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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 21

Ágora: elecciones: Sí como táctica, No como principio

Nos hemos manifestado favorables a participar en las Elecciones Sindicales no como PRINCIPIO sino como TÁCTICA dentro del marco ESTRATÉGICO INFORMATIVO (por la actual realidad situación clase trabajadora-situación clase explotadora-situación CNT) en el que entendemos estar inmersos como trabajadores que aspiramos a una organización anarcosindicalista y de clase, en la que tengan cabida todos los trabajadores, por el solo hecho y respaldo moral de serlo sin distinciones ideológicas, de sexo o religiosas.

Es mediante este sindicato revolucionario anarcosindicalista, clásico en sus esquemas básicos de organización y decisión –porque clásica es la explotación– pero actual en sus planteamientos ofensivos y defensivos con el que pretendemos emanciparnos de toda explotación, represión (psíquica, física o material) o tutelaje, mientras cotidianamente elevamos nuestra condición de ser humano haciendo cada día más favorables a la clase de la que formamos parte las condiciones sociales y económicas.

Desde esta óptica ideológica y concepción organizativa, que para nosotros están plenamente recogidas en el anarcosindicalismo y el sindicalismo revolucionario hemos dicho SÍ a las elecciones sindicales.

Es posible y quizá probable que de la posición que adopte la CNT frente al tema de las elecciones sindicales con todo lo que conlleva y a todos los niveles, dependa el que en España exista un sindicato anarcosindicalista capaz de impulsar el sindicalismo autónomo y no delegatorio que precisa la clase trabajadora española para recuperar su tradición de combatividad y avance hacia la emancipación de todos los trabajadores.

Es de común conocimiento que no existe la libertad sindical y que sí existe una estrategia coincidente, aunque con diferentes fines, de las burocracias de la central mayoritaria y dependiente, con el capital y el estado, respecto a los comités de empresa y a las elecciones sindicales. La estrategia de esta central mayoritaria –CC.OO.– de no apoyar un protagonismo del sindicato en la empresa mediante las secciones sindicales, es básicamente lo que se persigue en la libertad sindical, es coherente con su dependencia política.

También son conocidos los planes que tienen los partidos políticos respecto a los trabajadores que integran los sindicatos, en cuanto a su capacidad de gestión y decisión para todo aquello que les afecta.

Esto quiere decir que no es suficiente combatir a las elecciones desde fuera sino que se hace necesario estar en los comités de empresa para vaciarlos de contenido, pasando las decisiones a los trabajadores reunidos en asamblea y demostrar que esta asamblea aislada, por sí sola, no es suficiente para asumir la defensa global de nuestros intereses, que se hace necesaria la asociación con otros trabajadores mediante las secciones sindicales, que es la organización de un sindicato de Rama de producción, no ligado a intereses políticos en el seno de la empresa.
Entendemos el rechazo a los comités por su contenido corporativista y delegatorio, y si este contenido se destruye, el comité pasa a ser un mero órgano de coordinación en la empresa. Es imposible confundir parlamentarismo con el participar en las elecciones sindicales a comités de empresa, con esta finalidad y siendo un órgano de elección directa. Nos parece esto lo suficientemente claro para no entrar en razonamientos ideológicos.

Para fijar una postura definitiva respecto a las elecciones sindicales, es necesario dar un repaso a la actual situación sindical, a la CNT y al marco de legalidad en que nos vamos a mover pues tales circunstancias nos predeterminan un escaso margen de maniobra.

Si CNT fuera lo que fue, esto es, una potentísima organización obrera capaz de imponer sus puntos de vista y dar soluciones al margen de toda legalidad, no cabría plantearse el tema de las elecciones sindicales; nuestra fuerza impondría las secciones sindicales como modelo de organización obrera en las fábricas y tajos.

Ahora bien, CNT no es lo fuerte que fue y hay otras sindicales más potentes que, haciendo el juego o, no al capital –esto no importa ahora–, han asentado un modelo de organización en la empresa basado en los comités de empresa. Son pocos los trabajadores que no juzguen hoy la naturalidad de las elecciones sindicales.

Con todo, a pesar de los comités, cabría que una CNT como la actual fuera a defender los intereses de los trabajadores sin pasar por el aro de las elecciones sindicales. Pero entonces, ahí está toda una legalidad que nos lo va a impedir y contra la que repetimos, no tenemos fuerzas suficientes para combatir y superar.

