo sudor. Prácticamente no hablamos, pues no me atreví a arriesgarle, aunque sólo fuese con mis preguntas. Solamente nos despedimos, insistiéndome repetidamente «Es conveniente que vengáis con frecuencia».

«CON LAS MANOS EN LA MASA»

– ¿QUE sensación tuviste al salir de Herrera de la Mancha?

– Que les estábamos pillando con las manos en la masa. Lo deduje del visible nerviosismo de los funcionarios y de las meteduras de pata del director, quien también estaba excesivamente nervioso y excitado.

– ¿Le preguntaste al preso implicado en el sumario de Agustín Rueda, algunas de las veces que comunicaste con él, si quería denunciar algo?

–Si se lo pregunté. Pero tajantemente me respondió que no.

–¿Qué crees tú que puede estar sucediendo en el interior de Herrera?

– A ciencia cierta no lo sé. Pero está claro que se están utilizando procedimientos mucho más bestias, fuertes y salvajes que la simple paliza. Además, hay que hacer hincapié, que cuando murió Agustín, mi defendido bastante apaleado y golpeado me dijo que lo denunciara y que le importaba un bledo lo que a él pudiera pasarle. Que sólo quería declarar que los que le habían matado habían sido los funcionarios de prisiones que le habían estado pegando y maltratando. Y ahora, como podréis observar, tengo razonamientos y hasta evidencias clarísimas para pensar que lo que ocurre en Herrera excede muy mucho, de un régimen especial de centro penintenciario.

EXPRESIONES DE TERROR, GESTOS DESENCAJADOS

POR si no sólo los malos tratos fueran poco, al preso que declaró en el sumario de nuestro compañero Agustín, se le tiene interno en régimen de aislamiento desde su llegada a la cárcel de Herrera. Interno en una celda de dos por dos metros, mas de veintitrés horas diarias.

Un grupo de funcionarios que ha apoyado y movilizado a la opinión pública sobre lo que estaba sucediendo en Herrera nos confirma :

«Se han saltado a la torera el plazo máximo de estancia en celdas de aislamiento. Porque el tope que señala la legislación vigente son de cuarenta y ocho días y eso, se indica en caso de haber cometido tres faltas graves. Situación en la que no se encuentra ni este preso, ni ninguno, ya que están totalmente atemorizados y no se infringe en absoluto el reglamento. Los únicos que lo infringen son los funcionarios que maltratan y pegan. Para saber más exactamente qué sucede dentro de la cárcel, porque a nosotros nos vetan en algunas partes y para poder tener algún argumento contra su actuación, sería interesante examinar el «libro de órdenes» de esta prisión. Así se podría hacer público todas y cada una de las órdenes que llegan y contrastarlo con los testimonios de los que sabemos realmente qué está pasando.»

DENUNCIA DE LOS ABOGADOS

EL día 28 de septiembre diecinueve abogados presentaban un escrito a la Fiscalía del Estado, en el que entre otros puntos denunciaban:

^ En las comunicaciones con los presos, además de confirmar las noticias de malos tratos que nos habían llegado y que se relatan en el siguiente hecho, pudimos observar en todos ellos un estado de postración física y mental realmente impresionante, mostrándose todos aterrorizados y con síntomas evidentes de encontrarse bajo una tremenda coacción, hasta el punto de temblar y musitar frases que denotan una deformación de su personalidad alarmante. Casi todos mostraban pavor a presentar cualquier denuncia suscrita en su nombre y si aquí no citamos a los pocos que se prestaban a darlos y a suscribirlas es por evitar que sufran represalias.

Es de resaltar asimismo que los presos se manifestaron con actitudes coherentes y debemos insistir en la sorprendente y absoluta falta de referencias reales que demostraban.

Esta alarmante presencia de ánimo viene dada por el cúmulo de malos tratos y vejaciones que han venido recibiendo desde su llegada a dicho centro, y que fundamentalmente se pueden resumir en los siguientes hechos:

A) Al llegar las conducciones provenientes de otras cárceles, los presos son bajados del furgón y pasados a través de un «túnel» de funcionarios que les golpean, utilizando incluso porras eléctricas. Son pasados a continuación al Departamento de cacheo y una vez desnudados se les obliga a permanecer largo rato de puntillas y apoyados contra la pared, utilizando para ello tan sólo un dedo de cada mano.

B) Al llegar se les advierte acerca de que en la cárcel de Herrera de la Mancha están expuestos en cualquier momento a recibir una paliza como la que al llegar han recibido. De hecho tienen luego oportunidad de confirmar esta advertencia en numerosas ocasiones: Cuando la celda tiene algo de polvo, cuando se permiten mirar a un funcionario a la cara, cuando al salir de la celda no caminan mirando al suelo y con los brazos en la espalda, cuando no se dirigen al funcionario citando: -Sr. funcionario» ..., etc., etc.

C) Es de gran importancia resaltar lo que tiene de tortura psicológica mantener a un ser humano durante meses sin hablar ni comunicarse con nadie, sin noción del tiempo (se les quita el reloj), con la permanente amenaza de una paliza y sin posibilidad de saber ni cuando ni de qué manera acabará esta situación.

D) Los presos con suficiente valor para hacerlo, no tienen ninguna posibilidad de denunciar esta situación ya que la correspondencia es sistemáticamente interceptada. Las comunicaciones con familiares son intervenidas y suspendidas en el caso de que la conversación se refiera a la situación interna del centro.

