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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
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Núm. 21 |
Ágora: apuntes para una estrategia sindical |
SI por estrategia revolucionaria se entiende la línea de intervención global en los aspectos económicos, políticos, sociales y culturales por parte de la clase desposeída de los medios de producción y separada del poder, tendente a hacer desaparecer la clase opresora, la denominación de estrategia sindical para este trabajo, será sin duda pretenciosa y falsa. Sin embargo si lo fijamos en los límites de la actuación delmovimiento libertario hoy en el Estado Español, caracterizada por la progresiva desaparición de éste, de las actuales líneas de representación y lucha obrera, veremos que la línea de intervención sindical de los libertarios es la lucha por su implantación en los centros obreros, para poder contribuir a hacer realidad las aspiraciones radicales de la clase obrera y convertirse en el motor, que consiga arrastrar tras de sí, a los importantes sectores populares, que dirigidos hoy por los sindicatos y partidos reformistas, deben superar esta dirección para llegar a planteamientos y actitudes revolucionarias. Pero todo esto pasa, decimos, por su implantación entre la clase obrera. En la situación actual, la CNT falta de un debate en profundidad previo a la reconstrucción (debido fundamentalmente a los diferentes criterios entre los grupos que participaron en ella), en temas que iban desde la cuestión organizativa hasta el papel del exilio, pasando por los enfrentamientos personales, no se ha dotado de un análisis de la situación en la que se ha desenvuelto y consecuentemente no ha adoptado posturas meditadas, que fueran acompañadas en su exposición, de la clarificación suficiente que las permitiera ser comprendidas, cuando no asumidas por el conjunto de la clase obrera. El intento de proporcionar una línea a la CNT por parte de la FAI, el único con cierto éxito, se ha resentido en principio de su esquema vanguardista y ha desembocado en la inoperancia de la organización, empeñada en debates ideologistas, para acabar dando lugar a vastas operaciones de caza de brujas, cuyo último episodio han sido las expulsiones y abandonos de Barcelona en Abril-Mayo de este año. Si en el próximo congreso se trata de definir una línea y no de hacer una simple rememoranza del pasado, esta experiencia conviene no olvidarla. LA DEFINICIÓN DE UNA ESTRATEGIA PARA elaborar una estrategia evidentemente, hay que tener definido y resuelto el sistema de organización interna y las formas generales de actuación externa, pero no sólo esto, hay también muchos otros temas que también deberían ser debatidos y no dudamos que lo serán en el próximo congreso de la CNT. La perspectiva con la que se enfoquen las autonomías y las luchas por la autodeterminación de las nacionalidades y regiones de España, es uno de ellos, así como las relaciones internacionales después de la polémica que ha levantado el último congreso de la AIT, la relación y colaboración con los sindicatos de ramo como la UCSTE o el SLMM, que es un fiel exponente de un sindicalismo revolucionario posible hoy en España, clarificar el papel de los sindicatos que no deben de ser, claro está, simples agrupaciones de trabajadores de un mismo ramo, empeñados en la realización de actividades en muchos casos meramente culturales, como a menudo se ha venido confundiendo en nuestros medios; también habría que analizar el papel de la prensa y la propaganda para contrarrestar la influencia de los mass-media, el surgimiento de esa «otra. clase obrera basada en los trabajadores eventuales y los parados, dificil de encuadrar en los sindicatos y con un potencial revolucionario innegable, y la creación de un sistema de relaciones sociales desligado de la influencia de la cultura dominante. Todo ello sin entrar en temas específicamente sindicales como son las relaciones en los centros de trabajo, con otros sectores radicales de trabajadores, la formación de cuadros y militantes sindicales, la consolidación en sectores de vital importancia en las movilizaciones como transportes o prensa o la creación de un orden de prioridades en la actuación sindical. Temas todos ellos necesarios para la clarificación de una estrategia sindical, aunque la enumeración aquí hecha no sea ni mucho menos exhaustiva. Pero, como ya he dicho, pienso que todos estos temas son importantes y deberán de ser discutidos a la luz de una experiencia práctica y organizativa real. Para la fase actual, que caracteriza como de necesaria implantación en la clase obrera y para superar los actuales debates que hoy existen en CNT, hay tres temas que corresponden a la proyección externa de la organización y que se pueden y se deben discutir a la vista de la experiencia acumulada. Estos son las elecciones sindicales, los convenios colectivos y el dilema entre unidad sindical-unidad de clase. LAS ELECCIONES SINDICALES NO se trata, a mi entender, de mantener la discusión en el terreno ideológico, sobre si los comités son un elemento de integración de la clase trabajadora, además de un reparto de influencias políticas entre el PCE y el PSOE a partir de los resultados, o de si impiden grandemente las posibilidades de acción directa, ya que todo ello es cierto y en alguna medida todos estamos de acuerdo. De lo que se trata es de contestar a la pregunta de si con nuestro «no» a las elecciones sindicales y nuestra práctica posterior hemos respondido a las esperanzas de los sectores radicales de la clase obrera, que veían a CNT como una posible alternativa, y hemos posibilitado un avance de la clase en su conjunto (pues no otro es el papel de un sindicato revolucionario, anarcosindicalista), o bien hemos dejado el campo de la lucha sindical, de las reivindicaciones inmediatas (y no inmediatas) en manos de los sindicatos reformistas, elementos clave en la integración de los trabajadores