Si los sindicatos de CNT de hoy, quieren cumplir con uno de los fines básicos y primordiales de todo sindicato como es la representación de los intereses de los trabajadores y la mejora de las condiciones de trabajo y subsistencia de la clase explotada, debe utilizar la legalidad, QUE NO ES ACEPTARLA.

Ya estará en la mente de todos que la forma de materializar hoy las aspiraciones obreras, de mejorar sus condiciones laborales, es a través de los convenios con la patronal. El convenio colectivo es un acuerdo transitorio acerca de una reivindicación concreta con quien la puede conceder, el empresario. Está claro entonces que la negociación de un convenio es una faceta más de la acción directa que nos guía.

Ahora bien, para poder participar en los convenios, el estatuto del trabajador va a establecer una mínima presencia de los sindicatos que pretenden negociar en los comités de empresa, que en un principio se fijará en 8% y posteriormente en un 10%.

Incluso actualmente sin haber nada legislado al respecto, la patronal solo negocia con quien tiene incidencia en los comités de cada sector.

Resumiendo, si CNT es un sindicato, debe ocuparse entre otras cosas de las reivindicaciones laborales y por tanto participar en los convenios. Si CNT no se ocupa de tales reinvidicaciones, es probable que deje de ser un sindicato para convertirse en otra cosa. Pero para negociar convenios hay que participar en los comités de empresa –ambas cosas son indisolubles– salvo que se cuente con una real incidencia en cada sector de actividad, que por sí sola imponga la presencia a la mesa de negociación, cual puede ser por ejemplo, el caso de los sindicatos del Seguro de la CNT.

Abriendo un paréntesis diremos que CNT seguros ha firmado el convenio interprovincial del sector, contando con una pobre presencia en los comités de empresa y debido principalmente a nuestra real incidencia de afiliación en el sector, lo que ha permitido, por ejemplo, lanzar una propuesta de huelga indefinida aceptada por el ramo en contraposición a la propuesta de huelga intermitente que lanzó otra sindical. Es una prueba de que la fuerza del número puede DESBORDAR LOS CAUCES DE LA LEGALIDAD. No obstante somos conscientes de que la patronal puede crearnos en el futuro graves problemas con la legalidad por lo que, no vamos a caer en el error de no cubrir nuestras espaldas, y por tanto utilizaremos las elecciones sindicales donde y cuando lo creamos oportuno.

Utilizar pues la ley cuando haga falta, conscientes de que sólo con la ley jamás se alumbrará el cambio social, no es caer ni en el legalismo, ni en el reformismo, ni en la socialdemocracia. Del mismo modo que pactar convenios conscientes de que la revolución jamás es, ni será, un pacto entre las clases antagónicas, no es atar de manos al trabajador durante un cierto tiempo, ni venderlo al patrón, es simplemente, experimentar en la lucha social (gimnasia revolucionaria) en base a satisfacer sus necesidades perentorias.

La CNT pues no puede poner reparos puristas para participar en las elecciones allí donde haga falta. No obstante cuando debe hacerlo, debe ser con unos fines precisos –aparte del trampolín para los convenios– para no caer en la pura y simple aceptación de la legalidad.

A saber:

1°. Dado que los comités tienen legalmente un total y absoluto poder de decisión al margen de la asamblea, nuestros militantes deben imponer desde dentro, que toda decisión importante la tome la asamblea. Esto es vaciar de contenido a los comités y potenciar secciones sindicales que, se vean en la necesidad, de lanzar a la asamblea las alternativas pertinentes.

2°. Debido a que la ley no prevee mecanismo alguno de revocación de los miembros de los comités, mentalicemos a los trabajadores para que exijan de todo candidato al mismo, una carta de dimisión sin fecha a disposición de la asamblea, pues sólo así, acabaremos con el bochornoso espectáculo de los actuales comités de incontrolados.

Del mismo modo, cada sindicato de CNT, debe pedir idéntica carta de dimisión de cada uno de los afiliados que colaboren en los comités a fin de dimitirlo si su trayectoria no fuera acorde con los principios, tácticas y finalidades que nos aglutinan.

FEDERACIÓN DE SINDICATOS DEL SEGURO DE LA CNT

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