E) Cuando se procede al cambio de módulo -en Herrera de la Mancha hay cuatro- los internos son interrogados acerca de hechos supuestamente ocurridos en las cárceles de las que provienen, determinándose su posterior situación en el centro, en función del resultado de este interrogatorio.»

Como es de suponer, la contestación a esta denuncia todavía no ha llegado.

COACCIONES PARA RETIRAR LA DENUNCIA

PEDRO García Peña fue apaleado junto con Agustín Rueda -que resultó muerto- y media docena de compañeros más, durante las palizas que tuvieron lugar en Carabanchel en febrero de 1978.

Tras firmar la correspondiente denuncia, Pedro García Peña se ratificó en dos ocasiones ante el Juzgado que instruyó los hechos.

Trasladado a la cárcel de Ocaña sufrió coacciones por parte de funcionarios para que retirara la denuncia, negándose a ello. Por el contrario denunció dichas coacciones ante el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid.

Ha prestado numerosos testimonios y participado en diligencias de careo celebradas en el sumario de Agustín Rueda, ratificándose siempre en la primitiva denuncia presentada contra los funcionarios autores de las palizas de Carabanchel. Posteriormente fue trasladado a la celular de la prisión de Burgos.

La nueva supercárcel ha costado mil quinientos millones y ya existen tres nuevos proyectos de «prisión de seguridad»: Alicante, Murcia y El Puerto.

El día 5 de julio de 1979 es trasladado a Herrera de la Mancha. Unas semanas más tarde, concretamente el 12 de agosto, domingo, sale de la cárcel de Herrera una instancia firmada por Pedro García y el director de la cárcel reclamando la presencia del Juzgado. Al día siguiente, lunes, 13 de agosto, se presenta el Juez accidental de Manzanares ante el cual Garcia Peña retira la denuncia contra los funcionarios y culpa a los presos de COPEL de la muerte de Agustín Rueda.

En el párrafo final de la nueva y modificada declaración de Pedro García Peña se puede leer lo siguiente:

«Que las causas de hacer esta nueva declaración, que es la realidad de cuanto ocurrió, han sido por su tranquilidad de conciencia y que no paguen unas personas un delito que no cometieron, lo que hace, aún a riesgo de que le pueda ocurrir cualquier cosa el día menos pensado».

Los fieles administradores de justicia pensarán que en Herrera de la Mancha ya se ha conseguido el objetivo. Lo apuntarán como una victoria más en su agenda de actuaciones, relamiéndose su apestante saliva. Y se comentarán entre ellos: «Con sólo mil quinientos millones de pesetas hemos cubierto la primera fase. Un nuevo modelo de cárcel a imagen y semejanza de la construida en «Stamheimm» por nuestros colegas alemanes. Y gracias a ella hemos impuesto nuestra siempre deseada Ley del silencio, la más eficaz, por supuesto. La que aniquila a rebeldes y a rebeldías.

Se darán una palmadita en la espalda, mientras que sus siempre voraces y diligentes dedos clavan tres alfileres más en el colgado mapa de España. «Aquí estarán las próximas, Murcia, Alicante y el Puerto. Para que luego no digan que nuestro perfil no es de corte altamente europeo.»

PILAR GARCÍA

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LLAMAMIENTO A LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

Ante el inicio de los juicios que la dictadura democrática española nos está preparando a los Grupos Autónomos; enmarcados en la ola de represión que se está desarrollando en toda Europa contra este tipo de lucha que ataca globalmente al sistema del capital, tenemos a precisar que:

La actual reorganización de la producción y circulación de la mercancía en el sistema capitalista le obliga a la internacionalización de su represión, para frenar dicha lucha. Igual que para la mercancía han han desaparecido ya las fronteras, lo mismo para la represión. Su resultado fue el acuerdo común de la ley antiterrorista a nivel europeo. Esta represión la está asumiendo junto a la derecha, la izquierda, desenmascarándose y mostrando así su verdadero rostro de fiel lacayo del capital.

Nos parece correcto que las luchas globales del proletariado tendentes a la abolición de la esclavitud moderna del trabajo asalariado, la mercancía y el Estado, deben ser planteadas a nivel internacional, respondiendo de manera más eficaz a dicha represión.

Es por lo que hacemos este llamamiento a la lucha por la liberación detodos los presos revolucionarios de Europa acusados de haber llevado a cabo acciones armadas o simplemente simpatizar con ésta lucha. El capital los mantiene secuestrados en sus cárceles bajo la denominación común de «terrorismo» y de «apología de terrorismo».

La solidaridad revolucionaria la entendemos mediante la acción en las fábricas y en las calles, y no como un militantismo pasivo, es decir, una lucha cotidiana y global contra todo el viejo mundo del capital.

¡¡¡CONTRA EL TERRORISMO COTIDIANO LEGALIZADO DEL ESTADO .... !!!

AMNISTÍA GENERAL PARA TODOS LOS PRESOS REVOLUCIONARIOS DE EUROPA!!!!

¡¡¡ABAJO LOS MUROS DE LAS CÁRCELES Y DE LAS FÁBRICAS!!!

¡¡¡POR LA AUTONOMÍA DE CLASE Y LA AUTOSUPRESIÓN DEL PROLETARIADO POR SÍ MISMO!!!

Grupos autónomos encarcelados en España

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