en el sistema actual de dominación del Capital-Estado. En definitiva, se trata de responder al interrogante de si, con una participación (necesariamente crítica) en las elecciones sindicales y como consecuencia con unas responsabilidades reales ante el movimiento obrero, se habría caído igualmente en el camino del estéril sectarismo ideológico o bien se habrían ido construyendo tácticas de actuación, que, acordes con los principios anarcosindicalistas, hubieran posibilitado una mayor participación de los trabajadores en las decisiones sindicales y hubieran dado a la CNT un mayor potencial de lucha. A esto habrá que responder ante las expectativas de nuevas elecciones sindicales y las posturas adoptadas ante ello por CCOO y UGT. LOS CONVENIOS COLECTIVOS QUIZÁ sea este el tema más controvertido actualmente, después de la agria disputa que levantó en Cataluña. Polémica luego se ha demostrado como falsa y con otros motivos que los planteados, pues atacar la entrada en la negociación de los convenios, para luego mostrarse favorable a la negociación de «acuerdos» entre la patronal y los sindicatos sobre condiciones de trabajo (aunque estén recubiertos de la aureola de ser la situación normal, preconizada por CNT antes de la guerra), es desvirtuar la crítica real a los convenios como pactos de condiciones de trabajo en base a las cuales el Capital se estructura y hace una proyección de inversión y rentabilidad a corto plazo, critica que por otra parte estaba presente en los defensores de participar en la negociación de convenios (a los que en ocasiones se ha tratado de presentar como defensores de los convenios colectivos). Pero aún una vez solucionada esta discusión, las posibilidades de actuación en los convenios siguen estando sin definir, pues no se trata solo de hacer la crítica ideológica de ellos, sino de con esta crítica, ver cuáles son las posibilidades de conseguir una mayor participación de los trabajadores tras sus reivindicaciones, cómo se unen las reivindicaciones económicas con las sociales y con las de carácter no extrictamente laboral, cómo se rompe en estas luchas con el consenso previo que existe entre la patronal como representante del Capital y los sindicatos reformistas como representantes del compromiso político de los partidos de izquierda, y en definitiva, cuál es la correcta relación de una mino-ría organizada, con el conjunto de los trabajadores, cómo impulsa las movilizaciones y defiende consecuentemente los intereses de clase, enfrentándose con la patronal y con el reformismo obrero. Llegar a una definición de principio, sensible de modificarse en la práctica, según sectores y situaciones diferentes, es fundamental para abordar las negociaciones que ya empiezan este otoño, donde el problema no se va a plantear sobre si se quiere entrar o no en las negociadoras, sino si se puede o no se puede entrar. UNIDAD SINDICAL-UNIDAD DE CLASE UNA definición de CNT sobre la necesidad o no de la unidad de clase y sus métodos, serviría sin duda alguna de elemento polarizador de numerosos grupos dispersos en el panorama sindical, e integrados en otros sindicatos, y contribuiría en el seno de las empresas a posibilitar una política de alianzas clara frente al reformismo. Después de una línea confusa posterior a la reconstrucción de la CNT, en la que se criticó a la COS como coordinadora burocrática de sindicatos, sin incidencia en la unidad de acción, mientras que en las dos regionales con mayor importancia de la organización, (Cataluña y País Valenciano), se constituía una alianza sindical CNT-UGT-SOC, y CNT-UGT, con los mismos resultados que se criticaban, se pasó a una precaria unidad táctica, nunca explicitada, con UGT, por la dimisión de los enlaces y jurados del vertical y la devolución del patrimonio sindical (aun-que en definitiva no era sino un intento de crear un frente anti-CCOO), y que quedó definitivamente rota con las elecciones sindicales del 78. Un año después estaría el documento conjunto CNT-CSUT-SU contra el pacto social, valorado distintamente por cada uno de los sindicatos y que en la práctica no fue nada, para dar paso después al aislamiento más absoluto de CNT dentro del panorama sindical. Todo ello pasando por la reiteración de la unidad ante acciones concretas en la asamblea del conjunto de los trabajadores y la feroz crítica posterior a las asambleas pues «desvirtuaban» el papel de los sindicatos. Pero en definitiva el tema no quedará zanjado, mientras no se haga un análisis en profundidad de la necesidad de tener un instrumento de intervención sindical, al servicio de una determinada ideología (postura de UGT y de sectores de CNT), o de la conveniencia de existir una única organización sindical como instrumento de lucha contra la patronal, en la cual, las diferencias ideológicas se resuman en posiciones concretas, que los trabajadores en su conjunto elegirán entre unas u otras (postura de los sectores minoritarios de CCOO y que a veces ha aparecido como de CCOO a la vista de la posibilidad de control de una organización única por los cuadros del PCE). En este análisis debe de estar presente, el proceso de formación de sindicatos en España, que evidentemente no ha correspondido a agrupaciones de trabajadores de un ramo que se federan entre sí o a una organización previamente existente, sino que se han creado en función de una necesidad meramente política, de agrupar sindicalmente a los militantes de una u otra ideología en los sectores de producción, para poder llevar a cabo una labor de expansión de las ideas-fuerza que los unían. Esta es la situación en la que nos encontramos y a ella hay que dar respuesta, para ello no valen las declaraciones de intenciones sobre el papel de las secciones sindicales, los comités, los sindicatos, las asambleas o las alianzas, sino que hay que decidir en función de qué postura es más beneficiosa para la clase obrera y consecuentemente para el anarcosindicalismo como instrumento revolucionario. ANDRÉS |